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Concepción de la Filosofía en Ortega y Gasset
Magdalena Vexler Talledo
Las ideas filosóficas
principales de Ortega y Gasset se encuentran ya en su obra de juventud Meditaciones
del Quijote.
En el prólogo a esta obra, Ortega y Gasset plantea el programa de su
obra: se trata de reflexionar sobre los temas españoles, esto es sobre las
circunstancias españolas.
Este programa tiene su origen, por un lado en la conciencia de la
decadencia de España, que si bien algunos autores sostienen que es un hecho del cual ya
algunos españoles tenían conciencia en el siglo XVI y XVII, se hace más evidente y
dramática en el 98, en que España pierde sus últimas posesiones coloniales y en segundo
lugar, este tipo de reflexión se asienta en una nueva concepción de la filosofía que
plantea como temas de reflexión no asuntos abstractos y generales, sino asuntos
concretos y de este mundo, como por ejemplo, la cultura, la vida y otros
aspectos de la vida cotidiana.
| En él se proponía Ortega, y venía
a proponer a los demás, filosofar sobre las circunstancias, es decir, sobre lo que está
más inmediatamente alrededor de cada cual, que es lo más concreto en torno a cada cual,
lo más concreto o crecido con cada cual: para un español, lo español mismo1 |
Esta obra está
constituida por una serie de ensayos de diversas índole; unos sobre temas de alto
rumbo; otros sobre temas más modestos; algunos sobre temas humildes, todos directa o
indirectamente, acaban por referirse a las circunstancias españolas2.
Estas reflexiones, según lo expresa el propio Ortega, tomando una
frase de Spinoza, obedecen al amor intelectualis, y tienen una misión de
salvación; esto es llevar los hechos a la plenitud de su significado
| ... dado un hecho un hombre, un
libro, un cuadro, un paisaje, un error, un dolor, llevando por el camino más corto
a la plenitud3. |
Esta
salvación no es ni loa, ni ditirambo, sostiene Ortega, pues se trata de que
el tema sea puesto en relación inmediata con las corrientes elementales del
espíritu, con los motivos clásicos de la humana preocupación. Una vez entretejido con
ellos queda transfigurado, transustanciado, salvado4.
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Beneficiencia
Pública de Lima |
DOCTRINA DEL AMOR
El resultado de estas meditaciones será una doctrina de amor, afirma
Ortega.
Esta doctrina de amor, es la que Ortega contrapone al odio que lleva al
aniquilamiento de los valores, que según él sostiene, es la actitud predominante en el
español que lo lleva a ver el universo como algo rígido, seco y estéril.
El amor, a diferencia del odio y el rencor, une y liga las cosas aun
cuando sea pasajeramente.
COMPRENSIÓN
Una de las actividades del amor y uno de sus síntomas es la
comprensión, ese afán que Platón llamara locura de amor (erwticy mauía), y que debe darse, sostiene
Ortega, no sólo frente al amigo o al propio país, sino también frente al enemigo.
La comprensión de lo que nos es opuesto debe llevar a la tolerancia,
desterrando así el rencor que es una manifestación de inferioridad y que suele
enmascararse en una actitud moral rígida, sin considerar las exigencias de la veracidad,
pues muchas veces; abrazamos el imperativo moral como un arma para simplificarnos la
vida aniquilando posiciones inmensas del orbe5 .
Esto, por otra parte, sostiene Ortega, no significa estar contra la
moral. Yo no desdeño la moralidad en beneficio de un frívolo juzgar con las
ideas6 .
En realidad, Ortega está en contra de la moral que él denomina
perversa y cuyas características son la hipocresía y la confusión, que no
diferencia, por ejemplo, el bien del complemento material de normas legales adoptadas para
siempre y que ya han dejado de reflejarlo.
Frente a esta moral perversa, él propone una moral integral:
| No se opone, pues, en mi alma la
comprensión a la moral. Se opone a la moral perversa la moral integral para quien es la
comprensión un claro y primario deber7. |
LA FILOSOFÍA
De acuerdo a las ideas expuestas, Ortega considera que es la
filosofía la ciencia general del amor, dentro del globo intelectual representa el mayor
ímpetu hacia una omnímoda conexión8.
De ahí que él considere que hay diferencias entre el saber y el
comprender. El saber referido a hechos es incomprensión, de ahí que la filosofía es:
idealmente lo contrario de la noticia, de la erudición9.
Aunque no desdeña la erudición y la información, Ortega considera
que la filosofía no se limita a acumular hechos o asociarlos sólo en la mente de un
erudito. Esto significaría una regresión. Así, mientras ... La erudición (es) el
extrarradio de la ciencia, porque se limita a acumular hechos, ... la filosofía
constituye su aspiración céntrica, porque es la pura síntesis10.
De ese modo, dice Ortega, la filosofía podría expresarse en una sola
proposición que dijera toda la verdad. Una verdad que se manifestara de un solo golpe,
esclareciendo la perspectiva del mundo. Y a esto es lo que Ortega denomina comprender.
Esa proposición contiene un tesoro de significación (que)
explota de un golpe, y de un golpe vemos esclarecida la enorme perspectiva del mundo11.
De ese modo, la filosofía se presenta como una súbita descarga
de intelección12.
FILOSOFÍA Y CIRCUNSTANCIA
La reflexión debe hacerse, sostiene Ortega, sobre lo grande y lo
pequeño sin que se confundan los niveles y el orden existente, pero sobre todo debe
dirigir su mirada sobre aquello que está cerca a nosotros, sobre aquello que constituye
nuestra circunstancia:
| El hombre rinde al
maximum de su capacidad cuando adquiere la plena conciencia de su circunstancia. Por ellas
comunica con el Universo.- ¡La circunstancia! ¡Circum stantia! ¡Las cosas mudas
que están en nuestro próximo derredor! Muy cerca, muy cerca de nosotros levantan sus
tácitas fisonomías con un gesto de humildad y de anhelo, como menesterosas de que
aceptemos su ofrenda y a la par avergonzadas por la simplicidad aparente de su
donativo13 . |
El hombre,
continúa Ortega, marcha ciego ante tales circunstancias y fija su mirada hacia remotas
empresas, hacia la conquista de ciudades esquemáticas.
El hombre es como el gran héroe que dirige su mirada a la lejanía y
hacia la meta gloriosa y no advierte la presencia de la doncella que marcha a su lado.
FILOSOFÍA, INDIVIDUO Y SOCIEDAD
Ortega y Gasset considera que el siglo XIX le dio una gran importancia
al aspecto social y político dejando de lado la reflexión sobre aspectos como la
amistad, el amor y otros asuntos considerados por algunos como no importantes:
| Todas nuestras potencias de seriedad
las hemos gastado en la administración de la sociedad, en el robustecimiento del Estado,
en la cultura social, en las luchas sociales, en la ciencia con cuanto técnica que
requiere la vida colectiva14 . |
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Sillería del
Coro de la Catedral del Cusco entre 1657 y 1678 |
Sin
embargo, según Ortega, la cultura se presenta como la condensación de lo que fue
espontáneo e inmediato:
| La cultura nos proporciona objetos ya
purificados, que alguna vez fueron vida espontánea e inmediata, y hoy, gracias a la labor
reflexiva, parecen libres del espacio y el tiempo, de la corrupción y del capricho15. |
La cultura forma
así como una especie de vida ideal y abstracta que se levanta sobre nuestras existencias
personales siempre azarosas.
Para Ortega, vida individual, lo inmediato, y la
circunstancia son diversos nombres que se refieren a lo mismo: aquellas
porciones de la vida de que no se ha extraído todavía el espíritu que encierran, su
logos16 .
Y como el logos es un sentido y una conexión, todo aquello
que es individual y circunstante parece casual y falto de significado, dice Ortega.
Sin embargo, todo aquello que en la vida social se presenta como
cultura, se nos da bajo el aspecto de vida individual, de lo inmediato:
| Cuanto es hoy reconocido como verdad,
como belleza, ejemplar, como altamente valioso, nació un día en la entraña espiritual
de un individuo, confundido con sus caprichos y humores17. |
El verdadero
acto cultural es el creador, aquél en que extraemos el logos de algo que era
insignificante18.
Todo lo general, todo lo aprendido, debe servir para convertirlo en lo
inmediato.
| ... todo lo logrado en la cultura es
sólo la vuelta táctica que hemos de tomar para convertirnos a lo inmediato19. |
Lo general y
abstracto en este sentido es la referencia, que nos ha de servir para lo inmediato.
CIRCUNSTANCIA, PERSPECTIVA Y VIDA
Situar nuestra inmediatez en lo general, vincular lo mínimo con lo
máximo, es lo que se debe hacer, porque el ser del mundo no es materia ni alma sino
perspectiva, afirma Ortega:
| La perspectiva se perfecciona por la
multiplicación de sus términos y la exactitud con que reaccionamos ante cada uno de sus
rangos. La intuición de los valores superiores fecunda nuestro contacto con los mínimos,
y el amor hacia lo próximo y menudo da en nuestros pechos realidad y eficacia a lo
sublime20. |
La salida hacia
el universo, sostiene Ortega, se da a través de un lugar determinado.
El hombre no sólo debe contemplar los valores sino conquistar su
puesto en ellos. La realidad que me circunda, dice Ortega, forma la mitad de mi persona.
La reabsorción de la circunstancia es el destino del hombre21.
La biología ha demostrado, dice Ortega, que el ser vivo es una unidad
con el ambiente que lo rodea. De ahí que:
El proceso vital no consiste sólo en
una adaptación del cuerpo a su medio, sino también en la adaptación del medio a su
cuerpo22.
De ahí que para Ortega:
Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo23. |
Buscar el
sentido de todo lo que nos rodea es la misión que tenemos, afirma Ortega; ésta es una
tarea que ya se recomienda en la Biblia, en Platón y en otros pensadores como Giordano
Bruno.
Es lo menudo de la vida cotidiana, y lo inmediato, lo que retiene al
hombre en la vida, aunque él no quiera detenerse en ello y mantenga escondida una serie
de aspectos, como por ejemplo el impulso sexual, que dejándose de hipocresías, sostiene
Ortega, acaba imponiéndose en la conducta de la vida.
Sólo cuando hay pesimismo se vuelve la mirada a estos temas de la vida
cotidiana, que sin embargo, deberían ser siempre motivo de reflexión, concluye Ortega.
VIDA Y FILOSOFÍA
Son características de la vida, la transitividad y el altruismo. Sin
embargo, el verdadero sentido de la vida no está fuera de ella misma, en los valores
ultravitales:
| No son, pues, los valores
trascendentes, quienes dan un sentido a la vida, sino, al revés, la admirable generosidad
de ésta, que necesita entusiasmarse con algo ajeno a ella24. |
La vida tiene un
valor por sí misma y no necesita de ningún otro contenido para tener sentido, por eso,
la filosofía debe dirigir su mirada a la vida misma, sin dejarse arrastrar por los
valores ultravitales, sostiene Ortega.
Para Ortega, la vida misma selecciona y jerarquiza los valores y
citando a Nietzsche, considera que hay una vida ascendente que lleva a la consecución de
más vitalidad y la vida descendente que lleva a la decadencia.
Los valores se imponen a la sensibilidad, así por ejemplo, no es
sólo el valor cultural y objetivo de la verdad quien mide la inteligencia. Mirada ésta
como puro atributo vital, su virtud se llama destreza como no es lo que se hace
estimable en el caballo la celeridad que usemos de ella para llegar pronto a un sitio
prefijado25.
La filosofía como sostiene Fichte, es propiamente no vivir, afirma
Ortega aunque, paradójicamente, es una forma del vivir: la vida teorética, la vida
contemplativa:
| La teoría y su modo extremo la
filosofía es el ensayo que la vida hace de trascenderse de sí misma, de desocuparse, de
desvivirse, de desinteresarse de las cosas 26. |
Pero, según
Ortega, este desinteresarse es, a su vez interesarse en la mismidad de cada cosa, buscando
en ella la pura referencia a sí misma. Esto significa, de acuerdo a Ortega, un acto de
amor, pues significa dejar de usarla, para que se encuentre a sí mismo.
Para Ortega, la verdadera filosofía no es la que está en los libros,
ésta es sólo la abstracción de la auténtica realidad, 'filosofía' es
sólo su precipitado y su cuerpo semimuerto27 .
El ser de la filosofía es lo que hace el filósofo, es una manera de
vivir filosóficamente y significa 'desvivirse' por cuanto hay en el universo.
FILOSOFÍA Y RAZÓN VITAL
Según Ortega, la filosofía ha sido utópica porque ha pretendido
establecer sistemas válidos para todas las épocas y todos los hombres. Esta posición
está exenta de la visión vital histórica. Para Ortega:
| La razón pura tiene que ser
sustituida por una razón vital, donde aquélla se localiza y adquiere movilidad y fuerza
de transformación28. |
Las concepciones
filosóficas, dice Ortega, tienen rasgos de primitivismo expresados en su seguridad y
candor.
La visión filosófica, que considera el aspecto vital se presenta más
amplia, más compleja y más llena de reservas y encrucijadas. Las filosofías del pasado,
sostiene Ortega, al considerar haber descubierto toda la verdad, presentan un mundo
concluso, definido y sin problemas, lo que es en realidad una ilusión.
De ahí que, según Ortega, hay que superar este error.
CONCEPCIÓN DE FILOSOFÍA
Determinar las causas por las cuales el hombre vuelve a hacer
filosofía, implica determinar qué es filosofía, sostiene Ortega.
Una primera definición de filosofía podría ser: la filosofía
(es) conocimiento del universo29.
Sin embargo, dice Ortega, esta definición similar en la forma a una
definición de la física, deja de lado el dramatismo y la heroicidad de la filosofía,
porque a diferencia de las ciencias que de antemano señalan y limitan su objeto, la
filosofía desconoce lo que es el universo:
| ... el físico y el matemático
conocen de antemano la extensión y atributos esenciales de su objeto; por tanto,
comienzan, no con un problema, sino con algo que dan o toman por sabido. Pero el universo,
en cuya pesquisa parte audaz el filósofo como un argonauta, no se sabe lo que es.
Universo es el vocablo enorme y monolítico que como una vasta y vaga gesticulación
oculta más bien que enuncia vigoroso; todo cuanto hay30. |
Es decir, que
mientras que a las ciencias les es dado su objeto, la filosofía está en búsqueda
permanente de él. De ahí que Aristóteles defina a la filosofía como la ciencia que se
busca.
Sin embargo, afirma Ortega, Aristóteles no nos explica de donde
viene ese apetito de universo, de integridad del mundo, que es raíz de la
filosofía31 .
Para Aristóteles, los hombres sienten por naturaleza el afán de
conocer.
Pero conocer será buscar tras ellas su ser. Y este
ser no se hace patente en las cosas, sino más bien se oculta en ellas.
De ahí que según Ortega, este afán de conocer no es tan natural:
| A Aristóteles le parece
natural que nos preguntemos por el 'más allá' cuando lo natural sería que,
convirtiendo primariamente nuestra vida en hallarnos rodeados de cosas, nos contentásemos
con éstas32. |
Implicaría una
contradicción con la consideración, también de Aristóteles, de que el conocimiento es
ver, pues mirar es reconocer con la visión los objetos que están ahí.
A diferencia de Aristóteles, Ortega considera que el conocimiento no
es natural además de no identificarlo con las facultades o mecanismos para
obtener el conocimiento.
Para Ortega, si bien el conocimiento se basa en las facultades o
potencialidades que el hombre tiene, el conocimiento se origina en la necesidad de conocer
que tiene y en la conciencia de la insuficiencia de sus dotes:
Dios sabe todo, y
por eso no conoce. La bestia no sabe nada, y por eso tampoco conoce33. |
CIENCIA, PROFESIÓN Y
FILOSOFÍA
Ortega diferencia entre ciencia y profesión. Para él, ciencia es
sólo investigación:
Por eso no es ciencia aprender una ciencia, ni enseñarla, como
no es usarla ni aplicarla34.
Para Ortega, investigar es descubrir una verdad o demostrar un error;
en cambio saber es solamente enterarse bien de esa verdad, poseerla una vez hecha.
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Frontis Iglesia Caima,
Arequipa, labrado en piedra volcánica y rica expresión del barroco mestizo. En esta
iglesia de los alrededores de Arequipa se rinde culto a la Virgen de la Candelaria.
Según la tradición, cuando se dio la lucha civil en 1844 entre Castilla y Vivanco, éste
utilizó una de sus torres como observatorio para ver las posiciones del enemigo |
En ese
sentido el término filosofía surge como el empeño de no confundir sólo la sabiduría
con su búsqueda.
De acuerdo a esto, en cuanto la ciencia es búsqueda de la verdad, es
una misión más alta que la institución docente, que consiste sólo en transmitirla,
sostiene Ortega.
Sin embargo hay que distinguir entre ciencia y el hombre de ciencia.
Para Ortega, la ciencia es una actividad elevada pero no la única.
Igualmente, el ser científico es un modo de existencia humano tan limitado como cualquier
otro. Para Ortega el hombre de ciencia, puede ser como hombre un monstruo, un maniático o
hasta un demente:
Lo valioso, lo
maravilloso es lo que ese hombre limitadísimo segrega: la perla, no la ostra
perlera35. |
Hombre y necesidad de
conocer
Para Ortega, lo que define al ser humano no son las facultades o dotes
que posee, sino más bien lo que le hace falta. Y al ser humano lo que le falta es
entender el mundo en que realiza su actividad principal: vivir.
Todo vivir se realiza en una circunstancia, afirma Ortega. Esta
circunstancia, sin embargo, no se le impone, pues el hombre permanentemente debe decidir,
lo cual es una tarea siempre personal:
Esta decisión es
intransferible: nadie puede sustituirme en la faena de decidirme, de decidir mi vida36. |
Para poder
decidir, el hombre debe anticiparse con más o menos claridad lo que debe ser, lo que ha
decidido ser en toda su vida. Esto hace que el hombre deba saber lo que es su
circunstancia:
... esto nos
obliga a hacernos una idea, a averiguar de algún modo lo que es la circunstancia,
contorno o mundo en que vive. Las cosas, en torno, no nos dicen por sí mismas lo que son.
Tenemos que descubrirlo nosotros37. |
El
descubrimiento del ser de las cosas y de nosotros mismos constituye el quehacer
intelectual del hombre y esto no es algo superfluo o extrínseco a la vida, sino
constitutivo de ella.
CREENCIAS Y TAREA DEL FILÓSOFO
En la época presente, se sigue creyendo que lo intelectual continúa
cumpliendo una función maravillosa, pero al mismo tiempo se tiene la impresión de que el
papel que lo intelectual ha cumplido en la vida no ha sido muy importante.
Establecer una relación entre la angustia cotidiana y un tema tan
abstracto como el de la inteligencia, parece ser una ridiculez, dice Ortega, sin embargo,
ese es el papel que le corresponde al filósofo, sostiene Ortega.
Es tarea del filósofo señalar los problemas aun cuando se consideren
sin importancia, entre ellos la ingratitud del hombre, que no reconoce su historia y
adopta un comportamiento antihistórico:
El ingrato, olvida
que la mayor parte de lo que tiene no es obra suya, sino que le vino regalado de otros,
los cuales se esforzaron en crearlo u obtenerlo38. |
Realidad, Mundo e Idea
El hombre, dice Ortega, debe reconocer que la realidad en que creemos
vivir y con la cual contamos es obra del esfuerzo de otros hombres, y no la auténtica y
primaria realidad:
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Calle de
Cajamarca. Como en todas las ciudades de fundación española, las calles son de trazo
regular y se cortan en ángulos rectos |
Para topar con
ésta en su efectiva desnudez fuera preciso quitar de sobre ella todas esas creencias de
ahora y de otros tiempos, las cuales son no más que interpretaciones ideadas por el
hombre de lo que se encuentra al vivir, en sí mismo y en su contorno39. |
Para Ortega, la
realidad auténtica no tiene figura, es puro enigma en el que se encuentra viviendo.
Ante este enigma, el hombre reacciona haciendo funcionar su aparato
intelectual, que es sobre todo imaginación, creando mundos: el mundo matemático, el
moral, el político, que ya tienen efectivamente figura y un orden.
Todos estos mundos son mundos creados, mundos imaginados.
En la creación de estos mundos, el hombre a diferencia del animal, se
ha refugiado en su interioridad.
De ese mundo interior, sale el hombre para volver a la realidad, pero
viéndolo a través de un instrumento óptico que es su mundo interior.
De ese modo, dice Ortega, el ser humano se encuentra existiendo por
partida doble:
situado a la vez
en la realidad enigmática y en el claro mundo de las ideas que se le han ocurrido40. |
Por eso afirma
Ortega, el mundo exterior al que llamamos mundo real es ya una interpretación dada por
él, es decir, es una idea.
REALIDAD Y FILOSOFÍA
La vida originaria y radical es la realidad primaria. Sin embargo, el
hombre puede tomar como realidades primarias, las que son realidades de segundo o tercer
grado, como son las interpretaciones que crea el hombre, como la ciencia, la poesía, etc.
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El Capeador
de Pancho Fierro |
En esta
situación de convencionalismo o falsificación se hace necesaria la filosofía.
La filosofía significa:
a) Una retirada al fondo solitario de sí mismo, es decir análasis o arreglo de
cuentas consigo mismo.
b) El descubrimiento de la verdad de las cosas (aletheia).
Verdad significa las cosas puestas al descubierto y esto significa
literalmente el vocablo griego para designar la verdad alethia, aletheúein es
decir desnudar41.
c) Es una crítica de la vida convencional, en general, y de su propia vida.
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