Folia Dermatológica Peruana - Vol. 11  Nº. 3 diciembre 2000


EDITORIAL


DIVULGACIÓN CIENTÍFICA DERMATOLÓGICA EN EL PERÚ


L
a dermatología peruana tiene en la actualidad diferentes medios de expresión. Uno de los más importantes lo constituye la Folia Dermatológica Peruana, una revista que llega a todos los dermatólogos peruanos, a nuestras bibliotecas universitarias y, además, a personas e instituciones amigas de diferentes países. Ciertamente, publicar artículos científicos no es tarea fácil. Plasmar en papel nuestras experiencias, nuestras teorías, nuestro propio conocimiento de la patología nacional, requiere tiempo y dedicación. Desde la concepción de una teoría o idea, la realización del estudio, sea retrospectivo o prospectivo, la recolección de datos, su análisis y discusión hasta llegar a ponerlo en papel para su difusión final, pueden pasar días, meses y años. En el ambiente académico de países desarrollados los profesores tienen asignado en su horario de trabajo un tiempo dedicado a la lectura, preparación de material educativo y publicación de sus observaciones y experimentos, valorando este trabajo en términos de horas laborales. En países como el nuestro, el tiempo dedicado a la publicación debe dejar espacio a otras labores de mayor prioridad, como lo son la labor asistencial, tanto institucional como privada, la docencia y hasta labores administrativas. Aunque ahora las publicaciones médicas son más accesibles para su revisión en forma de resúmenes, en bases de datos como Medline, su número llega a ser tan inmenso que una revisión completa de la literatura correspondiente a un tema puede alcanzar el status de labor titánica. Desgraciadamente, la pobreza de nuestras bibliotecas médicas se traduce en colecciones incompletas o, peor aún, ausencia de las revistas más prestigiosas de difusión dermatológica, limitando nuestro acceso a unas pocas referencias con el texto completo.

  Recuerdo mis tiempos de residente, fines de los ochenta, en que, disfrutando de una vida de soltero, al final de la jornada asistencial podía darme el lujo de pasar dos horas en la biblioteca de una universidad americana, revisando cada uno de los últimos números de las revistas dermatológicas que llegaban de todo el mundo. Ya en ese tiempo se experimentaba con sentarse en un terminal de computadora para acceder al Medline, imprimir las referencias pertinentes y luego coger el carrito de la biblioteca para uno mismo colectar todos los ejemplares de cada revista y sumergirse en los cubículos unipersonales para una lectura minuciosa. ¡Qué mejor definición de lo que es un ratón de biblioteca!. Por supuesto, esto no era nada comparado con los años setenta, cuando la búsqueda de referencias en los Index Medicus, las páginas amarillas de la medicina, producía la combinación terrible de jaqueca por sobrecarga bibliográfica junto con tendinitis del codo por tener que llevar los gigantescos volúmenes de un lado a otro. Tiempos aquellos de nuestros pininos científicos, que son hoy parte de nuestros recuerdos.

  Hoy, la Folia dermatológica es una publicación de la que se dispone con libre acceso a través del éter cibernético, como miembro de la biblioteca virtual de San Marcos. Es, además, publicada en nuestro idioma y con un gran despliegue de fotografías a color, como lo debe ser toda revista dedicada a la dermatología. Todos estos atractivos la hacen el medio ideal para la publicación de trabajos de colegas peruanos e hispanohablantes. Reconociendo, además, el esfuerzo detrás de cada trabajo original y caso reportado, es que el Círculo Dermatológico del Perú tiene en mente otorgar premios a los mejores artículos de cada año que escojan a la Folia como su medio de difusión. Las bases están siendo trabajadas y serán motivo de una próxima difusión. Es nuestro deseo el estimular a los jóvenes dermatólogos para que hagan públicas sus observaciones y experiencias propias. Así, en un futuro inmediato, nuestros alumnos de hoy serán nuestros maestros del mañana.

Francisco Bravo Puccio