Acta Médica Peruana        Vol.XVIII    N.° 3                Setiembre - Diciembre 2001

 

EL BOX: CAMINO A LA MUERTE

 

David Frisancho Pineda*

Breve historia del Boxeo

«En nuestro fuero interno sabemos que cada uno de nosotros alberga los salvajes impulsos que conducen al asesinato, a la tortura y a la guerra».

Anthony Storr

Hoy día en el mundo se practican una serie de espectáculos de lucha entre dos personas, que demuestran su fuerza física para doblegarse una a otra.

Estos espectáculos mal llamados deportes son la lucha romana, el judo y el boxeo. De ellos el que debe ser descalificado de su categoría de deporte es el boxeo, por los traumatismos e inclusive muertes que produce entre los contendores.

El box significa en inglés pugilato, es decir pelea y a los contendores se les llama boxeadores.

En efecto el box es un pugilato, una forma de agresión o de defensa que ha practicado el hombre posiblemente desde sus orígenes hasta nuestros días, en las riñas callejeras o de pandillas jóvenes.

Es un expresión de la agresividad humana, innata en todos los seres humanos y que aflora frente al insulto o la agresión física.

Como espectáculo público o «deporte» era practicado por los griegos desde 668 años AC. y estaba incluido en la Olimpíadas1. Se practicaba, en su concepción moderna en Inglaterra desde principios del siglo XVIII; los boxeadores peleaban con los puños desnudos y esto se continuó hasta 1892, año en que John L. Sullivan estrenó guantes de cuero en su pelea contra Jim Corbett por el primer Campeonato Mundial de Box, habiendo perdido la pelea por K.O

Anteriormente habían establecido algunas reglas para la pelea; en 1867, el marqués de Queensburry estableció las reglas que hasta ahora rigen.

Después de la primera guerra mundial, se determinó que las peleas profesionales debían durar 15 rounds, cada uno de 3 minutos por uno de descanso,

En 1908, por primera vez se incluyó el box amateur en las olimpiadas, debiendo durar solamente 3 rounds, y en 1974 se realizó el Primer Campeonato Mundial Amateur.

La ciudad de Las Vegas en Estados Unidos, se ha convertido en el Olimpo de las grandes peleas por los campeonatos mundiales y es una lástima que tengan tanta difusión a través de la televisión, en el mundo entero.

Formas de golpes

«Cada golpe acertado es aplaudido festejado y premiado por una muchedumbre ansiosa de matar»

Anónimo

El box consiste en una pelea a golpes de puño enguantado, entre dos hombres que pretenden «noquearse», es decir, producir la caída de uno de ellos generalmente en estado incoherente o inconsciente.

 

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Se realiza sobre un cuadrilátero (ring), de 4.1 ms a 6.1 ms por lado, rodeado por una especie de valla formada por tres cuerdas, llegando la más alta a 1.3 m. de altura sobre el piso del ring. El piso o «lona» esta constituido por una tela sobre un material de fieltro o goma espuma.

Cada boxeador usa un protector bucal de goma para la dentadura, las manos se protegen con vendas y luego calzan unos guantes de cuero, rellenos con pelos de caballo; prote­gen el balo vientre con un cinturón de cuero o metal, llamado «cosquilla»; y en los pies llevan botas sin taco y tratadas con resina; el tórax desnudo y la cabeza totalmente desprotegida.

Esto último constituye un riesgo de lesiones cráneo-encefálicas y de la cara, que pueden conducir fácilmente a la muerte; así también el hemiabdomen superior está desprotegido, consiguientemente el hígado y el bazo pueden sufrir lesiones muy graves, como ruptura y hemorragia interna en el abdomen.

La pelea de profesionales en 15 «rounds» de 3 minutos de duración por un minuto de intervalo o descanso; para los amateurs la pelea consta de 3 rounds.

Justamente debido a los peligros que representa para la salud y la vida, el box en la mayoría de países está prohibido para menores de 16 años.

Los mecanismos de las lesiones boxeriles dependen de las diferentes formas como se aplican los golpes, y estos pue­den ser principalmente los siguientes:

1.- Golpe directo: cuando el puño se dirige en línea recta hacia la cabeza o el cuerpo del contendor. Figura 2.

2.- Swing: balanceando el cuerpo, el golpe se aplica con el dorso del guante, de arriba hacia abajo a manera de «sopapo»

3.- Cross.- es un golpe cruzado.

4.- Hook, Uppercout o gancho: golpe aplicado de abajo arriba, generalmente sobre el mentón, y que se usa cuando los contendores están muy cerca uno de otro.

5.- Dobles y triples: son golpes repetidos por el mismo puño a manera de un pistón.

6.- Uno-dos: gancho seguido de un golpe directo o inversamente.

El Knock-out

«La moderna Hidra es incontrolable en su sed agresiva. Es un sentimiento canceroso que tiene un solo límite: la destrucción física de algunos de los dos contendientes».

Es la consecuencia de un traumatismo encéfalo craneano; rara vez se puede producir por golpes en la región carotidea, que lesiona al nervio neumogástrico y el cual produce en el corazón un paro de duración variable; por golpes en el epigastrio afectando al plexo solar y consecutivamente provocando paro cardiaco de breve duración, afectando al corazón.

El Knock-out (del inglés Knock=golpe y out=afuera) significa «golpe que deja fuera de combate», a uno de los contendores por encontrarse imposibilitado de continuar peleando, debido a una lesión grave consecutiva al «castigo» recibido, es decir, por los golpes del adversario.

El Knock-out, es un traumatismo encéfalo craneano, con lesiones en el encéfalo, a veces con hemorragias graves como ya dijimos en capítulo anterior, que llevan a la muerte.

Contribuyen a estos desenlaces graves y a veces mortales dos hechos plenamente comprobados: primero, que un púgil semi-inconsciente puede seguir peleando y se mantiene en posición de combate debido al hábito adquirido por su entrenamiento, pero no puede golpear al adversario ni tampoco defenderse, y en esas condiciones recibe un castigo demasia­do traumático que empeora sus condiciones hasta caer inerte a la lona (Yoshida).

En segundo lugar, los entrenadores y los árbitros, desconocen estos problemas médicos y permiten que un boxeador indefenso sea sometido a una andanada de golpes feroces sin tener capacidad para defenderse o rehuir el castigo.

Estos dos hechos son causa de los Knock-out mortales.

Se debe tener en cuenta que gracias a los entrenamientos los boxeadores aplican golpes con una fuerza muchas veces más potentes que cualquier otra persona.

El Dr. Yoshida, hace años fabricó un «medidor de puñetazos», y estudió la potencia de los golpes en más de 200 boxeadores desde peso mosca, hasta peso ligero, habiendo logrado los siguientes resultados promedio:

Peso mosca (50.8 Kg) - potencia de golpe 125 Kg.

Peso ligero (61.2) - potencia de golpe 134 Kg.

La potencia de golpe es mayor, cuanto mayor es el peso del boxeador, y es por eso que las lesiones más graves se producen entre los peso-pesados.

Un grupo de médicos de la Universidad John Hopkins, de Washington bajo la dirección del Dr. Walter Stewart estudiaron durante 4 años los daños que sufre el cerebro de pugilistas a consecuencia de los golpes que reciben. Estos científicos comprobaron que las sacudidas (sangoloteo) que sufre la masa encefálica a causa de la fuerza de los golpes recibidos provocan a corto, mediano o largo plazo, daños irreparables que se manifiestan en forma de invalidez, ceguera, sordera y otras manifestaciones. como el caso del famoso campeón mundial de los pesos-pesados Cassius Clay (Mohamad Ali) llamado el «bocón» que ahora sufre dificultad para hablar. Como conclusión, este grupo de médicos refuerza la solicitud para prohibir la práctica del boxeo.

Se dice que todo boxeador es un candidato a la enfermedad del «punch-drunk» o «borrachera de golpes», que es consecuencia de hemorragias cerebrales, que no llevan a la muerte pero si a la invalidez. Es frecuente encontrar a viejas celebridades del boxeo que presentan perturbaciones de equilibrio, depresiones nerviosas, dificultad para hablar, balbuceo, amnesia, hiporreflexia; muchos de ellos convertidos en imbéciles.

El Royal College of Physicians de Inglaterra, bajo la dirección del Dr. A. H. Roberts, hizo un estudio de 229 boxeadores, que practicaron el box entre 1929 y 1975. Encontraron que 13 de ellos quedaron totalmente inválidos y que 37 sufrían lesiones de mucha gravedad. En realidad un tercio de los 229 boxeadores estudiados quedaron lisiados.

La cara y el cráneo son las regiones más afectadas por los golpes. El K.O es un traumatismo encéfalo craneano de diversa magnitud; los lóbulos frontales del cerebro, son los que más sufren porque los golpes que van a la frente hacen que las crestas esfenoides retrocedan y hieran a aquellos, provocando desgarros y hemorragias, y cuando estas son intensas provocan la muerte.

La muerte no suele ser siempre instantánea, se da el caso que muchos púgiles terminan la pelea aparentemente normales, e inclusive vencedores y momentos después, a veces horas y días, entran en coma y mueren. Hubo un caso excepcional, el de Santiago González Monzón, noqueado por García Requena en Tenerife, sufrió un coma que duró 1 año y 5 meses, y finalmente murió en junio de 1981.

Lesiones externas causadas en el box

Vamos a citar las lesiones externas más comunes que se observan en los boxeadores:

Región superciliar: heridas muy sangrantes.

Nariz: Fracturas, particularmente del tabique y de los huesos nasales. Estas lesiones dejan deformaciones permanentes.

Ojos: Equimosis y tumefacciones palpebrales. Hemorragias intraoculares y, desprendimiento de la retina.

Además con menos frecuencia: Oftalmoplegia total (parálisis de los músculos oculares), Diplopia (visión doble), ceguera transitoria, etc.

Mentón: Fractura del maxilar inferior.

Orejas y oídos: Desprendimiento del pabellón de la oreja. Rotura del tímpano, y consecutivamente vértigos y, síncope. Alteración de los huesecillos del oído medio. Alteraciones del oído provocando tinitus o sea sensación de tintineo o ruidos raros y fácilmente sordera.

Región parotídea: Hinchazón dolorosa y a veces trismus (dificultad para abrir la boca).

Hueso malar: Fractura

Manos: Fracturas o luxaciones, particularmente del pri­mer metacarpiano, de la mano que golpea.

Lesiones de los nervios: Neuralgias del nervio facial, de los nervios maxilares.

Lesiones estructurales del cerebro por traumatismos

Los Drs. J. Cervós Navarro y J.V. Lafuente, del Instituto de Neuropatología de la Universidad Autónoma de Berlín y de la Universidad de Baske Country, Viscaya-España han realizado estudios muy minuciosos acerca de las lesiones histológicas que se producen en el cerebro a consecuencia de los traumatismos craneanos.

Fenómenos precoces

El edema cerebral es la reacción más común al traumatismo; algunas disrupciones de la barrera hemato encefálica rápidamente producen un edema extracelular, cuya presión afecta la perfusión vascular de la región, causando isquemia secundaria que aumenta el edema.

Cuando hay hemorragia subaracnoidea repentina, el efecto irritante de la sangre sobre las paredes externas de los vasos cerebrales provocan también edema que puede llevar a un resultado fatal: se expande al cerebro adyacente y, alcanza acumulación máxima a las 24 hrs.

El edema se desarrolla en un plazo de 24 horas y se limita a la materia blanca, se estabiliza unos cuantos días y disminuye o desaparece 6 días después de la lesión. Si el edema cerebral dura largo tiempo puede provocar desmielinización (Nevin 1967).

Las neuronas sufren degeneración en forma de tumefacción precoz, contracción, eosinoflia y picnosis nuclear, en este caso se les llama «neuronas rojas», que permanece así por muchos días, pudiendo a veces mineralizarse y convertidas en «neuronas ferruginizadas» quedarse así por años.

Cierto número de neuronas situadas en el lugar del traumatismo muere rápidamente, y muchas otras vecinas mueren en los siguientes días.

Los axones degenerados causan probablemente los esta­dos de coma que dura 4 semanas.

Manifestaciones clínicas

Una de las más frecuentes es la «demencia pugilística», propia de

muchos boxeadores que sobreviven pero convertidos en seres torpes, oligofrénicos, incapaces de valerse por si mismos, casi inválidos.

Esta demencia se debe a lesiones en las zonas límbica, rinoencefálica y meso diencefálica (hipocampo, cíngulo, etc.). Además, el daño de los axones de estas zonas dañadas, contribuye al cuadro clínico.

Los ataques epilépticos pueden presentarse precozmente, casi de inmediato al traumatismo; o tardíamente es decir mu­cho después del trauma.

La ceguera post-traumática, se debe a un daño de la vía óptica geniculada; es decir, es otra posibilidad de daño de la visión que se agrega a la ceguera causada directamente por lesión del globo ocular o del desprendimiento de la retina.

Muchas veces se presentan casos de hemianopsia, diplopía, etc.

Hemiplegia con sus secuelas de dificultades para la marcha o dificultad para el habla.

Neuritis y neuralgias faciales por lesiones de los nervios facial y maxilares.

Ya dijimos que son frecuentes los casos de celebridades boxísticas que presentan perturbaciones del equilibrio, balbuceo, hiporreflexia, amnesia.

La sordera por ruptura de los tímpanos, es otra lesión frecuente que adolece los ex-pugilistas y que frecuentemente se acompaña de tinnitus y pérdida del equilibrio, por lesiones del oído interno.

Muerte en el ring

«En el boxeo moderno, la muerte busca una corona»

Anónimo

Uno de los casos más comentados de la muerte de un campeón de box a causa de un K.O. fue el del cubano Benny «Kid» Paret.

El periodismo mundial denunció esta muerte y «L’Osservatore Romano» publicó lo siguiente: «La trágica muerte de Paret muestra la verdadera naturaleza diabólica del boxeo».

La periodista Mabel Gonzáles escribió un relato muy importante sobre este hecho, y de él extractamos los siguientes datos:

«Benny «Kid» Paret, de 25 años de edad era el primer boxeador que moría después de disputar el título mundial de los pesos «welters». Una gran afluencia del público registraba aquel sábado 24 de marzo de 1962. en el Madison Square Garden de Nueva York. La noche que se inició con alegría, emoción y aire de fiesta terminó, ante el asombro de todos, de manera trágica con la muerte de un gran campeón, así escribió Mabel Gonzáles.

«Tanto los 7,500 espectadores que estaban presentes, como los millones de aficionados que se encontraban en sus casas frente al televisor o al lado del aparato de radio, esperaban impacientes la espectacular salida de los pugilistas que esa noche iban a disputar el título mundial de los pesos «welter».

Paret había arrebatado el cetro mundial a Don Jordán, en 1960 y en 1961 lo perdió frente a Emile Griffith su actual contrincante; pero en el otoño del mismo año, recuperó la corona, luego de un brillante combate.

Tanto Paret como Griffith eran antiguos rivales y exce fue «normal», pero se notó que poco a poco iba perdiendo su fuerza. El comentarista deportivo Fernando Vadillo, relata los últimos momentos del combate así: «Griffith aporrea salvajemente a su adversario en el duodécimo round. El arbitro sabe lo que debe hacer: Interrumpir la pelea y alzar el brazo de Griffith. Pero no lo hizo temeroso de los espectadores que han apostado por Paret. Y así mientras un sector vociferaba: «Lo va a matar, detén el combate», otro enronquece chillando «aguanta, Beny, aguanta y pega». El pobre Benny se derrumba al filo del último puñetazo.

Se dice que Paret recibió 25 golpes cuando estaba apoyado en uno de los postes del cuadrilátero, inconsciente y con la guardia baja. Paret fue conducido en ambulancia al Hospital Roosevelt, donde le hicieron craniectomía y traqueotomía, sin que recobrara la consciencia y así permaneció en coma profundo, complicado con neumonía falleció el 3 de abril de 1962.

Su muerte produjo conmoción en todo el mundo; los periódicos criticaron al boxeo y, muchos pedían su desapari­ción, pero aquel siguió triunfal, produciendo más muertes.

Al año siguiente Davey Moore, otro gran campeón, murió en el ring: al ser noqueado el 21 de marzo por último Sugar Ramos.

Esto se ha repetido muchas veces más, se decía que desde comienzos del siglo, habían muerto a consecuencia del boxeo más de medio millar de púgiles, hasta 1983. Se dice también que el año más trágico fue 1953, en que perdieron la vida 21 boxeadores, 11 profesionales y 10 amateurs, otro año fatal fue 1949 con 19 muertos y 1962 con 16 víctimas.

El 21 de junio de 1969, el alemán Jupps Elze murió luego de haber recibido 180 golpes en la cabeza, de manos de Juan Carlos Durán, cuando disputaban el título de los welters. Los periodistas publicaron que Elze era el número 262, desde 1945.

Al año siguiente 1970, el nigeriano Bernardo Dandú, murió 14 horas después de haber sido noqueado en el Palacio de los Deportes de Barcelona. La década del 70 fue muy trágica para muchos boxeadores que murieron a consecuencia de este mal llamado «deporte»: En 1972 Aquilino Guarido en Salamanca, el alemán Joerg Eipel, en París a manos de Alaín Marión, en 1977.

En 1978, 22 de febrero el joven español de 23 años, Juan Rubio Melero, peso mediano murió en el Palacio de los Deportes de Madrid.

El 21 de julio de 1978, el valenciano Salvador Pons Tormo de 19 años, y esa misma semana el italiano Angelo Jacopucci, mueren noqueados.

En 1980 ocurrió uno de los casos más excepcionales de muerte por boxeo: el 2 de febrero Santiago Gonzales Monzón fue noqueado por García Requena, en Santa Cruz de Tenerife, y a consecuencia de los golpes recibidos sufrió un coma profundo que duró un 1 año y 5 meses, falleciendo en junio de 1981.

La lista de muertes en el ring o fuera de él a consecuencia del box, es larguísima.

En mayo de 1992, a raíz de la muerte del boxeador chileno David Ellis Venegas; después de 10 días de haber estado en coma, el diario «El Comercio», decía que en este siglo, habían muerto casi 600 púgiles a consecuencia del boxeo, cifra realmente alarmante que pudo haberse evitado si se hubiera prohibido la práctica de esta pelea «diabólica».

Un caso peruano: Domingo González Arredondo

Le llamaban «Mingo» y era uno de los muchos boxeadores que pelean para ganarse alguito, arriesgando su salud y su vida.

El periodista Atilio Valladares escribió en la Revista Caretas (junio 1981) lo siguiente: «Para Domingo Gonzalez el round de la muerte había comenzado hace mucho tiempo. Sus antecedentes médicos y sicológicos se remontan a 1974, pero Gonzalez había esquivado, uno tras otro el golpe decisivo...».

Efectivamente estando en Arica ese año, antes de su pelea sufrió un desmayo y lo suspendieron. En Lima le prescribieron descanso de 6 meses. En 1975, cuando disputaba su clasificación para ir a Montevideo, fue noqueado por Edgar Mendoza.

Enfermó con hepatitis; una vez curado volvió al ring, pero fue noqueado otra vez por Orlando Romero en Trujillo, y por Bendezú en Tacna.

Empujado por su falencia económica pactó un combate con su compadre el ecuatoriano Iván Matamba, a pesar de la oposición de su entrenador Vicente Rodríguez.

El día 26 de Junio de 1981, subió al ring a pesar de las muchas advertencias recibidas en con peleó valientemente, ganando algunos rounds, pero al final del sexto caminó trastabillando hacia su esquina; se sentó con la cabeza gacha y demoró en salir, se puso en guardia, con la mirada vaga, inmóvil. Matamba le aplicó Un «jab» de izquierda y un «hook» de derecha en el cuello; el árbitro los separó, «Mingo» dio varios golpes al aire, sus piernas se doblaron y cayó inconsciente, muerto en el piso del ring.

 

Cassius Clay, "el bocón", mira con fiereza a su víctima, el noqueado Sonny Liston. Clay, actualmente sufre las secuelas de su actividad boxística.

 

En realidad, jamás debieron autorizar esta pelea, porque «Mingo» no reunía las condiciones reglamentarias para un combate de esta naturaleza; el árbitro debió percatarse del estado semiconsciente del pugilista y suspender la pelea.

El Dr. Yukio Yoshida, que también fue pugilista, ha dicho: «Debido a su entrenamiento, los boxeadores, aunque estén sin sentido, pueden seguir peleando, pero con menor capacidad para defenderse, por lo cual pueden sufrir graves lesiones cerebrales». Eso pasó con «Mingo».

Pero, así es el box: camino a la muerte.

 

Benny "Kid" Paret noqueado por Eemilio Griffith, marzo 24 de 1962, muere poco después a consecuencia de las lesiones recibidas

 

El box no es un deporte

«Es un asesinato o un intento de asesinato legalizado».

El box en los últimos años se ha convertido en un espectáculo tan popular como el fútbol. Pero también se ha convertido en un tema de discusión de los estudiosos de la conducta humana.

Sin embargo las muertes producidas en el ring han despertado airadas protestas de muchos sicólogos y médicos, también de un gran sector público que ha pedido su prohibición, por tratarse de un espectáculo cruel y salvaje, sólo comparable a las luchas de los gladiadores del circo romano, donde los perdedores debían morir, salvo un capricho del emperador.

Se han hecho muchos estudios de la conducta humana; Anthony Storr en su obra «La agresividad humana», la resume así: «Lo tristemente cierto es que somos la especie más cruel y despiadada que jamás haya pisado la tierra; y que aunque podemos retroceder horrorizados cuando leemos en un periódico o en un libro de historia las atrocidades que el hombre ha cometido con el hombre, en nuestro fuero interno sabemos que cada uno de nosotros alberga dentro de sí los salvajes impulsos que conducen al asesinato. a la tortura y, a la guerra».

El boxeo es una expresión de este salvajismo, fomentando lamentablemente por entidades deportivas y empresarios que medran con la salud y la vida de los pugilistas, que han hecho de esta actividad su único medio de vida.

Quienes defienden la práctica del boxeo, alegan que en muchos deportes o actividades de la vida, tales como el automovilismo, el fútbol, los viajes en auto o en avión, se producen muertes o fracturas y otras lesiones.

Esto es verdad, pero son hechos casuales, no premeditados tampoco en ellos se busca como objetivo lesionar al rival o a los pasajeros.

El objetivo del boxeo, también alega que los riesgos son cada vez menores, por los controles médicos exhaustivos a que se someten los pugilistas antes, durante y después de la pelea; y que el 90% de los accidentes mortales o graves se han producido por negligencia del propio boxeador o por deficiencia del examen médico antes del encuentro.

Dicen también que la tendencia actual es «humanizar» el boxeo, dando protección a los puntos vulnerables del organismo, acortando el número de rounds y estableciendo reglas estrictas para suspender la pelea en caso de que tino de los contendores muestre signos de incapacidad defensiva.

Finalmente alegan que el boxeo es una actividad que favorece económicamente a los pugilistas, muchos de los cuales de origen humilde han logrado fortuna, gracias a su capacidad boxística.

Hoy día hay tendencia a evitar que los niños y aun los adolescentes practiquen el boxeo, porque sus organismos son más débiles y pueden sufrir daños irreparables.

En conclusión diremos que el boxeo no es un deporte. Que representa un grave peligro para la salud y la vida de quienes la practican.

Que fomenta la agresividad del público, que cree que es lícito «matar al contrincante», y que manifiesta su agresividad dando gritos desaforados y gesticulando en forma anor­mal.

 

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