Folia Dermatológica Peruana - Vol. 11  Nº. 3 diciembre 2000


IN MEMORIAM


JACOBO SHESKIN
(1914-1999)

La Revista de Leprología «Fontilles», en su edición 22, Nº5 del año 2000, nos trae la lamentable noticia del fallecimiento del Prof. Dr. Jacobo Sheskin, acaecida el 17 de Abril de 1999, en Jerusalén-Israel.

Jakobo Sheskin, dermato-leprólogo israelita, se hizo famoso porque fue el que incorporó la Talidomida al arsenal terapéutica del mal de Hansen, abriendo para esta vilipendiada droga el camino que hoy ocupa entre los fármacos más interesantes con capacidad inmunomoduladora.

Este prestigioso profesor nació en Vilna (Polonia), donde se graduó de médico y en la Universidad de Varsovia se especializó en Dermatología y Venereología. Emigra a Caracas (Venezuela) trabajando en Enfermedades Tropicales de la Piel (Hanseniasis) en el Ministerio de Salud y al lado del Prof. J. Convit. Su preparación dermatológica la completó con estadas en la Clínica Dermatológica de la Universidad de Madrid, con el Prof. Gay Prieto; en la Universidad de Basilea y Zurich, con los Profs. H. Storak y R. Schulppli y en la Universität Hautklinik de Eppendorf Krankenhause de Hamburgo, con el Prof. C. Schirren.

Desde el año 1956, se radica en Israel, formando parte del cuerpo docente de Dermatología de la Facultad de Medicina de la Unversidad Hebrea de Jerusalén; pasó a ser Profesor Emérito en 1982 y continuó ejerciendo la medicina privada hasta 1998.

Su descubrimiento del espectacular rol de la Talidomida para controlar la reacción leprólica, le valió el reconocimiento internacional y la fama, participando desde el año 1964 en numerosos proyectos de investigación que los presentó en 20 congresos internacionales fuera de Israel, dictando 26 conferencias magistrales por todo el mundo en Departamentos de Dermatología y Lepra.

Durante su vida académica le fueron otorgados numerosos premios, entre ellos los de la Academia de Dermatología Española; la medalla de oro por los laboratorios de Investigaciones Leprológicas de Argentina y de Instituciones Francesas, Inglesas, Italianas, Belgas y Americanas. Se le designó «Benefactor de la Humanidad» y nombrado «Hijo Predilecto»de Jerusalén. Fue miembro de las principales Asociaciones Mundiales de Dermatología y Venereología.

El que suscribe esta nota conoció a Jacobo Sheskin, el año 1959, con motivo de mi estada de perfeccionamiento en el Departamento de Dermatología de la Facultad de Medicina de la Universidad Hebrea de Jerusalén, que dirigían los Profs. Sagher y Dostrovsky; Sheskin en aquel entonces, tenía a su cargo el cuidado de los enfermos de lepra del servicio. Recuerdo haber establecido una buena relación amical con aquel sencillo médico judío-venezolano, acompañándolo en las visitas de inspección sanitaria a las tribus beduinas del desierto del Negev que rutinariamente hacía el Servicio de Dermatología. En aquella ocasión me refirió como un acontecimiento curioso que, no teniendo por razones económicas, otra alternativa terapéutica para pacientes varones con severas reacciones lepróticas y con la sola intención de calmar la ansiedad que los acogía, les comenzó a administrar pastillas de Talidomida, que tenía en el depósito de material por descartar, ya que su uso se había suspendido y prohibido por los terribles efectos teratogénicos producidos en muchas partes del mundo en mujeres gestantes. Para su asombro, los pacientes que recibían la Talidomida, no sólo manifestaban la acción sedante propia de la droga, sino que también, las severas lesiones de la reacción leprótica desaparecían rápidamente como por arte de magia. Este hallazgo casual lo llevó posteriormente, a través de la divulgación del acontecimiento y las investigaciones confirmatorias a la fama y al reconocimiento mundial que merecidamente se le tributó.
Ahora Jacobo Sheskin descansa en paz.

Dr: Z. Burstein

 
MARIA MÉLIDA DURÁN
(1948-2000)

El día lunes 26 de junio del 2000 falleció en su ciudad natal, Bogotá, después de una rápida y muy maligna enfermedad que soportó con un increíble estoicismo hasta el último momento de su vida, nuestra gran amiga y colega Maria Mélida Durán.

Con inicial incredulidad y con gran pesar ante la penosa realidad, nos enteramos en Lima de la desaparición injustamente temprana (a los 52 años de edad) de uno de los pilares y orgullos de la dermatología latinoamericana. En varias oportunidades Maria Mélida nos acompañó con elevado nivel profesional, desplegando su gran capacidad docente y simpatía personal, en los cursos que el CILAD PERU ha ofrecido a los dermatólogos peruanos. La Folia Dermatológica Peruana ha dejado testimonio escrito de la valiosa colaboración que esta singular amiga personal y de la dermatología peruana, ha cumplido en su corta pero muy fructífera vida. Hemos podido gozar y enorgullecernos de sus enseñanzas y de los triunfos que a través de ella logró la dermatología latinoamericana a nivel internacional. Ahora que físicamente ya no existe, su imagen y obra permanecerá indeleblemente en nuestra memoria, incorporándose con todo mérito a la Historia de la Dermatología Mundial, como uno de sus más destacados valores. Mélida descansa en paz.

Recogemos algunos párrafos del homenaje póstumo que rindiera nuestro gran amigo y colega Prof. Dr. Rafael Falabella (Cali-Colombia) en el In Memoriam publicado en el Vol. 39, No. 12 de Diciembre 2000 del International Journal of Dermatology, a nuestra común amiga Prof. Dra. María Mélida Durán y cuyo texto en español tuvo la gentileza de hacernos llegar.

«El día 26 de Junio del año 2000, y justamente dos días después de clausurar el 18º Curso Anual de la International Society of Dermatology, celebrado en Bogotá, Colombia, nuestra querida colega, María Mélida Durán falleció en su residencia, a los 52 años de edad, en la plena madurez de la vida, después de una corta enfermedad que le había impedido asistir al Congreso de la American Academy of Dermatology en San Francisco, a principios del presente año.

Nos quedó la sensación de que esta extraordinaria mujer había esperado estoica y pacientemente para cumplir su compromiso en este curso, antes de partir para siempre."

"María Mélida nació en Bogotá e hizo sus estudios universitarios en la Facultad de Medicina de la Universidad Javeriana de esa ciudad y recibió su grado en 1970. Sus conocimientos dermatológicos eran amplios y profundos, particularmente en el área de la inmunología. Durante su vida profesional, tuvo un interés muy especial por el prúrigo actínico, dermatosis prevalente en las zonas de altitud en Colombia, pero que ella, mediante sus investigaciones, también encontró en las zonas a nivel del mar, entre las tribus aborígenes de estas regiones. Sus trabajos sobre la genética, los aspectos clínicos y la terapia de esta difícil dermatosis quedaron plasmados en diversas publicaciones nacionales e internacionales".

"Fueron numerosos los cargos directivos que María Mélida desempeñó con dedicación y pulcritud durante su carrera profesional; fue Presidenta de la Sociedad Colombiana de Dermatología, Vicepresidenta y Presidenta de la Federación Bolivariana de Dermatología, miembro de la American Academy of Dermatology y del Comité de Asuntos Extranjeros de esta Sociedad; fue Delegada Nacional del CILAD y también por varios años miembro del Comité de Expertos de la OMS con sede en Ginebra, para la evaluación de drogas esenciales. Fue miembro de la Liga Internacional de Sociedad Dermatológica en la que tuvo un destacado rol en la organización de los Congresos Mundiales de Dermatología. Finalmente, tuvo importantes cargos en la International Society of Dermatology y de la cual fue inicialmente miembro del Consejo Directivo, posteriormente Secretaria Ejecutiva por varios años y recientemente Vicepresidenta».

«Era una mujer inteligente y carismática que durante su vida, no hizo otra cosa que dedicarse a la enseñanza dermatológica, contribuír con la organización de sociedades dermatológicas y cultivar amigos dentro y fuera del país».

«Su imagen aún perdura entre nosotros como una de las más preclaras figuras de la dermatología internacional, que contribuyó enormemente al desarrollo de la especialidad en muchos países y que también dejó una huella imborrable en la dermatología colombiana».

Dr. Z. Burstein