Folia Dermatológica Peruana                               Vol. 12  Nº. 3  Diciembre del 2001

 

 

Gráfico 1. Al introducirse y ver rebasar el agua por los borde de la bañera, Arquímede resuelve el problema de calcular el volumen de un sólido irregular. EUREKA!!!

Un ejemplo más claro de pseudoserendipia es, sin duda, el del joven Charles Goodyear - hijo de un desafortunado comerciante e inventor - quién vivió fascinado por la posibilidad de hacer que el jebe natural (látex o caucho) fuera resistente a los cambios de temperatura, de tal manera que pudiera ser usado de muchas formas. Esta idea se convirtió en compulsión que devoró su salud y los recursos de la familia entre los años 1830 y 1839. Después de muchos intentos fracasados para tratar este material, que, entre otras cosas, involucraba mezclarlo con sulfuros, de manera casual acercó una mezcla de jebe y sulfuro a un horno caliente. Para su sorpresa el jebe no se disolvió sino que sólo se tostó ligeramente, como un pedazo de cuero.

Goodyear percibió de inmediato el significado de este hallazgo. Su hija, que años después describiera con detalle este suceso, relata que él cogió luego el pedazo de jebe y lo llevó fuera de la cocina a una zona de frío intenso. En la mañana, exultante, mostraba el trozo de jebe perfectamente flexible y firme. Goodyear patentó el descubrimiento de vulcanización en 1844.

Ajustándose a la descripción de Roberts, él encontró por accidente algo que estaba buscando desesperadamente.


Comentario y conclusión

De la versión de Alcedán, de las observaciones de sus otros compañeros de promoción y de los apuntes que nos legara se desprende que Carrión fue un mozo bien informado, que escudriñó la literatura a su alcance sobre la enfermedad y que, por ende, tenemos que aceptar que estuvo al tanto de lo opinado por Espinal, médico de la Maison de Santé que en 1872 sostuvo que "la fiebre de La Oroya no era otra cosa que la fiebre que precede a la erupción de verrugas" (9) y también, seguramente, conoció las opiniones de Salazar, Fuentes, Kiney, Banbarén y otros, quienes en 1875 habían sostenido que "la fiebre de La Oroya era una grave evolución, un estado latente y pernicioso de la verruga" (10).

Sin embargo, como hemos arriba subrayado toda la evidencia recogida directamente de Carrión indica que él estaba fundamentalmente intrigado por demostrar el carácter infeccioso y contagiante de la enfermedad, conocer los primeros signos y síntomas y dilucidar el tiempo de incubación, y es esto lo que lanza al experimento que terminaría en su holocausto.

Como sabemos, a los 21 días de inoculación comienza a experimentar los síntomas y recién a los treinta días la gravedad de la dolencia, no obstante el deterioro profundo en que se encontraba, lo hacen descubrir, en un momento transitorio de lucidez, lo que no había sospechado, cuando dijo: "hasta hoy había creído que me encontraba tan sólo en la invasión de la verruga, como consecuencia de mi inoculación, es decir, en aquel periodo anemizante que precede a la erupción; pero ahora me encuentro firmemente persuadido de que estoy atacado de la fiebre de que murió nuestro amigo Orihuela: he aquí la prueba palpable de que la fiebre de La Oroya y la verruga reconocen el mismo origen como una vez le oí decir al doctor Alarco".

Al hacer esta observación Carrión demostró, sin duda, sagacidad. Esto es tanto más admirable cuanto estaba tan sólo a dos días de su muerte.

Comparando los objetivos que motivaron a Carrión y el resultado final de su experimento con los ejemplos de descubrimientos por serendipia o pseudoserendipia que hemos comentado, puede encontrarse, sin duda, algún grado de semejanza.

Carrión fue a investigar una cosa: la inoculabilidad, el tiempo de incubación, y los primeros signos y síntomas de la verruga. Y de manera fortuita, en un chispazo súbito y accidental de lucidez, a pocas horas de su muerte, por su inteligencia y sagacidad, reconoció la unidad de la Fiebre de La Oroya y de la Verruga.

Creemos que estas circunstancias hacen que estemos delante de un ejemplo de serendipia, y que la contribución de Carrión debe añadirse al anecdotario médico al lado de descubrimientos como los de Edward Jenner y la vacuna, Louis Pasteur y el isomerismo del ácido tartárico, y los que llevaron a la introducción de la insulina, las sulfas, los derivados del gas mostaza en el tratamiento del cáncer, la píldora anticonceptiva, el LSD, la prueba de Papanicolaou, etc., en cuyas historias se encuentra el común denominador de un hallazgo notable, por accidente y sagacidad, cuando se estaba tras la búsqueda de una meta distinta (8).



 
(1) Instituto de Patología y Biología Molecular Arias Stella. Profesor Emérito Universidad Peruana Cayetano

* Debemos interpretar que las abreviaciones se refieren a milésimas de milímetros, es decir, 20 micras.

** La designación "verruga mular"se ha usado, desde entonces, para designar a las verrugas grandes o tumorales, de varios centímetros. Conviene enfatizar, sin embargo, que no existe descripción alguna de la ocurrencia de la verruga peruana en animales. Es probable que se haya confundido con tumores o lesiones de piel de otra naturaleza.

*** Afortunadamente el hongo contaminante fue el "Penicillium notatum" que es un buen productor de penicilina; otros Penicilliums no producen penicilina.

****** La historia cuenta que al grito de: Eureka!, eureka!, lo hallé!, lo hallé!, salió desnudo del baño y así recorrió las calles de Siracusa.

  


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