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CAPÍTULO 8

 

MODELOS CONCEPTUALES DE ENFERMEDAD EN LA

ENSEÑANZA DE LA PSIQUIATRÍA

Alberto PERALES

En mis largos años de docencia universitaria he escuchado comentarios negativos de estudiantes de medicina respecto a la dificultad de aprehender los conceptos psiquiátricos. La consecuencia visible y preocupante se traduce en una vivencia pedagógica aversiva que conduce al estudiante a un alejamiento afectivo y, por ende, vocacional, de aquella, en virtud de su aparente engorrosa teoría y escaso pragmatismo aplicativo.

Preocupado por adquirir conocimientos basados en datos "más duros" y, en consecuencia, más objetivos, con frecuencia el estudiante racionaliza su escasa motivación para el estudio serio de esta disciplina, señalando que lo único que le interesa es "pasar el curso" y que en su futura práctica profesional, ante un caso psiquiátrico, "lo enviará al psiquiatra para su correspondiente atención". Craso error el del joven estudiante si nos atenemos a estadísticas que señalan que, a nivel de consulta externa en hospitales generales, no menos del 75% de los casos atendidos por razones médicas presentan, al mismo tiempo, problemas emocionales.

Del mismo modo, otros estudiantes de las ciencias de la salud que se acercan a la psiquiatría, entre los que se encuentran los de psicología, enfermería, servicio social, tecnología médica y otros, sufren el desconcierto inevitable ante vocabularios psiquiátricos tan disímiles y enfoques tan variados que tornan su aprendizaje, sino en verdadera tortura, en un curso difícil y poco atractivo que genera escasa motivación de aprendizaje.

El presente capítulo va principalmente dirigido a los estudiantes de la disciplina en mención. Se intenta, por un lado, suavizar las experiencias señaladas. Se advierte, de inicio, que una de las razones para que el fenómeno aversivo citado se produzca depende del uso simultáneo en psiquiatría de varios modelos explicativos de enfermedad. Y, por otro, estimularlos al estudio de los modelos, no sólo por su valor heurístico sino por su valioso aporte práctico en el manejo terapéutico del caso concreto.

CONSIDERACIONES GENERALES ACERCA DEL MODELO EN LA CIENCIA

La ciencia se ha valido, con evidente beneficio, del uso de instrumentos teóricos para representar fenómenos observables. Este es el caso de los modelos. La psiquiatría no se ha excluido de estos procedimientos, habiéndolos utilizado generosamente para tratar de interpretar la enfermedad humana.

Un modelo refleja la percepción particular que el observador tiene de la realidad. En tal sentido, privilegia unos aspectos y limita o escotomiza otros. La imposibilidad de una aprehensión total de la realidad observada resulta, así, inevitable; y la captación de la misma, por ende, siempre incompleta.

A pesar de ello, el modelo cumple una función importante en la ciencia: posibilita la observación sistemática del problema en estudio ubicándolo en un marco más simple, y facilita el análisis de sus variables esenciales - siempre y cuando éstas hayan sido incluidas en la construcción de aquél-haciendo factible establecer formulaciones teoréticas útiles para el diseño de las pruebas experimentales que habrán de confirmarlo o rechazarlo.

EL ESTUDIO DE LA ENFERMEDAD HUMANA

El estudio de la enfermedad humana ha planteado a la psiquiatría complejas interrogantes. La enfermedad mental o emocional, en esencia, es siempre, de acuerdo a Seguín, una reacción de toda la persona.

En nuestro afán de comprender tal fenómeno, se presentarán de manera muy resumida, cinco modelos que vienen intentando, por medio de la investigación científica poner a prueba sus hipótesis. Revisaremos los siguientes:

1. El médico

2. El psicoanalítico

3. El conductual

4. El cognoscitivo

5. El social

1. EL MODELO MÉDICO

Postula (ver cuadro Nº 1) que la enfermedad se produce por acción de un agente etiológico que, actuando sobre el huésped y rompiendo su equilibrio, altera su estructura anatómica y/o la función del (de los) órganos(s), afecto(s) o del sistema involucrado. De este modo, la enfermedad, sea cual fuere el factor que la produzca, depende, en primer lugar, de la perturbación interna del organismo vía la cual se producen los síntomas.

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El trastorno así establecido se evidencia bajo dos formas: a) por medio de síntomas, constituidos por percepciones, experiencias y vivencias, susceptibles de reconocimiento introspectivo por el propio individuo; y, b) por medio de signos, que constituyen manifestaciones externas delatoras de la alteración morbosa, y susceptibles de reconocimiento extrospectivo por parte del examinador. El deslinde semiológico exacto de tales manifestaciones permite al médico precisar la organización funcional de los mismos en los llamados síndromes, cuya identificación conducirá al diagnóstico diferencial frente a entidades similares y, finalmente, al diagnóstico definitivo.

En el razonamiento seguido en este modelo, el eje fundamental se apoya en el diagnóstico exacto de la enfermedad. Para ello, resulta imprescindible ser preciso en los pasos iniciales; es decir, reconocer certeramente los síntomas y signos, pues, un error a tal nivel - cual ladrillo mal ubicado en la base de una pared - terminará por hacer fracasar la estabilidad del conjunto, el diagnóstico final. En la actualidad, el modelo médico ha potencializado su eficacia con el apoyo de técnicas auxiliares de diagnóstico cada vez más sofisticadas (pruebas especiales de laboratorio, procedimientos neurofisiológicos, técnicas de imagenología, y otros que rápidamente se vienen generando). De este modo, precisada la enfermedad, el médico, ayudado por los conocimientos ofrecidos por la literatura científica y la experiencia de muchos otros casos analizados e informados, puede indicar el tratamiento más conveniente y señalar un pronóstico.

El enfoque terapéutico que se desprende de este modelo posibilita dos niveles de acción:

a) Eliminar los síntomas, utilizando el así denominado tratamiento sintomático, considerado en el círculo profesional como terapia incompleta o sólo parcial.

b) Eliminar la causa, tratamiento considerado, siempre que ello sea factible, como el de elección. "Eliminada la causa, eliminada la enfermedad", reza el adagio.

La psiquiatría, como buena hija de su añosa madre, la medicina, trató por siglos de seguir obedientemente los pasos del consejo materno, intentando interpretar la enfermedad mental como otra variante de enfermedad médica aunque de diferente localización orgánica, el Sistema Nervioso. De este modo, aplicando las mismas metodologías y estrategias médicas intentó descubrir las bases anatomopatológicas del trastorno mental. Los dividendos fueron pobres comparados con los esfuerzos por lograrlos. En las últimas décadas, sin embargo, el auge de la psiquiatría biológica ha hecho renacer las esperanzas del descubrimiento etiológico por esta vía, esta vez a nivel de "lesión" neurobioquímica en las enfermedades mentales.

2. MODELO PSICOANALÍTICO

En este enfoque (ver cuadro Nº 2), la naturaleza de las experiencias infantiles, las vicisitudes del desarrollo instintivo, sexual y tanático, y el control logrado sobre el nivel de angustia por medio de los mecanismos de defensa, son los factores que-de acuerdo a sus postulados teóricos-determinarán la patología del ser afecto. La noción de vida mental inconsciente es, en este encuadre, fundamental. La tesis patogénica central gira sobre la hipótesis que la angustia, como elemento de tensión, forma parte del diario vivir. En grado tolerable y bien manejada por los mecanismos normales de defensa, la angustia resulta útil para la conducta productiva del ser humano normal. Es sólo cuando, en virtud de sucesos actuales, se movilizan y reactualizan conflictos inconscientes reprimidos, que se eleva el nivel de angustia interno, amenazando el equilibrio psicológico. Ante ello, el Yo utilizará mecanismos de defensa más poderosos y, por ende, más anormales.

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Las manifestaciones que evidencian la enfermedad, llamadas síntomas en el paradigma médico, constituyen en este modelo sólo epifenómenos del conflicto inconsciente nuclear. Éste, por su misma condición, escapa a la percepción y observación directa del paciente. Consecuentemente, el usuario de este modelo habrá de dirigir su atención preferente al estudio de la vida inconsciente del enfermo, hurgando, por medio de metodologías establecidas para tal fin, la psiquis profunda de aquél. Desaparecido el conflicto, a través de su resolución por medio de técnicas psicoanalíticas, la angustia habrá de diluirse tornando innecesarios los mecanismos anormales de defensa (síntomas). Ello permitirá, además, el desarrollo madurativo del individuo y la recuperación de su normalidad.

3. MODELO CONDUCTUAL

De acuerdo a este modelo basado en la teoría del aprendizaje (ver cuadro Nº 3), toda enfermedad psiquiátrica puede interpretarse como una alteración de la conducta generada por la adquisición de hábitos desadaptativos, vale decir, de hábitos que fracasan en lograr el ajuste del organismo a la situación real que enfrenta. Los llamados síntomas, en el modelo médico, y mecanismos de defensa anormales, en el psicoanalítico, son denominados aquí, hábitos o respuestas organísmicas desadaptativas. La fórmula epistémica, E-O-R-C (estímulo, organismo, respuesta, consecuencia), implica que toda respuesta depende de la acción de un estímulo (o conjunto de ellos) específico (discriminativo) sobre el organismo; y que toda respuesta habrá de provocar una consecuencia en el entorno que rodea al sujeto, consecuencia o respuesta del ambiente que, a su vez, habrá de influir en el proceso de aprendizaje de la respuesta organísmica emitida. Ésta aumentará su probabilidad de repetición en próxima oportunidad si la consecuencia es de gratificación o premio, y la disminuirá si representa un castigo (aprendizaje). (Skinner B.F. 1975).

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Para el profesional que emplea este modelo, el síntoma pierde toda importancia como manifestación de conflicto inconsciente, concepto, por otro lado, que el conductismo no acepta; del mismo modo, rechaza la búsqueda de las causas del trastorno en el terreno biológico exclusivo. El concepto de enfermedad, en sí, no le es necesario. Las respuestas desadaptativas o la ausencia de respuestas adaptativas ante estímulos adecuados (falta de aprendizaje), constituyen "el verdadero trastorno" que el terapeuta de la conducta intentará resolver.

Una de las virtudes del modelo conductual es su apego a la metodología científica de investigación, y la exigencia explícita de someter a experimentación sus postulados teóricos. En tal virtud, conviene resaltar la actitud científica de B.F. Skinner - no siempre bien entendida- al expresar su decisión de no trabajar con la variable O (Organismo) del esquema, por considerar que el investigador está imposibilitado de evaluar y mensurar objetivamente la información introspectiva aportada por el sujeto en estudio, por no ser ella susceptible de observación directa.

Los diversos planteamientos terapéuticos originados de este enfoque han incrementado el armamentarium terapéutico útil para el manejo de los trastornos mentales. Actualmente se conocen mejor los cuadros que responden más específicamente a sus procedimientos, lo que apoya la tesis de que, en su génesis, el factor aprendizaje constituye elemento esencial.

4. MODELO COGNOSCITIVO

Este afronte, descrito por Beck A.T. (Ver cuadro Nº 4), parte del concepto esencial de cognición, que implica la manera idiosincrática como cada ser humano integra su experiencia en virtud de su percepción de la realidad y el cotejo automático con experiencias pasadas; dicho de otro modo, la significación específica que el individuo otorga a su realidad externa e interna en circunstancias específicas. Así, dos individuos con experiencias -personal y/o cultural- diferentes, pueden captar sensorialmente una misma situación pero concederles diferente significado con emisión de diferentes conductas. Por ejemplo, el hecho concreto de la muerte del esposo, es captado similarmente (realidad del fallecimiento) pero puede asignársele diferente significación (cognición formada): en una mujer, como catástrofe personal, en virtud de la desaparición de su soporte emocional específico, el hombre que, aparte de ser su fuente de cariño, constituía el único sustento económico de su hogar; en otra persona, de trabajo independiente y suficientes ingresos, que desde hace años soportaba un matrimonio ficticio para proteger - por lo menos así creía - a sus hijos, la muerte del marido puede ser percibida como liberación. La reacción de pena y la conducta depresiva de la primera habrá de contrastar con la sensación de plenitud y rejuvenecimiento de la segunda. La realidad externa ha sido similar: la muerte del esposo; pero, la cognición formada ha sido diferente, generando, de acuerdo a los postulados teóricos del modelo, conductas también diferentes.

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En síntesis, este afronte postula que el ser humano primero elabora cogniciones y, como consecuencia, siente (conducta afectiva) para ulteriormente actuar (conducta expresada). La conducta, en este modelo, está determinada por las cogniciones que la preceden. De este modo, si un paciente piensa depresivamente no es porque se siente deprimido, sino, a la inversa, se siente deprimido porque piensa depresivamente.

Elementos complementarios para este enfoque son los conceptos de pensamiento automático y diálogo interno, propuestos por Beck A.T. En el primero se encuentra el conjunto de pensamientos-estímulos que cual gatillos subliminales disparan las cogniciones clave para generar conductas desadaptadas. Y, respecto al segundo, el postulado de que el hombre piensa siempre dialécticamente, en continua pregunta y respuesta que afinan sus decisiones y conductas finales. Normalmente, el hombre suele hablarse positivamente y apoyarse emocionalmente con los comentarios internos autogenerados por sus actos. En los pacientes deprimidos, por ejemplo, hemos observado la presencia de un diálogo interno que ofrece poco apoyo y sí, más bien, constantes críticas que disminuyen severamente su autoestima. Existe evidencia para vincular el trastorno depresivo con vulnerabilidades cognoscitivas.

El objetivo diagnóstico de este enfoque se orienta a la elucidación de las cogniciones patológicas, de los pensamientos automáticos y del diálogo interno alterado en juego. En lo terapéutico, el uso de técnicas cognoscitivas específicas permite al sujeto, luego de identificar los elementos que gatillan sus sentimientos y, eventualmente, su conducta, neutralizarlos o corregirlos. Neutralizados los estímulos cognoscitivos, el circuito se rompe y el síntoma se extingue. Diversos informes clínicos vienen probando la validez de estos postulados.

5. MODELO SOCIAL

Para este afronte (ver cuadro Nº 5) el hombre no es más que uno de los elementos constitutivos de un grupo social, primordialmente la familia, y, ésta, la célula básica de la sociedad. Así, la presencia de enfermedad en uno de los miembros de aquella evidencia la dinámica patológica de dicho grupo social. En otras palabras, el paciente es la manifestación sintomática del grupo (familiar, escolar, laboral, comunal, etc.) al que pertenece como ente social. De este modo, los síntomas no son considerados fenómenos exclusivamente individuales, sino repercusiones del impacto del medio sobre el individuo y de éste sobre aquél. Consecuentemente, el modelo social postula como objetivo terapéutico restablecer la relación alterada del individuo con su medio microsocial: la familia, su grupo laboral, de estudio, amical, u otro, de acuerdo al interjuego de las mutuas influencias.

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El modelo implica, además, la consideración de variables macrosociales, pues, autores como Frank J. consideran que las actuales presiones políticas, económicas y otras sobre la salud mental, son de tal magnitud, que nuestra estructura social se encuentra en proceso de desintegración, con todos los peligros que esto implica. Factor preponderante en este riesgo lo constituye el veloz desarrollo tecnológico de nuestra era que viene produciendo una aceleración de la historia; vale decir, cambios que antes necesitaban siglos de evolución, a través del tránsito de muchas generaciones humanas para producirse, hoy requieren decenas de años y, a veces, una sola generación. Este fenómeno, según Frank, está horadando el sentimiento de continuidad temporal del ser humano. Ante ello, la psiquiatría sólo puede tener la esperanza de contribuir en algo para evitar la destrucción de nuestra propia especie, pues, en la medida que podamos influir terapéuticamente sobre la conducta y las actitudes de los miembros de la sociedad podremos, de algún modo, influir terapéuticamente sobre la sociedad en sí.

CONSECUENCIAS DE LOS MODELOS UTILIZADOS EN PSIQUIATRÍA

Distinguimos, con fines didácticos, tres niveles:

1. De terminología

2. De captación sesgada de la realidad

3. Terapéutico

 1. DE TERMINOLOGÍA

La confusión que suele generarse en el estudiante –por la disímil terminología empleada en psiquiatría por los usuarios de los diferentes modelos– ha hecho decir a algunos autores que la psiquiatría es una verdadera "Torre de Babel". Al sujeto afecto se le denomina: huésped (modelo médico), personalidad (modelo psicoanalítico), organismo (modelo conductual) ente social (modelo social); a las manifestaciones de la enfermedad: síntomas (modelo médico), mecanismos de defensa anormales o de emergencia (modelo psicoanalítico) hábitos desadaptativos (modelo conductual), etc. Por ello, para que el estudiante pueda "traducir la terminología" y evitar la confusión, conviene que desde el comienzo se pregunte ¿Encuadrado en qué modelo está hablando o escribiendo determinado autor? El problema agregado es que, con mucha frecuencia, los psiquiatras utilizan diferentes modelos de enfermedad inadvertidamente, con lo cual el uso indistinto de términos de diferentes vertientes en un mismo texto contribuye a incrementar el riesgo de tal confusión.

2. DE CAPTACIÓN SESGADA DE LA REALIDAD

Como habíamos señalado anteriormente, el uso de un modelo permite focalizar mejor el examen del fenómeno de estudio, en nuestro caso la enfermedad mental, magnificando el juego de sus variables. Inevitablemente, sin embargo, el mismo hecho de focalizar en determinadas variables sesga la visión de la realidad, impidiendo que se investiguen aquellas que no están incluidas en el modelo. Por ejemplo, cada uno de ellos remite al usuario, enfrentado al paciente en cuestión, a un tipo de historia clínica que, al intentar captar mejor las variables aludidas por el modelo, no explora las restantes. Así, el modelo médico exige al usuario indagar activa y detalladamente por los síntomas. El practicante del modelo psicoanalítico, por otro lado, utilizando una entrevista no directiva, delega en el paciente la iniciativa de la entrevista aceptando que, guiado por su inconsciente, el sujeto irá gradualmente ofreciendo la información necesaria a medida que la relación con el terapeuta se vaya consolidando. Por ello, se ha dicho que, mientras el modelo médico evalúa mejor la enfermedad, el psiconalítico preferencia a la persona.

En el ejercicio clínico que sigue y que presentamos siguiendo las perspectivas planteadas por Lazare, el lector debe poner a prueba la comprensión de lo hasta aquí expuesto, señalando, ante cada uno de los casos, qué modelo conceptual se ajusta mejor a su interpretación (Cotejar con las respuestas dadas al final del capítulo).

Caso Nº 1

"Adolescente de sexo femenino, de 18 años de edad. Dice haber sido muy tímida desde niña. Consulta por presentar serios problemas de interrelación con el sexo opuesto. Motiva la consulta un último episodio que describe de la siguiente forma:

En la academia donde estudia hay un joven que la atrae sobremanera; sin embargo, piensa que no es lo suficientemente atractiva para que él se fije en ella. Se considera torpe, sin gracia ni habilidades, y critica su nariz como la parte más distintiva de su fealdad. Hace poco, ambos asistieron a una fiesta organizada por el alumnado. El se acercó a invitarla a bailar y ella, sintiéndose muy nerviosa y pensando que no tenía los atributos de belleza necesarios, se confundió y no contestó una palabra a la invitación. El muchacho se consideró descortésmente tratado y, resentido, ya no volvió a mostrarle ningún interés. Actualmente se le ve acompañado de otra joven de la clase".

Caso Nº 2

"Paciente adolescente, sexo masculino, 15 años, huérfano de madre, único hijo de padre profesional de prestigio que "trabaja todo el día". Hace 6 meses se muda a un nuevo barrio donde los jóvenes de la misma cuadra se dedican, en grupo, a fumar pasta básica de cocaína. Sintiéndose muy solo y aburrido trata de acercase al grupo que le exige que también fume. Al comienzo lo rechaza, pues, aparte de conocer los riesgos de tal práctica, no siente ningún interés por esa clase de experiencia. Pocas semanas después, acepta, porque "no tenía con quién estar". Inicia, así, su habituación a la PBC. Actualmente presenta todo el cuadro respectivo de fármaco-dependencia, para sorpresa y preocupación del padre".

Caso Nº 3

"Paciente de 65 años, de sexo masculino, internado por cuadro de insuficiencia renal crónica. Desde hace 5 días presenta temperatura de 38.5 grados, tos con expectoración mucopurulenta y signos de deshidratación. En la mañana del examen se le observa confuso, excitado, grita que lo quieren matar. Confunde el tensiómetro con un arma con la que el médico quiere hacerle daño".

Caso Nº 4

"Paciente de sexo masculino, 42 años, casado desde hace 19. Su comportamiento siempre se caracterizó por una marcada celotipia.

Consulta por sintomatología depresiva. El cuadro se ha iniciado hace dos meses cuando, al llegar a su casa, encuentra a su esposa conversando alegremente con un amigo, ex-enamorado en su juventud. Desde entonces, esta imagen se le repite como idea fija. Nota un creciente resentimiento con su señora y la emergencia de sintomatología depresiva, a pesar de las afirmaciones de aquella sobre lo banal de la relación actual con tal persona. Sometido a evaluación especializada, el paciente recuerda haber presenciado, a la edad de 5 años, que su madre se besaba con un amante en la puerta de su casa, para ingresar apresuradamente al ver que se acercaba el padre del paciente. Desde entonces, la relación ambivalente con su madre ha sido la característica distintiva en su vida familiar".

Caso Nº 5

"Paciente de sexo masculino, de 52 años, de origen europeo. Consulta porque desde hace años, cada vez que escucha sonar la sirena de una ambulancia, experimenta síntomas de angustia, parestesias generalizadas y sentimiento de que algo le va a pasar. En ocasiones ha sentido la necesidad de correr buscando protección. Señala que este cuadro se le ha presentado desde la edad de 12 años, luego de sufrir las experiencias de bombardeos en la Segunda Guerra Mundial, cuando aún vivía en su país de origen. Informa que, en tales circunstancias, al sonar la alarma, todos corrían a los refugios antiaéreos. Últimamente, sin embargo, las manifestaciones descritas se le vienen presentando ante otros estímulos, particularmente cuando escucha sonar la sirena de la fábrica donde trabaja, que marca el inicio y terminación de las labores; también, lo viene notando cuando suena el timbre de la puerta de su casa".

3. TERAPÉUTICA

La consecuencia más importante, desde el punto de vista práctico, resulta en la siguiente hipótesis de trabajo: El modelo que mejor explica la génesis de una patología es el que ofrece mejores posibilidades de intervención con el uso de sus técnicas propias. En otras palabras, si un caso es mejor explicado por el modelo conductual, los procedimientos terapéuticos que emplearemos en primera instancia serán los conductuales.

NECESIDAD DE INTEGRACIÓN DE MODELOS Y DE TÉCNICAS DE INTERVENCIÓN

No es infrecuente, y esto parece ser una creciente corriente de opinión en el campo de la psiquiatría, que más de un modelo sea necesario para evaluar y comprender determinados casos. En mi práctica profesional ha resultado la excepción utilizar uno solo. La integración de los mismos, sin embargo, no es algo que pueda hacerse al azar. Requiere de conocimientos y de afinado arte clínico-terapéutico. La necesidad de integrar modelos y técnicas es cada vez más evidente en la especialidad, más aún, ahora que el concepto de trabajo en equipo se ha generalizado en psiquiatría, para lo cual se requieren modelos integradores que permitan la interacción de los diversos roles profesionales y técnicas terapéuticas en bien del paciente.

RECOMENDACIONES FINALES

El estudiante facilitará su aprendizaje de la psiquiatría evitando la confusión conceptual derivada del uso de diferentes modelos explicativos de enfermedad, apoyándose en las siguientes recomendaciones:

1. Reconocer y aceptar que la psiquiatría, a diferencia de otras especialidades médicas, utiliza diferentes modelos explicativos de enfermedad.

2. Adiestrarse en el uso de los modelos como instrumentos de razonamiento lógico científico. Vale decir, cambiado el modelo explicativo de enfermedad, cambian, necesariamente, las técnicas de recojo de información: tipo de historia clínica, variables a investigar, metodología de entrevista (directiva, no directiva, individual, familiar, etc.).

3. Recordar que la identificación y adecuada aplicación del modelo o modelos que mejor se ajusten al caso concreto, tiene decisivo valor práctico en el manejo terapéutico.

4. Que, seleccionado el modelo que mejor se adapta al caso particular, sus elementos más distintivos e, hipotéticamente, sus factores etiológicos en juego, se harán más fácilmente discernibles y aumentarán así la posibilidad de mayor especificidad terapéutica.

5. Que, bajo esta óptica, el concepto de "caso resistente" se torna relativo; vale decir, un caso puede ser "resistente" a los métodos empleados en un modelo y no serlo a los empleados en otro, v.gr. depresiones resistentes a medicación antidepresiva que ceden a terapia cognitiva o a la combinación de ambas.

6. Que, si bien es cierto el modelo médico debe ser priorizado como puerta de ingreso obligada al estudio del paciente, el estudiante debe exponerse al empleo de todos los demás, estimulando su capacidad crítica, el empleo racional y creativo de los modelos, la actividad investigativa y la integración juiciosa y científica de todos los medios útiles en beneficio del paciente.

CLAVE DE RESPUESTA DE LOS CASOS:

Caso Nº 1 : Modelo cognoscitivo,

Caso Nº 2 : Modelo social,

Caso Nº 3 : Modelo médico,

Caso Nº 4 : Modelo psicoanalítico,

Caso Nº 5 : Modelo conductual.

NOTA: Cada caso puede admitir interpretaciones complementarias de más de un modelo.

LECTURAS RECOMENDADAS

1. PERALES, A. "Un ensayo de integración en psiquiatría: la conceptualización conductual". En: Revista de Neuro-psiquiatría. Vol. XLV, 1982: 2: 68-80; y 3-4: 162-177.

2. KOHLENBERG, R.J., TSAI, M. Functional Analytic Psychotherapy Creating Intense and Curative Therapeutic Relationships. N. Y., Plenum Publishing Corp., 1991.

3. VALLIS TM, HOWES J.L., MILLER P.C. (Eds) The challenge of cognitive therapy N. Y. Plenum Publishing Corp. 1991.

4. BELLACK, A.S., HERSEN, M., KAZDIN, A., (Eds). International handbook of behavior modification and therapy. Second Edition. N. Y., Plenum Publishing Corp., 1990.

 

CAPÍTULO 8: PRUEBA DE CONOCIMIENTOS

MODELOS CONCEPTUALES EN PRUEBA DE CONOCIMIENTO

 

1. Un modelo:

( ) Refleja la percepción particular que el observador tienen de la realidad.

( ) Tiene alto valor heurístico.

( ) Facilita el manejo terapéutico del caso.

( ) Son válidas las dos primeras.

( ) Todas son válidas

2. Relacione:

(a) Conflicto cultural ( ) Modelo cognoscitivo

(b) Síntoma y signo ( ) Modelo psicoanalítico

(c) Inconsciente ( ) Modelo médico

(d) Diálogo interno ( ) Modelo conductual

(e) Respuesta desadaptativa ( ) Modelo social

3. Relacione:

(a) Sistema social enfermo ( ) Modelo médico

(b) Estímulo discriminativo ( ) Modelo cognoscitivo

(c) Pensamiento automático ( ) Modelo conductual

(d) Mecanismo de defensa ( ) Modelo social

(e) Huésped ( ) Modelo psicoanalítico

 

4. Relacione:

(a) Sigmund Freud ( ) Modelo social

(b) B.F. Skinner ( ) Modelo médico

(c) A.T. Beck  ( ) Modelo psicoanalítico

(d) R.D. Laing ( ) Modelo cognoscitivo

(e) R. Virchow ( ) Modelo conductual

5. Relacione:

(a) Diagnóstico exacto                          ( ) Modelo social

(b) Evalúa reforzadores                  ( ) Modelo psicoanalítico

(c) Evalúa relación pensamiento          ( ) Modelo conductual

afecto-conducta

(d) Evalúa adaptación del sujeto a ( ) Modelo médico

su ambiente

(e) Analiza mecanismo de defensa ( ) Modelo cognoscitivo

utilizado ante conflicto inconsciente

 

6. El aprendizaje de la psiquiatría se dificulta cuando los autores:

( ) Emplean exclusivamente el modelo médico

( ) Utilizan el modelo conductual.

( ) Utilizan términos de diversos modelos inadvertidamente

( ) Son válidas las dos primeras

( ) Ninguna es válida

7. El uso racional de un modelo conceptual obliga al profesional a:

( ) Usar sus técnicas de recojo de información

( ) Usar sus técnicas de evaluación del trastorno

( ) Emplear las técnicas terapéuticas que recomienda

( ) Son válidas la segunda y la tercera

( ) Todas son válidas

8. Diga si es falso (F) o Verdadero (V)

( ) Aunque un modelo explique mejor la génesis de una patología, no ofrece mejores posibilidades de intervención con el uso de sus técnicas

9. La psiquiatría utiliza:

( ) Un sólo modelo de enfermedad

( ) De dos a cinco modelos de enfermedad

( ) Muchos modelos de enfermedad

( ) Son válidas las dos primeras

( ) Todas son válidas

10. El estudiante de psiquiatría debe:

( ) Utilizar los modelos como instrumentos de razonamiento lógico-científico

( ) Saber que el modelo que mejor se ajusta al caso particular ofrece más ventajas terapéuticas

( ) Conocer que en la práctica clínica la integración juiciosa de los modelos ofrece ventajas en el manejo del caso.

( ) La psiquiatría sigue buscando un modelo integrador.

( ) Todas son válidas

 

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