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Un primer umbral seria No-examen auxiliar / Examen auxiliar (Punto A) es
decir el umbral mínimo para pedir un examen, sea este para descartar o
confirmar. En este ejemplo es 25% pero bien podría ser 10% o 5%
(depende de la patología y generalmente es por consenso) si es mayor de
este punto nuestra probabilidad (pretest) amerita escoger un examen para
tomar una acción y si es menor de este valor no se pide el examen o
test. Imaginemos un lactante febril sin foco aparente. Este tiene un
chance de 5 a 10% de probabilidad pretest de ser ITU lo que para
nosotros ameritaría hacer un primer examen de orina para acercarnos al
diagnóstico (aparentemente ha sobrepasado nuestro umbral No-examen
auxiliar / Examen auxiliar o punto A). Pero un lactante sin fiebre y sin
signos de infección o foco infeccioso tiene menos del 1% de ser ITU y
no necesitaría realizarse un examen de orina (3).
El segundo umbral es Examen auxiliar / No-examen auxiliar y tratar
(Punto B) es decir más de este umbral no pedimos otro examen y tratamos
la enfermedad; si es menor pedimos otro examen que nos acerque o nos
aleje del diagnóstico, en la Figura 1 el umbral es 75% de probabilidad,
que bien podría ser dar Beta2 inhalados a un niño de 3 años y
sibilantes con 80% a 90% de posibilidad de ser asma sin necesidad de
pedir un examen adicional (más que el examen clínico), o un umbral de
100% si queremos confirmar por ejemplo una Leucemia Linfocítica Aguda
para iniciar quimioterapia debido a que no podríamos iniciar un
tratamiento como este sin el 100% de certeza diagnóstica. Como se darán
cuenta no siempre se llega a un gran nivel de certeza diagnóstica y es
en la zona de nadie (el espacio entre los puntos A y B) en donde el médico
tendrá que decidir los riesgos y beneficios potenciales de tratar o no
tratar.
En tercer lugar, si hemos decidido pedir un examen, debemos elegir un
examen que nos confirme o descarte la enfermedad. ¿Cuál es el mejor
examen? La respuesta es difícil, un examen tiene tantas propiedades a
tener en cuenta; empezaremos por repasar algunas.
Las más conocidas son las propiedades diagnósticas per se de un
examen, llámense sensibilidad, especificidad, valor predictivo
positivo, valor predictivo negativo, likelihood ratio positivo y
likelihood ratio negativo(4,5) que ya fueron discutidas en un número
anterior. La principal desventaja de los valores predictivos es que varían
mucho con la prevalencia de la enfermedad, más que los consabidos
sensibilidad y especificidad. Un test negativo altamente sensible (pocos
falsos negativos) descarta la enfermedad y un test positivo altamente
especifico (pocos falsos positivos) confirma la enfermedad. Los
likelihood ratio nos sirven también para comparar diferentes pruebas
diagnósticas, su capacidad de confirmar o descartar y es una manera
sencilla de ver cual test es mejor.
La curva ROC (Receiver Operating Charasteristic) es otra manera de
comparar el rendimiento de las pruebas diagnósticas por su área bajo
la curva del trazado que cada una de ellas hacen al graficar una no muy
complicada fórmula logarítmica en donde los ejes son la tasa de
verdaderos positivos (TPR) o sensibilidad y en el otro eje la tasa de
Falsos positivos (FPR) o 1 - especificidad (Figura
2).
En este ejemplo extraído de Huicho et al (6) se compara la lactoferrina fecal, la sangre oculta en heces y los leucocitos fecales para el diagnóstico de diarrea invasiva. Se aprecia que la línea con mayor área bajo la curva es la de lactoferrina fecal y en contraposición los leucocitos fecales tienen el menor área. Los puntos con que se crean estas curvas representan las sensibilidades y especificidades de cada uno de los trabajos incluidos en esta revisión sistemática.
Pero la curva ROC no solo sirve para eso, también es una manera de encontrar puntos de corte (7) como veremos en el siguiente ejemplo y de paso graficaremos como se construye esta curva. La infección por Citomegalovirus (CMV) es común dentro de la infancia, pero en los pacientes sometidos a transplantes una reactivación o una infección del órgano donado pueden llevar a enfermedad seria por CMV. Se piensa que la carga viral sérica puede predecir quienes pueden hacer enfermedad grave o no. Para confirmar esto se hizo un estudio en 49 pacientes transplantados de medula ósea, de los cuales 15 tuvieron enfermedad grave. Las cargas virales oscilaron de 2,7 log 10 genomas/ml a 6,0 log 10 genomas/ml. En este estudio se consideró un
punto de corte inicial de 4,5 log 10 genomas/ml (Tabla
1).
Con este punto de corte tenemos una relativa alta especificidad con una moderada sensibilidad, con un LR de 2,6 que indica que un resultado >4,5 log 10 genomas/ml es dos veces más probable que tenga enfermedad grave por CMV. Ahora imaginemos que creamos nuevos punto de corte por encima de 4,5 log 10 genomas/ml como 5 y 5,5 así como valores inferiores a 4,5 log 10 genomas/ml como 4, 3,5, 3 y 2,5. Para cada valor de corte existe una nueva tasa de verdaderos positivos y una nueva tasa de falsos positivos correspondiente.
Esos son cada uno de los puntos con que se construye la curva ROC. Veamos estos resultados en esta curva
(Figura
3).
Aquí se aprecia que el punto más hacia la izquierda es el del corte a 5,0 log 10 genomas/ml y es el punto más útil pues da una sensibilidad de 40% (parece poco, no se engañen), una especificidad de 97% y un LR positivo de 13,3. Es trece veces más probable que tenga enfermedad grave por Citomegalovirus si sale mayor de este valor, sin comparación con el rendimiento del punto anterior de 4,5 log 10 genomas/ml (8) lo que nos ayuda a decidir mejor quienes son candidatos a manejo preventivo para enfermedad grave por
Citomegalovirus.
* Pediatra ISN.
E-mail:
jpcho33@yahoo.com
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