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Folia Dermatológica Peruana
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ISSN versión electrónica: 1609-7254

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Folia Dermatol.   2003; 14 (3) : 10-14

Clonación, un paso atrás
Javier Arias- Stella 1,2 


       La ciencia y la tecnología avanzan y no dejan de traernos sorpresas, esperanzas y desesperanzas. Hace algunos meses, en esta sección de información científica, comentaba con relativo entusiasmo, como deberíamos ir reflexionando sobre algunos de los problemas que en el campo de la biología, la medicina y los derechos humanos, habríamos de confrontar próximamente, ante la inminencia de la factibilidad de la clonación humana para fines terapéuticos(1). En menos de un año nuevos aportes nos traen información que bien pueden significar que esa ansiada meta no estaría muy cercana.

       El experimento de la oveja Dolly(2) comprobó la eficacia de la tecnología de fertilización por transferencia nuclear de células somáticas (TNCS), demostrando que la clonación por este método era posible en mamíferos superiores. Es cierto también que por esta tecnología se han conseguido, hasta el presente, éxitos singulares de clonación hasta en siete especies (bovinos, ovinos, roedores, felinos, equinos, porcinos, etc.)(3).

No obstante, la experiencia acumulada demuestra que la metodología es de difícil manejo, que se requiere de muchos intentos antes de obtener un éxito, y que un alto porcentaje de animales clonados presenta alguna anormalidad(4).

       Sin duda, las investigaciones sobre TNCS en primates no humanos puede acelerar, considerablemente, la investigación médica en este campo. Aunque se ha reportado el inicio del proceso de desarrollo después de la transferencia nuclear de células embrionarias (TNCE) en el mono Rhesus(5-7), existe sólo un reporte del nacimiento de un Rhesus con este procedimiento, y ese resultado no ha sido hasta ahora replicado(5).       

       En el caso humano, la verdad es que hasta el momento, lo que está registrado científicamente es el anuncio del laboratorio “Advanced Cells Tecnology” (Worcester, Massachussets, USA), que en octubre del 2001 después de meses de ensayos, informaron haber logrado un éxito relativo(8). Utilizaron para la TNCS una célula somática adulta de la zona del cumulus en el ovario -que normalmente sirve para nutrir al ovocito-, y el huevo fertilizado inició la división hasta llegar a constituir un embrión de seis células, estadio en el que detuvo su desarrollo. (Fotografía 1).

       Luego de este informe, la literatura médica científica no registra ningún otro avance en las pruebas de clonación humana. Los recientes anuncios del grupo de Clonaid y del controvertido Dr. Severino Antinori sobre el nacimiento de bebes clonados, no son aceptables para la comunidad científica, pues los grupos que han dado esta información a los medios de comunicación no han descrito las facilidades clínicas ni los laboratorios donde se habrían realizado, ni se conoce la idoneidad de quienes habrían participado en los procedimientos. Más aún, no se conoce de que tales grupos hayan realizado publicaciones previas que garanticen su experiencia sobre el tema.

       En abril del presente año, en la revista Science, se han reportado experimentos cuyos resultados deben interpretarse como un serio revés a las crecientes expectativas de lograr, con la técnica de transferencia nuclear, la clonación con fines terapéuticos, tan esperada por decenas de miles de pacientes en el mundo. El Dr. Gerald Schatten y col. de la Universidad de Pittsburgh, experimentando con el mono Rhesus y usando 716 ovocitos en cuatro grupos experimentales, fertilizados por transferencia nuclear de células adultas, no lograron una sola gestación de 33 embriones implantados “in útero”. Sin embargo, en un buen número de ellos se inició la división celular (“embrión inicial”), pero observaron diversas fallas a nivel molecular en las etapas de mitosis que finalmente dieron lugar a embriones aneuploides y con otras anomalías nucleares(9).

       Todo indica que al remover el núcleo del óvulo para obtener el llamado “óvulo vacío” -etapa fundamental en la técnica de la transferencia nuclear- se extraen también proteínas (NuMA y HSET), que rodean a los cromosomas, que son esenciales para la normalidad de la mitosis en el óvulo fecundado. Esto parece no ocurrir en los mamíferos menores, pero es una contingencia en los primates*.

       Como consecuencia de estos hallazgos, los investigadores de la Universidad de Pittsburg cuestionan, en estos momentos, la viabilidad de la producción de células embrionarias troncales a través de la transferencia nuclear en primates no humanos y consideran que en ellos la clonación reproductiva quizás sea imposible”(9).
Comentando estos resultados, Schatten ha subrayado que todo parecería indicar que “(...) existe una línea divisoria clara entre los primates -incluyendo al hombre- y otros animales, como si la naturaleza hubiera dicho: te permito clonar ganado, pericotes, ovejas, conejos, gatos, etc. pero los monos y los humanos requieren algo más” (10).

       La ciencia progresa hoy con rapidez y no hay razones para suponer que estas dificultades tecnológicas no sean superadas en el futuro próximo. No nos queda sino mantenernos alertas y esperar el resultado de nuevas investigaciones**.

    

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1 Profesor Emérito de la Universidad Peruana Cayetano Heredia.
2 Instituto de Patología y Biología Molecular “Arias Stella”.
Correo electrónico: arias.stella@infonegocio.net.pe

* Las proteínas NuMA y HSET, esenciales para la formación de microtúbulos del ”huso“, están desparramadas en el citoplasma del ovocito de los mamíferos inferiores; en cambio, en los primates están rodeando o muy cerca de los cromosomas, de tal manera que al succionar los cromosomas se extrae también las proteínas.

** En febrero del 2004, la revista Science da cuenta del informe de los doctores Hwang y Moon de la Universidad de Seúl en Corea del Sur, en la que informan sobre experimentos exitosos de clonación humana con fines terapéuticos. Usaron la técnica de transferencia nuclear, los núcleos de las células del cumulus y los óvulos vacíos de las mismas personas. La variante, en relación con los experimentos fallidos de Schatten y col. fue, simplemente, la forma de obtener el óvulo vacío. En lugar de aspirar el material con una micropipeta hicieron un agujero en la membrana del huevo y, por suave compresión, expulsaron el material nuclear interior. Luego de estimular la división celular esperaron siete días para conseguir el blastoquiste. Entonces, eliminaron la capa externa y cultivaron las células de la capa interna. Lograron que estos cultivos se mantuvieran indefinidamente y que de ellos se pudieran derivar células generadoras de hueso, músculo y células inmaduras cerebrales. Parecería que la modificación de la técnica no elimina las proteínas esenciales para la división celular que rodea a los cromosomas. En el protocolo más exitoso lograron que, de 66 óvulos clonados, 19 llegaran al estadio de blastoquiste. Esta tasa de rendimiento es menor que la que se consigue con pericotes o con el ganado pero‘“a esta altura del juego” es muy estimulante.

 

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