Folia Dermatológica Peruana                               Vol. 12  Nº. 3  Diciembre del 2001

DANIEL A. CARRIÓN: LIBRO Y DENUNCIA

Carátula del libro del Dr. Gustavo Delgado Matallana

El libro "Daniel Alcides Carrión Mártir de la Medicina Peruana - Héroe Nacional" del doctor Gustavo Delgado Matallana, editado por el Fondo Editorial de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y la Asociación de Historia de la Medicina Peruana y Parques Conmemorativos, constituye un encomiable esfuerzo para documentar las características del entorno personal, familiar, académico, social y político que vivió Carrión, y, que, en alguna forma, influyó para perfilar la trascendente significación que posee su contribución médica y sacrificio.

El autor no ha pretendido hacer una exégesis laudatoria e insustancial de nuestro paradigma médico, sino, como lo subraya en la introducción, relatarnos "la verdadera historia de Daniel A. Carrión despojada de relatos desfigurados, leyendas y mitos" .

Después de leer las 580 páginas que comprende este volumen, creo, en verdad, que el doctor Delgado, ha alcanzado buena parte de su cometido.

El autor ha tratado con éxito, de no hacer juicios críticos, sino, por el contrario presentar con objetividad los hechos tal como estos se produjeron. Sus acotaciones personales son sólo ocasionales y siempre sobrias; excepto, como veremos luego, en un tema que considero central y que comentaré más adelante.

La enumeración pormenorizada de los vínculos familiares pone de manera conjunta y secuencial una serie de elementos originales que, hasta ahora, habían permanecido dispersos o en textos de difícil acceso.

Queda así - por primera vez - un relato completo de los padres, padrastro, y otros familiares y de la naturaleza del nexo familiar que los unió.

La documentación, ilustrada con actas de exámenes, cursos y nómina de profesores, sobre la escolaridad primaria, secundaria y superior es, igualmente, rica en información, lo que facilita una clara visión del marco y sustento académico y del rendimiento del joven estudiante.

Presenta - con igual objetividad - la desfavorable coyuntura que le tocara vivir a Carrión durante la guerra con Chile, y sin hipérbole pero trasuntando la tristeza de esta etapa aciaga para el Perú, con documentos y citas dibuja el estado de la situación médica en la época de Carrión y el rol que entonces cumplieron instituciones como: la Sociedad Médica de Lima, la Sociedad Unión Fernandina, la Academia Libre de Medicina y la Facultad de Medicina.

La inoculación, enfermedad y muerte de Carrión, recoge, necesariamente, información y relatos muchas veces expuestos en numerosos trabajos y publicaciones, no obstante, nos trae algunos elementos de significación para la historia y que hasta ahora no habían sido ilustrados. Vemos así, por ejemplo, una foto de Carmen Paredes, el joven paciente que sirvió para la inoculación y otra fotografía del doctor Evaristo Chávez, el médico que practicó la inoculación.

Meritorio, por lo que significa tener toda la información en un momento y en una mano, es el largo listado de documentos, comentarios y homenajes, producidos inmediatamente después de la muerte y en años posteriores recordando el holocausto carriónico.

En el epílogo, su listado de los seguidores de Carrión es, obviamente incompleto y sin pretensión valorativa. Sin duda, ésta es un área que amerita una futura mayor investigación y análisis.

Sin embargo, esta sección contiene, como lo insinué al comienzo, una opinión del autor que me atrevo a afirmar es, desde el punto de vista histórico y nacional, de comprobarse su veracidad, suficiente para justificar todo el esfuerzo invertido para hacer este libro. El doctor Gustavo Delgado Matallana hace aquí dos denuncias. Denuncia al presidente del Directorio de la Sociedad de Beneficencia de Lima en el periodo 1968 -1975 de "haber depredado en 1970, el bello y simbólico monumento en granito y bronce erigido en memoria de Daniel Alcides Carrión en la Plaza Diez Canseco, por erogación de la Asociación Médica Daniel A. Carrión, el Cuerpo Médico Nacional y la Municipalidad de Lima - sin consulta a los erogantes y al autor del monumento- y levantado, en su lugar, otro de características controversiales".

En segundo lugar y es lo más grave, el doctor Delgado denuncia a ese mismo directorio de la Sociedad de Beneficencia Pública de Lima, porque: "existe referencia que el 2 de septiembre de 1971 extrajeron los restos de Carrión de su mausoleo en el Cementerio General "Presbítero Maestro", colocados en un ataúd, llevados al Hospital 2 de Mayo, donde el día siguiente 3 de septiembre de 1971, fueron conducidos en hombros de los médicos por el corredor de la histórica rotonda central y sepultados en el sarcófago de la cripta en el subsuelo de la rotonda".

El doctor Delgado subraya el contraste de la solemnidad que acompañó a la inhumación de los restos de Carrión en 1887 en su Mausoleo en el Cementerio General Presbítero Maestro con el acto de exhumación del 2 de septiembre de 1971, "sin aviso previo, de manera anónima, con desconocimiento público, sin convocatoria de las sociedades científicas, y sin acta de exhumación, contraviniendo las disposiciones legales y reglamentarias". Y añade: "hay indicios para dudar de la existencia física del los restos de nuestro héroe en el sitio indicado en el Hospital 2 de Mayo". Concluye el doctor Delgado Matallana diciendo: "el caso merece una verificación in situ".

El autor recuerda que: "No se cumplió con la disposiciones del Decreto Supremo de 8 de Junio de 1923.- Exhumación y Transporte de Cadáveres. Su Reglamento, vigente en 1971, que en los artículos 1º, 4º, 7º y 15º determina las condiciones en que se puede hacer exhumación y traslado de cadáveres; y precisa que las infracciones a lo dispuesto en este decreto serán penadas por la Dirección de Salud Pública".

El doctor Delgado Matallana solicitó en 1998 ante la Sociedad de Beneficencia Pública de Lima para que se investigara la existencia del acta de exhumación de los restos de Carrión en los archivos de la Beneficencia. La respuesta del presidente de la Institución fue que " ...la escrupulosa y minuciosa búsqueda en los archivos... ha resultado lamentablemente infructuosa".

En suma, el autor ha producido un volumen valioso por la documentación e información contenida, que podrá ampliarse y perfeccionarse en el futuro, pero que, sin duda, servirá de consulta y punto de partida para nuevas aventuras historiográficas sobre el tema, y con valentía ha hecho una denuncia que el cuerpo médico nacional y las instituciones médicas del país no pueden desoír, pues atañen al patrimonio histórico médico nacional.



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Instituto de Patología y Biología Molecular Arias Stella. Profesor Emérito Universidad Peruana Cayetano Heredia.

 


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