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Para la historia del peruanismo
(en su dimensión internacional y multidisciplinaria)
Teodoro Hampe Martínez
Un ensayo de definición
¿Cómo definir la esencia del peruanismo y, más
precisamente, el aporte de los estudiosos venidos de fuera en la construcción de la
imagen de nuestro país? El asunto fue tocado con elegancia por Aurelio Miró Quesada
(1907-1998), el difunto príncipe de los garcilasistas, en su discurso de bienvenida a los
ponentes en el Primer Congreso Internacional de Peruanistas, realizado en Lima en 1951.
Señaló aquella vez el decano de la Facultad de Letras sanmarquina: ... no podemos
olvidar que, en la suma de todas las visiones, para delinear los perfiles espirituales del
Perú, no sólo hemos usado nuestros propios ojos, sino también los de quienes han venido
a observarnos de fuera1.
Desde esa perspectiva, y tomando en cuenta que el Perú como vocablo
identificatorio de nuestra conformación territorial y social sólo aparece en el siglo
XVI, podemos sugerir que los primeros peruanistas fueron los cronistas del
Descubrimiento y de la Conquista, los soldados acompañantes de Pizarro en la primera
hora. Aquellos hombres de áspera prosa Cristóbal de Mena, Francisco de Jerez,
Pedro Sancho, Miguel de Estete, Pedro Pizarro, Diego de Trujillo, entre otros
describieron el gobierno y la economía del Tahuantinsuyu (que todavía vieron en
funcionamiento) y dejaron un testimonio invalorable, pionero, sobre las costumbres, el
paisaje, la fauna y la flora de este territorio que se abría a la civilización
occidental. Por lo tanto, aunque guiado por un criterio tradicional en historiografía,
Raúl Porras Barrenechea escribirá: Las crónicas de la conquista son la primera
historia peruana; con ellas puede decirse también que nace el Perú, porque no hay patria
sin historia2.
De años más recientes, podemos recoger la opinión del crítico
literario y profesor de la Universidad de Lima, Jorge Cornejo Polar, quien también se ha
ocupado de los peruanistas y de su imagen del Perú. Siendo presidente de la comisión
organizadora del Primer Encuentro Internacional de Peruanistas, realizado en dicha
universidad en 1996, escribió una nota periodística que empezaba con esta certera
definición: A los estudiosos que han escogido al Perú, a la realidad peruana en
alguno de sus variados aspectos, como el tema principal o preferente de sus trabajos, se
les conoce tradicionalmente como peruanistas, de la misma forma en que, por ejemplo, se
emplea el término de helenistas para designar a quienes han optado por el mundo griego
como ámbito para el ejercicio de su quehacer intelectual3.
El propio Cornejo Polar hacía notar que el factor afectivo desempeña
un rol esencial en la vinculación que los estudiosos foráneos sienten hacia esta tierra,
la cual se constituye al mismo tiempo en su objeto de investigación y en el receptáculo
de su afecto. Sobre el punto del afecto, citemos extensamente al crítico limeño:
Pero el peruanista no es solamente el conocedor eximio de algún sector de la
realidad peruana. También suele ser casi siempre lo es un enamorado del
Perú. Hay un componente afectivo en la definición de su personalidad. El conocimiento
precede, pues, al amor (aunque se dan ciertamente excepciones)...4. Más
aún, existen algunos casos donde la vena de atención a las cosas peruanas se ve
reforzada inclusive por el matrimonio o unión sentimental con personas de esta tierra,
como si se cerrara o afianzara un ciclo de acercamiento, compenetración e
identificación.
El Congreso de Peruanistas de 1951
Pocos certámenes han logrado mayor relieve y han tenido más larga
trascendencia en nuestro medio que el Primer Congreso Internacional de Peruanistas,
realizado en los claustros de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos como parte de
las celebraciones por el cuarto centenario de la fundación de la Universidad Decana
de América, del 16 al 23 de agosto de 1951. La próspera situación financiera de
entonces (era la coyuntura de la guerra de Corea), junto con la permanente inquietud por
ahondar en la historia y la cultura peruana, permitieron que durante una semana intensa de
trabajo se reunieran más de 150 delegados nacionales y extranjeros. Intervinieron con
ponencia representantes de centros académicos de Alemania, Argentina, Bolivia, Chile,
Colombia, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Gran Bretaña, México y Venezuela.
La iniciativa para organizar el certamen provino de la Sociedad Peruana
de Historia, dirigida por la profesora Ella Dunbar Temple (1916-1998), quien expuso la
conveniencia de poner a debate los últimos hallazgos y avances de investigación en
materias de historia patria. No extraña que el comité organizador fuese integrado por
ocho miembros de la Sociedad: Ella Dunbar Temple, como secretaria general; Carlos Daniel
Valcárcel, como tesorero; y Luis Jaime Cisneros, Guillermo Lohmann Villena, Jorge C.
Muelle, Gustavo Pons Muzzo, Carlos Radicati di Primeglio y Alberto Tauro del Pino, como
vocales. A ellos se sumaron dos consagrados maestros sanmarquinos, Raúl Porras
Barrenechea (director del Instituto de Historia), en calidad de presidente del Congreso, y
Luis E. Valcárcel (director del Instituto de Etnología), a título de asesor5.
De las representaciones extranjeras, una de las más numerosas e
importantes fue la de España. Vinieron de esta nación el erudito cordobés José de la
Torre y del Cerro, el misionólogo jesuita Constantino Bayle, el crítico literario
Guillermo Díaz Plaja, los historiadores Manuel Ballesteros Gaibrois y Guillermo Céspedes
del Castillo, así como el medievalista Claudio Sánchez Albornoz (radicado por motivos
políticos en Buenos Aires). Además, hay que destacar la presencia del etnólogo alemán
Hermann Trimborn, del académico francés Louis Baudin, del historiador argentino Enrique
Ruiz Guiñazu, del jurista chileno Jaime Eyzaguirre, del geógrafo norteamericano George
Mc Bride, del filósofo mexicano Leopoldo Zea, del historiador boliviano Humberto Vásquez
Machicado y del antropólogo finlandés Rafael Karsten, entre muchos otros.
Por razones que escapan a nuestro conocimiento, no se llegaron a
publicar las actas completas del Congreso, aunque sí quedaron testimonios en los anales
oficiales de la Universidad de San Marcos6. Cabe precisar que las ponencias y
debates fueron estructurados en cinco comisiones, que cubrían todas las épocas de
nuestro pasado y abarcaban extensamente las disciplinas relacionadas con la historia: (1)
Perú antiguo: arqueología y etnología; (2) Historia del Perú hispánico: Conquista y
Virreinato; (3) Historia del Perú independiente: Emancipación y República; (4)
Literatura, filología y lingüística; (5) Bibliografía, archivología y museología. A
último momento, en las propias jornadas del certamen, se organizó una comisión
suplementaria de Arte y folklore.
Entre los aspectos de relevante interés en dicho evento, destaca la
confluencia de investigadores de diversas latitudes, unidos en su devoción por el Perú.
El antropólogo norteamericano Wendell C. Bennett, de la Universidad de Yale, se refirió
a ello en su mensaje de la ceremonia inaugural, subrayando que tan importante como la
labor de especialistas en diversas áreas era la colaboración internacional de
hombres de ciencia y de letras. Por su parte, Marcel Bataillon, el brillante
hispanista y profesor en el Colegio de Francia (que venía con su gran prestigio como
investigador de las repercusiones espirituales del erasmismo), señaló modestamente que
se sentía un aprendiz de peruanista, en todo el fervor de su aprendizaje, es decir,
el que más necesitaba de los contactos científicos y humanos que el Congreso nos
proporcionó...7.
Difícil se
hace resumir la conjunción de luces académicas, de fervor patriótico y de primicias
editoriales que se dieron en el certamen sanmarquino de 1951. En una de las sesiones
plenarias se aprobó la moción de los delegados cuzqueños Jorge Cornejo Bouroncle,
Efraín Morote Best y Alfredo Yépez Miranda para fomentar la repatriación de los
restos del Inca Garcilaso de la Vega, guardados en la andaluza mezquita de Córdoba. El
antropólogo y médico francés Paul Rivet (1876-1958), nombrado por aclamación el
decano de los peruanistas, presentó el primer tomo de su monumental bibliografía
de las lenguas aimara y quechua8. Por otra parte, Raúl Porras Barrenechea
expuso la reimpresión facsimilar del Lexicón o vocabulario quechua de fray Domingo de
Santo Tomás (1560), Luis E. Valcárcel presentó su edición crítica de la Miscelánea
antártica de Cabello Balboa, y el chileno Guillermo Feliu Cruz trajo las papeletas con
adiciones inéditas de José Toribio Medina a su historia de la imprenta en Lima9.
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Oro Chimú
Batán Grande |
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En la
última jornada se leyeron los acuerdos formales del Primer Congreso Internacional de
Peruanistas, en 47 acápites. Algunas de estas resoluciones fueron llevadas a la
práctica, otras quedaron meramente en el papel. Por ejemplo, se proponía la realización
periódica de congresos nacionales de historia del Perú, con la participación de todos
los institutos oficiales y privados dedicados al ramo, y se recomendaba la publicación
inmediata de la crónica de Martín de Murúa (en el ejemplar de la colección
Wellington), del manuscrito quechua de Huarochirí recogido por Francisco de Ávila y del
ilustrado compendio, Trujillo del Perú, legado por el obispo Baltasar Jaime Martínez
Compañón. También se propugnaba cambiar el nombre de la avenida Abancay donde se
encuentra la Biblioteca Nacional, en Lima por el de Ricardo Palma y se urgía la
promulgación de una Ley de Propiedad Intelectual, que ampare la obra literaria,
artística y científica contra plagios, transcripciones y extractos no autorizados
(acuerdo 34º).
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Iscuchaca en
Bolivia |
Señalemos, por último, dos acuerdos del Congreso que nos parecen especialmente
atractivos. Uno concernía al establecimiento de un Instituto Internacional de Peruanismo,
cuya organización quedó encomendada a los profesores Bennett, Porras Barrenechea y
Rivet, y el otro tocaba la celebración regular de congresos internacionales de
peruanistas (cada cinco años), con la especificación de que el segundo debía realizarse
en la ciudad del Cusco en 195610. Como es bien sabido, ni el ambicioso Instituto logró
ponerse en marcha ni el pretendido certamen tuvo lugar en la vieja capital de los incas.
Tareas peruanistas al fin del milenio
Después de la serie de resoluciones atinadas y visionarias que se
aprobaron en 1951, pasaron muchos años sin que pudieran lograrse mayores avances en la
formalización institucional del peruanismo. Habría que esperar hasta la última década
de nuestra centuria para ver, en cierta medida, plasmados los ideales de tener una
asociación reconocida de especialistas y un nuevo certamen académico de amplia
repercusión. Empecemos mencionando el Primer Encuentro Internacional de Peruanistas,
convocado por el Departamento de Ciencias Humanas de la Universidad de Lima para debatir
el estado de los estudios histórico-sociales sobre el Perú a fines del siglo
XX, y que se llevó a cabo en las instalaciones de dicha casa de estudios del 3 al 6
de setiembre de 1996.
Se presentaron en ese Encuentro más de 120 ponencias, de un amplio
espectro de materias, a cargo de investigadores tanto nacionales como extranjeros
(oriundos de Alemania, Argentina, Bolivia, Chile, España, Estados Unidos, Francia, Gran
Bretaña, Holanda, Italia y Japón). Las contribuciones fueron divididas temáticamente en
las secciones de antropología, arqueología, economía, etnohistoria, geografía,
historia, historia del arte, lingüística, literatura y sociología. Posteriormente han
salido las actas de dicho evento, publicadas en dos esmerados volúmenes gracias al
auspicio de la UNESCO y a la coordinación editorial de Jorge Cornejo Polar; destacan los
trabajos allí incluidos por sus balances y propuestas críticas para el desarrollo de las
ciencias humanas y sociales en nuestro medio11.
Por sintomática coincidencia, casi al mismo tiempo en que se realizaba
el certamen en la Universidad de Lima adquiría reconocimiento oficial, en el Estado
norteamericano de Pennsylvania, una corporación llamada Asociación Internacional de
Peruanistas. Organización sin fines de lucro, está destinada a fomentar la difusión
educativa y el intercambio profesional entre los cultivadores de distintas disciplinas que
estudian el Perú, y el área andina en general. Los orígenes de esta Asociación se
remontan a una convención de estudiosos latinoamericanistas (Latin American Studies
Association) reunida en Washington, D. C. en setiembre de 1995, donde un grupo de docentes
e investigadores manifestó la necesidad de crear una organización independiente dedicada
a materias específicamente peruanas.
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Monumento a
Cristobal Colón (Lima) |
Explican los colegas responsables que varios factores han contribuido en los últimos
años a reforzar el interés académico en América del Norte por los problemas
materiales, la cultura y el destino histórico del Perú. De un lado está la superación
de la violencia terrorista y de la desestabilización económica, que habían ahuyentado
durante los años 1980 a muchos investigadores de esas latitudes; por otra parte influye
la misma presencia en los Estados Unidos de millares de inmigrantes peruanos, quienes a
través de su vida comunitaria han creado una dinámica cultura peruana en el
exilio. La Asociación Internacional de Peruanistas está presidida desde su
fundación por el crítico literario y poeta de origen limeño José Antonio Mazzotti,
graduado de doctor en Princeton y actualmente profesor en el Departamento de Lenguas y
Literaturas Románicas de la Universidad de Harvard.
De acuerdo con el directorio de miembros publicado a mediados de 1997,
ya para entonces contaba la Asociación con cerca de un centenar de afiliados, repartidos
en diferentes universidades y centros de investigación de Argentina, Brasil, Corea del
Sur, España, Estados Unidos, Francia, México, Suiza y el Perú. Una de sus principales
líneas de actividad es la constitución de un banco de datos, con información
actualizada sobre libros, artículos de revistas y tesis académicas, así como cursos,
seminarios y manifestaciones de cine, fotografía, música, teatro, etc. Esta serie de
informaciones ha sido puesta a disposición de los interesados en las pistas del espacio
cibernético (http://www.incacorp.com/iap).
Otro campo de intervención de la Asociación Internacional de
Peruanistas es el de las publicaciones. Hasta la fecha su mayor logro editorial ha sido el
volumen titulado Asedios a la heterogeneidad cultural, recopilación de ensayos coordinada
por José Antonio Mazzotti y Juan Zevallos Aguilar, como una expresión de homenaje al
desaparecido maestro Antonio Cornejo Polar (1936-1997), quien fuera presidente del
Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana12. Tras la muerte del
pensador y crítico limeño de vastísima trayectoria, el Comité Asesor de la
corporación peruanista ha quedado integrado por los profesores Rolena Adorno, John
Beverley, Raúl Bueno, Sara Castro-Klarén, Eugenio Chang Rodríguez, Raquel Chang
Rodríguez, Teodoro Hampe Martínez, Miguel Maticorena Estrada, Luis Millones, Julio
Ortega, Guido Podestá y Doris Sommer.
Una tercera y última línea de actuación está representada por las
convenciones o asambleas generales de miembros. En este sentido, casi ninguna sede podía
resultar más auspiciosa que el Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de
Harvard, en Cambridge, Massachusetts, para llevar a cabo la primera reunión corporativa
de gran nivel. Por ello celebramos la realización del Primer Congreso Internacional de
Peruanistas en el Extranjero, desarrollado los días 29 y 30 de abril y 1 de mayo de 1999,
bajo el título general de Perú hoy, con una veintena de paneles y más de ochenta
expositores, oriundos de Argentina, Canadá, Chile, España, Estados Unidos, Francia, Gran
Bretaña y (desde luego) el Perú13.
Mirando el rol de las exposiciones en el certamen harvardiano, se
aprecia que el énfasis temático ha estado puesto en la literatura y la historia, aunque
también se convocaron mesas de economía, antropología, sociología, politología y
estudios de género. Quedaron en cambio al margen algunos campos de investigación
importantes como la geografía y los recursos naturales, o la filosofía y el pensamiento
peruano. Siendo tan amplia la gama de los problemas nacionales y de los enfoques
científicos, no resultaba factible abordar todos en un breve espacio de tiempo. ¡Para
otra vez será!
En cuanto a los peruanistas extranjeros, hay que destacar su numerosa
presencia en los paneles dedicados a la investigación actual sobre las crónicas andinas
y a la economía y sociedad en el virreinato del Perú bajo los Habsburgo. Otra categoría
digna de mencionar, bien representada también en las jornadas de Harvard, es la de los
académicos peruanos que han optado por seguir su carrera fuera de la patria
(especialmente en los Estados Unidos). Con la presencia de todos estos participantes,
pensamos que el Primer Congreso Internacional de Peruanistas en el Extranjero ha sido un
éxito y ha tendido un puente simbólico sobre un espacio de casi medio siglo
entre aquellas jornadas memorables en la universidad más antigua de la América hispana y
estas otras en la universidad más antigua de la América sajona.
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Municipalidad
de Lima |
Notas
1 Aurelio Miró Quesada Sosa, Discurso del Sr. Decano de la Facultad de
Letras [...]. Letras; órgano de la Facultad de Letras de la Universidad Nacional
Mayor de San Marcos, 49 (Lima, 1953), p. 39.
2 Raúl Porras Barrenechea, Los cronistas del Perú (1528-1650) y otros
ensayos. Edición, prólogo y notas de Franklin Pease G.Y. Lima: Banco de Crédito del
Perú, 1986, p. 7.
3 Jorge Cornejo Polar, Los peruanistas y la imagen del Perú. El
Comercio, Lima, 31 de agosto de 1996, p. A3.
4 Loc. cit.
5 Cf. Raúl Porras Barrenechea, El Primer Congreso Internacional de
Peruanistas. Documenta; revista de la Sociedad Peruana de Historia, II (Lima,
1949-50), pp. 716-717, y la nota editorial La Sociedad Peruana de Historia en el
Primer Congreso Internacional de Peruanistas. Ibídem, III (Lima, 1951-55), p. 601 y
ss.
6 Anales de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos; segunda época, II
(Lima, 1951), pp. 879-942. Asimismo, una selección de las comunicaciones presentadas al
Congreso está publicada en Letras; órgano de la Facultad de Letras de la Universidad
Nacional Mayor de San Marcos, 49 (Lima, 1953), p. 49 y ss. Cf. también la carta del Dr.
Raúl Porras al historiador Miguel Maticorena (Alma Mater N° 13-14. Lima: UNMSM, agosto
de 1997; pp. 139-140).
7 Anales de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos; segunda época, II
(Lima, 1951), citas de las pp. 916 y 931. Véase también la presentación de Roger Iziga
Núñez en Marcel Batallon, La Colonia (ensayos peruanistas). Compilación de Alberto
Tauro. Lima: Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 1995, p. xi-xv.
8 Paul Rivet y Georges de Créqui-Montfort, Bibliographie des langues aymará
et kichua (1540-1950). Paris: Institut dEthnologie, 1951-56. 4 vols.
9 José Toribio Medina, La imprenta en Lima (1584-1824). Santiago de Chile: en
casa del autor, 1904-07. 4 vols.
10 Acuerdos del Primer Congreso Internacional de Peruanistas.
Documenta; revista de la Sociedad Peruana de Historia, III (Lima, 1951-55), pp. 615-618.
11 Encuentro Internacional de Perua-nistas, Estado de los estudios
histórico-sociales sobre el Perú a fines del siglo XX. Lima: Universidad de Lima, Fondo
de Desarrollo Editorial, 1998. 560 + 546 pp.
12 José Antonio Mazzotti y U. Juan Zevallos Aguilar (coordinadores), Asedios a
la heterogeneidad cultural. Libro de homenaje a Antonio Cornejo Polar. Philadelphia, PA:
Asociación Internacional de Peruanistas, 1996. 525 p.
13 Alonso Rabí do Carmo, Primer Congreso Internacional: Perú en
Harvard. El Dominical (suplemento de El Comercio), Lima, 9 de mayo de 1999, pp.
16-17.
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