Boletín de la Sociedad Peruana de Medicina Interna - Vol. 13 Nº3 - 2000

 


HOMENAJE AL PROFESOR CARLOS LANFRANCO LA HOZ



Fausto Garmendia Lorena
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1.    Discurso en el acto de develación del busto en homenaje al profesor Carlos Lanfranco La Hoz - Parque de la Historia de la Medicina 5 de octubre del 2000.

Las tradiciones son la historia viva de los pueblos y de sus comunidades, son comuniones compartidas, actos de reiteración en los que se renueva la memoria de un pasado brillante y esplendoroso. Venir el 5 de octubre a esta plaza, todos los años, es una tradición del cuerpo médico nacional, que se identifica con el héroe civil, el mártir de la medicina, para fortalecer la convicción que el gremio está comprometido con el bienestar de la sociedad, al margen de cualquier credo, de cualquier circunstancia o de cualquier coyuntura. Recordamos a Daniel A. Carrión y a través de su figura a todos los esforzados médicos del Perú, que muchas veces se sacrifican en el más solitario anonimato, pero que otorgan prestigio y solvencia a nuestra profesión, en los diversos campos de su accionar, sea junto a la cama de nuestros dolidos pacientes, en el augusto ministerio de la cátedra o en los intrincados camino de la investigación.

Pero en esta fecha, el gremio se reúne también para evocar a la galería de médicos insignes que ha tenido la Medicina Peruana, por ello consideramos un gran acierto y un acto de la mas absoluta justicia, que el CMP, la Facultad de Medicina, la Sociedad Peruana de Medicina Interna y el Hospital Nacional Dos de Mayo, en nombre de todos los médicos del Perú, al develar este busto tribute un homenaje a la egregia figura del Prof. Carlos Lanfranco La Hoz, aquí en la Plaza de la Historia de la Medicina Peruana, que se rige como el Olimpo de las personalidades mas notables de la medicina contemporánea Peruana, de aquellos médicos que forjaron los hechos mas trascendentes del acontecer médico mas allá de los últimos 150 años, algunos de los cuales ya tienen presencia tangible en este campo elíseo como Hipólito Unánue, Cayetano Heredia, Casimiro Ulloa, Ernesto Odriozola, Leonardo Villar, Julián Arce, Oswaldo Hercelles, Max Gonzales Olachea, Sergio Bernales, para testimoniar el recuerdo y agradecimiento imperecederos del gremio médico nacional, aquí frente al Hospital Nacional Dos de Mayo, cuna de la Medicina Peruana, en el que el Prof. Lanfranco labrara su segundo hogar durante mas de 50 años. A partir de hoy, la figura del Prof. Lanfranco estará presente junto y a altura de estas augustas personalidades. Cuando evocamos a tan distinguidos maestros, llegamos a la conclusión, que los hombres que destacan en la vida profesional, científica y académica suelen tener características generales comunes, claro está con matices personales que los distingue dentro de esa elite. Tienen una sólida formación profesional, dedicación al logro del bien común, entrega desinteresada a la vida institucional y una probidad en el accionar personal.

Tal vez no sea la oportunidad para detallar las características y alcances de la trayectoria profesional del Prof. Lanfranco, en oportunidades anteriores la hemos destacado ampliamente, pero no podemos menos que recordar al extraordinario y profundo clínico que fue Lanfranco, que aprendió la medicina en los libros y en el minucioso estudio del padecimiento de los innumerables pacientes que atendió, que los atendió con la mejor solicitud y con el mayor respeto; lejos de la actual deshumanización de la medicina, sin la obsesiva preocupación por la producción, en mérito a la cual el paciente ya no es un paciente sino un número, un caso, un cliente; la enfermedad nos encuentre confesados y nos atienda un médico y no un gerente; pero volviendo a las cualidades del Prof. Lanfranco, su proverbial ojo fue el resultado de la percepción, selección y acumulación de vivencias junto a los enfermos, utilizando la mayor capacidad de sus sentidos, entrenados delicada y pacientemente; que contrasta con lo que actualmente observamos, cuando se abusa de los exámenes auxiliares y se han inventado los famosos perfiles de estudio sin diagnóstico ni criterio clínicos. Conocía los numerosos matices y variantes de las enfermedades, particularmente de aquellas que han sido o son problemas nacionales de salud. Fue un experto en la geografía médica del Perú y es más incentivó y transmitió esta inquietud a las generaciones médicas que le cupo enseñar. En esa orientación, tanto en el propio Hospital Dos de Mayo y en sus numerosos viajes a las provincias, mantuvo y cultivó la conciencia de la realidad médica nacional.

Desde hace buen tiempo sostengo, que el Prof. Lanfranco por esta labor gestó y condujo a que el Hospital Dos de Mayo fuera reconocido con justicia y no por otras consideraciones como un Hospital nacional.

No haremos un relato minucioso de sus aportes al desarrollo de la Medicina Peruana, sin embargo no podemos dejar de recordar que tuvo importantes contribuciones al conocimiento de la patología médica, en el campo de la docencia y de la historia de la medicina, pero sobre todo fue un impulsor de la investigación científica, nuestro Instituto de investigaciones Clínicas, enclavado en el ámbito del Hospital Nacional Dos de Mayo, es testimonio y monumento que perenniza su memoria.


Homenaje al doctor Carlos Lanfranco La Hoz. En la fotografía observamos a la viuda del doctor Lanfranco en compañía de los Doctores Eduardo Penny Montenegro (presidente de la S.P.M.I.) y Agustín Iza Stoll (decano de la Facultad de Medicina "San Fernando"); el doctor Fausto Garmendia Lorena tuvo a su cargo el discurso de homenaje.

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Homenaje al doctor Carlos lanfranco la Hoz. En la fotografía observamos  a la viuda del doctor Lanfranco en compañia de los Doctores Eduardo Penny Montenegro (presidente de la S. P. M. I..) y agustín Iza Stoll (decano de la Fcaultad de Medicina " san Fernando");  el doctor Fausto Gaemendia Lorena tuvo a su cargo el discurso de homenaje.


No entraremos en detalles de su trayectoria en la función docente, desde jefe de Prácticas hasta Decano de la Facultad de Medicina de San Fernando, que sin lugar a duda fue lo mas preciado y cultivado y seriamos realmente ingratos sino recordamos sus dotes de maestro y podríamos afirmar que el Profesor Lanfranco probablemente haya sido el último de los maestros de cuño tradicional, es decir de una enseñanza basada en el diálogo socrático, con pocas clases magistrales, en una medicina basada en evidencias, con una perspectiva integradora del conocimiento, metodología que parecía de reciente introducción, pero como hemos sostenido en otras oportunidades, son métodos que se practican en nuestra Facultad desde antaño sin el prurito de estampar sellos de modernidad o innovación.

A lo mejor no es oportuno recapitular toda su participación en las instituciones médica nacionales e internacionales, como el Cuerpo Médico del Hospital Dos de Mayo, Federación Médica Peruana, Colegio Médico del Perú, sociedades científicas, Fundación Instituto Hipólito Unanue, Academia Nacional de Medicina; pero no podemos dejar de señalar la diligencia, entrega, sabiduría, prestancia con que se condujo o condujo y asesoró a estas instituciones tutelares de la actividad médica.
Finalmente, no efectuaremos una descripción de las virtudes personales del Profesor Lanfranco, pero quien lo haya conocido, quien haya recibido sus enseñanzas no solo en la formalidad curricular, sino particularmente excátedra, en la que moldeaba el espíritu hipocrático y la actitud ética, no recuerde con cariño y agradecimiento la calidez y accesibilidad al trato, al margen de toda condición social o económica, que en el caso de sus alumnos podía llegar a un tono paternal y casi confesional, dos promociones de la Facultad de Medicina llevan su nombre en reconocimiento de sus cualidades docentes; como por lo tanto no recordar al Prof. Lanfranco, a Don Carlos, en el tono afectivo con que lo evocamos sus discípulos.

Quiero referirme, por último, a la calidad ética y afectiva del Prof. Lanfranco. Nadie puede negar que fue el prototipo del hombre bondadoso, sin rencores, pronto a dar el consejo oportuno y el correctivo apropiado.
Su vida fue ejemplo del hombre probo, desinteresado, sin vanidad, de costumbres sobrias.

Si bien es cierto que a don Carlos, lo mantenemos en la memoria y en lo mas preciado de nuestros afectos, a partir de hoy y por voluntad de los médicos del Perú, le guardaremos la pleitesía que se merece en el Parque de la Historia de la Medicina, en el Olimpo de los médicos mas fecundos de la Medicina Peruana.

Lima, 05 de octubre del 2000
En el homenaje al doctor Carlos Lanfranco La Hoz, se colocó su busto en un lugar especial del Parque de la Medicina Peruana.

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En el homenaje al doctor Carlos Lanfranco la Hoz, se colocó su busto en un lugar especial del parque de la Medicina Peruana.