ENSAYOS


Concepción de la Filosofía en Ortega y Gasset (continuación)

Magdalena Vexler Talledo


CARACTERÍSTICAS DE LA FILOSOFÍA


    Para Ortega, la filosofía es:

a) Una teoría del Universo. La filosofía es un conocimiento teórico, es decir un sistema de conceptos sobre el Universo.
   “Hallar aquellos conceptos que colocados en un cierto orden nos permitan decir cuanto nos parece que hayen el Universo”42.
b) Un ejercicio placentero, parecido más a una actividad de aficionados.
    Para Ortega, si bien los problemas filosóficos son serios, la filosofía no debe serlo. La actividad filosófica debe ser como una actividad deportiva en la que se conserve el limpio humor y el cuidado riguroso.
    Ortega compara a la filosofía con la feminidad, que debe imponerse no por fuerza, sino pasiva y suavemente.
c) Es una actividad donde la convicción, o certeza no es tan fuerte, debido a que “Cuánto más elevada es una actividad en un organismo es menos rigorosa (sic), menos estable y eficiente”43.

    Para Ortega, las urgencias biológicas como el hambre y la sed tienen una gran fuerza psíquica por la cual se imponen, lo que no se da en la filosofía.
    De ahí que Ortega sostiene que:
    “... yo prefiero que se acerque el curioso a la filosofía sin tomarla muy en serio, antes bien, con el temple de espíritu que lleva al ejercitar un deporte y ocuparse en un juego. Frente al radical vivir la teoría es juego, no es cosa temible, grave, formal”44.

EL PROBLEMA FILOSÓFICO

    Todo problema implica datos y surge cuando algo nos es dado pero en forma incompleta o contradictoria:

“Si no nos es dado algo, no se nos ocurriría pensar en ello o sobre ello; y si nos fuese dado todo tampoco tendríamos por qué pensar”45.

    Y justamente lo peculiar del hombre, como lo afirma Platón, es tener conciencia de que no sabe.

LA REFORMA RADICAL DE LA FILOSOFÍA

    Ortega considera que el idealismo elevó al hombre, pero lo dejó prisionero de su propio yo, por lo que se impone la tarea de liberar ese yo, sin renunciar a su propia intimidad, lo que parecería contradictorio pero, que en realidad, no lo es:

“... la superación del idealismo es la gran tarea intelectual, la alta misión histórica de nuestra época, el tema de nuestro tiempo”46.

    En esta tarea de liberación la filosofía debe realizar lo siguiente:

a) Reformar el lenguaje que está hecho para el ser cósmico y sobre todo reformar la idea del “ser” y del pensamiento considerados erróneamente como algo pasivo e inerte.

b) Corregir el punto de partida de la filosofía, pues el dato radical no es el pensamiento separado del mundo, pues ambos, además de no ser sustancias, están en activa correlación.

    “Yo soy para el mundo y el mundo es para mí”47.
    De este modo, la conciencia sigue entendiéndose como intimidad, pero no sólo
    comprendiendo la subjetividad sino, también, la objetividad del mundo que es patente.

c) Definir qué es la vida de cada cual. La realidad radical, para Ortega, es la vida, pues toda otra cosa y modo de serse la encuentra en la vida propia.

“... el problema radical de la filosofía es definir ese modo de ser, esa realidad primaria que llamamos 'nuestra vida'”48.

    De este modo la filosofía partirá de algo que no es una abstracción.

    La filosofía debe ser meditación de nuestra vida y para realizar esta tarea no sirven los conceptos tradicionales de la filosofía y por eso deben crearse las nuevas categorías que traten del vivir y de la esencia de nuestra vida.

EL CONOCIMIENTO

    Todo conocimiento, dice Ortega, es contemplación de algo a través de un principio. En la ciencia, esto se formaliza y se convierte en método, por el cual el problema se 'explica' por referencia a un principio. En filosofía, la situación es más radical, pues se exige que estos principios explicativos tengan el carácter de 'últimos'. Por eso, afirma Ortega, a los filósofos se les conoce como 'los hombres' de los principios.

El Puente de Hierro a la espalda de Palacio de Gobierno en la ciudad de Lima


FILOSOFÍA, SER Y PENSAR

    Para Ortega, la filosofía es una idea del ser y si toda filosofía innovadora descubre una idea del ser esto se debe a que previamente ha descubierto una nueva idea de pensar o un nuevo método intelectual.

    Sin embargo, Ortega considera que la palabra adecuada para este nuevo modo de pensar no sería 'método' porque se podría entender como que se ha producido una modificación de ajuste a la filosofía anterior, cuando de lo que se trata es del descubrimiento de una nueva forma de instauración del pensamiento:

"Una nueva idea del Pensar (sic) es el descubrimiento de un modo de pensar radicalmente distinto de los hasta entonces conocidos, aunque conserve tal o cual parte común con aquellos.

Equivale, pues, al descubrimiento de una nueva 'facultad' en el hombre, y es entender por 'pensar' una realidad distinta de la conocida hasta entonces”49.

    De acuerdo a esto, una filosofía se distingue de otra, no tanto por lo que dice acerca del ser, sino por la forma como lo dice, es decir por su 'lenguaje intelectual'.

    Algunos filósofos, dice Ortega, exponen previamente su método o 'modo de pensar', como lo hicieron Platón, Descartes, Locke, Kant, Hegel, Comte, Husserl, pero hay otros que no lo hacen, sin que esto signifique que no ponga en acción un 'método':

“... para entender un sistema filosófico debemos comenzar por desinteresarnos de sus dogmas y procurar descubrir con toda precisión qué entiende esa filosofía por 'pensar'; o dicho en giro vernáculo: es preciso averiguar 'a que se juega' en esa filosofía”50.

ORIGEN DE LA FILOSOFÍA

    Para Ortega, la filosofía surge cuando en el hombre aparece la duda, después de haber estado instalado en la seguridad de las creencias.

    Cuando el hombre no sabe a qué atenerse en el mundo y la incertidumbre invade toda su realidad aparecen la duda y la perplejidad en el hombre.

    La filosofía es el intento de superar esta situación:

“La filosofía es el formal movimiento que lleva a salir de la duda. Sin ésta no hay filosofía. Por eso no puede consistir en extrañarse de las cosas que hay en derredor y su ámbito o mundo”51.

    La filosofía aparece en determinadas coyunturas históricas cuando desaparecen las 'opiniones reinantes' o las ideas tradicionales sucumben, afirma Ortega.

CARACTERIZACIÓN DE LA FILOSOFÍA

    Para Ortega, la filosofía se presenta con dos características o aspectos diferentes:

a) Un lado dramático y
b) Un lado jovial.

a) El lado dramático de la filosofía. Este aspecto aparece cuando el hombre cuestiona las creencias en que vivía y concibe que el mundo en que estaba era un fraude, un espejismo o engaño. En ese momento se dejan de lado las creencias en que vivía y surge el aspecto dramático y crítico de la filosofía. La actitud dramática del filósofo se presenta porque:

“Ninguna idea preexistente, o poco menos, ningún tópico de los que se 'encuentran ahí' establecidos en su contorno social, le van suficientemente. Todos le parecen mancos o vagos o insólidos.

Llega en esto a la hiperestesia –a no poder creer, usar, vivir sin más, ninguna idea recibida sobre tema alguno importante” 52.

    Esta situación, dice Ortega, es terrible porque el mundo en que estamos pierde su característica esencial: la certidumbre, y se vuelve informe, inseguro y problemático.

    Es lo que sucedió cuando en Grecia se deja de creer en los dioses y los mitos, apareciendo la filosofía.

    Frente a la constatación del engaño, sostiene Ortega, se puede adoptar dos posiciones:

* Considerar el engaño producido por un poder superior.
* O considerar el engaño como no producido por nadie, y en este caso el mundo se asume como un enigma.

LA FILOSOFÍA Y LA NADA

    A pesar del carácter dramático que tiene la filosofía, Ortega rechaza la concepción heideggeriana de que la vida es sólo drama o 'nada'.

    Si la vida sólo fuese la 'nada', al hombre le quedaría solamente suicidarse.

    Para Ortega, junto con el aspecto dramático de la vida, existe el aspecto jovial y por eso repudia el pesimismo:

“... en el estrato más básico y profundo del fenómeno vida –hay junto a la nada y la 'angustia' una infinita alegría deportiva que lleva entre otras cosas al gran juego que es la teoría, y especialmente su superlativo– la filosofía”53.

    Por esto, Ortega considera que el existencialismo es un gran retroceso y rechaza la idea del sentimiento trágico de la vida de Unamuno y la concepción 'casi' trágica del cristianismo que considera la vida como salvación.

b) El lado jovial de la filosofía. Junto al aspecto dramático de la filosofía está el lado jovial de la misma. Efectivamente, dice Ortega, la filosofía es un juego de ideas y eso es lo que sucedió en Grecia donde, después del descubrimiento de la filosofía por los presocráticos, se establece un estilo risueño propio del certamen y el juego deportivo.

    Para Ortega, la filosofía, lo mismo que la poesía, no son cosa seria. La filosofía en comparación con la vida crédula, no es nada seria. Dice Ortega:

“Mi idea es, pues, que el tono adecuado al filosofar, no es la abrumadora seriedad de la vida, sino la alciónica jovialidad del deporte, del juego”54.

    La consideración de la filosofía como algo jovial, se encuentra ya en Platón, en las Leyes, afirma Ortega.

    Las teorías, a diferencia de las creencias, sólo actúan a nivel del intelecto y sólo pueden persuadirnos.
   
    La persuasión se logra porque son 'verdad' y siguen las reglas que las propias teorías se imponen.

EL JUEGO FILOSÓFICO

    Todo juego se presenta como 'los juegos' en plural y ateniéndose a algo serio: las reglas que debe cumplir.

    El filósofo realiza el juego de descifrador de enigmas, en la que ésta toma el carácter de charada o jeroglífico.

    Y realizando este juego, el filósofo crea una figura del universo, afirma Ortega: “En este juego de descifrar enigmas, el filósofo crea una figura del universo –como el poeta, como el pintor, como el fantasmágora (sic)”55.

    La filosofía crea una figura del mundo que de no existir sería ocupado por lo que Ortega denomina el 'frente común' constituido por religión- mito-poesía.

    Este frente común es una interpretación imaginaria del mundo y la filosofía surge como una nueva interpretación cuando en el hombre surge la duda por haber perdido la convicción en ese frente común:

“... Vemos que hay en la humana vida una función inexcusable –la de tener presto para uso del hombre un repertorio de 'ideas' sobre lo que hay, de interpretaciones sobre su existencia, y que la filosofía es un modo de construirse ese repertorio, divergente de aquel frente común”56.

    Según Ortega, la filosofía no hace surgir la duda, sino que es la duda la que hace surgir la filosofía.

    Si la filosofía no ocupa los espacios dejados por las creencias y la fe anterior, la mente humana habría caído en la superstición y la estupidez, afirma Ortega.

    Pero, a pesar de que hay relación entre filosofía y religión-mito-poesía, la filosofía no es una de las múltiples interpretaciones existentes. “... Ser filósofo, ser 'razón' o algo así como ambas cosas, es acaso el destino humano, porque es, desde cierta altura en la experiencia histórica, el único modo congruente de llegar a ser auténticamente sí mismo”57.

    Por otro lado, Ortega sostiene que la razón no es una facultad que posee el hombre desde siempre. Es una facultad que se adquiere y por eso Ortega no acepta la definición del hombre como animal racional.

    La razón se presenta así como una utopía que hay que conseguir.

    De ese modo, la filosofía, tampoco es un don permanente y es más bien un deber que tenemos con nosotros mismos:

“... por eso no sirve de nada decir que la filosofía también fracasa al intentar servir aquella función constitutiva de la vida que es interpretar el Universo. Mientras no haya otra forma nueva y superior, mientras no descubra un perpetuo fracaso, habrá, quiérase o no, que renovar sin pausa su empeño y será forzoso reconocerla como un ensayo necesariamente perpetuo y perpetuamente necesario”58.

    Tanto la razón como la filosofía son dos compromisos que tiene el hombre, afirma Ortega. Pero la filosofía debe hacerse cargo de la duda que es propio de todo lo humano:

“La filosofía no es demostrar con la vida lo que es la verdad, sino estrictamente lo contrario, demostrar la verdad para gracias a ella poder vivir auténticamente” 59.

LA METAFÍSICA

    Después de analizar la paradoja que significa estudiar algo sin tener una verdadera necesidad interior sino impelido por una necesidad externa y mediata, Ortega, nos dice que la metafísica es aquello que el hombre hace en búsqueda de una orientación radical de su situación. En este sentido, la metafísica se podría entender como saber radical, si se reemplaza orientación por saber.

    Sin embargo, dice Ortega, la idea de orientación es más radical, más profunda y previa que la idea de saber:

“El estar orientado no se aclara verdaderamente por el concepto de saber, la orientación no es un saber, sino al revés, el saber es una orientación”60.


    El sostener que la metafísica es una orientación significa que:

    La situación del hombre es siempre de desorientación. Esto es así siempre, pues si algunos individuos no se sienten desorientados se debe a que poseen una serie de convicciones que han recibido de su entorno social.

    De acuerdo a Ortega hay dos modos de orientación:

a) Orientación auténtica, en que efectivamente algo nos consta a nosotros mismos. Ésta es resultado de una desorientación previa.
b) Orientación ficticia, en la que no es el verdadero yo, sino un pseudo-yo, que nos viene del entorno social, el que ha desalojado nuestra propia personalidad.

    El darse por orientados, que es el caso de la orientación ficticia, es una orientación provisional y convencional.

    Se necesita dejar esta personalidad convencional y analizar nuestra verdadera situación.

La típica tapada limeña

NECESIDAD DE LA METAFÍSICA

    Para Ortega, la metafísica es necesaria, porque toda vida es interpretación y justificación; toda vida necesita una seguridad, una orientación. Para poder orientarse necesita un plano de la realidad, necesita construir un mundo y este plano se lo proporcionaría la metafísica.

    La metafísica es construcción del mundo. El mundo no le es dado al hombre sino su circunstancia.

    “El Mundo, el Universo, no es dado al hombre:
    le es dado la circunstancia con su innumerable contenido.
    Pero la circunstancia y todo en ello es, por si, puro problema.
    Ahora bien, no se puede estar en un puro problema” 61.

    De ahí que la metafísica sea una orientación radical, algo inevitable a través de la cual el hombre construye un mundo para salvarse.

    Esta orientación radical significa que:

a) No establece límites en el área de la vida en que vamos a orientarnos.
b) Renuncia a toda opinión que él mismo no se construya.
c) Construye sus propia convicciones.

CLASES DE CONVICCIONES

    Toda convicción se expresa en una tesis, proposición o posición. Estas convicciones son de dos clases:

*    Las que se fundan en otras convicciones ya aceptadas.
*    Las que no se apoyan en ninguna otra tesis.

ELMUNDO COMO TESIS INICIAL

    Perdida la seguridad inicial, el hombre construye su primera tesis para que le dé seguridad. Esta tesis es la del mundo o universo.

    El mundo tiene las siguientes características:

1) Universalidad, pues se refiere a todo cuanto hay.
2) Independencia, el ser es aquello que es por sí y no por mí.

    En la evolución de la filosofía primero se dio la concepción realista del mundo sostenida por los griegos y luego la tesis idealista moderna.

    Ortega rechaza tanto el realismo como el idealismo.

    Ortega postula que la realidad absoluta consiste siempre “en la coexistencia de un yo con lo que no es él, con las cosas; inseparables éstas de mí y yo de ellas”62.

    Ortega considera que su posición supera tanto el realismo como el idealismo.

    Según Ortega, el idealismo es una realidad sin un 'afuera' sería pura inmanencia, mientras que el realismo es, al contrario, un puro fuera, sin relación conmigo ni dependencia originaria de mí.
Para Ortega:

    “Yo no soy mi vida. Ésta que es la realidad, se compone de mí y de las cosas.
    Las cosas no son yo ni yo soy las cosas: nos somos mutuamente trascendentes,
    pero ambos somos inmanentes a esa coexistencia absoluta que es la vida”63.

TESIS PARA UN SISTEMA FILOSÓFICO

    Para la constitución de un sistema filosófico, Ortega propone las siguientes tesis:

1)  La metafísica es algo que el hombre hace.
    Todo hacer implica una motivación y un fin.
    La filosofía es un hacer que se inscribe dentro del conocer.
    Conocer es lo que el hombre hace porque ha caído en la duda y busca salir de ella.
    Saber es estar seguro de algo, es la certidumbre, por tanto es una situación utópica.

2) La situación del hombre es de ignorancia, no es de puro no-saber, ni de puro saber.
    Su situación es de 'verdad insuficiente'.
    El hombre busca una verdad radical o certidumbre absoluta,
    busca la verdad de las 'verdades'. Esto es lo que busca la filosofía.
   
    La verdad filosófica tendrá, por tanto, dos condiciones:
    *  Ser verdad primera.
    *  Ser verdad autónoma.

3)  La filosofía es un quehacer particular dentro de un quehacer más general: el conocer.
     La filosofía es semejante a la ciencia porque busca el conocer, después de haber caído en la duda.
    La filosofía es diferente al saber que se recibe por tradición y autoridad, porque implica prueba.
    La filosofía y la religión se asemejan por su tendencia a la universalidad, pero la filosofía es prueba de sí misma y en esto también se diferencia de la poesía y de la 'experiencia de vida'.

4)  La filosofía es un producto histórico. El conocimiento, y su forma radical la filosofía, no son una actitud definitiva del hombre, sino sólo productos históricos.
    La filosofía es el presente humano, una coyuntura histórica. El hombre ha pasado por distintos sistemas de creencias básicas: mito, religión, poesía, hasta llegar a la filosofía.

5)  La filosofía es la búsqueda de una verdad radical, frente a las distintas “verdades”. Esto implica tratar de establecer una relación entre las distintas verdades, es decir organizar un sistema.

6)  Frente a la necesidad de establecer una verdad radical aparece el realismo y el idealismo, que debemos superar.


NOTAS

1 Gaos, José. Sobre Ortega y Gasset, México: Imprenta Universitaria, 1957, p. 311.
2 Ortega y Gasset. Meditaciones del Quijote (1914). En: Obras Completas, Tomo I, Madrid: Alianza Editorial, 1983, p. 311.
3 Ibíd., p. 311.
4 Ibíd., p. 311.
5 Ibíd., p. 314.
6 Ibíd., p. 315.
7 Ibíd., p. 316.
8 Ibíd., p. 316.
9 Ibíd., p. 316.
10 Ibíd., p. 317.
11 Ibíd., p. 317.
12 Ibíd., p. 317.
13 Ibíd., p. 319.
14 Ibíd., p. 320.
15 Ibíd., p. 320.
16 Ibíd., p. 320.
17 Ibíd., p. 321.
18 Ibíd., p. 323.
19 Ibíd., p. 325.
20 Ibíd., p. 322.
21 Loc. Cit.
22 Loc. Cit.
23 Loc. Cit.
24 Ortega y Gasset. El Tema de Nuestro Tiempo (1923). En: Obras Completas tomo III,
    Madrid: Revista de Occidente, 1962, p. 188.
25 Ibíd., p. 191.
26 Ortega y Gasset. ¿Qué es la Filosofía? Obras Completas tomo VII, Ob. Cit., p. 429.
27 Ibíd., p. 430.
28 Ibíd., p. 201.
29 Ortega y Gasset. ¿Por qué se vuelve a la Filosofía? En: Obras Completas IV. Ob. Cit., p. 106.
30 Ibíd., p. 107.
31 Ibíd., p. 107.
32 Ibíd., pp. 107-108.
33 Ibíd., p. 109.
34 Ortega y Gasset. Misión de la Universidad (1930). En: Obras Completas, Tomo IV,
    Alianza Editorial, 1963, p. 326.
35 Ibíd., p. 337.
36 Ortega y Gasset. En torno a Galileo (1933). En Obras Completas, Tomo V, Madrid:
    Revista de Occidente, 1964, p. 23.
37 Ibíd., p. 23.
38 Ortega y Gasset. Ideas y Creencias (1940). En: Obras Completas Tomo V, Madrid:
    Revista de Occidente, 1964, p. 398.
39 Ibíd., p. 399.
40 Ibíd., p. 101.
41 Ortega y Gasset. El Hombre y la Gente (1957). En: Obras Completas , Tomo VII, Madrid:
    Revista de Occidente, 1964, p. 145.
42 Ortega y Gasset. ¿Qué es Filosofía? (1957). En: Obras Completas, Tomo VII,
    Revista de Occidente, 1964, p. 344.
43 Ibíd., p. 346.
44 Ibíd., p. 347.
45 Ibíd., p. 358.
46 Ibíd., p. 392.
47 Ibíd., p. 403.
48 Ibíd., p. 405.
49 Ortega y Gasset. La Idea de Principio en Leibniz y la Evolución de la Teoría Deductiva (1958)
    En: Obras Completas, Tomo VIII, Madrid: Revista de Occidente, 1965, p. 70.
50 Ibíd., p. 71.
51 Ibíd., p. 293.
52 Ibíd., p. 293.
53 Ibíd., p. 296.
54 Ibíd., p. 306.
55 Ibíd., p. 308.
56 Ibíd., p. 312.
57 Ibíd., p. 314.
58 Ibíd., p. 314.
59 Ibíd., p. 316.
60 Ortega y Gasset. Unas Lecciones de Metafísica. En: Obras Completas, tomo XII, Madrid:
    Alianza Editorial, 1983, p. 29.
61 Ibíd., p. 99.
62 Ibíd., p. 126.
63 Ibíd., p. 127.