Folia Dermatológica Peruana. Vol. 13 Nº 3
diciembre de 2002 |
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Dermatología Pediátrica
PÚRPURA FULMINAS ASOCIADA A
INFECCIÓN POR
Haemophilus Innfluenzae TIPO b
Rosario Torres1, Lucie Puell2,
Rosalía Ballona3
RESUMEN
Se reporta un caso de Púrpura Fulminans en un varón de un mes de edad asociado a
infección por Haemophilus influenzae tipo b, remarcando la importancia del
dosaje de proteínas C y S y antitrombina III en forma precoz, para confirmar el
diagnóstico e iniciar el tratamiento adecuado y así evitar secuelas irreversibles.
Asímismo, se revisa la fisiopatogenia y tratamiento.
Palabras Clave: Púrpura Fulminans, Haemophilus influenzae tipo b, proteína C,
proteína S, antitrombina III, plasma fresco congelado.
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INTRODUCCIÓN
Púrpura Fulminans es un síndrome agudo que presenta necrosis progresiva de la piel. Es
causada por trombosis de la vasculatura de la dermis, establecido por una coagulación
intravascular diseminada. Fue inicialmente descrito durante un periodo de latencia
después de una infección benigna [1].
Ocurre más frecuentemente en niños pero también se ha reportado en adultos [2]. Se
describen tres formas clínicas:
1. En el período neonatal asociada a deficiencia congénita de proteínas C y S.
2. Durante infecciones bacterianas severas, como sepsis, asociadas a consumo de proteinas
C y S.
3. Forma idiópatica o clásica [3,4, 5].
Se reporta un caso de Púrpura Fulminans asociado a infección.
REPORTE DE CASO CLÍNICO
- Paciente varón de un mes de edad, natural y procedente de Barranca.
- Tiempo de enfermedad: 5 días.
- Forma de inicio: insidioso.
- Curso: progresivo.
- Inicia con fiebre 39°C, rinorrea; dos días después, lesiones dérmicas eritematosas,
en un inicio, que luego se tornan necróticas en manos y pies, progresando después a
brazos, piernas, cara y glúteos, asociado a irritabilidad y disminución en la ingesta
oral.
Antecedentes.-
El niño es producto de segunda gestación. La madre cursó con infección del tracto
urinario en el primer y segundo trimestre. El parto fue por cesárea iterativa por RPM
mayor a 24 horas. Peso al nacer: 3800 gr. Alimentación: lactancia materna exclusiva.
Examen Físico.-
FC: 170 x 1´ FR: 66 x 1´; T: 38°C. Paciente despierto, irritable. En piel se evidencia
lesiones necróticas con bordes eritematosos, irregulares, de diferentes tamaños,
localizadas en miembros superiores, inferiores, glúteos, cara y región torácica
anterior (Fotografías 1,2,3).
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Fotografía 1:
Paciente con lesiones ampollares de base eritematosa en dorso de mano y lesión necrótica
en zona distal de índice izquierdo. |
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Fotografía 2:
lesión ulcerada necrótica en cara. |
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Fotografía 3:
Lesiones necróticas en miembros inferiores. |
No linfadenomegalia. Aparato
respiratorio: escasos roncantes. Aparato cardiovascular: ruidos cardíacos rítmicos
taquicárdicos. No hepatoesplenomegalia. No signos meníngeos.
Examenes Auxiliares.-
Hemograma: leucocitos 17,900 cel/ml.
Neutrófílos 65% (abast 5%, seg 63%). Linfocitos 35%. Hcto 30%. Plaquetas 480,000/ml.
Reticulocitos 2,5%.
VSG: 42 mm/hr. Urea 15,3 mgr/ml. TTP 38 seg, TT 28 seg. TGO 35,8 U/ml. TGP 47,5 U/ml.
Antitrombina III 17 (12-35 mg/dl).
Proteína S funcional 76 (70-122%). Proteína C funcional 72,3 (70-150%). IgA 125,2 mg/dl,
IgG 1040,1mg/dl, IgM 76mg/dl. Test de Coombs directo negativo. Test de Elisa para VIH no
reactivo. LCR: Bioquímico proteína 43mg/dl glucosa 72mgr/dl. Citológico: 21 leuc/campo,
MN 30%, PMN 70%. No gérmenes. Exámenes de Orina: normal. Hemocultivo: Haemophilus
influenza tipo b.
Biopsia de Piel: se evidencia vasos
capilares trombosados en la dermis superficial, siendo este cuadro compatíble con
Púrpura Fulminans.
El paciente recibió tratamiento con
Ampicilina 150mg/kg/d (5 dosis), Amikacina 15mg/kg/d (2 dosis), Dexametasona 0,45mg/Kg/d.
Luego, Ceftazidima 50mg/Kg cada 12 horas, Oxacilina 180mg/Kg cada 6 horas por 10 días.
Plasma fresco congelado 75 cc cada 12 horas por 8 días. Curación de lesiones con
compresas de Solución de Burow.
Evolucionando favorablemente con lesiones necróticas limitadas solo a piel, pero con
secuelas cicatrizales posteriores en las áreas comprometidas.
DISCUSIÓN
Se reporta el caso de un paciente de un mes de nacido, con cuadro clínico de Púrpura
Fulminans, asociado a infección por Haemophilus influenzae tipo b.
Este síndrome fue descrito, inicialmente, por Guelliot, en 1884, y fue Henoch quien le
asignó el nombre en 1887 [6].
El primer reporte de deficiencia de proteína C heredado en forma autosómica dominante
fue descrito por Griffin en 1981 [7]. Dos años más tarde, Branson reportó el primer
caso de deficiencia severa de proteína C asociado a Púrpura Fulminans neonatal como
manifestación clínica [8].
Las proteínas C y S son glicoproteínas dependientes de vitamina K, con propiedades
antitrombóticas (Gráfico 1). La proteína C es una proteasa sérica que circula como un
zimogeno, después de la división proteolítica, por el complejo trombina/trombomodulina,
sobre la superficie endotelial, la cual actúa inactivando los factores Va y VIIIa por
proteolisis. La proteína C activada también tiene propiedades profibrinolíticas, por
inhibición del plasminógeno activado. La proteína S actúa como un cofactor en este
proceso (Gráfico 2), inhibiendo así fenómenos trombóticos.
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Gráfico 1: La
carboxilación de la proteína C es dependiente de vitamina K y esto ocurre a nivel
hepático. La warfarina bloquea esta reacción. |
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Gráfico 2:
Factores de coagulación en la superficie de la membrana. Los factores V y VIII son
sustratos para la proteína C activadaAPC, la cual se muestra con su factor proteína S. |
El gen de la proteína C está localizado
en el cromosoma 2 y el de la proteína S en el cromosoma 3 [9].
Existen portadores con deficiencia congénita de las proteínas C y S, heredados con
carácter heterocígote y homocígote. Los portadores homocígotes, generalmente,
presentan las formas más severas, ocasionando Púrpura Fulminans, con mayor frecuencia
durante el período neonatal [10,11].
Los portadores que son heterocígotes para la deficiencia de la proteína C, pueden no
tener síntomas o presentar trombosis venosa recurrente en etapas tempranas de la adultez.
Estas personas también están predispuestas a presentar necrosis de piel inducida por
cumarina.
Los niveles circulantes de proteína C son, en un 50%, normales; pero la actividad
antigénica y funcional de las proteínas C y S está, usualmente, reducida (defecto tipo
I).
En otros casos (defecto tipo II) están reducidos los niveles funcionales de proteína C
con niveles antigénicos normales o discretamente bajos [12].
Las infecciones agudas virales y bacterianas pueden producir deficiencias transitorias de
proteínas C o S, presentando clínica de Púrpura Fulminans, siendo ésta más frecuente
en niños y adultos jóvenes, postulándose que dicho evento sería más frecuente en
personas heterocígotes [13,14].
En los casos de Púrpura Fulminans asociado a sepsis, los gérmenes más frecuentemente
implicados son: Neisseria meningitidis, en el 90% de los casos, Streptococo
grupo A y B, Streptococo pneumoniae, Staphylococcus, H. influenzae,
Klebsiella, E. coli, Enterobacter, Proteus, etc.
(Tabla 1).
TABLA N° 1
Agentes infecciosos asociados a Púrpura Fulminans
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Bacterias |
Neisseria menigitidis
Haemophilus influenzae
Haemophilus aegyptus
Klebsiella spp.
Sataphylococcus aureus
Proteus mirabilis
Proteus vulgaris
Enterobacter spp.
Escherichia coli
Streptococcus pyogenes
Streptococus pneumoniae
Streptococus viridans
Pseudomona aeeruginosa
Rickettsia spp.
Neisseria Catarrhalis
Mycoplasma pneumoniae
Pasteurella multocida
Capnocytophaga canimorsus
Acinetobacter calcoaceticus anitratus
Vibrio sp
Xanthomona maltophilia
Mycobacterium tuberculosis
Salmonella spp. |
Virales |
Varicella zoster
Paramyxovirus (Sarampión) |
En nuestro paciente se aisló en el
hemocultivo Haemophilus influenzae tipo b.
También se reporta cuadros de Púrpura Fulminans durante la convalescencia de varicela,
exantemas febriles como el sarampión y postvacunación de difteria; siendo el período de
intervalo entre el cuadro infeccioso y el desarrollo de la Púrpura Fulminans variable, de
0 a 30 días [15,16].
En raras ocasiones, la Púrpura Fulminans está asociada a picadura de insecto, mordedura
de ofidios e hipersensibilidad a medicamentos [17,18,19].
El cuadro clínico de Púrpura Fulminans es de una evolución rápida y dramática si no
se instaura un tratamiento adecuado. Se presenta lesiones purpúricas, equimóticas
difusas y simétricas, que evolucionan en pocas horas a bulas hemorrágicas y/o extensas
áreas de necrosis, comprometiendo, generalmente, áreas distales y de trauma o presión,
como son los glúteos, talones, zona sacra y cuero cabelludo. Sin tratamiento oportuno,
estos pacientes evolucionan a eventos trombóticos mayores con compromiso neurológico y
oftalmológico.
La biopsia de piel muestra, en etapas tempranas, oclusión de los vasos sanguíneos
dérmicos por microtrombos, como el registrado en nuestro paciente. En estadios más
avanzados, se evidencia hemorragia y necrosis dérmicas, presentando un leve infiltrado
inflamatorio perivascular, en los casos asociados a infecciones. En fases tardías, se
produce necrosis de la epidermis, con bulas hemorrágicas subepidérmicas, necrosis
fibrinoides de las paredes de los vasos dérmicos, sin evidencia de vasculítis primaria
[20,21].
El dosaje de proteínas C y S y de antitrombina III es fundamental para el diagnóstico;
éste se debe realizar en forma precoz, ya que los niveles varían de acuerdo al momento
de toma de muestra.
En las formas homocígotes, los niveles son casi no detectables, pero en los
heterocígotes pueden estar en rangos normales bajos, descendiendo transitoriamente
durante el proceso infeccioso. En nuestro paciente, el dosaje se realizó luego de cinco
días de enfermedad y posttransfusión de plasma fresco congelado; sin embargo, los
niveles persistieron en el límite normal inferior, por lo que postulamos que los niveles
de proteínas C y S pudieron haber descendido transitoriamente a niveles más bajos en la
etapa inicial, siendo responsables del cuadro de Púrpura Fulminans.
En los procesos infecciosos por bacterias gram negativas se postula que la endotoxina
iniciaría la injuria en la célula endotelial, generándose moléculas proinflamatorias,
como Factor de Necrosis Tumoral-alfa, Interferon-gamma e Interleukina-1. Estas citoquinas
inducirían cambios procoagulantes y antifibrinolíticos en el endotelio vascular
dérmico, que inician un proceso de coagulación con el posterior consumo de proteínas C
y S, así como de antitrombina III. Se ha reportado, también, la deficiencia de proteína
S por mecanismo autoinmune en algunos casos de Púrpura Fulminans posterior a Varicela,
detectándose anticuerpos contra la proteína S y anticoagulante lúpico, produciéndose
una deficiencia adquirida de Proteína S libre [22, 23].
Cuando se sospecha el diagnóstico la terapia debe ser iniciada inmediatamente, sin
esperar los resultados de las proteínas C y S.
El tratamiento precoz puede limitar la progresión del compromiso en piel y, por
consiguiente, evitar las secuelas posteriores, como cicatrices y amputaciones distales.
El manejo inicial de la Púrpura Fulminans, asociada a cuadros infecciosos, consiste en la
administración de antibioticoterapia de amplio espectro hasta obtener el resultado de los
cultivos; asímismo, suministrar concentrado de proteína C o plasma fresco congelado
[24], siendo este último el más utilizado en nuestro medio.
El concentrado de proteína C tiene la ventaja sobre los componentes sanguíneos de no
presentar el riesgo de transmisión de enfermedades virales; sin embrago, son necesarias
infusiones repetidas, ya que la vida media de la proteína C es corta (6 a 26 horas) [10].
El concentrado de proteína S no está aún disponible para el uso clínico.
La administración de la heparina no es muy útil en el manejo de la deficiencia de las
proteínas C y S [25].
Las desventajas de utilizar plasma fresco congelado, incluyen inducción de
hiperproteinemia, sobrecarga de fluidos, hipertensión y riesgo incrementado de infección
[10].
CONCLUSIONES
En el paciente pediátrico con cuadro infeccioso y clínica de Púrpura Fulminans
recomendamos, especialmente, solicitar precozmente los dosajes de proteínas C y S y de
antitrombina III, e iniciar el manejo temprano con antibioticoterapia y concentrado de
proteínas C y S, o transfusión de plasma fresco congelado. Es necesario el estudio
genético de los familiares para detectar estados heterocígotes y poder, así, prevenir
y/o dar un manejo precoz en cuadros futuros de Púrpura Fulminans asociados a infecciones.
Bibliografía
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1. Médico dermatólogo del Servicio de
Dermatología del Instituto de Salud del Niño.
2. Médico residente de III año del Servicio de Dermatología del Hospital Cayetano
Heredia.
3. Médico dermatólogo Jefe del Servicio de Dermatología del Instituto de Salud del
Niño.
Correspondencia: charotorres@yahoo.es
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