Folia Dermatológica Peruana - Vol. 6 - N.º 4 Diciembre de 1995

 

PÁGINA LIBRE

¡AHORA ES NUESTRA HORA!

Al término del año siempre es costumbre saludable darse un tiempo para reflexionar, analizar y realizar un balance de todo lo sucedido, lo cual pretendo hacer con precisa objetividad y transparente honestidad.

Han transcurrido varios meses desde nuestro polémico "Basta Ya", que puso su grano de arena para remecer el ya harto ambiente dermatológico, encender las pasiones y cual latigazo despertar a algunos del sopor de años. Han sido meses complicados, meses de intenso trabajo y meses tratando de enrumbar hacia la meta de la concordia y de la unión. Nuestro objetivo, nuestro gran reto es superar los pleitos, el personalismo y acabar de una vez con esta tonta e inútil pugna que tanto daño hace. Nuestra generación heredó de la generación precedente este problema, y no supimos o no quisimos quizás por comodidad, involucrarnos en este conflicto. El resultado ha sido el desastre del que con consciente esfuerzo, creo que todos, intentamos salir; pero no saldremos nunca si no cedemos, si no ampliamos nuestra mente, si persistimos obstinados en la intransigencia, si continuamos comprándonos ese pleito en parte ajeno. Es de nuestra generación la responsabilidad de buscar la solución. Ahora amigos es nuestra Hora!

Existe detrás toda una nueva, desconcertada y magnífica generación de dermatólogos, bien preparados, gracias a la vocación docente de buenos profesores, guiados eficientemente por el Dr. Dante Mendoza. El futuro por tanto es optimista; pero es obligación nuestra dejarles el camino despejado de enconos, para que su quehacer profesional sea sólo científico y no se distraigan en discusiones bizantinas.

El balance de estos meses transcurridos, analizándolos sin pasión y con sana reflexión es a todas luces positivo. Es palpable un evidente resurgimiento de la Dermatología Peruana, existe mayor disposición para el trabajo científico, comienza a cambiar nuestra imagen internacional y el CILAD PERÚ, creemos sinceramente, ha sido un gran impulsor de todo ello. En Puerto Rico volvió, luego de lustros, la participación activa de dermatólogos nacionales y en la próxima RADLA en Montevideo, con las becas conseguidas, esperamos que continúe la participación de los especialistas jóvenes.

Nosotros ya estamos comprometidos y en plena organización de un evento de carácter internacional, la II JORNADA INTER ANDINA DE DERMATOLOGÍA a llevarse a cabo los días 19 y 20 de Setiembre de 1996 en la hermosa ciudad del Cusco con la participación de dermatólogos de Chile, Bolivia, Argentina y Perú. Durante el año se han realizado congresos, cursos, reuniones mensuales de muy buen nivel académico, con presentaciones clínicas y vídeo reuniones. El grupo de Dermatólogos del Hospital del Niño se encuentra trabajando con seriedad y calidad digna de todo elogio. La Folia Dermatológica Peruana ha cumplido con su calendario, mostrando excelencia y alto nivel científico que viene siendo muy elogiado desde el extranjero. Por todo ello el balance es altamente positivo.

Por supuesto no todo ha sido color de rosa y no podemos, si somos objetivos, negar hechos negativos, desagradables comprobaciones y personas que nos llenaron de desilusión.

No podemos, ni debemos dejar de reconocer, que la Medicina y concretamente la Dermatología Peruana, perdió mucho con la elección ganada por nuestro Decano al Consejo Nacional de la Magistratura. Fundamentalmente porque su partida dejó al colegio Médico, en manos inexpertas, que nosotros los médicos no elegimos; pero nosotros los dermatólogos no fuimos la excepción de tantos desaciertos en tan poco tiempo. Como muestra está el peligrosísimo, controlista y nada debatido Reglamento de Calificación de Instituciones Médico-Científicas, que estamos seguros por incoherente no tendrá ninguna vigencia. Dicha encargatura, con evidente parcialidad, por decir lo menos, trató de borrar todo lo actuado e intentó acallar el trabajo desinteresado de meses, que culminó con la presentación de un renovado Estatuto de la Sociedad Peruana de Dermatología, a cargo de profesores de la talla del Dr. Alejandro Morales, Dr. José San Martín, Dr. Wenceslao Castillo y Dr. Hugo Monroy, miembros junto al suscrito, de la Comisión Reorganizadora de la Sociedad Peruana de Dermatología, reconocida por nuestro Decano-Miembro del Consejo Nacional de la Magistratura e incluso reconocida por quien tomó posteriormente la posta, que por cierto en el colmo de la audacia, llegó con sus desaciertos hasta el extremo, porque hay que hablar con respeto pero con la verdad, de premiar la irregularidad, el fomento a la desunión y el personalismo de años.

A los profesores que integran la Comisión Reorganizadora de la Sociedad Peruana de Dermatología les consta, los esfuerzos que hicimos en conjunto para buscar el diálogo; pero las promesas de trabajar juntos por la Dermatología, sucumbieron por la irresponsable indiferencia o quizás por la poca independencia para actuar, y el resultado fue un alto grado de desilusión.

El balance de tanto trabajo a lo largo de este año crucial, si queremos bien a la Dermatología, con las dificultades y los desaciertos, estaremos todos de acuerdo que es inmensamente positivo.

La nueva administración del Colegio Médico pondrá a no dudar la casa nuevamente en orden y que conste públicamente que lo ÚNICO que deseamos, es que en la Sociedad Peruana de Dermatología reorganizada puedan estar TODOS y que TODOS, sin distingos, sin argucias, sin mañas, puedan en una próxima elección, elegir, eso sí con total transparencia, a quienes democráticamente escojamos.

Persistiremos tercamente en este objetivo, sin ánimo alguno de figuración, con el convencimiento que es nuestra responsabilidad generacional encontrar la salida.

Abramos los brazos, busquemos con tesón el diálogo, basta ya! de las intransigencias de todos, reflexionemos seriamente en estas horas navideñas, busquemos la unión, cedamos un poco, seamos amigos que el conflicto es lejano y ajeno, vivamos con responsabilidad el presente y pensemos que el hoy, que el ahora, sólo de nuestra generación depende. Construyamos el futuro con esfuerzo y sin rencor. Ahora es nuestra hora.

Dr. Fernando Magill Cisneros

 


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