TRABAJOS ORIGINALES USO ADECUADO DE INHALADORES DOSIFICADOS. EVALUACIÓN EN 250 PACIENTES Jorge Rey de Castro y Bertha Portocarrero (*) (*) Neumólogo asistente del Policlínico Peruano Japonés de "Jesús María" de Lima & Profesor de Medicina de la Universidad Peruana Cayetano Heredia.SUMMARY We
evaluated the correct use of metered dose Inhaler (MDD) in 250 patients.
Patients were asked to use the inhaler and mistakes were registered.
Population were divided in group A less than 13 yearold, group B between
13‑60 and C more than 60. The MDI were correctly used in 24 (57%),
65 (43%), and 22 (39%) cases in group A, B and C. The most frequent
mistakes in group A and C were: not to shake the inhaler before use, to
release the medication without breathe in and not to hold breath. In group
B: not to shake the inhaler, to release the medication without breathe in
and repeat the puff without walting at least a one minute pause. The MDI
was prescribed by the chest disease physician in 79%, 73%, and 82% for
each group. More than 90% were instructed by the physician that prescribed
this therapy, but the correct use was checked on next evaluation in 57%,
45%, and 53% for group A, B and C. Ibere weren't any statistical
difference between the correct use of the MDI and the physician that
prescribed ¡t, to test the adecuate use In the next office's visit or the
educational level. Key words: Metered dose inhaler (MDI), bronchodilator agents, Asthma, Chronic obstructive pulmonary disease. RESUMEN Evaluamos
el uso adecuado de inhaladores dosificados en 250 pacientes. Se solicitó
al paciente que empleara el inhalador en presencia de los autores y se
anotaron los errores cometidos. La población fue dividida en tres grupos:
grupo A menores de 13 años (n=42), grupo B entre 13‑60 años
(n=152) y grupo C mayores de 60 años (n=56). El inhalador fue utilizado
correctamente en 24 (57%), 65 (43%) y 22 (39%) casos de los grupos A, B y
C respectivamente. Los errores más frecuentes en los grupos A y C fueron
no agitar el médicamente antes de usarlo, disparo sin inspiración y
ausencia de apnea final. En el grupo B no agitar el medicamento, disparo
sin aspiración y repetición del disparo sin pausa intermedia. El
inhalador fue indicado por el neumólogo en 79%, 73% y 82% de las
ocasiones para cada grupo. Más del 90% de los casos recibieron
adiestramiento del médico que indicó esta forma de terapia pero el uso
adecuado del inhalador fue verificado en una evaluación ambulatoria
ulterior en 57%, 45%, y 53% de los casos en los grupos A, B y C
respectivamente. No hubo diferencia estadísticamente significativa entre
el empleo adecuado del aerosol y el especialista que indicó el inhalador,
la verificación ulterior en evaluación ambulatoria o el grado de
instrucción. Palabras claves: Inhaladores, aerosoles, broncodilatadores, Asma bronquial, Enfermedad pulmonar obstructiva crónica. INTRODUCCIÓN Los
inhaladores dosificados constituyen un pilar fundamental en el esquema
terapéutico de enfermedades respiratorias como Asma bronquial y
Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (1,2,3,4,5,6,7). Es objetivo del
presente estudio evaluar el uso correcto de estos dispositivos en nuestro
medio. MATERIAL
Y MÉTODOS El
estudio incluyó 250 pacientes evaluados en el consultorio de
neumología del Policlínico Peruano Japonés "Jesús María" de
Lima. Todos los pacientes usaron el inhalador dosificado (ID) por lo menos
una vez al día durante por lo menos los dos últimos meses. Eran
portadores de Enfermedad pulmonar obstructiva crónica, 38 pacientes y de
Asma bronquial, 212 pacientes. El número de casos registrados fue
designado por el método de la cuota, la que se cumplió en los primeros
seis meses del año 1992. Se
solicitó a los pacientes que emplearan un ID en presencia de los
autores y se anotaron los errores cometidos durante la observación. El
paciente no recibió ayuda durante la prueba.
Se registró un máximo de cuatro errores por paciente. La ficha
elaborada para este fin fue sometida a prueba piloto con 20 pacientes. La
forma correcta de como se emplean estos dispositivos ha sido descrita en
la literatura (1,8,9,10,11,12). De acuerdo a la secuencia seguida para su
empleo, los errores pueden ser: 1. No retirar la tapa, 2. No agitar el
medicamento, 3. Posición inadecuada al colocarlo en la boca, 4. Disparo
después de la inspiración, 5. Disparo sin inspiración, 6. Flujo
inspiratorio alto, 7. Ausencia de apnea final de por lo menos 5 segundos,
8. No repetir el procedimiento después de una pausa de 1 ó 2 minutos y
9. Repetición del disparo dos o más veces sin pausa intermedia de 1 ó 2
minutos entre disparos. Aunque es recomendable que el inhalador no sea
introducido en la boca (1,10), los autores no han considerado esta
modalidad como error. Los
casos fueron divididos arbitrariamente en tres grupos etarios: grupo A
menores de 13 años, grupo entre 13 y 60 años y grupo C mayores de 60
años. Las características de los mismos están señalados en el
cuadro 1. Los pacientes emplearon fundamentalmente la modalidad de
introducir el ID en la cavidad oral. Los pocos casos con desventajas
físicas en las manos no tuvieron dificultades para emplear el ID
correctamente. Para
las comparaciones se empleó la prueba de chi-cuadrado con la corrección
de Yates cuando fue necesario. La base de datos fue elaborada con el
programa FoxPro versión 1.02 y el SPSS+ versión 3.0 para el análisis
estadístico correspondiente. RESULTADOS El
grupo B fue el más numeroso y se registró una discreta predominancia
de mujeres en los grupos B y C. El
ID fue empleado correctamente en 24 (57%), 65 (43%) y 22 (39%) casos de
los grupos A, B y C respectivamente. Los
errores observados con más frecuencia en el grupo A fueron: disparo sin
inspiración en 9, no agitar el médicamente en 8 y ausencia de apnea
final en 6 oportunidades. En el grupo B: no agitar el medicamento en 36,
disparo sin inspiración en 33 y repetición del disparo sin pausa
intermedia en 15. En el grupo C: disparo sin inspiración en 19. no agitar
el médicamente 17 y ausencia de apnea final en 8 oportunidades (cuadro
2). El
inhalador dosificado fue indicado por médico neumólogo en 79%, 73% y 82%
de los pacientes para los grupos A, B y C. Los médicos internistas
indicaron el medicamento en 17%, 20% y 14% respectivamente. Los
pacientes recibieron adiestramiento del médico que indicó esta modalidad
terapéutica en 95%, 90% y 95% para cada uno de los grupos. El uso
adecuado del ID fue verificado durante una evaluación ambulatoria
ulterior en 57%, 45% y 53% de los casos en los grupos correspondientes. No
hubo diferencia significativa entre los pacientes que usaban
correctamente el ID y el especialista que indicó el médicamente (X2=0.
80638, p=0.668) o la verificación en evaluación ambulatoria ulterior
(X2=0.80638, p=0.6682). Tampoco se observó diferencia entre el grado de
instrucción, aplicable sólo para los pacientes mayores de 18 años
(n= 100), y el uso adecuado del ID (X2=4.26079, p=0.039). DISCUSIÓN Los
inhaladores dosificados constituyen la forma de administración
recomendada de agentes broncodilatadores y anti-inflamatorios en el
tratamiento del Asma bronquial. Para que tal terapia tenga la eficacia
esperada se requiere que el paciente emplee el dispositivo en forma
correcta. Desafortunadamente los pacientes emplean con frecuencia su
aerosol en forma inadecuada (13,14,15,16) y la población evaluada en este
informe no constituye una excepción. Casi la mitad de los niños
cometió por lo menos un error durante la evaluación. El porcentaje de
error en niños observado por otros autores fluctúa entre 55 y 100% de
acuerdo a referencias (8,17. 18,19,20). Los errores registrados con mayor
frecuencia son similares a los destacados por la literatura y están en
relación al desarrollo psicomotor de este grupo etario. Así, la
posibilidad de cometer errores es mayor en los niños que bordean los
cinco años de edad. Por este motivo recomendamos enseñar a los niños a
emplear el aerosol dentro de la boca, verificar la técnica con frecuencia
y alternativamente apoyarse con espaciadores (21,22,23,24) si el
adiestramiento no fuera exitoso. Los
errores registrados en el grupo B, aunque algo menores en porcentaje,
fueron similares a los del A y C con la diferencia que en el grupo B se
registraron con mayor frecuencia disparos sin pausa. Activar el aerosol
sin la pausa de uno o dos minutos no permite que la temperatura del
dispositivo se estabilice asimismo la dosis del segundo o subsecuentes
disparos es menor a la esperada de acuerdo a las especificaciones
técnicas de los fabricantes (25). El
grupo C fue el que cometió más errores. El paciente geriátrico emplea,
de acuerdo a las publicaciones médicas, inadecuadamente el aerosol
entre 40 y 62% de los casos y las dificultades más frecuentes están
relacionadas a la coordinación del disparo (26, 27). El
tratamiento con aerosoles fue indicado en la mayoría de casos por
neumólogos lo que podría reflejar un sesgo en la población en la medida
que este registro fue realizado en un consultorio de la especialidad. Un
porcentaje importante recibió adiestramiento en consulta ambulatoria. Sin
embargo el adecuado uso del dispositivo fue verificado en un paciente que
emplea o requiere aerosoles obliga al médico o grupo responsable a
verificar regularmente el uso del aerosol dosificado.
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