| Boletín de la Sociedad Peruana de
Medicina Interna - Vol. 9 Nº 4 - 1996 |
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OPINIÓN
Población, SIDA y educación
sexual:
un enfoque integral
Luis Solari de la Fuente*
* Miembro titular de la Sociedad Peruana
de Medicina Interna
En la presente década han aumentado las
acciones para reducir la población peruana, y más desde 1995. Desde 1983 vemos casos de
SIDA en el Perú, habiendo comenzado éstos a incrementarse también en la presente
década, con una frecuencia anualmente creciente y un ascenso muy rápido entre 1991 y
1992; el mayor número de casos registrados -por año- fue en 1995. Desde 1996 se ha
iniciado en el Perú un programa de educación sexual que debiera ser un elemento
principal en la lucha contra el SIDA. Los tres aspectos mencionados están íntimamente
relacionados.
Desde el 28 de julio de 1995 se ha relacionado la palabra "futuro" con la
"planificación familiar o control de la natalidad" y también se ha dicho que
"está en nuestras manos obrar y obrar con realismo y con apego a la razón y no al
temor". Bajo esa premisa el Estado ha decidido promover que "las familias de
bajos ingresos y de menor nivel educativo" y con altas tasas de fecundidad, tengan
acceso a métodos de control de la natalidad. ¿Cuáles son las familias de bajos
ingresos, de menor nivel educativo y con altas tasas de fecundidad en el Perú?
Evidentemente, la afirmación se refiere a la población pobre del país.
En el Perú, la distribución de la pobreza es la siguiente: 65.30% de los peruanos en las
áreas rurales viven en situación de pobreza, mientras que a nivel de la población
urbana este porcentaje es de 41.90%; a nivel de Lima Metropolitana es de 39.70% (ENNIV
1996).
De acuerdo a lo mencionado, las acciones de control de la natalidad, y por tanto la
reducción del crecimiento poblacional, tendrían que ser dirigidas preferentemente a las
áreas rurales del Perú, ya que 62.30% de los distritos del país son rurales.
En 1940 la población rural constituía el 64.60% de la población total y la población
urbana el 35.40%. Según los resultados del último Censo de Población de 1993, esa
distribución se había prácticamente invertido: rural 29.60% y urbana 70.40%. De 1940 a
1993 la población urbana ha crecido 6 veces, mientras que la rural apenas creció 0.6%.
En 1996, 71.5% de la población vive en las zonas urbanas y apenas 28.5% lo hace en las
zonas rurales. No se menciona que la población rural crece solamente 0.7% al año, con
proyecciones de 0.3% más allá del año 2000.
Además, el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INET) publicó en
setiembre de 1995 un estudio en el que se demuestra que, de las 188 provincias del Perú,
140 presentan signos de despoblamiento. Estas 140 provincias son fundamentalmente rurales
y dedicadas al trabajo agropecuario.
Según el último censo agropecuario (INEI) publicado en enero de 1996, el Perú tiene
5'891,000 hectáreas de tierras agrícolas, de las cuáles sólo utiliza 2400,000. El
producto per cápita agrícola ha descendido, entre 1970 y 1995, en -46.3%, es decir, en-1.78%
al año, mientras que el crecimiento del PBI global en el mismo período ha sido de 1.05%
per cápita. Esto demuestra claramente que el sector agrícola es el que está frenando la
acumulación nacional de riqueza. Sabemos que el desarrollo de la agricultura y de la
agroindustria en nuestro país es uno de los elementos fundamentales para el desarrollo
económico del Perú, pero las acciones que se están tomando pala reducir la población
rural, dedicada fundamentalmente al trabajo agrícola, harían prácticamente inviable
este objetivo. ¿Quiénes van a trabajar el campo?
Hasta ahora el INEI no ha explicado cómo hemos pasado de 7753,000 hectáreas de
territorio agrícola que teníamos en 1989 -según el Instituto Geográfico Nacional-, a
sólo 5'891,000 hectáreas, según el censo agropecuario mencionado, lo que hace una poco
creíble pérdida de tierras agrícolas de 1'862,000 hectáreas. Si tomamos las cifras del
experimentado Instituto Geográfico Nacional y las colocamos al lado de las escasas
2'400,000 hectáreas que usamos, se aprecia mejor lo grave del panorama del desarrollo
agrícola, y de éste en el contexto del desarrollo económico del Perú.
Es evidente que reducir agresivamente los nacimientos en las zonas rurales del Perú, lo
único que va a conseguir es despoblar más esos importantes territorios peruanos y
entorpecer el desarrollo agropecuario de nuestro país.
Un aspecto importante a contemplar es el de las fronteras vivas y la seguridad
nacional. Es imposible una política de fronteras vivas si reducimos drásticamente
los nacimientos, sobre todo a nivel rural. Así, por ejemplo, la provincia de Condorcanqui
del departamento de Amazonas, en cuyo ámbito se ubica el territorio de la Cordillera del
Cóndor, tiene una población censada en 1993 de 30,520 peruanos, de los cuales 27,770
viven en el área rural. ¡Qué grave sería reducir la población rural en esta
importante provincia fronteriza!
Esto rige prácticamente para casi todas las provincias que constituyen nuestras fronteras
con los países vecinos. De las siete provincias fronterizas del norte, cinco tienen saldo
migratorio negativo (salen más personas que las que llegan a esas provincias). De las
diez provincias fronterizas del sur, siete presentan saldo migratorio negativo.
Definitivamente, reducir los nacimientos y aumentar el despoblamiento de las importantes
zonas fronterizas peruanas compromete la seguridad del Perú.
El problema del despoblamiento rural se torna más grave ahora que conocemos
claramente que el mecanismo fundamental de la mala distribución poblacional
peruana es la migración interna persistente. Si bien es cierto que este proceso afecta a
la población rural total, las migraciones afectan especialmente a la población femenina
en edad fértil. Esto significa que cada vez hay menos mujeres con capacidad de
procreación, lo cual influye en aumentar el envejecimiento poblacional rural. Si a esto
le agregamos el actual programa de reducción de nacimientos -preferentemente dirigido a
las zonas rurales por ser más pobres-, podemos apreciar que la reducción crítica de la
población económicamente activa, en las zonas rurales, es cuestión de tiempo. Peor aún
si se utiliza cirugía esterilizante en esas zonas Pues, como sabemos, esta cirugía
contribuye a convertir en irreversible la reducción de la población.
¿Y qué pasa con los pobres de las áreas urbanas? ¿Alguien dirá que es a esa
población a la que hay que dirigir las acciones de control de la natalidad? La verdad es
que tampoco. Las poblaciones urbanas del Perú crecen a un ritmo de 2.2% al año,
principalmente por razones migratorias, y no por razones de natalidad, como lo demuestran
las bajas tasas de fecundidad de las zonas urbanas.
En el Perú, una variable muy importante para poder hablar de temas de población es el número
de miembros por hogar (número total debocas que alimentar en un hogar), y éste no
necesariamente está en relación con la tasa global de fecundidad (hijos por mujer).
Así, mientras que las tasas de fecundidad son mayores en la selva, las familias más
numerosas se encuentran concentradas en Lima Metropolitana, donde existe la menor tasa de
fecundidad. Esto es básicamente porque las principales causas de migración no son
laborales ni de estudio, sino familiares.
El "número de miembros por hogar" (NMH) es tan importante que comparándolo con
diferentes grupos poblacionales podemos conocer la verdad. Así, si comparamos el
NMH de los pobres de Lima Metropolitana (6.2 miembros) con el de los pobres de la selva
rural (6.0 miembros), o el NMH de los no pobres de Lima Metropolitana (4.3 miembros) con
el de los no pobres de la selva rural (4.4 miembros), vemos -con asombro- que las
diferencias son mínimas; a pesar de que en la selva rural la tasa global de fecundidad
(hijos por mujer) es alrededor del doble que la de Lima Metropolitana (2.2). Demostración
clarísima de que nuestro problema no es de crecimiento poblacional, sino de mala
distribución poblacional por razones fundamentalmente migratorias.
El Perú no tiene un problema de explosión demográfica, sino un grave problema de
mala distribución poblacional. La "receta" para resolver este crítico
problema se puede apreciar en el capítulo IX del documento de la Conferencia
Internacional sobre Población y Desarrollo (El Cairo, 1994), donde se establecen pautas
para una política de reversión migratoria, parte de la cual incluye el
desarrollo sostenible de las zonas rurales, también inviable sin desarrollo agrícola. El
gran objetivo ha de ser la redistribución poblacional.
Las políticas de población no pueden tomar en cuenta sólo variables obstétricas,
prescindiendo de hechos elementales como los arriba mencionados. Además, dentro de la
dinámica natural de una población, es un hecho normal en las zonas rurales,
donde la agricultura es un elemento importante, que los hogares tiendan a ser más
numerosos en hijos (mayores tasas de fecundidad). Alta tasa de fecundidad es un indicador
obstétrico que le señala al administrador de salud que en una zona específica tiene que
incrementar sus acciones de protección a la madre gestante y a los peruanos que están
por nacer. Así como se ofrecen esterilizaciones gratuitas en esas zonas, debería
ofrecerse atención gratuita en prenatal, parto y al recién nacido, ya que es en esas
áreas geográficas donde deberíamos enfatizar los esfuerzos de repoblamiento y de lucha
contra la pobreza.
Una idea antitécnica que se ha repetido reiteradamente es que la reducción de la tasa
de fecundidad alivia las condiciones de pobreza. El informe "La ciudad
para todos", preparado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
(PNUD) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), presentado en junio de 1996 en la
Cumbre Mundial de las Ciudades (Hábitat) de las Naciones Unidas, en la ciudad de Estambul
(Turquía), afirma en sus conclusiones que la gran condición para alcanzar mayor
calidad de vida -en las ciudades- es superar la pobreza urbana.
Pero revisando el Programa de Acción de la Conferencia sobre Desarrollo Social
(Naciones Unidas, Copenhague 1995), en lo que se refiere a la lucha contra la pobreza en
las áreas urbanas y rurales, no se menciona nada relacionado con reducir el crecimiento
de la población como un medio para luchar contra la pobreza.
Cuando se habla de la reducción de la generación de pobres no se está haciendo
referencia a la generación biológica, como he escuchado recientemente, sino a la
reducción de la generación social de pobres, interviniendo en el "círculo" de
la pobreza con la finalidad de romper el traslado de la misma de padres a hijos, mediante
acciones específicas, como puede verse en la revisión del documento mencionado en el
párrafo anterior: promoción de microempresas, ampliación del acceso a la capacitación,
promoción de los servicios esenciales, entre otros.
Otro aspecto importante es el de las repercusiones de la reducción de los nacimientos en
la evolución de la población económicamente activa. La PEA nacional en
proporción a la población total ha sido en 1961:29.80%, en 1971:31.51% (1.71% de
incremento), en 1981: 32.28% (0.77% de incremento) y en 1994: 34.82% (2.54% de
incremento). En una economía que necesita desarrollarse, es indispensable una tasa de
crecimiento de la PEA que esté por encima de la tasa de reposición, para permitir la
expansión sin crear sobrecostos laborales. El 2.54% obtenido de 1981 a 1994 se debe a que
entre 1960 y 1975 tuvimos tasas globales de crecimiento poblacional de entre 2.8% y 2.9%
al año. Como no todos los nacidos se integran a la PEA, esto se convirtió en 2.54% de
incremento de la PEA entre 1981 y 1994.
En 1995 la población del Perú crecía a un ritmo de 1.7% al año, y el programa actual
de reducción de nacimientos no ha fijado un límite decrecimiento. Sin este programa
hemos caído de 2.6% en 1981 a 1.7% en 1995. Con el actual programa, en los siguientes 15
años deberíamos llegar a un crecimiento por debajo de 1.0% al año; esto quiere decir
que vamos a tener una reducción rápida de la PEA, por debajo de valores compatibles con
el desarrollo económico.
Otro tema relevante a tener en cuenta es el envejecimiento poblacional. El Banco
Mundial utiliza un índice de envejecimiento poblacional que se llama "coeficiente de
dependencia", adoptado del Instituto Internacional de Sistemas Aplicados (IIASA) de
Austria. Es la relación que existe entre el número de personas de 60 años y más, y la
población de 20 a 59 años (PEA). Este coeficiente no debe ser mayor a 5.6; para 1990
este coeficiente fue de 12.7 para el Perú. Esto ha hecho que la población mayor de 65
años se haya incrementado. El primer signo detectado es un aumento de las enfermedades
crónicas y degenerativas. Aunque no hay cifras nacionales sobre incidencia y prevalencia
del cáncer, sí las hay para Lima: la tasa de incidencia cruda en Lima en 1968 era de
88.3 por 100,000, en 1978 subió a 87.6, y en 1990-1991 subió a 112.3.
El problema del envejecimiento poblacional no es sólo un aumento en el gasto del sector
Salud para atender al creciente número de peruanos mayores, sino que en el mediano y
largo plazo el problema es la reducción de la PEA: una cada vez más reducida PEA tiene
que sostener a cada vez más ciudadanos mayores, con menos posibilidades de hacer crecer
económicamente a la nación en su conjunto. Si a esto le agregamos el programa de
reducción de nacimientos, estaríamos ante un grave problema en el mediano y largo plazo.
Adicionalmente, mientras más se reduce la PEA en un país, puede vislumbrarse que
también se reduce progresivamente el número de aportantes a los fondos de pensiones,
creándose en éstos condiciones de insolvencia, la que a su vez motiva el estancamiento
de las pensiones, con la consiguiente disminución de la calidad de vida de los
pensionistas. También al reducirse la PEA se ocasiona una contracción de los mercados
por reducción de la capacidad de consumo de un sector de consumidores (los pensionistas)
y, directamente, por reducción de otro sector de consumidores: la PEA en sí. De otro
lado, al reducirse la PEA, también se reduce la tributación, con lo que se limitan las
acciones para atender al sector que no trabaja.
Muchos países que han visto disminuida su PEA por haber reducido los nacimientos han
cubierto sus necesidades con migrantes de otras nacionalidades; por eso países que
aplicaron una' política antinacimientos hoy los incentivan, para recuperar el equilibrio
poblacional que perdieron y para fortalecer su identidad nacional.
Un grave problema que debemos dilucidar es si existe relación entre la actual política
de población y el incremento de los casos de SIDA, que como todos sabemos ataca a los
sectores más jóvenes de la PEA, y también a los sectores más pobres.
Como es conocido, desde 1990 hay un incremento de la distribución de medios
anticonceptivos, que desde 1995 es gratuita. Dicha distribución está dirigida
fundamentalmente a los estratos pobres de nuestra población. En la actualidad disponemos
de suficiente conocimiento para recordar lo siguiente:
En el Perú, en el lapso de 12 meses
(setiembre 1995 a agosto 1996) se registraron 1,582 casos nuevos de SIDA, lo que significa
un promedio de 132 casos nuevos registrados mensualmente. Como se estiman de 5 a 20
infectados por cada caso reportado de SIDA, tuvimos en el mismo lapso entre 660 y 2,640
nuevos infectados con VIH.
El número de casos reportados de SIDA
es progresivamente creciente, habiendo sido la diferencia 94?95 mayor que la diferencia 93-94.
En 1986 existía en el Perú una mujer
con SIDA por cada 15 casos en varones. En la actualidad la relación es de una mujer por
cada tres varones. En 1986 la edad promedio era de 39 años; actualmente es de 29 años.
El mayor número de infectados se da en la población comprendida entre los 15 y 24 años.
En el Perú, la infección por VIH
afecta cada vez a más mujeres, afecta fundamentalmente a los sectores de pobreza, afecta
principalmente a las personas que están convirtiéndose en población económicamente
activa, afecta al es trato social y poblacional que provee de conscriptos a las Fuerzas
Armadas. Todos ellos contagiados principalmente por transmisión sexual (94.9%).
A pesar de las intensas campanas para
uso de preservativos llevadas a cabo en los países industrializados, existe una cierta
"impermeabilidad" de la población para su uso; como demostraron, entre otros,
Díaz, Chu. y colaboradores (1994), en un estudio desarrollado en once estados de los
Estados Unidos, en el que a 497 personas con HIV adquirido heterosexualmente les
preguntaron si en los cinco años previos al diagnóstico habían usado preservativos:
¡74% de las mujeres y 68% de los varones nunca usaron un preservativo! Este es uno de
tantos ejemplos que revelan que a pesar de las campanas mencionadas en sociedades con alto
consumo de información, un gran número de personas son indiferentes a ellas.
Las campañas intensas de uso de
preservativos pueden aumentar el número de mujeres adolescentes sexualmente activas, como
lo demostraran Rasmussen y Knudsen (1994) en el estudio en que compararon un grupo escolar
mediante un cuestionario idéntico en 1986 y en 1993. En 1986 sólo 26% de las jóvenes
habían tenido relaciones sexuales en la semana previa al cuestionario; en 1993 ese
porcentaje subió a 42%, indicando una población mayor de chicas sexualmente activas. No
sólo detectaron eso sino que, aunque había aumentado el número de usuarios de condones,
la proporción de relaciones sexuales sin condón se mantenía constante (o sea que el
número efectivo de no usuarios también había aumentado).
Stephen Post, en la revista Obsteffics
and Gynecology (1994,84), cita dos estudios en dos grupos de 492 y 657 mujeres, en los que
se estableció que las mujeres que han sido esterilizadas son mucho menos insistentes para
que sus parejas usen preservativo, sugiriendo que la aceptabilidad del uso de
preservativos puede estar reducida una vez que el riesgo de embarazo disminuye por el uso
de cualquier método anticonceptivo. Esta observación de Post se desprende también del
estudio de Humphries y Bauman (1994), en el que los autores demuestran que usuarias de
Norplant con alto riesgo para adquirir enfermedades transmitidas sexualmente (ETS), no
usaban preservativos.
Esto significa que mujeres con ligaduras de trompas de Falopio, o aquellas que son
usuarias de medios anticonceptivos hormonales, especialmente de largo término, podrían
adquirir comportamientos de riesgo para la transmisión de VIH, al saberse seguras de no
quedar embarazadas.
Son notorias las diferencias entre el número de anticonceptivos distribuidos por el
Ministerio de Salud en 1990 y en 1995. Píldora: 377,767 (1990) y 1'650,086 (1995);
medroxiprogesterona I.M.: 34,184 (1990) y 599,943 (1995); DIU: 58,997 (1990) y 180,121
(1995); ligadura de trompas: 2,593 (1990) y 32,883 (1995).
Se ha establecido que las mujeres
adolescentes no alcanzan la madurez de la pared vaginal hasta alrededor de los 20 años,
teniéndola de por sí más delgada. Esto quiere decir que su barrera anatómica para ETS
y SIDA es menor que la de una mujer adulta.
En mayo de 1996 se reportó que la
progesterona adelgazaba el epitelio vaginal de las monas Rhesus, haciéndolas más
vulnerables a la transmisión del VIS (virus de inmunodeficiencia simia). Deborah
Anderson, investigadora en VIH y salud reproductiva en Boston, ha estado estudiando los
efectos de la progesterona en mujeres; después de conocer el estudio en monas, su
laboratorio analizó al azar muestras de tejido humano almacenadas, encontrando también
adelgazamiento del epitelio vaginal, aunque no en los niveles reportados en las monas.
En el curso de 1997, el Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos culminará
estudios para evaluar el adelgazamiento del epitelio vaginal de mujeres con ciclos
menstruales normales y de mujeres usando varios regímenes hormonales. También se
realizarán estudios epidemiológicos para ver si existen diferencias en la infección por
VIH en mujeres que toman anticonceptivos hormonales. Sin embargo, estos últimos estudios
tomarán varios años.
En agosto de 1992 Vitaya Sridama y
colaboradores reportaron que mujeres que utilizan Medroxiprogesterona intramuscular
(Depoprovera) tenían disminución de linfocitos CD8, reducción que alcanzó valores
significativos en las mujeres que tenían más de diez inyecciones de Medroxiprogesterona,
en quienes también la relación CD4/CD8 estaba incrementada significativamente.
La disminución de los CD8 (supressor T-cells) es el cambio inmunológico encontrado en
varias enfermedades autoinmunes, incluyendo lupus eritematoso sistémico, enfermedad
tiroidea autoinmune y miastenia gravis.
En abril de 1996 Murty y Firth
publicaron un estudio realizado en Inglaterra con 4,666 mujeres durante un período de
cinco anos, quienes acudieron para consejo previo al aborto. En este estudio, en
1993,46.4% de las mujeres que se presentaron solicitando abortos declararon que su
embarazo se debía a falla del condón.
Lewis y colaboradores, también en abril de 1996, publicaron una investigación con 629
mujeres que acudieron a una clínica para consejería por embarazo no deseado, entre
septiembre de 1994 y febrero de 1995. Este estudio mostró que 47.9% de las mujeres
estaban usando condón al momento del embarazo no deseado.
Wilcox y colaboradores publicaron en diciembre de 1995 un estudio realizado con 221
mujeres sanas que estaban buscando una gestación. En este estudio ellos pudieron
establecer que la concepción ocurrió prácticamente sólo cuando las relaciones sexuales
fueron durante un periodo de seis días, que terminaba con el día estimado de la
ovulación.
Si desde 1990 existen reportes de que hay un aumento de la frecuencia con la cual
embarazos no deseados están asociados con el fracaso del uso del condón en los niveles
señalados, y teniendo en cuenta que casi todos los embarazos suceden en un lapso de
alrededor de seis días del ciclo menstrual, la pregunta que debemos hacernos es cuán
grande será el riesgo real, al utilizar condones, para obtener un contagio por VIH, o
cualquier otra ETS, infecciones que pueden ser adquiridas durante todos los días del
ciclo menstrual. El riesgo es evidentemente mayor.
Recientemente el CDC (Center for
Disease Control and Prevention) de Atlanta, USA, ha reportado que las infecciones más
frecuentes en ese país en 1995 fueron las ETS. La enfermedad infecciosa más frecuente en
los Estados Unidos es una ETS, la infección por Ch1amydia (447,638 casos). La segunda y
tercera infecciones más frecuentes también son ETS: Gonorrea (203,563 casos) y SIDA
(58,007 casos). Es notable que de los casos mencionados para Ch1amydia, 383,956 fueron
mujeres, esto es el 80.38% de los casos.
Son evidentes, luego de revisar los
conceptos señalados en los numerales precedentes, las razones por las que los Estados
Unidos tienen tres ETS como las infecciones más frecuentes de ese país.
Hablar hoy día de uso masivo de preservativos para la prevención del SIDA y las ETS no
es lo más coherente con los conocimientos actuales. Por esta razón, el uso del condón
ha comenzado a ser mencionado para las ocasiones en que haya una "relación de
riesgo". Aun esto es de dudosa eficacia, pues si es una "relación de
riesgo" quiere decir que el riesgo de adquirir VIH es mayor. Savonius y colaboradores
han reportado, en 1995, un estudio con 200 mujeres que solicitaron un aborto legal en
Finlandia: 76.7% de las usuarias de condones reportaron que el condón se había roto,
salido o bien que su uso era irregular.
Veamos qué pasa en el Perú. Durante 1994, el mercado de condones creció en más de
100%; en 1995 su crecimiento fue de alrededor de 70%. En 1996 dicho mercado estaría
creciendo en un 5%, estimándose que se venderán 17184,000 condones, a los que deben
agregarse los que se obsequiarán, cuyo número se estima en 9 millones. Estas cifras, por
supuesto, no incluyen el mercado clandestino.
En el Perú, en 1990, las autoridades sanitarias* repartieron 1'689,300 condones. En 1995
se repartieron 8'290,725 condones, a los que se deben agregar los 1'6365,714 que se
vendieron. A pesar de ello el SIDA no se ha detenido en el Perú sino que ha seguido
incrementándose, cada vez más rápido. A la vista está que no sería muy prudente
seguir con la misma estrategia, pues no nos está dando el resultado que quisiéramos, al
igual como ha sucedido en otros países.
Siendo predominante en el Perú la vía sexual de contagio del VIH, siendo la
distribución de condones la estrategia peruana más significativa, estando
incrementándose en nuestro país el uso de medios anticonceptivos -incluyendo la
distribución gratuita-, es de esperar que la velocidad de propagación del VIH, a la luz
de la razón y de los conocimientos actuales, se incremente.
El aumento de los casos de infección por VIH, y de SIDA no solamente repercute
incrementando el gasto del sector Salud, sino que además contribuye a la reducción de la
PEA. También cabe señalar que de la población "blanco" del VIH salen los
conscriptos del Servicio Militar Obligatorio, los que a su vez pertenecen mayoritariamente
a los sectores pobres, y también a los sectores rurales. Nótese este delicado aspecto,
mediante el cual el aumento de casos de VIH se podría convertir, en el mediano plazo, en
un factor agregado que comprometa la seguridad nacional.
En marzo de 1933 se inició la "revolución sexual" en Suecia. En 1955 se
inició la educación sexual obligatoria en las escuelas. En 1959 se inició el programa
de anticonceptivos "al alcance de todos". En 1970 se inició una intensa
campaña para el uso de condones como reacción ante la epidemia de ETS. En 1976 se
aprobó la esterilización legal gratuita. En 1980 se inició una etapa de corrección. En
1986, el Parlamento estudia la urgencia de lograr cambios de conducta en la vida sexual de
su población, en especial ante la ineficacia de los condones para combatir el SIDA. En
1987 el gobierno sueco declaró ¡legales todos los clubes y organizaciones que
"estimulan el contacto sexual". En 1988 el gobierno sueco aprueba el nuevo
manual para la educación sexual en los centros educativos; en él puede leerse:
"debe sostenerse que la continencia durante la adolescencia es el único
comportamiento que la escuela puede recomendar con buena conciencia, sólo la continencia
da al individuo las mejores garantías para una vida feliz más tarde".
Mientras Suecia está corrigiendo errores, ¿qué estamos haciendo en el Perú?
En setiembre de 1996 se inició la distribución de las guías de educación familiar y
sexual del Ministerio de Educación, dirigidas a docentes y padres de familia, para ser
aplicadas en escolares de los cinco años de educación secundaria. Los profesores que han
de dirigir la aplicación de estas guías recibieron una capacitación de una semana,
según declaraciones de quienes intervinieron en la elaboración del proyecto.
Tuve ocasión de revisar los dos primeros borradores de las mencionadas guías; en ellas
ni siquiera se mencionaba la abstinencia sexual como parte de las medidas preventivas para
luchar contra el SIDA. He revisado con detenimiento las cinco guías finalmente
distribuidas y quiero compartir algunos puntos, en relación al tema, que me han llamado
poderosamente la atención:
La crianza de los hijos está
presentada como un problema. En la descripción del embarazo se han señalado
preferentemente las complicaciones de éste.
El uso de medios anticonceptivos está
presentado no sólo como una forma de espaciamiento de los nacimientos, sino como la
solución a diversos problemas. Para mencionar uno, el de los embarazos no deseados y el
aborto. En la actualidad, los Estados Unidos, lugar del mayor consumo de medios
anticonceptivos, tiene 6 millones de embarazos, de los cuales 3 millones son no deseados;
de estos últimos, 1.5 millones terminan en aborto. Con estas cifras, los Estados Unidos
tienen actualmente la tasa de aborto más alta del mundo industrializado, y 3.5 veces más
embarazos no deseados que cualquier otro país occidental. Además, la mitad de las
mujeres que acuden a abortar en ese país refieren estar usando anticoncepción al momento
de concebir. Estas cifras hablan por sí solas.
En la guía de primero de secundaria,
referente a los "cambios psicológicos más significativos del adolescente" se
presentan como normales los 'Juegos sexuales con el sexo contrario", afirmando que
"estos encuentros inicialmente son de corta duración y se limitan a besos y
caricias". Esto no es mas que incentivar precoces comportamientos promiscuos. Nótese
que esta lamentable enseñanza está dirigida a escolares de primer año de secundaria.
A pesar de que ya es conocido que los
escolares más ávidos de información acerca del SIDA son los de primero y segundo de
secundaria, en la guía del primer año existe menos de una página sobre el tema,
información referida sólo a la explicación del término. Al respecto de las ETS, en
medidas de prevención, no aparece la abstinencia sexual, sino que ha sido sustituida por
"evitar actividad sexual prematura" enseñando tácitamente que posteriormente
no hay problema.
En las guías de segundo, tercero y
quinto años, al hablar de la prevención del SIDA, no se refieren a uso de preservativo
en relaciones de riesgo, sino a uso indiscriminado del mismo, hecho que en la práctica ha
quedado demostrado que no ha podido reducir el número de casos en el Perú y, como hemos
visto, tampoco el aumento de ETS en los Estados Unidos.
En la gráfica estadística sobre SIDA
publicada en la guía de cuarto año (setiembre 1996) aparece que en 1995 hubo menos casos
de SIDA que en 1994. Todos sabemos que esto no es así. Enseñar a los padres, a los
maestros y a los jóvenes lo que aparece en la gráfica mencionada es crear una falsa
seguridad, sobre todo ahora que sabemos que lo que mejor tendería a modificar la conducta
sexual adolescente es un conocimiento detallado de la realidad del SIDA.
En cambio, hay una muy detallada
información, progresivamente creciente, sobre medios anticonceptivos, con poca
información sobre sus efectos secundarios.
Existe, pues, una presentación inicial
del matrimonio, el embarazo y la crianza de los hijos como dificultades al proyecto
personal de vida, para luego presentar el uso de la anticoncepción como la solución de
múltiples problemas. En suma, la creación, en los niños y jóvenes, de una conciencia
precoz de consumo de medios anticonceptivos.
Imaginemos a una joven de 14 o 16 años
con su inmadura pared vaginal, y que además comienza a utilizar un anticonceptivo que
contenga un derivado de progesterona que le ocasione algún adelgazamiento de la pared
vaginal. Bien podría ser éste uno de los varios factores de la "feminización"
del SIDA, del gran número de infectados con VIH entre los 15 y 24 años de edad, y de la
predominancia femenina de los casos de ETS en el mundo.
En el Perú tenemos un valor muy importante que es el de la familia; de otro lado, en los
tres diferentes estudios sobre actividad sexual en adolescentes (Ferrando, Vega-Centeno,
Zavala) se ve que existe entre 80% y 90% de mujeres adolescentes que no han tenido
actividad sexual. ¿Por qué hay un pequeño grupo de peruanos que insisten en crear
condiciones para que ellas se vuelvan sexualmente activas? Esta es la peor estrategia para
luchar contra el SIDA y las ETS. ¿Por qué no reformulamos nuestras estrategias
dirigiéndolas hacia este grupo, como están haciendo los suecos? ¿No es mejor acaso
formar a los hijos del Perú para que aprendan a "ser familia" y que conviertan
ahora la abstinencia sexual en su estilo de vida, y detener al SIDA en nuestro país?
El 80% de los casos de ETS en el mundo son mujeres. ¿No es ésta la mayor demostración
de la falta de respeto hacia la mujer? Sin desatender a los jóvenes sexualmente activos,
dirijamos nuestros esfuerzos hacia el mayoritario grupo de jóvenes peruanos que no lo son
y enseñémosles el respeto a la mujer. El respeto de sí mismo, de su familia, de la
mujer, de su país, son valores fundamentales que deberían sostener una estrategia
coherente de lucha contra el SIDA en nuestro país, sin dejar de lado el conocimiento
actualizado del que disponemos acerca de lo que otras sociedades han aprendido sobre lo
que se debe y lo que no se debe hacer para vencer esa enfermedad.
En Suecia, una de las cunas de la "revolución sexual" del siglo XX, han dejado
de hacer lo que nosotros estamos comenzando a hacer. ¿Sabía usted que Japón durante 36
años se ha negado a autorizar la venta de anticonceptivos orales, bajo el concepto de que
podrían incrementar los casos de SIDA en ese país?
Una educación de la sexualidad es muy útil para la lucha contra el SIDA, pero interesa
precisar de qué clase de educación sexual estamos hablando. ¿De la que promueve una
sexualidad individualizada, egocéntrica, centrada en el "yo", contribuyente a
usar al "otro" como objeto? ¿0 de una educación sexual que promueva una
sexualidad relacional, centrada en "nosotros", que promueva el respeto a la
mujer y, por medio de él, que incentive la fidelidad conyugal, el matrimonio y la
familia? La revelación hecha acerca de que el 75% de las mujeres peruanas con SIDA son
monógamas, habla de la necesidad de educar integralmente a las nuevas generaciones con
una direccionalidad diferente. La necesidad de un proyecto educativo nacional que promueva
identidad nacional y a la familia se hace urgente. Parte de ese proyecto debería ser una
educación de la sexualidad en su dimensión eminentemente relacional que contribuya
realmente a la construcción de una sociedad fraterna. Por su visión de una sexualidad
personalista, no creo que el actual programa de educación sexual lo consiga.
Política de población, lucha contra el SIDA y educación sexual están íntimamente
relacionadas y no pueden desligarse una de otra. A la luz de lo expuesto, no vislumbro un
futuro muy alentador. Tenemos un problema de mala distribución poblacional con
despoblamiento rural, y estamos actuando como si tuviéramos un problema de exceso de
población. Estamos aumentando la distribución de medios anticonceptivos y de condones,
hecho que en otros países no ha podido frenar al SIDA, y que a la luz de lo que sabemos,
podría ser un factor de incremento del número de casos, como sucede en nuestro país.
Estamos introduciendo en los colegios un programa de educación sexual que alentando el
consumo de medios anticonceptivos, tiende a alentar la actividad sexual, en vez de ser el
eje de la lucha contra el SIDA al estar dirigido hacia los jóvenes, grupo poblacional que
está considerado de alta prevalencia de infección por VIH.
Este trabajo no ha tenido por objeto más que compartir información e invitar a la
reflexión acerca de las verdaderas necesidades del Perú en los temas tratados.
VER BIBLIOGRAFÍA
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