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Estos objetivos se reflejaban en las secciones de la revista: Editorial (que traducía la opinión de la AMERINS), Punto de vista (opinión y comentario a título personal sobre aspectos de trascendencia y actualidad para la pediatría nacional), Entrevista, Temas de Revisión, Artículos Originales, Reporte de Casos, Perspectivas Actuales ("sección dedicada a artículos de revisión sobre los importantes avances en el campo de la Biología Molecular que permiten una explicación racional de los procesos mórbidos…"), Revista de revistas y Comentario de Libros.
En su corta existencia la revista dejó la impronta del impulso y ardor juveniles, pero también la madurez y generosidad de quienes avizoraban con optimismo pero con realismo el futuro de nuestro país y lo que este representaba para la niñez.
Hoy un nuevo equipo retoma la tarea que se empezó hace casi una década. El momento sigue siendo crucial como entonces. El país ha resuelto algunos de sus problemas agudos, pero enfrenta otros más fundamentales y decisivos como la precariedad de la existencia de su factor humano aquejado por la desocupación y la pobreza, y el decaimiento de los valores éticos y paradigmas que sustentan el porvenir de un país libre, estable y sólido. En estos años persiste el vacío de publicaciones pediátricas y aunque la investigación en este campo ha logrado importantes avances, es aún escasa para el conocimiento amplio de la realidad de la niñez peruana. En cuanto al nivel académico también se han dado pasos para mejorarlo, pero existen insuficiencias en cuanto al contenido y orientación de lo que debe ser la pediatría como medicina del desarrollo humano.
El nuevo equipo enfrenta también un nuevo reto: dar continuidad y perdurabilidad a una labor difícil pero imprescindible. Y hacerlo todavía en condiciones de mayor complejidad y exigencia: sobre todo en el inicio de un tiempo que seguramente ofrecerá un marco diferente para repensar la medicina, la pediatría y sobre todo el desarrollo humano. Continuar un propósito en beneficio de la niñez es cumplir un objetivo en favor del hombre, no del hombre abstracto sino del hombre que día a día tiene que vencer mil dificultades para sobrevivir y seguir considerándose humano. La construcción de un mundo mejor es tarea comprometedora pero hermosa, pues los pediatras no son esencialmente reparadores de males, sino más bien promotores de la salud, defensores de la vida y del renacimiento del factor humano.
El nuevo equipo de PAEDIATRICA reitera que su tarea aspira a trascender los marcos de la organización gremial, los límites de las instituciones oficiales, y los alcances de un quehacer puramente académico, deseando integrarse con su conocimiento, con su opinión y su crítica en el desarrollo de la propia vida, en el destino de la niñez peruana que es, en último análisis, el destino del hombre y la nación peruanos.
Gamaniel Guevara Ch.
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