EDITORIAL
El tan mencionado fenómeno universal de globalización que, teóricamente, beneficiaría, en sus aspectos positivos, a todos, en la práctica sólo lo es para pequeñas minorías; en cambio, sus facetas negativas, como las crisis económicas asiática, rusa y brasilera, golpean fuertemente a países como el nuestro, en el que se dan, además, curiosidades tales como el hecho de que cuando los precios mundiales del petróleo bajan, aquí no se modifican; en cambio, un ligero aumento en el mercado mundial, repercute inmediatamente con fuertes alzas del precio de la gasolina. Otra paradoja de esta pretendida universalización que sufrimos los peruanos son las fuertes barreras que ponen ahora muchos países para otorgar visas de ingreso. La perplejidad en la que se ha sumido la intelectualidad frente a los dramáticos e inesperados cambios estructurales y políticos producidos últimamente en el mundo, no debería afectar a la clase médica, que tiene una gran carga de responsabilidad social por la naturaleza misma de su actividad profesional y sus principios éticos. A los médicos y, en este caso especial, a los dermatólogos nos toca jugar el rol que nos corresponde desde nuestro ámbito de mantener el equilibrio social que permita una vida sana. Una de nuestras obligaciones es reforzar y prestigiar las instituciones médicas, manteniendo una crítica constructiva y colaborando con ellas en sus tareas de lograr, a través de programas de educación médica contínua, la actualización permanente y el perfeccionamiento profesional, así como difundir y aplicar los principios de nuestros códigos de ética médica. La concurrencia de un numeroso grupo de dermatólogos peruanos al Congreso lbero Latinoamericano de Dermatología y a la Asamblea del CILAD, en Málaga, España, este próximo mes de junio nos permitirá, además de aprender, enseñar y confraternizar, intervenir activamente en el reforzamiento organizativo del Colegio Ibero Latinoamericano de Dermatología (CILAD), institución a la que pertenecemos y que representa a la dermatología de habla castellana y portuguesa con un peso numérico significativo en el mundo. El CILAD-PERÚ y el Delegado Nacional Peruano del CILAD Internacional han cumplido con creces con los compromisos adquiridos con la dermatología peruana e internacional. Su labor ha sido muy gratificantemente destacada y elogiada por la autoridades gubernamentales y representativas médicas peruanas. El destacado y numeroso grupo, de calificados dermatólogos que bajo el nombre actual de CILAD-PERÚ han constituido una sólida y prestigiosa asociación dermatológica peruana que reúne todos los requisitos exigidos por las disposiciones legales peruanas, ha llegado a un tal grado de madurez que le permite a estas alturas agradecer al CILAD Internacional por la autorización y reconocimiento otorgados en el momento de su creación institucional y haberlo representado en el Perú durante este tiempo.
Dr. Zuño Burstein Alva
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