Folia Dermatológica Peruana - Vol. 11  Nº. 2 Agosto 2000

Artículo de revisión

DERMOFARMACIA

El envejecimiento: factores fisiológicos y psicológicos

Dra. Berta Pareja(1)

INTRODUCCIÓN

 

Para enfocar los aspectos fisiológicos y psicológicos del envejecimiento, debemos hacer algunas consideraciones preliminares. Así por ejemplo, definir qué se entiende por vejez. Para algunos autores, envejecer es acumular años, considerando que empezamos a envejecer al momento de nacer y que durante los años vividos se producen en el organismo múltiples cambios y modificaciones que afectan al individuo de diferentes maneras. Para otros, es un proceso degenerativo que se produce en todos los seres vivos, que da lugar a modificaciones significativas tanto en el aspecto físico como en el psicológico. Para el profesor Jaime Rubín, el envejecimiento es el conjunto de modificaciones que se producen en el organismo desde el nacimiento como consecuencia del tiempo vivido. Según él, la involución comprende aquellas modificaciones que se producen a partir de los sesenta años, edad convencionalmente aceptada como límite de la madurez, con lo que se podría pensar que la vejez se iniciaría a partir de los sesenta años; sin embargo, estos límites son solamente teóricos ya que con los avances en la investigación en el campo de las ciencias biomédicas, se piensa que no está lejano el día en que se pueda prolongar la vida y quizás la juventud hasta los cien años y quien sabe aún más(1).

Para explicar el envejecimiento como un proceso fisiológico, normal e inherente a todos los seres vivos, se han propuesto muchas teorías que tratan de explicar el desgaste y la involución de los seres humanos-, así la teoría del USO y DESGASTE compara al organismo humano con una máquina que se deteriora progresivamente con el tiempo y, al cabo de un número variable de años, se halla desgastada, debido al continuo uso de sus partes o a la suma de los momentos y situaciones de estrés. Esta teoría no ha podido ser comprobada experimentalmente y se funda en observaciones aisladas.

La teoría de la MUTACIÓN GENÉTICA postula que las manifestaciones del envejecimiento, en los organismos de edad avanzada, se deben a mutaciones de los cromosomas o del material genético de las células. Según esta teoría, cuando más vive un organismo, se halla más propenso a acumular mutaciones, lo que da lugar a que el funcionamiento celular se torne insuficiente dando lugar a trastornos metabólicos internos.

Por su parte, la teoría del ESLABONAMIENTO CRUZADO, se refiere al incremento de las uniones entre ciertas moléculas tisulares del organismo a medida que uno envejece. Esta teoría trata de explicar los cambios que conducen a la rigidez del colágeno por las uniones entre moléculas diferentes del mismo.

De todas las teorías postuladas para explicar el envejecimiento, la más conocida es la de los RADICALES LIBRES, los cuales son componentes normales del organismo que participan en el metabolismo por complejas reacciones bioquímicas, pero que también están involucrados en los procesos de envejecimiento y en mas de sesenta procesos patológicos algunos tan graves como el cáncer y el SIDA (Gráfico 1).

 

GRÁFICO 1
EFECTOS BENÉFICOS Y ADVERSOS DE LOS RADICALES LIBRES

 

Otra teoría, que ha despertado el interés de los investigadores en los últimos años, es la TEORIA INMUNITARIA que explicaría las alteraciones morfológicas y funcionales de muchos sistemas orgánicos producidas por el paso de los años y que incluiría al sistema inmunitario relacionándolo con la patogenia de la involución.

Estudios experimentales han demostrado que ciertas funciones inmunitarias normales declinan con la edad afectando particularmente los linfocitos T. De manera general, podemos decir que la característica principal del envejecimiento es la lenta regresión de los órganos y sus funciones y que todas las teorías expuestas explican, de una u otra manera, el proceso inevitable del envejecimiento.

Es sabido que la edad cronológica no siempre coincide con la edad biológica. El envejecimiento prematuro es mucho más frecuente que un envejecimiento biológico retrasado respecto ala edad. Las manifestaciones del envejecimiento prematuro se hacen visibles de manera especial en las partes más expuestas de la piel, como la del rostro, las manos y los brazos (2).

El comienzo del proceso, con repercusiones estéticas, se sitúa entre los treinta y los treintaicinco años. A partir de los cuarenta años se ha observado que las afecciones cutáneas curan con mucho más lentitud que durante la juventud, es decir entre los veinte y treinta años; esto se explicaría porque la piel, al envejecer, tiene una actividad enzimático disminuida y todos los procesos metabólicos vitales se realizan con mayor lentitud. Los mayores cambios afectan la composición y metabolismo del tejido conjuntivo que condiciona las propiedades mecánicas. Externamente, la deshidratación, la disminución de las secreciones y la tendencia a la hiperqueratosis difusa es lo que condiciona el aspecto de la piel áspera y descamada(21). El desarrollo más o menos rápido del envejecimiento de la piel se halla condicionado por factores individuales diversos incluso la constitución biológica que determina el tipo de piel; también influyen los hábitos mímicos y la salud física y mental de la persona. El aspecto de la piel, especialmente la del rostro, es una de las indicaciones más claras de la edad de una persona, lo cual implica el gran interés psicológico de retrasar o disimular los síntomas del envejecimiento de la piel, particularmente las señales más aparentes, como son las arrugas, que son causa de preocupación y disgusto, particularmente en las mujeres, a las que afectan en mayor o menor grado según su actividad y forma de vida. Por fortuna, ahora la cirugía plástica y la dermatología han surgido como una manera de corregir las manifestaciones del envejecimiento y devolver, aunque sólo sea temporalmente, la juventud(3).

La generalidad de las personas tiene temor a la vejez y a los cambios que se producen con ella, por lo que en algunos países existen instituciones que preparan a las poblaciones para envejecer y aceptar que es un proceso inevitable para lo cual hay que prepararse física y psicológicamente. Está demostrado que existen dos factores muy importantes que deben tenerse en cuenta en cualquier terapia para prevenir las manifestaciones más notorias del envejecimiento: la actividad física y mental. Un buen aspecto físico es el reflejo de un aspecto psicológico equilibrado, lo que se manifiesta en la conducta del individuo haciendo que sea más activo, optimista, alegre, comunicativo, que piense que cada día que vive adquiere nuevas experiencias y acumula recuerdos y emociones que lo ayudarán a tener una vejez saludable y útil (4).

Con el gran avance de las ciencias de la salud han surgido especialidades médicas que se ocupan de los diferentes aspectos del envejecimiento. Así, la gerontología estudia los problemas biológicos, sociales y económicos que plantea la vejez, mientras que la geriatría enfoca los aspectos médicos de la misma.

Si bien la literatura acerca de los diferentes aspectos del envejecimiento es muy abundante, no hay normas universales para enfrentar el proceso de la vejez ya que las personas envejecen de manera diferente según un gran número de factores como el educacional, el social, el económico y aún el genético; sin embargo, hay algunas reglas simples que ayudan a envejecer de manera tranquila y feliz. Así, se debe evitar la soledad, el anciano (Jebe tener un ambiente familiar cálido y estar rodeado de afecto; la actividad física debe mantenerse, ya sea la caminata, el Tai-chi, la gimnasia, el baile, las manualidades y otras que pueden realizarse en los grupos parroquiales, las municipalidades o instituciones de la Seguridad Social.

Otro aspecto importante es la higiene, que no se refiere solamente a la higiene personal sino también a los buenos hábitos de respiración, la buena posición al trabajar, caminar o al realizar las actividades de la vida diaria. En los últimos años, un factor que ha tomado importancia como una forma de mantener la salud y la energía cuando uno llega a la tercera edad es la nutrición, ya que es mediante la dieta que se reciben los elementos necesarios para mantener la salud, como son las vitaminas, las sales minerales y otros con actividad farmacológica específica, como son los antioxidantes, necesarios para eliminar los efectos del deterioro físico y mental que produce el envejecimiento(5). Los antioxidantes, se conocen desde hace sesenta años cuando Mureau describió el efecto de los polifenoles en la polimerizaci0n de la acroleina en la síntesis del caucho; sin embargo, sólo ha sido en las dos últimas décadas que han sido introducidos en medicina y en las industrias alimentaria y cosmética para producir la disminución de la velocidad de las reacciones de los radicales libres en el organismo y así retardar las manifestaciones del envejecimiento o contribuir a contrarrestar ciertos procesos patológicos.

 

Ver Bibliografía