DÉFICIT MOTOR
FOCAL DIAGNOSTICO
DIFERENCIAL Recordemos
algunas de las condiciones clínicas que pueden presentarse con un
cuadro focal sin tener una patología estructural. I.
DÉFICIT FOCAL AGUDO: Ia.
Parálisis de Todd.-- Es la hemiparesia que puede seguir a un cuadro
convulsivo generalizado o focal. Generalmente dura algunas horas,
raramente dura más de un día, en algunos casos raros se describe una
duración de 2 días (76). Nunca se presenta sin que lo preceda una
convulsión, aunque algunas veces ésta no es presenciada por testigos,
por lo que puede prestarse a confusión. Ib.
Jaqueca hemiparética.-- Generalmente se implanta siguiendo un
episodio jaquecoso. Usualmente existe historia familiar de cuadros
similares. El dolor de cabeza puede ser de intensidad variable, algunas
veces es poco intenso. La hemiparesia permanece por algunas horas,
dificilmente dura más de un día. Ic.
Hipoglicemia.- Es usualmente secundaria al uso de
hipoglicemiantes orales, aunque puede ser espontánea, pudiendo
presentarse durante la hipoglicemia una hemiparesia indistinguible de un
proceso vascular. Al producirse la hipoglicemia se produce un mal
funcionamiento de las neuronas por falta de substrato energético,
siendo las primeras en fallar aquellas que presentan una actividad limítrofe,
ya sea por deficiencia de riego sanguíneo, o por falla estructural, si
estas neuronas están situadas en las cápsulas internas, se producirá
una hemiparesia, si la hipoglicemia persiste, el resto de neuronas
fallarán también, produciéndose compromiso de sensorio y daño
irreversible. Es por ello siempre recomendable en todo paciente diabético,
o que recibe hipoglicemiantes, que desarrolle una hemiparesia, el
obtener una glicemia de emergencia y administrar glucosa al 33% vía
endovenosa. Si la hemiparesia es debido a una hipoglicernia, mejorará
inmediatamente. Id.
Coma hepático o renal.- En ellos se puede presentar un cuadro focal,
aunque generalmente va acompañado de cierto compromiso de sensorio,
pudiendo existir asterixis, mioclonías multifocales, etc. Ie.
Secundarias a la ingestión de medicinas.- Tal es el caso de
intoxicaciones por definilhidantoína (epamin), en los que raramente
se puede encontrar un déficit motor focal. If.
Aneurisma disecante de la aorta ascendente.- Generalmente se
acompaña de dolor torácico o interescapular y, característicamente,
los pulsos radiales y carotídeos se encuentran ausentes. La radiografía
de tórax muestra un mediastino ensanchado. La fisiopatología de estos
cuadros es debida a oclusión de la o las arterias carotídeas. II.
DEFICIT FOCAL PROGRESIVO: IIa.
Tumores cerebrales.- Tanto los tumores metastásicos cuando los
primarios, así como los granulomas, abscesos, en fin todas las lesiones
que ocupen espacio, se pueden presentar como un cuadro focal progresivo
prácticamente sin diferencia de un cuadro vascular, y en algunos
casos incluso la hemiparesia puede desaparecer espontáneamente
simulando perfectamente un TIA: en estos casos de no existir hipertensión
endocraneana el diagnóstico descansará en los métodos auxiliares, de
ellos la TAC es el método de elección. Se puede sospechar la presencia
de una masa intracerebral en aquellos pacientes en los que existe
ausencia
de concordancia entre el déficit motor y los hallazgos en el
electroencefalograma (EEG); vale decir un déficit focal leve con una
gran lesión electroencefalográfica. IIb.
Hematoma subdural crónico. Es un diagnóstico diferencial obligado en
los que tienen el antecedente de traumatismo encéfalo-craneano
(TEC), o en pacientes ancianos en los que puede faltar este antecedente.
El diagnóstico se establece por TAC o por arteriografía cerebral.
Cuando existe un hematoma de gran volumen se puede visualizar en una
gamagrafía cerebral. Clínicamente se sospecha de él ante
fluctuaciones del déficit focal, compromiso de conciencia, o bien en el
EEG se encuentra una asimetría por disminución de voltaje en el lado
comprometido. IIc.
Cisticercosis cerebral u otras parasitosis. Pueden igualmente
presentarse con un cuadro local como único síntoma. La mejor manera
de diagnosticarla fehacientemente es por la TAC. Se sospecha clínicamente
por el hallazgo de lesiones redondeadas en el tejido celular subcutáneo. -
Una
mención especial merece la hemiparesia conversiva, la cual puede
simular cualquiera de los diferentes tipos de presentación descritos
aunque, generalmente, el cuadro focal conversivo se presenta en forma
aguda. En muchas oportunidades es fácilmente diagnosticable, pero en
otras puede llevar a errar aun a clínicos avezados. Es por ello que me
gustaría remarcar algunas observaciones que pueden ayudar a
diferenciarlas.
Así podemos encontrar: -
Marcha
bizarra, evitan afirmar el pie paralizado en el suelo provocando una
marcha acrobática. Debemos observar el miembro superior paralizado,
usualmente se descubre movimiento del miembro paralizado al tratar de
caminar. -
La
estación de pie provoca muchas veces una caída teatral, desplomándose
en el sitio, como si dejáramos caer una sábana (signo de la sábana),
lo que es imposible en una hemiparesia orgánica. -
Hemianestesia
profunda, de distribución uniforme, que cesa estrictamente en la línea
media y que, incluso, toma el cuero cabelludo. -
Sordera
del mismo lado de la hemiplejia (recordemos que la audición tiene
representación bilateral). -
La abolición unilateral de la sensibilidad vibratoria en regiones de
inervación bilateral como el esternón y la región frontal. Recordemos
que usualmente una hemiparesia conversiva dura días, difícilmente
semanas, y que existen enfermedades que pueden presentarse con síntomas
conversivos tal es el caso de la Porfiria intermitente aguda y algunos
tumores cerebrales. ¿COMO
PROCEDER ANTE UN PACIENTE CON DEFICIT FOCAL? A.
Por regla general sea cual fuere la causa, aunque se estime que es
conversiva, el paciente debe ser hospitalizado. B.
Obtener exámenes de laboratorio básicos: hemograma, úrea,
creatinina, glicemia, etc., en el mismo día de la admisión C.
Radiografía de tórax. EN
LOS CUADROS FOCALES SÚBITOS: 1.
Evaluación cardiovascular: Electrocardiograma. Si se sospecha una
embolia: ecocardiograma. Si se sospecha una arritmia transitoria:
estudio Holter del ritmo cardíaco por 24 horas. 2.
Exámenes electivos: Doppler carotídeo, electroencefalograma. 3.
Exámenes deseables: Tomografia axial computarizada de cerebro, si no es
posible, hacer una radiografía de cráneo y gamagrafia de cerebro
utilizando
la cámara gama. 4.
Punción lumbar si no se ha hecho TAC, o si ésta no es diagnóstica. 5.
En los casos de hemorragia subaracnoidea, si existe compromiso de
sensorio o edema de papila es conveniente realizar primero una TAC; y,
luego, si ésta no es diagnóstica se hará una PL. En los casos en los
que no se pueda realizar TAC se debe hacer una PL. 6.
En TIA carotídea, solicitar: TAC de cerebro, eco-doppler carotídeo
y arteriografía carotídea por vía femoral. 7.
En TIA vértebro-basilar. No es necesario realizar arteriografía. EN
DEFICIT PROGRESIVO: 1.
Exámenes necesarios: -
TAC
de cerebro, que descarte la presencia de una hemorragia cerebral,
tumor, etc. Si no es posible, se realiza una radiografía de cráneo,
gamagrafía cerebral y electroencefalografía. -
Punción
Lumbar. 2.
Exámenes deseables: evaluación cardiovascular y eco carotídeo. 3.
Exámenes electivos: arteriografía cerebral (no indicada en el
infarto cerebral evolutivo). EN
DÉFICIT ESTABLECIDO: 1.
Los mismos que en el déficit progresivo. Existe
algunas situaciones que conviene remarcar: a)
Si se realiza TAC, generalmente no es necesario real¡zar un EEG o
gamagrafía cerebral, salvo que el cuadro clínico no corresponda con
los hallazgos del TAC, en cuyo caso se debe decidir juiciosamente los
exámenes complementarios. En algunos casos además del TAC se necesitará
una arteriografia cerebral, principalmente en las hemorragias
subaracnoideas, pues la resolución del TAC no permite visualizar los
aneurismas ni la mayoría de malformaciones artero‑venosas. b)
La existencia de un TAC normal no elimina las posibilidades diagnósticas
sugeridas por una buena historia y un cuidadoso examen clínico.
Recordemos que en el TAC existe falsos positivos y falsos negativos. c)
El doppler carotídeo es muy confiable cuando existe una estenosis carotídea
de más del 60%, pero en estenosis menores su confiabilidad disminuye
considerablemente. Un doppler normal no impide la realización de una
arteriografía cuando ésta es clínicamente indicada. El estudio por
eco carotídeo es más sensible que el doppler, en el sentido que es
posible visualizar las placas ateromatosas e incluso observar las
placas ulceradas. d)
El estudio del flujo carotídeo por gamagrafías secuenciales es un
test de poca confiabilidad para detectar estenosis de los vasos extra o
intra-craneales. ACTITUD
TERAPEUTICA 1.
DEFICIT FOCAL AGUDO SUBITO 1.
1 Si la hemiparesia persiste al momento del examen: -
La
TAC del cerebro nos indica si es un cuadro hemorrágico o isquémico. En
caso de no contar con TAC, proceder de acuerdo a la clínica. Si
estamos ante una embolia cerebral existen dos tendencias: a)
Esperar 2 a 3 días de iniciado el cuadro, y luego anticoagular por vía
oral, excepción hecha en la endocarditis bacteriana en donde existe
una controversia acerca del uso del anticoagulantes. b)
Utilizar anticoagulante (AC) endovenosa inmediata. Ante
estas dos alternativas, veamos que nos dice la literatura acerca de
las siguientes preguntas: ¿Cuál es la posibilidad de una reembolia?,
y ¿Cuándo es que ésta se produce? Con respecto a la primera pregunta:
en pacientes con enfermedad reumática, se afirma que un 60% presenta
recurrencia de embolia sistémica, y de ellos el 15% sucede en la
primera semana del émbolo inicial (69,70). En estenosis mitral sin
cirugía se encontró un porcentaje de reembolia de 50% de los cuales la
mitad ocurrieron en el primer mes (71). En los casos de fibrilación
auricular no reumática las opiniones no son tan uniformes, así el Dr
C. Miller Fisher (31) defiende la existencia de un período de
ausencia de reembolia en los 10 días siguientes al émbolo inicial,
opinión digna de ser recordada, sin embargo, existen otros estudios
que son totalmente contrarios a esta aseveración (23,32), en donde
vemos que en fibrilación auricular no reumática encuentra un
porcentaje promedio de 1% de recurrencia diaria en los primeros 15 días
de sucedida la embolia, sin encontrar período de gracia como el
enunciado por el Dr. Miller Fisher. Otra
pregunta Importante, que debe ser respondida: ¿Cuál es el riesgo de
generar una hemorragia intracerebral por el uso de anticoagulación
(AC)? Sobre este punto, se han hecho experiencias en perros utilizando
émbolos de substancias plásticas, encontrando que los anticoagulantes
aumentan la tendencia hemorragípara en los infártos experimentados
producidos por este tipo de embolia, razón por la cual se esperaba 3
días para comenzar la anticoagulación, cuando así se hacía, los
cambios hemorrágicos eran insignificantes; sin embargo, cuando se
investigó las embolias producidas por coágulos intracarotídeos, no
se encontraron diferencias entre los perros anticoagulados y los
controles
(72), son estos estudios en los que se basan muchas autoridades para
contraindicar el uso temprano de AC en la embolia cerebral. Es
conveniente recordar que la experiencia experimental en perros no es
estrictamente extrapolable a humanos, pues los émbolos experimentales
producen infartos múltiples, además, los perros tienen una
circulación
colateral muy abundante y la AC en ellos es muy difícil de controlar
(70). Existe
abundante literatura que demuestra la inocuidad de la AC temprana;
algunas series de pacientes anticoagulados arrojan una incidencia de 7%
de hemorragia intracerebral (33), y un 53% de reembolia en los pacientes
no anticoagulados, contra una mortalidad de 7% en los pacientes
anticoagulados. Como vemos la evidencia actual favorece la anticoagulación
temprana en los casos de embolia cerebral, teniendo cuidado de
descartar la posibilidad de hemorragia intracerebral con una TAC
cerebral. Yatsu y col. revisaron recientemente este tópico (34),
llegando a la conclusión que en las embolias pequeñas carece de
peligro el anticoagular inmediatamente, no así en las oclusiones de
grandes troncos arteriales con extenso infarto, en donde existe peligro
de infarto hemorrágico, en estos casos recomienda esperar 3 días y
repetir la TAC, si no muestra cambios hemorrágicos se puede
anticoagular sin peligro. La AC se comienza con heparina, de preferencia
no utilizar bolo inicial y mantener la dosis de 4000 a 5000 unidades
c/4 horas, o mejor aún, diluir 6000 unidades en 250 cc de dextrosa e
infundir por volutrol a la velocidad de 40 cc por hora, lo que
promedia 1000 unidades de heparina/hora. Se mantiene la heparinización
por 2 a 4 días, para luego pasar a anticoagulación por vía oral. Las
contraindicaciones para anticoagular a un paciente con embolia cerebral
son: hipertensión severa no controlada, desórdenes hemorragíparos
sistémicos y hemorragia intracerebral. El
uso de antiagregantes plaquetarios en embolia cerebral no ha sido
convenientemente estudiado, no existiendo en la actualidad indicación
que nos haga pensar en que puedan sustituir a los anticoagulantes. Si
el déficit agudo es debido a una hemorragia intracerebral: la actitud
terapéutica se mencionará adelante al desarrollar las hemorragias
cerebrales. Si
el déficit agudo es debido a una hemorragia subaracnoidea, la terapéutica
debe ser: a)
Reposo absoluto b)
De ser posible se debe utilizar nimodipina (no presente en el mercado
nacional), fármaco bloqueador de los canales de calcio que penetra la
barrera hematoencefálica y prácticamente previene el desarrollo de
espasmo arterial si es utilizada en los primeros 3 días del sangrado. c)
Mantener la presión arterial en niveles normales. Debemos recordar que
la hipertensión arterial debe ser tratada enérgicamente, ya que la
incidencia de resangrado es directamente proporcional a la presencia
de hipertensión arterial. Se recomienda el uso de Nitroprusiato de
sodio o nifedipina sublingual para el control inmediato de la presión
arterial (PA). d)
Uso de sedante y analgésicos de acuerdo a la necesidad y respuesta
del paciente. e)
Evitar la constipación con el uso de catárticos. f)
Si el paciente se encuentra consciente y sin signo focal, conviene
realizar una arteriografía cerebral de los 4 vasos, comenzando por el
vaso que tenga las mayores posibilidades de sangrado, existen algunos
signos indicadores del vaso sangrante, así, por ejemplo, un
compromiso del III par craneal señala compromiso de la arteria
comunicante posterior. Si
existe un aneurisma, éste debe ser operado rápidamente, ya que de esta
manera evitamos el resangrado que es directamente proporcional a la
mortalidad. Si
existe compromiso de conciencia, o signo focal denso, muchos autores
propugnan el esperar un tiempo prudencial de 5 a 8 días antes de
realizar la arteriografía, aunque en algunos centros de investigación
se está optando por la operación inmediata, aún en aquellos casos
de gran compromiso de conciencia, con resultados aún por evaluarse. Recordemos
que al hablar de cirugía de aneurisma cerebral estamos hablando de
una cirugía muy especializada que NO PUEDE SER REALIZADA EN CUALQUIER
CENTRO QUIRURGICO, el cual debe estar dotado de todas las facilidades
modernas, y debe ser hecha por neurocirujanos experimentados en este
tipo de intervención. Cuando
la arteriografía muestra una malformación arterovenosa, no existe la
urgencia de realizar una intervención quirúrgica como en el caso
de aneurisma, ya que la incidencia de resangrado y mortalidad es
menor. En este caso se debe realizar una exploración arteriográfica
detallada para identificar los vasos que alimentan la malformación y
sus venas de drenaje. Es interesante el anotar que en la actualidad son
muy pocas las malformaciones consideradas como inoperables, así, vemos
que incluso las malformaciones del tronco encefálico son sujetas a
intervención quirúrgica en centros muy especializados. La cirugía
debe ser hecha una vez el cuadro agudo se estabilize; en caso de existir
una hemorragia intraparenquimal es mejor esperar un tiempo prudencial
de estabilización de cuadro clínico. Conviene
mencionar la actual tendencia terapéutica hacia las malformaciones
arteriovenosas cerebrales asintomáticas. Existe una cierta
divergencia
en las conclusiones de diversos estudios, en general se indica que
aquellas malformaciones menores de 4 cm., en las cuales prácticamente
abogan por su extirpación aunque no produzca síntomas, no así en
las MAV asintomáticas mayores de 4 cm., en las que aparentemente la
posibilidad de resangrado es prácticamente igual o menor que el
porcentaje de morbilidad y mortalidad operatoria, el cual es
aproximadamente 1% a 3% anual (35). g)
Una de las complicaciones más frecuentes en la HSA, es el espasmo
arterial, que se presenta aproximadamente en el 70% de ellas. Está
relacionado al volumen de sangrado, a más volumen mayor posibilidad de
espasmo (74). Generalmente sucede
del 3er al lOmo día del iniciado el cuadro. Los síntomas más
frecuentes son: somnolencia, excitación y signos locales. No existe
tratamiento médico adecuado para el espasmo; los esquemas actuales son
muy diversos y parejos en su improductividad. Lo que ha provocado
consenso es la necesidad de prevenir el espasmo, para ello existen
actualmente dos medios: 1)
Asegurar una adecuada hidratación. Para ello requiere tener un registro
constante de la presión venosa central, para evitar la sobrecarga de líquidos.
El problema con la hidratación es que podemos causar un aumento de la
presión arterial y consecuentemente aumentar el riesgo de resangrado.
La adecuada hidratación debe ser de uso rutinario en el postoperatorio,
ya que el espasmo se presenta también en este período. En centros
especializados se utiliza el monitoreo de flujo sanguíneo cerebral
focal. 2)
Se ha demostrado que el uso de bloqueadores de los canales de calcio
son efectivos en la prevención del espasmo cerebral. Hasta el momento
el único demostrado y clínicamente utilizado es la nimodipina, en la
dosis de 30 mgr, c/4 horas, vía oral, desafortunadamente es
extremadamente
caro. Las experiencias con este fármaco han sido muy buenas. Se está
estudiando la nicardipina por vía endovenosa aparentemente con buenos
resultados. Es
interesante mencionar el hallazgo de una clara correlación entre el
espeso del sangrado subaracnoideo y la presencia de espasmo arterial. El
espesor del sangrado es medido en la TAC en los primeros 5 días de
ocurrido
el cuadro, se ha encontrado que si es igual o mayor de 1mm, la
incidencia de espasmo arterial será altísima (73,74,75). por lo que
deberemos ser muy agresivos en la prevención del espasmo en estos
pacientes de gran riesgo. 1.2.
Déficit local agudo súbito que desaparece: 1.2a.Isquemia
cerebral transitoria (TIA). Existen
varias condiciones que conviene separar. -
TIA
con varios episodios paréticos que suceden el mismo día o se presentan
en salvas. En la opinión del autor estos deben ser considerados como
una emergencia, si bien es cierto no existe un estudio estadístico
adecuado, debemos referirnos a la experiencia clínica que nos dice de
la posibilidad de un infarto inminente, por lo que recomiendo el uso,
como una emergencia, de anticoagulación con heparina; por supuesto,
previa medición del tiempo de coagulación y TAC de cerebro, o en su
defecto, si no se pudiese realizar lo segundo, debe realizarse una
punción lumbar. Si existiese un LCR xantocrómico no debemos
anticoagular. La heparinización se mantiene por 4 a 5 días, en ese
tiempo se realiza una evaluación carotídea no invasiva con eco-doppler,
si éste sugiere la posibilidad de estenosis carotídea o placa ulcerada,
se interrumpe la anticoagulación y se realiza una arteriografia carotídea,
de preferencia por vía femoral. Si se demuestra una estenosis carotídea
de más del 50% o una placa carotídea ulcerada de 3 mm o más de
profundidad, se justifica una intervención quirúrgica para realizar
una endarterectomía carotídea. En caso de existir una estenosis menor
del 50% existe discusión sobre la necesidad de cirugía, el autor
prefiere en estos casos continuar con el tratamiento médico, si ha sido
anticoagulado con heparina lo continúo con anticoagulantes por vía
oral por un período de 3 a 6 meses, pues se ha demostrado que pacientes
de 55 a 70 años que han tenido un TIA tienen 8 veces mayor tendencia a
presentar un sangrado intracrancal, principalmente al cabo de 1 año
de utilizar la anticoagulación (49). Transcurrido ese tiempo, cambiar
a un antiagregante plaquetario. En caso de que el paciente realizara
un nuevo TIA, durante el tratamiento, yo sería partidario de realizar
una endarterectomía, aunque es muy difícil pontificar en estas
situaciones, en las que la literatura mundial no es concluyente. Los
conceptos previamente mencionados representan la opinión personal
del autor. Pero, por otra parte, en una reciente revisión de la
literatura (37) se llega a la conclusión que no existe evidencia clara
del beneficio de la anticoagulación en TIA. Es
conveniente recordar que a la luz de la revisión bibliográfica
actual, los pasos ennumerados han sido cuestionados severamente (37).
Algunas cifras ayudarán a evaluar convenientemente esta actitud
terapéutica,
así por ejemplo, existe un 6 a 10% de morbilidad en la anticoagulación
(38). De otro lado, de los 2 ensayos clínicos randomizados entre
tratamiento quirúrgico y medico, en uno no se encontró diferencias y
en el otro se tuvo que descontinuar la evaluación, pues en 20 de los
pacientes endarterectomizados se produjo infarto cerebral durante la
operación (38). Existen además evidencias de reestenosis en los
pacientes endarterectornizados, y no se sabe a ciencia cierta el
porcentaje
de infartos en pacientes endarterectornizados. Dejamos pues constancia
de la necesidad de un seguimiento cuidadoso de la literatura en este
controversial problema neurológico. -
TIA
episodio aislado: Es aquel que no es seguido por otro episodio parético. *
Si son carotídeos: se realiza eco-doppler carotídeo. Si éste
muestra una estenosis de más del 50% o si existe una placa ulcerada,
se debe hacer una arteriografía cerebral. Si ésta demuestra
cualquiera de estas condiciones, se realiza una endarterectomía carotídea.
Ultimamente se está poniendo en tela de juicio la conveniencia de
este procedimiento; en la actualidad se encuentra en proceso un
estudio cooperativo que compara cirugía con tratamiento médico en
las dos situaciones mencionadas. Si el eco-doppler demuestra una
estenosis carotídea menos de 50% en este caso la tendencia actual es
utilizar tratamiento antiagregante plaquetario. Si existe una oclusión
carotídea total, ya sea del lado asintomático o sintomático, no se
debe realizar cirugía. Existen algunos reportes que preconizan en
estos casos la realización de un bypass entre la arteria temporal
superficial y la cerebral media, es importante señalar que la
literatura aún no se ha definido al respecto, por lo que debemos ser
reservados en la indicación de cirugía en estos casos, hasta que se
realizen estudios definitorios. Si la oclusión carotidea total sucede
en el lado no sintomático, o en un paciente asintomático: en este
caso se prefiere el tratamiento antiagregante plaquetario, habiéndose
desecho la cirugía por no ofrecer diferencia alguna con la terapia
antiagregante plaquetaria. Conviene
comentar la actitud terapéutica ante la presencia de un soplo en el
cuello. Recordemos que éste puede no ser debido a estenosis carotídea
en un 30% de casos; si el soplo es asintomático, se realiza una
ecografia, si muestra lesión, o si la estenosis es menor de 50%, se
coloca al paciente en antiagregantes plaquetarios; si muestra una
estenosis mayor de 50%, en este caso existe controversia sobre el uso de
cirugía; la tendencia actual parece ser la abstención de cirugía
y emplear antigregantes plaquetarios, igualmente controversial es el
hallazgo de una estenosis en un lado, y oclusión y/o severa estenosis
en el otro
en un paciente asintomático, en esos casos, si el paciente es
de gran riesgo, se podría considerar la posibilidad de intervenir
quirúrgicamente la lesión estenótica más severa, siempre y cuando
exista experiencias en este tipo de cirugía. Recordemos
además que la incidencia de isquemia cerebral sin TIA premonitorio en
pacientes con soplo carotídeo asintomático es de 1% (39), lo que
refuerza lo mencionado anteriormente con respecto a la inocuidad del
proceso. *Si
son vertebrobasilares: La actitud terapéutica es básicamente médica
utilizándose los antiagregantes plaquetarios como pilar del
tratamiento. No se recomienda realizar arteirografía, ya que
actualmente no se considera la resolución terapéutica de este tipo
de TIA. -
Si
ha pasado más de un año del episodio isquémico. Sabemos que en
estos casos la posibilidad de infarto es muy alejada, pues éste
generalmente se produce al mes de ocurrido el TIA (20%), o durante el
primer año de ocurrido (50%) (46). USO
DE ANTIAGREGANTES PLAQUETARIOS EN TIA. Durante
los últimos años se ha producido un gran volumen de literatura sobre
el uso de antiagregantes en TIA. La primera conclusión que se obtiene
es que definitivamente previenen significativamente el infarto, la
mortalidad y la incidencia de recidiva (4); sin embargo, se mantiene
cierta controversia en algunos aspectos de su uso, así, por ejemplo, en
lo concerniente a la dosis y duración del tratamiento. Existen
numerosos compuestos con propiedades antiagregantes plaquetarias,
tanto In victro o in vivo, lo cual no es suficiente para que sean
utilizados en la práctica diaria, pues antes tienen que ser sometidos
a estudios clínicos apropiados y repetidos en diferentes series. Se
estima que estos estudios no deben incluir menos de 500 pacientes, la
observación debe durar 2 o más años y ser un estudio doble ciego. De
acuerdo a ello tenemos tan solo 2 fármacos bien estudiados: la aspirina
(ASA) y el dipiridamole. Revisemos
antes donde y como actúan los antiagregantes plaquetarios: recordemos
que ante una injuria en la pared arterial suceden dos respuestas: una
en la pared M vaso y otra en la plaqueta, estos procesos son
similares, pero difieren en el producto final, así, en la pared del
vaso y otra en la plaqueta, estos procesos son similares, pero difieren
en el producto final, así. en la pared del vaso los cambios producidos
por la injuria provocarán la formación de ácido araquidónico a
partir de los fosfolípidos y por la acción sobre ellos de la fosfolipasa
A, el ácido araquidónico por la acción de la ciclo-oxigenasa
pasa a endoperoxidasa cíclica. Este ciclo es exactamente igual en la
plaqueta diferenciándose en el siguiente paso, en el que, en la pared
del vaso sanguíneo interviene la sintetasa de prostaciclina formándose
la prostaciclina, que es un potente antiagregante plaquetario a la vez
que el más potente vasodilatador, y en la plaqueta interviene la
sintetasa de tromboxano produciéndose el tromboxano A, que es un
potente agregante plaquetario, de tal manera que existe una balanza
entre la función de la plaqueta por acción del tromboxano produciendo
agregación plaquetaria y la acción de la pared del vaso que por acción
de la prostaciclina impide la agregación plaquetaria. El balance de
ambos mecanismos produce una adecuada función de coagulación. La
aspirirna
actúa inhibiendo la ciclo oxigenasa, en el caso de la plaqueta lo hace
por toda la vida de la misma, impidiendo de esta manera la formación de
tromboxano A, que es un agregante plaquetario, el efecto de ASA se
obtiene igualmente en la ciclo-oxigenasa de la pared arterial,
inhibiendo la producción de prostaciclina, que es un potente
antiagregante, sin embargo, tan solo lo hace de una manera parcial y
transitoria, debido a que la célula de la pared arterial puede
sintetizar rápidamente ciclo-oxigenasa, probablemente en menos de
24 horas. Se estima que la ASA en bajas dosis no inhibiría la
formación
de prostaciclina por la pared del vaso sanguíneo. Los
primeros estudios de ASA se realizaron utilizando la dosis de 1000 a
1300 mgr/día, así, tenemos los estudios clásicos del estudio
Cooperativo Canadiense (4), el estudio Americano, el Italiano y el
Francés (42,43,44), en los que se observó un buen resultado en
cuanto a disminución de la frecuencia de TIA, así como en el pronóstico
de muerte e infarto final. En una revisión computarizada de 31 estudios
randomizados, agrupando un total de 29000 pacientes, se encontró que el
uso de antiagregantes plaquetarios redujo en 15% la mortalidad por
enfermedad vascular, y previno eventos vasculares fatales (enfermedad
cerebral vascular o infarto al miocardio) en 30% (45). Conviene
remarcar la situación actual con respecto a la dosis utilizada de
ASA. Los mencionados trabajos originales en los que se utilizó una
dosis relativamente alta de ASA, fueron diseñados así porque en ese
tiempo era difícil detectar ASA en la orina cuando se administraba
dosis pequenas, siéndoles difícil el comprobar si el paciente tomaba
realmente la medicina. Posteriormente se demostró la inhibición de la
prostaciclina (producida por la pared del vaso sanguíneo) a la dosis de
325 mgr o dosis mayores, así como la incidencia de complicaciones,
generalmente gástricas, en las dosis iguales o mayores de 325 mgr,
complicación que no ocurre a dosis menores de 200 mgr. Actualmente
se encuentra en proceso un estudio dirigido a determinar la dosis más
baja que tenga efecto clínicamente, por el momento la dosis utilizada
está entre los 80 y 200 mgr/día. La
siguiente droga antiagregante plaquetaria que está siendo investigada
seriamente, con resultados alentadores, es la ticlopidina. Su acción es
ostensible a los 2 ó 4 días después de su ingestión. Actúa
inhibiendo a fijación de fibrinógeno a la plaqueta activada, paso
crucial para que la agregación plaquetaria suceda (77). Uno de los
estudios pioneros en el uso de ticlopidina es el estudio Ticlopidine-Aspirin
Stroke Study (TASS), realizado de 1982 a 1987 en 56 centros de Estados
Un¡dos (78), en 3069 pacientes. Se utilizó ASA a la dosis de 635 mgr
c/12H y ticlopidina (TCP) 250 mgr c/12 h, en protocolo doble ciego, de
estos estudios se encontró que la TCP protegía mejor que ASA contra el
evento isquémico definitivo (TCP: 172/ 1529, ASA: 212/1540).
Actualmente
se preconiza dosis menores de TCP: 100 mgrs c/ 12h. Indudablemente no
está dicha la última palabra sobre este fármaco, al momento presente
se están realizando estudios comparativos de ticlopidina contra bajas
dosis de ASA, así como la utilización conjunta de estos compuestos. El
efecto colateral más perturbante en la utilización de ticlopidina es
la presencia de neutropenia (131 /1529), y la más frecuente la diarrea
(310/1529). El
uso de dipridamole se ha generalizado en base a estudios realizados en
la prevención de infarto al miocardio o en angina de pecho inestable,
pero la evidencia actual NO favorece la adición de dipiridamol a ASA
en TIA, ya que no existe diferencia en los resultados obtenidos al
comparar pacientes tratados únicamente con ASA vs ASA + dipiridamole
(45). El
uso de medicinas "psicotrópicas", "ahorradoras de energía",
"vasodilatadores", etc. CARECEN TOTALMENTE de valor en el
tratamiento de pacientes con TIA o en cualquier otro proceso vascular
cerebral; su uso ocasiona un serio perjuicio económico y una
dependencia psicológica nociva para el paciente con enfermedad
circulatoria cerebral. 1.3.
Déficit focal agudo isquémico de recuperación parcial: En
ellos no existe evidencia que el uso de anticoagulantes modifique la
evolución del cuadro (58). Existen
indicios que el uso de antiagregantes plaquetarios puede ser beneficioso
en prevenir un nuevo episodio isquémico aunque no existe un estudio
concluyente al respecto. El antiagregante más usado es la aspirina. Conviene
recordar que estos cuadros también pueden ser ocasionados por pequeñas
hemorragias cercanas a la cápsula interna, en cuyo caso serán tratadas
como se mencionará pos- teriormente. Es
conveniente el tratar la hipertensión arterial y las demás
condiciones médicas que acompañan o compliquen el cuadro vascular. 1.4
Déficit focal agudo evolutivo 1.4a
Déficit Isquémico evolutivo -(DIE). Existe un amplio consenso con
respecto al pronóstico de DIE en un 40-50% continúan
progresando hacia la parálisis total. Este consenso se pierde al llegar
al tratamiento. La discusión se ha centrado en el uso de
anticoagulantes, muchos no creen que exista clara evidencia para su
uso (59). Sin embargo, existen otros estudios que obtienen buenos
resultados del uso de anticoagulantes al detener la progresión del DIE
(60, 61), así, dan cifras de 21 a 23% de progresión del cuadro con el
uso de anticoagulantes, contra un 50% en los que no se usa AC. El autor
es un convencido que los anticoagulantes tienen un lugar en el
armamento terapéutico del DIE. Cuando se usa se debe hacer de urgencia,
utilizando heparina por vía endovenosa, se mantienen la anticoagulación
EV por 4 a 5 días para luego pasarla a vía oral: no existe clara
evidencia por cuanto tiempo se debe continuar la anticoagulación
oral, usualmente se la mantiene de 2 a 6 meses en forma empírica.
Debemos recordar que la incidencia de sangrado en los pacientes
anticoagulados es mayor entre aquellos que lo están crónicamente, en
los que se calcula una incidencia de 8.2%, siendo el 16% de ellos debido
a hemorragia intracraneal (21). No
existen estudios citables del uso de antiagregantes plaquetarios en DIE. 1.4b
Déficit hemorrágico evolutivo.‑ En esta sección hablaremos de
las hemorragias intracerebrales en general (HIC). En estos casos es
importante tratar de urgencia la hipertensión arterial (HPTA). Recordemos
que en el 40% a 50% de casos de HIC no hay enfermedad hipertensiva, en
estos casos la HPTA que se encuentra al inicio del cuadro es secundaria
a la probable hipertensión endocraneana y al estado emocional del
paciente. Si la HPTA es severa y existe compromiso de sensorio, se debe
utilizar Nitroprusiato de sodio, tratando de mantener una PA sistólica
no menor de 140mm de Hg. ya que la hipotensión puede ser igualmente
dañina al disminuir el flujo cerebral considerablemente pudiendo
provocar compromiso isquémico. Si no hay compromiso de sensorio se
puede utilizar la nifedipina subligual que tiene un efecto hipotensor
muy rápido. Existe
controversia acerca del uso de corticoides en HIC, un estudio señala su
inefectividad en las HIC con un volumen de más de 50 cc (51). Ante
experiencias alentadoras en la práctica diaria, el autor recomienda su
uso en las HIC de mediano tamaño que provocan compromiso de sensorio,
aunque debe reconocer la no cuantificación de las observaciones,
quedando su uso como anecdótico, no por ello desechable. Un
capítulo aparte es el uso de cirugía en las HIC. Existe una vigente
controversia de su uso, sin embargo, se puede afirmar: -
En
las hemorragias cerebelosas, existe el consenso de operar antes que se
produzca el compromiso de conciencia, sin embargo, existen experiencias
recientes que ponen en tela de juicio la necesidad de cirugía (26) pues
se dice que en realidad la mortalidad depende de la existencia de
hidrocefalia, en cuya presencia se debe realizar una derivación ventrículo-artrial.
Generalmente se mencionaba la necesidad de evacuar el hematoma, sin
embargo, experiencias recientes establecen que el drenaje ventricular
es tan bueno como la evacuación de la hemorragia, experiencia que debe
soportar la corroboración en otros centros especializados. -
Hemorragias supratentoriales: En las pequeñas de 1 a 10 cc tampoco
existen dilema, pues todas evolucionan favorablemente sin mayor
actitud intervencionista. En las HIC de 10 a 20 cc, conviene separar
aquellas que comprometen los ganglios basales, en las que NO existe
indicación quirúrgica. Las HIC periféricas son una tentación para
el cirujano por su fácil acceso, sin embargo, es conveniente recordar
que no se conoce a ciencia cierta la historia natural de estas
hemorragias. Existen estudios parciales que pueden orientarnos, así .
Mckissock siguió 180 pacientes prospectivamente (50), no encontrando
diferencia entre los tratados quirúrgicarnente y los tratados
conservadoramente. -
En
las hemorragias lobares de 20 a 40 cc encontramos una discutible
necesidad quirúrgica (54). Los datos asequibles nos dicen que existe
una creciente corriente de opinión por evitar cirugía, en término prácticos
se puede tener presente lo siguiente: si no existe compromiso del
sensorio el tratamiento es médico, si hay compromiso del sensorio y
éste es leve a moderado, y no empeora en el transcurso del tiempo, se
puede insistir en el tratamiento médico, si existe severo compromiso de
sensorio, o si éste empeora pese al tratamiento, se considera la
resolución
quirúrgica. Conviene mencionar en este punto que la extensión
ventricular de la hemorragia no necesariamente conlleva un pronóstico
de irreversibilidad, depende básicamente de la cantidad de sangre
en el ventriculo, siendo lo más importante la repercusión que provoque
en el cuadro clínico. Existe un reporte interesante que menciona la
cantidad de 20cc de sangre, en el ventriculo, como de "letal"
(63), afirmación que debe ser objeto de pronunciamientos futuros.
Igualmente se menciona la cantidad de sangre en los cuernos
ventriculares como directamente proporcional al pronóstico. Recordemos
que no existen respuestas matemáticas en medicina, así, veremos que
algunos pacientes con mayor volumen de hemorragia mejoran y lo opuesto
también puede suceder, aunque los lineamientos clínicos esbozados
anteriormente son útiles en el manejo de estos pacientes. -
En
las hemorragias lobares de más de 50 cc el pronóstico de recuperación
y de vida es muy serio, y éste no varía mayormente con los
diferentes tipos de tratamiento adoptados (54). -
En
las hemorragias que toman las áreas de lenguaje no es conveniente
realizar acciones quirúrgicas.
-
En
las HIC de los ganglios basales no se considera la cirugía como una
opción terapéutica.
- El
drenaje ventricular en las hemorragias intraventriculares masivas puede
ser de consideración en aquellos centros quirúrgicos altamente
especializados, con la capacidad de poder mantener estos pacientes
libres de infecciones del sistema de drenaje. Aunque existen
publicaciones
que mencionan la falta de respuesta a este tipo de tratamiento, no deja
de ser una consideración ante la extrema gravedad del cuadro clínico. 1.5
Déficit focal agudo establecido: En estos casos el esquema terapéutico
debe ser dirigido a: a)
Evitar complicaciones, la aspiración es la más frecuente de ellas. Se
estima que un 29% de las muertes ocurridas en los infartos cerebrales
son debidas a neumonías aspirativas, por lo que debemos extremar los
cuidados para evitarlo. Una información muy útil es el averiguar
si el paciente tose al pasar los alimentos, si es así, se debe, en lo
posible estudiar los mecanismos de deglución con un trago de bario
bajo control fluoroscópico, recordando que, entre otros signos, la
permanencia de residuo en las valléculas es patognomónico de
transtorno de la deglución, así como la aspiración de bario. En
estos casos algunos consejos prácticos pueden ayudar a evitar esta
complicación, así: -
Se
debe fraccionar las tomas de alimentos, los cuales deben ser a base de
una papilla densa, evitando el comer granos, carne en trozos. -
Para
tomar líquidos se debe usar un sorbete. En lo posible los líquidos
deben ser a base de jugos espesos. b)
Se estima que un 13% de muertes en pacientes con infarto cerebral son
debidas a embolia pulmonar (52), por lo que es conveniente vendar los
miembros inferiores, proceder a anticoagular profilácticamente
heparina subcutánea 5000 u. producto de esta vía metabólica una gran
producción de lactato, aumentando la acidosis intracelular, lo que, a
su vez, perturba el funcionamiento de los mecanismos de protección de
la membrana celular, resultando en un irreversible daño de los
mecanismos
homeostáticos de la célula y el consiguiente daño neuronal. Por
ello se aconseja obtener una glicemia de emergencia en todo paciente
con infarto cerebral, y si existe hiperglicemia, ésta debe ser
tratada inmediatamente En estos casos se prefiere el uso de insulina en
bajas dosis por la rapidez de su acción. Recordemos que aún en los
pacientes no diabéticos podemos encontrar hiperglicemia en las
primeras horas de un infarto cerebral, y que ésta debe ser tratada de
emergencia, aunque la hiperglicemia no sea de gran magnitud (mayor de
130 mgr). Se han hecho algunos esfuerzos para tratar de disminuir el
daño causado por la isquemia, como es el uso de bloqueadores de los
receptores opiáceos cerebrales, y la reducción de los requerimientos
energéticos del cerebro (coma barbitúrico); sin embargo, ninguno de
estos esfuerzos han dado resultados alentadores en forma consistente,
por lo que aún permanecemos a la expectativa de su uso.
f)
Se debe comenzar la rehabilitación lo más pronto posible,
principalmente para evitar el desarrollo de posiciones viciosas en los
miembros paréticos, así como la atrofia por desuso lo que
constituiría un serio problema que retardaría la recuperación. g)
Conviene recordar una vez más que existe una gran cantidad de
medicamentos en el mercado quepretendidamente son específicos para los
pacientes con daño neurológico (vasodilatadores, ahorradores de energía,
"golpes" vitamínicos, etc): de ellos debemos referimos específicarnente
a los llamados "vasodilatadores cerebrales", los que han sido
desechados del armamento terapéutico hace muchos años, pues si bien es
cierto algunos de ellos pueden provocar algún efecto vasodilatador en
los vasos cerebrales, tomando como ejemplo el mejor estudiado: la
papaverina, cuya vasodilatación sucede en las áreas normalmente
vascularizadas del cerebro, lo que provoca un mayor flujo de sangre hacia
las partes indemnes del cerebro, robando sangre de las zonas críticamente
enfermas durante un proceso isquémico en el momento que más se necesita
de un buen flujo de sangre en las zonas cercanas a la zona isquémica. Por
eso debemos evitar, su uso, tan solo traen complicaciones y un gasto inútil
al paciente. Por
último no olvidemos que estamos tratando a un ser humano que ha sufrido
una lesión severa que modificará su vida de una manera sustancial. En
razón de ello, es necesario que antepongamos sentimientos de solidaridad,
comprensión y humanidad a dogmas terapéuticos o en comunicar el pronóstico
al paciente y a los familiares. Recordemos el antiguo aforismo: SE
PERDONA EL ERROR DE DIAGNOSTICO MAS NO EL ERROR DE PRONOSTICO. *Neurólogo
del Hospital Loayza de Lima y profesor de la Universidad Peruana Cayetano
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