| Escritura y Pensamiento Nº 1, 1998 |
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Marino Llanos Villajuán La lógica del condicional y la implicación Mucho es lo que se ha escrito y discutido
sobre el condicional desde la antigüedad hasta el presente. Según Bochenski, Calímaco
el bibliotecario de Alejandría, ya en el Siglo II a.c. decía que "Hasta los cuervos
graznan en los tejados sobre cuál es la implicación correcta"1. La lógica del condicional Examinemos la siguiente definición tabular estándar o "filónica" del condicional que aparece en todos los libros básicos de lógica y matemática:
Todo el problema a ser
discutido en esta primera sección se reduce únicamente al problema generado por la
tercera línea de la definición tabular del condicional.
o un poco más explícitamente:
Así, veamos por ejemplo la demostración de un teorema en un manual de teoría de conjuntos:
Por otra parte, el principio (2) se ha generalizado también a la implicación lógica (o llamada también implicación formal o relación de consecuencia), por cuanto, la implicación lógica no es más que una especie del condicional, otorgándole la categoría de "principio" o "ley", que podemos enunciar como sigue:
O, combinando la tercera línea de la definición del condicional con la primera línea:
Muchos filósofos pragmatistas, o de otra
formación académica, se han apoyado en estos principios para sostener que si las
consecuencias de una teoría científica física, económica, etc. son
verdaderas, entonces la teoría científica es verdadera. No importa que sus supuestos o
fundamentos teóricos sean falsos o verdaderos. Toda persona que conoce lógica sabe que el concepto de verdad que se está usando en la tabla (1) y en los principios (2), (2a), (3) y (4) es el de verdad material . Y que los condicionales e implicaciones de esta forma se denominan respectivamente condicionales materiales e implicaciones materiales. Ejemplos ilustrativos de los cuales, podrían ser los siguientes:
Así pues, los defensores de los
principios (2), (2a), (3) y (4) como leyes o fundamentos para justificar la validez de
inferencias, tendrían que admitir que los anteriores condicionales son
"verdaderos" y dignos ejemplos de dichos principios.
¿Cuál es la diferencia fundamental
entre estos dos grupos de enunciados condicionales? Los enunciados de (a) a (d) no son
verificables por la experiencia, por lo tanto, en este sentido de verdad no son
verdaderos ni falsos, simplemente no tienen sentido, porque son simples resultados de
yuxtaponer arbitrariamente en forma mecánica dos enunciados cualesquiera, cuyas
referencias y sentidos no tienen ninguna relación entre sí. En cambio, los enunciados
(e), (f) y (g) son verificables por la experiencia. En segundo lugar, mi propósito es demostrar que el principio (2) tiene algunos ejemplos verificables y comprobables formalmente en la lógica de predicados, y que el "principio" (3) no tiene ejemplo verificable en ninguna lógica. En la lógica proposicional En la tabla (1) las condiciones necesarias para que la definición del signo "-->" sea válida son:
Es decir, el signo "-->" se
defina para variables proposicionales y no para fórmulas moleculares, porque los valores
de éstas últimas se obtiene precisamente a partir de los valores de sus componentes
atómicos, o sea, variables. Bajo estas condiciones, sobre las
referencias y sentidos de las proposiciones representadas por P y Q en la tabla (1) sólo
caben dos alternativas:
Y los hechos a que se refieren ambas proposiciones elementales serán también independientes, como asimismo dice Wittgenstein:
En consecuencia, en este caso el principio (2) no tiene ningu na interpretación o ejemplo verdadero verificable por la experiencia. Ahora veamos la primera alternativa. Si entre las referencias y sentidos de dos proposiciones elementales simbolizadas por "P" y "Q" existe una relación verificable relación simbólizada por "-->" y de antemano sabemos que la proposición representada por "P" en el antecedente es falsa, entonces el condicional será falso, en contra de lo que sostiene la tabla (1) y de los principios (2) y (2a). En cambio, dada la existencia de la relación condicional verificable entre ambas proposiciones, si el antecedente es verdadero, siendo el consecuente verdadero, el condicional será verdadero. Por ejemplo, en el enunciado: "Si en
el Polo Norte la temperatura está por encima de 0% entonces el agua se congela", el
antecedente es falso y el consecuente es verdadero y de acuerdo a la tabla (1) y los
principios (2) y (2a) es verdadero, pero de acuerdo a la verificación por la experiencia
es un enunciado falso. En cambio, el enunciado: "Si en el Polo Norte la temperatura
no está por encima de 0% entonces el agua se congela", es verdadero, porque su
antecedente es verdadero. De esta manera queda demostrado que en la lógica proposicional la tercera línea de la tabla (1) y los principios (2) y (2a) no tienen ningún ejemplo realmente verdadero, y en consecuencia no sirven para justificar o fundamentar la validez de ninguna inferencia, y el concepto de verdad y su definición arbitraria usados en dichos casos no transcienden a la realidad, solamente se quedan en el papel. En la lógica de predicados En la lógica de predicados, la tercera línea de la tabla (1) y los principios (2) y (2a), si tienen algunos ejemplos y obviamente, también tienen muchos contraejemplos. Examinemos algunos ejemplos de los siguientes esquemas que corresponden a fórmulas predicativas de un solo argumento: 1a. Si todos los S son P entonces algunos
S son P. Démosles ahora, las siguientes interpretaciones:
La presunción de quienes para
justificar sus demostraciones se apoyan, en la tercera línea de la tabla (1) y los
principios (2) y (2a), es que de acuerdo a éste último, para que un condicional sea
verdadero, es condición suficiente que su consecuente sea verdadero, aunque su
antecedente sea falso. En los ejemplos anteriores, esa
presunción se cumple sólo en los condicionales 1a y 2a, y sin embargo, en todos los
demás condicionales sus antecedentes son falsos y sus consecuentes son verdaderos y de
acuerdo a la tabla (1) y los principios citados, todos esos condicionales son
"verdaderos", no obstante que no existe ningún nexo condicional verificable por
la experiencia, ni comprobable formalmente. Condicionales con antecedentes inconsistentes Se trata de condicionales de la forma: (P Ù ¬P) --> Q (5) donde P representa a cualquier proposición simple o compuesta y Q asimismo representa a cualquier proposición. Toda proposición inconsistente de cualquier forma es reducible a una proposición de la forma (5). Las proposiciones de la forma (P Ù¬P) se denominan "contradictorias", "inconsistentes" o "lógicamente falsas". Contradictorias, porque la proposición representada por P contradice a la proposición representada por ¬P, al igual que su recíproca. Inconsistente, porque la proposición representada por P es incompatible con la proposición representada por ¬P, y su recíproca. Lógicamente falsa, porque todas las interpretaciones de la fórmula (P Ù ¬P) son falsas sin excepción, debido a que no existe en la realidad ningún estado de cosas, propiedad o relación que pueda de ser descrita con una proposición que tenga esa forma. En consecuencia, en ninguna proposición de la forma (5), el nexo "-->" representa una relación verificable, ya que su antecedente jamás se refiere a ningún hecho en la realidad. Sin embargo, a partir de (PÙ¬P) con la ayuda de la Tautología de la Adición tautología cuestionada y rechazada en muchos sistemas de lógica no-clásicas se puede deducir cualquier fórmula, pero eso es simplemente un artificio formal que no transciende del papel y tinta. Superación de los defectos de la implicación estricta Numerosos intentos se han hecho para superar los defectos de la implicación material y evitar las llamadas paradojas de la implicación material, que son semánticamente absurdas. Las fórmulas más conocidas son las siguientes:
Dichas fórmulas han recibido, respectivamente, más o menos las siguientes interpretaciones:
Para que el problema resulte más espectacular, démosles también los siguientes ejemplos proposicionales sobre cada una de las anteriores fórmulas, respectivamente:
En lógica moderna, el primer intento serio fue propuesto por George Edward Moore, quien en 1920 en su artículo "External and Internal Relations"6 propuso el término entailment el cual no tiene una traducción rigurosamente equivalente en castellano para referirse a una implicación en un sentido fuerte, en oposición a la implicación material empleada por Russell y Whitehead en Principia Mathemathica:
Es decir, entails expresa la conversa de "q es consecuencia lógica de p" o "q se deduce de p". Y, ¿cuál es esa conversa? Pues, "p entails q" que se ha intentado traducir por "p entraña q", "p contiene q", etc. Esta propuesta de Moore fue puramente conceptual y él no llegó a formalizarla. Uno de los análisis y esfuerzos serios por definir el concepto de entailment se debe tal vez a G.H. von Wright7 , quien intentó definir este concepto en base a las nociones de "demostrabilidad" y "posibilidad" de la siguiente manera:
Otro intento serio de plantear
formalmente el entailment se debe a A.R. Anderson y N.D. Belnap quienes en 1966 en
su "Cálculo Puro de Entailment"9 desarrollaron un sistema
de axiomas usando únicamente a "-->" como símbolo primitivo y a
"L" para "necesidad" logrando desterrar de la clase de los teoremas
del sistema a las fórmulas paradójicas de la implicación material.
pq.=.~L (p.~q)10 De este modo, "p implica q", o "p implica estrictamente q" significa "Es falso que sea posible que p sea verdadero y q falso" o, "El enunciado p es verdadero y q es falso no es autoconsistente. Cuando q es deducible de p, decir que p es verdadero y q es falso es afirmar implícitamente una contradicción". La propuesta de Lewis y Langford no ha tenido el éxito esperado, porque dentro de su mismo sistema volvieron a surgir nuevamente paradojas de la implicación material como los siguientes:
También dentro del mismo contexto del lenguaje de la lógica extensional, y utilizado el mismo concepto de implicación estricta, hubo otro intento de evitar las llamadas "paradojas de la implicación material", debido a D. Hilbert y W. Ackermann, quienes en 1962 en su obra Elementos de Lógica Teórica11 lograron eliminar los teoremas paradójicos de la clase de las paradojas, mediante ciertos ajustes formales y estipulaciones en los axiomas. Finalmente, han habido intentos por superar los defectos de la implicación material, mediante el concepto de relevancia y mediante la distinción precisa entre el "condicional" y la "implicación", en el sentido de que el condicional simplemente expresa una relación al nivel del lenguaje-objeto, se refiere a hechos, y en cambio, la implicación expresa relaciones formales entre enunciados, relaciones sintácticas. Por la brevedad de este trabajo no entraré en mayores detalles. Pues bien ¿qué relación hay entre los tres primeros intentos bosquejados arriba? Hablando estrictamente, los conceptos de "implicación material", "implicación estricta" y entailment, denotan un mismo concepto pero en distintos grados de rigor. Este rigor consiste en exigir distintos grados de atingencia entre el antecedente y el consecuente. Partiendo de algo así como del grado cero, que correspondería al concepto de implicación material se llega hasta el grado máximo de atingencia con el entailment, que exige una conexión rigurosa entre el antecedente y el consecuente. Se trata de una relación de menos a más, de tal modo que una implicación válida en el entailment, es también válida en la implicación estricta, y a su vez, una implicación válida en la implicación estricta es válida en la implicación material, pero la relación inversa no siempre es cierta. Subíndices 1
Bochenski, I.M.: Historia de la Lógica Formal. Madrid, 1976. Gredos, p. 127. |
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