Folia Dermatológica Peruana
- Vol. 10 • Nº. 4 Diciembre de 1999

TRABAJOS ORIGINALES

Manifestaciones oftalmológicas de la Rosácea
Drs. Daniel Haro (1), Juan Huamaní (2), Jorge Yoshivama (3)

RESUMEN
Los autores hacen la evaluación de 30 pacientes, la mayor parte del Hospital A. Loayza, con diagnóstico de Rosácea cuyas edades oscilan entre los 22 y 65 años; 20 de sexo femenino y 10 de sexo masculino y estudian las manifestaciones oftalmológicas de esta entidad demostrando que la Rosácea, enfermedad cutánea crónica con exacerbaciones y remisiones, no tiene una relación directa con la enfermedad ocular, pudiendo, esta última presentarse sin el antecedente dermatológico.
Palabras Claves: Rosácea, Rinofima, Queratitis, Pannus.

SUMMARY
The authors have been evaluated 30 patients, most of them are from the A. Loayza's Hospital, with Rosácea. Their ages were benveen 22 and 65 years old, twenty of them were female and ten were male. The authors studied the ophthalmic manifestations of this sickness. Those studies have showed that this Chronic Sickness have exacerbation and remission and sometimes did not have direct relation between the Cutaneous and ocular sickness and the ocular sickness should appear without dermatological precedents.
Key Words: Rosácea, Rinofima, Queratitis, Pannus.

INTRODUCCIÓN
La Rosácea es una enfermedad cutánea de etiología desconocida, localizada en la cara y que afecta principalmente la piel de las mejillas, la nariz y la frente. Tiene además manifestaciones oftalmológicas de las cuales hemos hecho un estudio en 30 pacientes portadores de esta afección; tomando en consideración 2 grupos de pacientes, el primero con manifestaciones cutáneas y oculares y el segundo que sólo presenta las manifestaciones oftalmológicas típicas de la Rosácea.

MATERIAL Y MÉTODOS
Hemos estudiado retrospectivamente las historias clínicas de 30 pacientes con diagnóstico de Rosácea; 20 de sexo femenino y 10 de sexo masculino. La mayor parte de ellos fueron evaluados en el Hospital A. Loayza.
La edad de nuestros pacientes fluctúa entre los 22 y los 65 años; todos con la característica de tener piel muy delicada, 4 de ellos terminaron con Rinofima.
En cada uno de los pacientes se realizó exámenes dermatológicos y oftalmológicos, haciendo la distinción entre los que tenían los componentes cutáneo y ocular (24 pacientes) y aquellos que eran portadores únicamente de las manifestaciones oftalmológicas (6 pacientes).

RESULTADOS
En los Cuadros siguientes presentamos los resultados de nuestra evaluación oftalmológica:

 

 

 

DISCUSIÓN
La Rosácea es una enfermedad cutánea conocida desde la antigüedad, crónica y recurrente, llamada también "Vasoneurosis", que se localiza en la cara de personas con piel Seborreica. Su frecuencia es mayor en la raza blanca y muy rara en la raza negra. Las lesiones corresponden al segundo y tercer segmento de la parte medial del núcleo terminal del Nervio Trigémino en la médula.
Se ha demostrado que la mayor parte de los pacientes portadores de esta entidad tienen lesiones eritematosas al inicio (Rosácea Eritematosa), luego aparecen las lesiones papulosas (Rosácea Papulosa) y más tardíamente las lesiones telangiectásicas (Rosácea Telangiectásica). Aunado a todo este cortejo sintomático, presentan además hiperplasia e hipertrofia de las glándulas sebáceas y la esclerosis periglandular en las zonas afectadas. Con mayor frecuencia se presentan en pacientes de sexo femenino, algunos terminan con el llamado Rinofima, caracterizado por una marcada hipertrofia de la piel de la nariz que la deforma.
En su etiopatogenia se consideran varios factores entre ellos: vasculares, endocrinos, inmunológicos, infecciones recurrentes, problemas gastrointestinales y herencia.

En los pacientes con Rosácea las lesiones cutáneas son las que priman, y se localizan en la piel de las mejillas, nariz, frente y a veces barbilla, pudiendo coincidir con estas lesiones las oculares, aunque en algunos casos, ellas pueden no ser coincidentes.
En otros casos puede haber queratitis rosácea típica sin el componente cutáneo, o sea que la enfermedad ocular puede no ser secundaria a la dermatosis como lo demostró Triebenstein.
De los 30 pacientes estudiados hemos tenido sólo 6 pacientes con manifestaciones oftalmológicas típicas de la Rosácea en los que no se ha encontrado el antecedente cutáneo. En los 24 restantes lo más importante ha sido la sintomatología dermatológica y todos con manifestaciones oftalmológicas.

Las manifestaciones oftalmológicas de la Rosácea que hemos comprobado en nuestros pacientes son bilaterales, pero no de igual intensidad en ambos ojos.
Afectan a los párpados, la conjuntiva y la córnea; sólo 2 pacientes presentaron escleritis y epiescleritis nodular.
Los hallazgos en los párpados en la totalidad de nuestros pacientes son blefaritis y meibomitis con engrosamiento y enrojecimiento de la piel y presencia de telangectasias.

Pueden aparecer Chalazion así como infección de las glándulas palpebrales especialmente por estafilococo.
A nivel conjuntival los vasos se dilatan al igual que los de la piel produciéndose una marcada congestión conjuntival, principalmente en la región interpalpebral. Se observa conjuntivitis nodular en un alto porcentaje que se puede confundir con la conjuntivitis flictenular, pero en estos casos se trata de pequeñas elevaciones de la conjuntiva bulbar de color gris que produce una marcada sensación de cuerpo extraño y deformación de la superficie conjuntival con producción de Dellen.

La córnea puede afectarse produciendo congestión Periquerática, dolor, fotofobia y sensación de cuerpo extraño debido a algún tipo de queratitis o úlcera corneal. La queratitis más común es de tipo superficial punteada localizada mayormente en la zona inferior de la córnea.
Habitualmente empieza por el margen y luego se infiltra hacia el centro de la córnea acompañándose de neovascularización (pannus corneal) y opacificación del estroma corneal con la consiguiente pérdida progresiva de la visión.

La queratitis marginal se extiende periféricamente llegando a abarcar los 4 cuadrantes de la córnea; la infiltración es subepitelial y conlleva paralelamente la neovascularización como continuación de los vasos conjuntivales dilatados alrededor de la córnea. En esta etapa se puede producir adelgazamiento de la córnea y úlcera, que cuando se infecta representa riesgo de perforación y la consiguiente pérdida del ojo.

Cuando la úlcera cicatriza deja como secuela una mayor opacidad y leucoma que se adhiere al iris (Leucoma adherente) y quedan muchas irregularidades en la superficie corneal, debido a la proliferación de tejido subepitelial, infiltrados nodulares y vascularización que, aunado a las secuelas de las úlceras pasadas, produce sensación de cuerpo extraño, dolor ocular y fotofobia.

En todos nuestros casos la progresión de la afección ocular fue hacia el agravamiento de los síntomas y signos con una serie de crisis intermitentes, remisiones y exacerbaciones que en la mayoría de nuestros pacientes se producen con independencia del curso de la enfermedad cutánea.

Al final, las áreas de pannus corneal son muy amplias formándose cicatrices densas y blancas (nubéculas y Leucomas) con intensa vascularización; en otros casos se produce adelgazamiento progresivo de la córnea y úlcera con posibilidad de perforación, especialmente cuando se ha utilizado corticoesteroides tópicos. Uno de nuestros pacientes requirió de Queratoplastía penetrante para salvar el ojo debido a una úlcera corneal perforada.

El paciente con Rosácea debe obligatoriamente estar bajo control conjunto del dermatólogo y oftalmólogo. El tratamiento más eficaz es el de la tetraciclina sistémica, desconociéndose la razón por la que esta afección responde a esta terapia y a otros antibióticos como la eritromicina y las ampicilinas.

El tratamiento de las manifestaciones oculares es controvertido. Los corticoesteroides pueden reducir la inflamación, la neovascularización y la infiltración corneal. Nosotros preferimos el uso de cortisona de acción prolongada por vía subconjuntival.
Siendo la afección corneal de la Rosácea crónica, con exacerbaciones y remisiones, el deterioro de la visión se acentúa permanentemente y el tratamiento se hace más difícil. En nuestra casuística, 8 pacientes perdieron totalmente la visión en un ojo y la gran mayoría terminaron con una pobre visión menor de 20/100.

CONCLUSIONES

La Rosácea es una dermatosis en la que puede producirse una morbilidad ocular significativa con una afección cutánea grave o leve y rara vez ausente. Es crónica y tiene exacerbaciones y remisiones; en la forma más avanzada deviene la Rinofima. Afecta en mayor grado a pacientes de sexo femenino y se inicia alrededor de la segunda década de la vida.
Se desconoce su causa así como la relación entre la enfermedad cutánea y la enfermedad ocular pudiendo esta última presentarse sin el antecedente de enfermedad dermatológica

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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(1) Profesor Principal de Oftalmología, Univ. Peruana Cayetano Heredia.
(2) Ex Asistente de Oftalmología del Hospital Dos de Mayo
(3) Ex Asistente de Oftalmología del Hospital Arzobispo Loayza


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