| Boletín de la Sociedad Peruana de
Medicina Interna - Vol. 9 Nº 2 - 1996 |
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HOMENAJE
In Memoriam
Javier Llosa García
No es fácil hacer la semblanza de un
hombre con tantas inquietudes y actividades y que además ocupa un espacio tan grande, no
sólo en mí sino en todos aquellos que tuvimos la suerte de ser sus discípulos y
después sus amigos, como en mi caso.
Javier Llosa García nace un 17 de mayo de 1917. Su formación escolar la realizó en el
famoso colegio de entonces "Instituto Arévalo". Precozmente entendió que era
preciso exigirse a sí mismo para poder salir adelante y así lo hizo, norma de vida que
más tarde transmitió a sus hijos y discípulos, quienes hoy continúan aprovechando sus
sabias enseñanzas.
Termina sus estudios en forma brillante e ingresa a la Facultad de Medicina de San
Fernando donde se gradúa de médico-cirujano. Seguidamente viaja a los Estados Unidos de
Norteamérica para hacer un postgrado que duró dos años, al término de los cuales
regresa a su ciudad natal, Arequipa, en donde en mérito a sus cualidades y conocimientos
de Medicina Interna -y dentro de ella, en enfermedades infecciosas es nombrado
epidemiólogo en la entonces denominada Unidad Departamental de Salud. Simultáneamente se
incorpora, como médico internista, al Departamento de Medicina del entonces llamado
Hospital Obrero IPSS. Al poco tiempo es nombrado profesor de Fisiología Humana de la
Universidad Nacional San Agustín de Arequipa. A los pocos años esta universidad, en su
afán de progreso, determina que debe crearse una facultad de medicina, para lo cual
nombra una comisión que sería la encargada de llevar adelante este proyecto; dicha
comisión estuvo integrada por los doctores Javier Llosa García, Félix Lazo Taboada y
Ernesto Rodríguez Olcay (este último es el único sobreviviente de dicha comisión). Es
así como hoy podemos estar orgullosos de nuestra facultad.
Después de los terremotos que azotaron la ciudad de Arequipa en 1958 y 1960, el que iba a
ser Hospital del Tórax se transforma en un hospital general, hoy llamado "Hospital
Regional Honorio Delgado". El Dr. Llosa renuncia al IPSS y gana por concurso una
plaza de médico internista en el Departamento de Medicina del flamante nosocomio, para
posteriormente ocupar -también por concurso- el cargo de jefe del Departamento de
Medicina, función que desempeñó hasta el momento de su jubilación.
Paralelamente es nombrado profesor principal de Medicina, puesto que ejerció igualmente
hasta su jubilación. Durante dos años desempeñó el cargo de jefe del Departamento
Académico de Medicina juntamente con la jefatura del Departamento Asistencial de
Medicina. Gracias a su gran capacidad organizativa y dedicación al trabajo pudo conducir
estas dos jefaturas con éxito.
Posteriormente es elegido Decano de la Facultad de Medicina, cargo que desempeñó con
acierto. Su ascenso académico no se detiene y años más tarde es elegido Rector de la
Universidad Nacional San Agustín de Arequipa. Esta difícil tarea igualmente fue
desempeñada con altura y eficiencia.
Refiriéndonos a otros aspectos de su actividad medica, cabe resaltar sus cualidades de
investigador, campo en el cual alcanzó notables éxitos, habiendo merecido premios
nacionales. Son varios los trabajos de investigación publicados en revistas locales y
nacionales, trabajos realizados con sus discípulos.
Es preciso destacar que recibió distinciones pocas veces concedidas a médicos de
provincia, tal como la condecoración "Hipólito Unanue". También le fueron
otorgados la medalla de oro y diploma de honor de la ciudad de Arequipa, por el concejo
provincial mistiano, como reconocimiento a su extensa labor humanista y médica.
Recientemente y en mérito a sus cualidades había sido declarado Académico Titular de la
Academia Nacional de Medicina, otorgándosele medalla y diploma. Esta distinción fue
conferida por primera vez en el Perú a un médico fuera de Lima y le fue entregada
personalmente en su domicilio por el entonces Presidente de la Academia Nacional de
Medicina Dr. Enrique Fernández Enríquez.
Como es largo seguir enumerando sus méritos y cargos desempeñados, solamente me
referiré a los más importantes:
Miembro Honorario de la Sociedad
Peruana de Medicina Interna a nivel nacional.
Director Regional de Salud.
Presidente del Consejo Regional V del
Colegio Médico del Perú.
Medalla al Mérito del Colegio Médico
del Perú.
Profesor Emérito de la Universidad
Nacional San Agustín de Arequipa.
Presidente de la entonces Asociación
Médica de Arequipa, de la cual fue fundador.
Ex Presidente del Cuerpo Médico del
Hospital Honorio Delgado (entonces llamado Hospital General).
No puedo pasar por alto sus cualidades
innatas de periodista. Fue colaborador de la Página Regional de la prestigiosa revista
Caretas. Son innumerables los artículos de su autoría publicados en diarios de la
localidad y de Lima, figurando su mayor producción en el diario local El Pueblo. Javier
Llosa García nunca dejó de trabajar hasta días antes de su deceso. Durante cuatro años
presidió el directorio del Hospital Nacional del Sur IPSS y, pese a su ya quebrantada
salud, marcó las pautas a seguir con visión de futuro, logrando la difícil y ansiada
unificación de los ex hospitales del Obrero y del Empleado. Gracias a esta iniciativa y a
su visión gerencial y de salud, la seguridad social en nuestro medio ha adquirido otra
faceta en su función de atender cada vez mejor a la población arequipeña. Fijó las
directivas para llegar a la atención integral de la salud, desde antes de nacer hasta la
muerte de los asegurados. Esperamos que se continúe con este programa, su gran sueño de
muchos años.
Los que tuvimos la suerte de trabajar cerca de él no podemos dejar de seguir admirando al
médico de gran capacidad clínica y de irreprochable ética, al docente lúcido y
pragmático, al periodista rebelde y defensor de causas justas, al hombre firme en sus
actos y valiente para aceptar el dolor de su larga enfermedad; y no obstante preocupado de
los compromisos adquiridos, de lo que dejaba por hacer y de la compañera de su vida,
doña Matilde Insenrich Lomellini.
Estando ya enfermo se puso a escribir sus memorias que seguramente hablarán de la
historia de la medicina en Arequipa y de otros aspectos no menos importantes, razón por
la cual invocamos a su familia -y en especial a su hija, la Dra. Lucía Llosa Insenrich-
para que sean publicadas y conocidas. Estas memorias servirán de ejemplo a las jóvenes
generaciones de médicos, y de compañía a los que fuimos sus amigos.
Finalmente debo decir que siendo su médico de cabecera pude apreciar la grandeza de alma
de este amigo y no solamente yo sino aquellos que lo visitaron y que jamás le escucharon
una palabra de queja o de intranquilidad. Solamente vimos en él a un hombre grande que
pronto nos abandonaría, dejando un gran espacio lleno de su recuerdo y de enseñanza. Por
él nuestra tristeza.
Julio Lopera Quiroga
Hospital Honorio Delgado
Universidad Nacional
San Agustín de Arequipa
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