Gastropatía por antiinflamatorios
no
esteroideos
Oscar Frisancho Velarde*
RESUMEN
El uso de los antiinflamatorios no
esteroideos (AINES) se ha incrementado en los últimos años. La relación entre AINES e
injuria gastroduodenal está bien establecida. La prevalencia de úlcera gástrica y
duodenal relacionada a AINES es de 15-20%; más del 50% cursan asintomáticas
complicándose con hemorragia o perforación 1-3%. Las lesiones en el intestino delgado y
el colon se están reconociendo con los nuevos métodos diagnósticos. Los factores de
riesgo ulcerogénico son edad avanzada, uso simultáneo de tabaco, alcohol, esteroides o
anticoagulantes. Los AINES dañan al tracto digestivo por efecto tópico y sistémico. El
efecto tópico depende del grado de solubilidad del AINES en un medio ácido, lo que
significa un estado molecular más liposoluble, facilidad para atravesar membranas y mayor
daño local; en cambio el efecto sistémico depende de la inhibición de la
Ciclooxigenasa-1, responsable de la síntesis de las prostaglandinas protectoras de la
mucosa digestiva. Se revisan aspectos de profilaxis y tratamiento de las complicaciones,
planteándose como alternativa profiláctica en pacientes con alto riesgo ulcerogénico y
que inevitablemente necesiten AINES, el uso de los inhibidores de la bomba de protones o
de los análogos sintéticos de las prostaglandinas.
SUMMARY
Nonsteroidal anti-inflammatory drugs (NSAIDs) are among
the most widely used drugs in the world and the major limitation to the use of this
compounds are the gastrointestinal tract side effects. NSAIDs frequently cause
gastrointestinal injury and increasase the risk of ulcer complications. Studies in
patients with rheumatoid diseases taking long term NSAIDs have demostrated an ulcer
prevalence of 15-20 per cent. Both the small and large intestine are also damaged by
chronic NSAIDs ingestion. The factors that appear to increase the risk of NSAID induced
gastrointestinal damage include age (elderly), corticosteroid or anticoagulants intake,
smoking and ulcer history. Gastric absorption and high concentrations of many NSAIDs in
the gastric mucosa are pH-dependent. NSAIDs are very potent inhibitors of cyclooxigenase
and therefore, disminish the syntesis of endogenous protective prostaglandins (are
important for local mucus production, bicarbonate secretion, and blood flow). Therapy to
prevent NSAID-associated gastrointestinal ulcerations is effective when exogenous
prostaglandins (Misoprostol) or Proton Pum Inhibitors are used.
INTRODUCCIÓN
Los antiinflamatorios no esteroideos
(AINES) son fármacos que se caracterizan por su acción antipirética, analgésica y
antiinflamatoria.
Su uso se ha incrementado
considerablemente en los últimos años por el crecimiento de la población de la tercera
edad y el fácil acceso a ellas, aun sin prescripción médica (1) (2).
Pertenecen a este grupo los salicilatos,
pireazolonas, índoles y derivados (indometacina, sulindac), un grupo heterogéneo de
ácidos orgánicos (diclofenaco, ibuprofeno, naproxeno), oxicanos (piroxicam), ketorolaco,
nimesulida, meloxicam, etc.
El 25% de los reportes de efectos
adversos de todos los fármacos es achacable a los AINES (3). Las principales lesiones
producidas por estos fármacos están localizadas en el tracto gastrointestinal (4) (5).
El 30% de las muertes producidas por úlceras complicadas fueron directamente atribuibles
a los AINES (6).
Estas cifras de morbimortalidad nos
obligan a revisar los aspectos más relevantes de la relación de estos fármacos con el
tracto gastrointestinal.
EPIDEMIOLOGÍA
Se calcula que aproximadamente 3 millones
de norteamericanos (1 % de la población) consumen diariamente AINES (4).
Del 11 al 15% de las personas mayores de
65 años ingieren AINES, lo que corresponde al 50% del total de las prescripciones. En
este grupo etáreo los AINES representan el 10% de los analgésicos prescritos y el 40% de
los no prescritos (7).
La relación entre los AINES y la injuria
de la mucosa gastroduodenal está bien establecida (1-6).
La prevalencia de úlcera en consumidores
de AINES alcanza el 15 al 20%; 1 a 3 % presenta complicaciones mayores como hemorragia y
perforación. Cuarenta por ciento de ellos presenta gastritis erosiva y 15% duodenitis
erosiva (2) (5) (6).
La úlcera-AINES puede cursar
asintomática y no es infrecuente que su primera manifestación sea la hemorragia o
perforación. Los reportes indicaron que del 52 al 60% de sujetos asintomáticos con
úlcera-AINES debutaron con hemorragia (comparado con el 25% de ulcerosos asintomáticos
sin AINES) (8). Se presume que la acción analgésica y antiinflamatoria de estos
productos enmascara el desarrollo de esta lesión.
El riesgo de presentar úlcera sangrante
en consumidores crónicos de AINES es 3 a 4 veces mayor que el de la población general;
este riesgo se incrementa aún más con el uso concomitante de corticosteroides y
anticoagulantes, en 7 y 12 veces, respectivamente (3) (9).
La hemorragia digestiva en ancianos que
reciben AINES es generalmente producida por una úlcera gástrica o duodenal, 50 y 33%
respectivamente. Ancianos con pasado ulceroso tienen un alto riesgo de sangrado digestivo
asociado a AINES (1) (3) (4).
FACTORES DE RIESGO
Antes de prescribir AINES es importante
analizar los factores de riesgo de gastropatía en cada paciente.
Diversos estudios han determinado que el
principal grupo de riesgo es el de la tercera edad (6) (10) (11). Los ancianos no
solamente están más expuestos (más prescripciones por dolencias osteoarticulares,
profilaxis de trombosis, etc.), sino que son más susceptibles (12) (13).
La cantidad de prostaglandinas endógenas
de la mucosa gástrica disminuye fisiológicamente con la edad, lo que aminora su rol
citoprotector (3) (14) (15).
La farmacocinética de los
antiinflamatorios es diferente en los ancianos (sobre todo en mujeres), su concentración
se incrementa en el plasma, lo que potencia su acción sistémica (16).
Estos hallazgos explican la mayor
morbilidad y mortalidad por AINES en este grupo etáreo; también explica de alguna manera
la susceptibilidad de las mujeres gerontes a los AINES.
Otros factores de riesgo son el uso
simultáneo con tabaco, alcohol, esteroides o anticoagulantes (10).
Algunos estudios indican que la presencia
precoz de molestias dispépticas por AINES es otro factor de riesgo.
Si existe una historia previa de
enfermedad ulcerosa péptica, el riesgo de hemorragia por AINES se incrementa en 14 veces
(5).
PATOFISIOLOGÍA
Los AINES dañan la mucosa gástrica por
dos mecanismos, por efecto tópico y por efecto sistémico (17) (18).
Un ejemplo clásico del efecto tópico es
el producido por el ácido acetil salicílico: 60 a 90 minutos después de tomar contacto
con la mucosa induce la formación de una lesión petequial que evoluciona hasta
configurar una erosión (19).
El efecto tópico de los AINES depende
del índice de disociación o pKa que tengan (el rango del pKa de la mayoría de ellos
está entre 3 y 5), lo que significa que en una solución ácida aumenta la proporción de
moléculas no ionizadas conocidas como zwitteriones, muy liposolubles, que pueden cruzar
la membrana plasmática. Por tal razón estas drogas se concentran preferentemente en los
lugares de mayor acidez como el estómago, médula renal y zonas con isquemia o
inflamación (2) (6).
TABLA 1. PATOGÉNESIS DE LA
GASTROPATÍA POR AINES |
| EFECTO TÓPICO |
Daño directo a
la célula epitelial (inhibición de la glicosis y alteración de la fosforilación
oxidativa |
| EFECTO SISTÉMICO
|
Inhibición de la
síntesis de la cicloxigenasa 2
Inhibición de la síntesis de las prostaglandinas
Disminución del mecanismo de citoprotección
Activación de neutrófilos
Mayor producción de la citoquina : TNF-alfa
Liberación de endotelina |
In vitro se ha demostrado que los AINES
pueden dañar directamente a la célula epitelial, inhibiendo la glicolisis y el ciclo del
ácido tricarboxílico, alterando la fosforilación oxidativa y la producción del ATP
celular (2).
En cambio el efecto sistémico depende de
la inhibición de la biosíntesis de las prostaglandinas endógenas de la mucosa gástrica
(PG), especialmente E1, E2 e I2; por eso, también, los AINES recibidos por vía
parenteral o por supositorios, pueden producir lesiones gastroduodenales (1-3).
Las principales acciones citoprotectoras
de las PG se caracterizan por incrementar la secreción de moco y bicarbonato, el flujo
sanguíneo, la hidrofobicidad de la membrana celular y la velocidad del recambio celular
(20).
La inhibición de la síntesis de PG
adelgaza la capa protectora, lo que decrece la gradiente de pH entre la luz gástrica y la
superficie epitelial; también se altera la microcirculación submucosa, aumenta la
retrodifusión transcelular de hidrogeniones y se liberan radicales libres de oxígeno que
son tóxicos (21) (22).
Al reducirse la barrera defensiva, la
secreción ácido-péptica potencia el daño producido por los AINES, acrecentando las
lesiones de la pared gástrica o intestinal (6) (21).
Los AINES inhiben las dos isoenzimas de
la Prostaglandin Sintetasa o Ciclooxigenasa (COX). La COX-1 participa en la síntesis de
las PG mucosas, en cambio la COX-2 es la forma inducible, pues se expresa en respuesta al
daño tisular. La acción antiinflamatoria de los AINES depende de la inhibición de la
COX-2 (1) (6) (21).
Los AINES inhiben la COX plaquetaria por
largo tiempo (más de 15 horas), la aspirina la inhibe irreversiblemente; esta propiedad
contribuye a prolongar el tiempo de coagulación y aumenta el riesgo de hemorragia (15).
 |
| Mecanismos
de protección celular ( Edson Pedro da Silva, Úlcera pética nao relacionada ao H.
plyori, Rev Bras Med 1995;52:36) |
Últimos reportes están llamando la
atención sobre la enzima Anhidrasa Carbónica (AC), pues varios subtipos de ella han sido
encontrados en la mucosa gástrica, membrana de las células epiteliales y en las paredes
capilares. Los AINES activarían la AC que, en ese estado, inhibiría a las COX.
Alternativamente el ácido araquidónico
puede ser metabolizado por la lipooxigenasa originando los leucotrienos, los cuales
inducen la quimiotaxis de neutrófilos y mononucleares. Estas células se adhieren al
endotelio vascular y liberan radicales libres de oxígeno (dañan al endotelio) y
citoquinas como la TNF-alfa (daño directo al epitelio). Las PG citoprotectoras inhiben la
síntesis de TNF-alfa de las células epiteliales (20).
Los AINES estimulan al endotelio a
liberar un elemento vasoconstrictor (endotelina) que disminuye el flujo capilar.
Se piensa que los inhibidores de la AC o
del TNF-alfa, y los antagonistas de los receptores de endotelina, podrían ser útiles en
la profilaxis antiulcerosa del futuro.
La mucosa gástrica sintetiza óxido
nítrico (ON) en respuesta a los AINES; el ON, probablemente mediado por la histamina,
disminuye la secreción ácida. Publicaciones preliminares indican que las moléculas de
AINES liberadoras de ON son más toleradas.
La administración repetida de los AINES
induce una citoprotección adaptativa en la mucosa gástrica, aparentemente mediados por
la expresión de las «proteínas del shock térmico», principalmente la HSP-72.
La integridad de la inervación sensorial
gástrica es también importante para proteger al estómago de los AINES, incluso se
conocen neuropéptidos mediadores de este efecto, como el péptido relacionado al gen de
la calcitonina (CGRP) y la sustancia P, que son liberados en las terminaciones nerviosas
cercanas a la red vascular, probablemente para mejorar el flujo sanguíneo.
DIFERENCIAS DE TOXICIDAD
La relación entre el pH gástrico y la
constante de disociación (pKa) de cada AINES es muy importante. En general los AINES
menos solubles en un medio ácido son mejor tolerados localmente (1) (6).
La neutralización del pH gástrico
reduce la naturaleza lipofílica de estas moléculas y altera su sitio de absorción (1).
Esta cualidad es útil en la terapia de profilaxis, como veremos más adelante.
El perfil farmacológico de los AINES
sobre las COX es bastante variable. Algunas inhiben más a la COX1 que a la COX2, lo que
significa que son más dañinas; otras actúan poco sobre la COX-1 e inhiben más la
COX-2, y son más toleradas. En otras palabras, el AINES ideal inhibe selectivamente a la
COX-2 (21) (23).
En tres series prospectivas de pacientes
con artritis, seguidas durante tres meses, la incidencia de úlcera, comparando a un
inhibidor de la COX-2 (nabumetone) con naproxeno e indometacina, fue de 2 - 5 % y 14 - 25
% respectivamente (23).
El cociente de inhibición COX-2/COX-1 es
útil en la práctica clínica, los AINES con un cociente menor tienen menos efectos
colaterales, a diferencia de los más agresivos que tienen un cociente más alto (24). La
aspirina tiene un cociente de 3.4 a diferencia del meloxicam que tiene 0.067.
Algunos AINES son prodrogas no ácidas,
que requieren ser convertidos sistémicamente en metabolitos activos, no se concentran
mucho en la mucosa gástrica, por lo que no causan mucho daño.
Otros AINES ingresan a la circulación
enterohepática, alcanzando altas concentraciones intestinales, aspecto que tiene
importancia en la enteropatía-AINES.
PROFILAXIS
No se ha demostrado una relación
costo-efectividad que indique que todos los pacientes que consumen AINES deban recibir
medicamentos profilácticos, por eso es importante el manejo del paciente basado en la
evaluación de los riesgos.
Individualizado el tratamiento, se trata
de elegir el AINES más adecuado, en su mínima dosis analgésica, evitando la máxima
dosis antiinflamatoria (25).
Todos los pacientes deben estar bien
informados del peligro y las consecuencias de la automedicación, asociación de AINES y
del uso simultáneo de tabaco o alcohol (26).
Si el paciente es considerado de riesgo,
y si los AINES fueran una medicación insustituible, se puede optar por una endoscopía
que verifique la ausencia de lesiones digestivas, y recetar precozmente antisecretores y
citoprotectores (27).
La cubierta entérica es útil para
aminorar la injuria aguda del efecto tópico, en cambio a los usuarios crónicos no los
protege del efecto sistémico inhibidor de las PG.
El incremento del pH gástrico por encima
del pK del antiinflamatorio disminuye su estado liposoluble y lo hace menos tóxico.
La elevación del pH por encima de 4
protege contra la injuria aguda e inhibe la lisis del tapón mucoso o del coágulo de las
lesiones potencialmente sangrantes (28); estas lesiones necesitan de un microambiente
alcalino para iniciar la reepitelización.
Los antagonistas de los receptores H2 de
Histamina (ARH2) en dosis habituales disminuyen la incidencia de la úlcera duodenal (UD),
no así la de la úlcera gástrica (UG); en dosis altas reducen la incidencia acumulativa
de ambas úlceras (2) (29).
Últimamente se está probando un nuevo
ARH2, que podría ser útil en la profilaxis de AINES, la Ebrotidina que, aunado a su
efecto antisecretor, es citoprotector e inhibidor de la anhidrasa carbónica (AC).
Experimentalmente previene o cura la úlcera-AINES.
Los inhibidores de la bomba de protones
(IBP) son efectivos en la prevención de la úlcera gástrica (30). Un estudio de 6 meses
demuestra que el omeprazol 20 mg es más efectivo que el placebo, la ranitina 150 mg bid y
el misoprostol 200 ugr bid (31).
El sucralfato reduce la incidencia de las
lesiones agudas de los AINES utilizados por corto tiempo; en cambio no previene de las
lesiones ulceradas si son usados crónicamente.
Los análogos sintéticos de las
prostaglandinas, 16-16 dimetil PGE2 metil-ester, 15 (R)-l5 metil PG E2 o Arbaprostil, y la
PGE1 o misoprostol, son eficientes (32).
El misoprostol, el más usado en la
práctica clínica y la única prostaglandina aprobada por la FDA, reduce en 40% la
frecuencia de las complicaciones gastrointestinales atribuidas a los AINES y en 50% las
probabilidades a ser hospitalizados, en seguimientos de 6 meses (33).
El misoprostol reduce la incidencia de
úlceras inducidas por AINES (gástricas y duodenales), en dosis de 800 ugr/día reduce de
21.7% a 1.4 % la incidencia de la UG en tres meses (34).
La diarrea, el principal efecto
indeseable del misoprostol, se presenta en 10 a 35% de los pacientes (34); también se la
ha relacionado con la exacerbación de la rectocolitis ulcerativa inespecífica (32).
Lamentablemente la PGE1 en menores dosis amengua su eficacia protectora.
TRATAMIENTO DE LA ÚLCERA ASOCIADA A AINES
Son varios los problemas que se deben
tener presente al tratar la úlcera asociada a AINES (35) (36). No se conoce su historia
natural, la mayoría de ellas cursa en forma asintomática, y es controversial la
información de la interacción de los AINES con el Helicobacter pylori (37-40).
Se ha observado que la úlcera-AINES
demora en cicatrizar, aspecto que se acentúa si el paciente sufre también de tabaquismo.
Si se retira el AINES injuriante, la
respuesta terapéutica de la úlcera es óptima.
Si no es posible discontinuar los AINES,
se sugiere usar análogos sintéticos de las PG, que podrían acelerar la cicatrización
ulcerosa; en cambio el sucralfato no es útil.
Los ARH2 son útiles si las úlceras son
menores de 5 mm, en cambio si las lesiones son más grandes y localizadas en el estómago,
su efecto curativo es menor. Si se discontinúa el AINES injuriante, el efecto curativo de
los ARH2 es eficaz en más del 95% de las úlceras en 8 semanas (29).
Últimos reportes indican que los
inhibidores de la bomba de protones son promisorios. Omeprazol en 8 semanas y en dosis de
40 mg y 20 mg cicatriza al 95% y 82% de las úlceras respectivamente (30) (31).
Una alternativa a tener presente es
reemplazar temporalmente al AINES por un analgésico como el acetaminofen. También se
puede escoger un AINES diferente, de corta vida media (24) y que tenga una relación
COX-1/COX-2 baja (23).
Un gran avance terapéutico se ha logrado
con el desarrollo de AINES que inhiben selectivamente a la COX-2, respetando a la COX-1
(«enzima buena»), de la cual depende la citoprotección; este tipo de fármacos, como el
meloxicam, ya está siendo usado en nuestro país (21).
ALTERNATIVAS FUTURAS
En base al conocimiento de que el óxido
nítrico acelera la cicatrización de las úlceras y preserva el flujo sanguíneo mucoso,
se están desarrollando AINES liberadores de óxido nítrico (41); incluso se están
probando parches transdérmicos de nitroglicerina liberadores de óxido nítrico.
En usuarios crónicos de AINES, la
asociación con alguna de las siguientes sustancias podría ser útil: antagonistas de los
receptores de endotelina-1 (42), inhibidores de la adhesión neutrofílica al endotelio
vascular o neutralizadores de las citoquinas proinflamatorias.
En estudios de fase 1 se ha demostrado
que los AINES asociados químicamente con fosfolípidos son menos perjudiciales (43).
HELICOBACTER Y AINES
En las poblaciones con alta prevalencia
de infección con el Helicobacter pylori, la coexistencia de AINES y HP es una realidad
(37).
No se ha definido con claridad si el PH
predispone el desarrollo de la úlcera-AINES, o si los AINES exacerban las úlceras-PH
(38) (39).
No es fácil distinguir las
úlceras-AINES de las úlceras-HP. Aparentemente las úlceras-AINES tienden a localizarse
en la curvatura mayor del estómago. Un 85% de las úlceras-Hp (sin AINES) se localizan en
la curvatura menor, a diferencia de las úlceras-AINES sin HP y con HP que se localizan en
la curvatura mayor en el 45 y 23% respectivamente (40).
El Instituto Nacional de Salud
norteamericano, en una medida aún controversial, porque no ha sido científicamente
sustentada, ha recomendado erradicar al HP, si está asociado a las úlceras-AINES.
LESIONES DEL TRACTO GASTROINTESTINAL
Nuevos métodos diagnósticos reconocen
cada vez con más frecuencia las lesiones intestinales producidas por los AINES (44).
Los AINES que ingresan a la circulación
enterohepática, como la indometacina o el piroxicam, obtienen altas concentraciones
intestinales, lo que puede contribuir a la formación de lesiones.
El 70 de los que usan AINES tienen
evidencia de inflamación o incremento de la permeabilidad intestinal. Estas alteraciones
son asintomáticas y se resuelven después de discontinuar la medicación (45).
Autopsias realizadas a usuarios crónicos
de AINES y a sujetos que no consumieron AINES mostraron 8.4% y 0.6% de úlceras
intestinales, respectivamente.
La estenosis del intestino delgado (con
frecuencia en la parte distal) se ha reportado en el 5% de pacientes con terapia crónica
de artritis. Estas lesiones son indistinguibles de las producidas por otras enfermedades
(46).
Los AINES producen también típicos
diafragmas, que estenosan el lumen, pueden ser múltiples y estar separados por algunos
centímetros de intestino normal. Corresponden a una característica fibrosis submucosa
que reemplaza o se une a la muscularis mucosa (47).
Los pacientes con «diafragmas» pueden
presentar anemia, hipoalbuminemia, pérdida de peso y dolor abdominal intermitente no bien
definido.
La enteropatía-AINES se parece a la
enfermedad de Crohn, en el sentido de que ambas enfermedades pueden producir injuria
transmural y estenosis.
El 10% de los casos nuevos de colitis son
producidos por los AINES. La evaluación endoscópica puede mostrar áreas congestivas
focales o diseminadas y lesiones ulceradas (48).
También se ha relacionado con los AINES
el incremento de frecuencia de hemorragia o perforación colónica espontánea. La cuarta
parte de ellos necesitaron intervención quirúrgica.
Los AINES, al inhibir la COX, desvían el
metabolismo del ácido araquidónico por la vía de la lipooxigenasa, aumentando los
leucotrienos que activan la inflamación colónica (49). Este mecanismo podría explicar
las recaídas de la colitis ulcerativa o la enfermedad de Crohn atribuidas a los AINES
(50).
Algunos desórdenes colónicos
supuestamente relacionados a los AINES, como la colitis colagenosa (51), colitis
isquémica, perforación de divertículos, etc., aún necesitan evaluarse adecuadamente
(52)
* Jefe del Servicio de Gastroenterología
Derpartamento de Enfermedades del Aparato Digestivo
Hospital Nacional "Edgardo Rebagliati Martins"
Instituto Peruano de Seguridad Social, Lima-Perú
Referencias
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