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MADURACIÓN FINAL in vitro e in vivo DE LOS OVOCITOS DE Oncorhynchus mykiss  "TRUCHA ARCO IRIS" WALBAUM. 1972

Ramos Maguiña, Erick Steve

 


   
DISCUSIÓN 

 

La obtención de la madurez final de los ovocitos en los cultivos in Vitro corroboró el hecho de que la gonadotrofina coriónica humana, como hormona análoga a la gonadotrofina II de salmónidos, fue capturada por sus receptores ubicados en la membrana plasmática de las células foliculares que rodeaban al ovocito en cultivo y esta unión hormona-receptor estimuló la síntesis del esteroide inductor de la maduración el cual activó al factor promotor de la maduración para desencadenar este proceso, en concordancia con lo expresado en los trabajos de Redding y Patiño en 1993.


Los medios problema 1 y 2 del cultivo in Vitro, desde el estadío de vesícula germinal en migración hasta el estadío de vesícula germinal periférica, ofrecieron información que sugirió que esta fase de la maduración final de los ovocitos estuvo severamente influenciada por la gonadotrofina coriónica humana, más no por la insulina y los factores de crecimiento que se encuentran en el suero. Sin embargo, para la etapa comprendida desde vesícula germinal periférica hasta su desaparición, maduración del ovocito, fue necesaria la presencia del factor promotor de la maduración el cual fue activado por la gonadotrofina coriónica humana, por la insulina y los factores de crecimiento semejantes a insulina I y II del suero tal como sucedió en los experimentos de Weber y Sullivan, 2000; lo cual explica los diferentes resultados obtenidos con los medios problema 1 y problema 2 en el cultivo.


Entonces, el esteroide inductor de la maduración sintetizado por acción de la hormona gonadotrofina coriónica humana fue el responsable de la migración de la vesícula germinal hasta la periferie mediante la producción de alteraciones en el citoesqueleto del ovocito. Pero en la siguiente fase es necesaria la activación del factor promotor de la maduración el cual inició la ruptura de la vesícula germinal con su consiguiente desaparición y dispersión de los cromosomas, según lo estudiado por Nagahama en 1997. Esto sugirió que existen receptores para la insulina y los factores de crecimiento semejantes a insulina I y II en el ovocito, tal como sucede en mamíferos según Porestky et al en 1999 y en Xenopus laevis según Grigorescu et al en 1994. Estos resultados fueron respaldados por los estudios de Maestro et al en 1997a donde el factor de crecimiento semejante a insulina I también estimuló la síntesis del esteroide inductor de la maduración en las células de la granulosa de Oncorhynchus kisutch, y por lo observado en los cultivos realizados en mamíferos por Porestky et al en 1999, donde la insulina incrementó la producción de progesterona, necesaria para la síntesis del inductor de la maduración. 

Según Patiño y Thomas en 1990c la maduración en el medio control estuvo relacionada con la síntesis del esteroide y la consiguiente activación del factor promotor de la maduración desencadenados por la administración de la gonadotrofina coriónica humana antes del cultivo. En general, la maduración de los ovocitos dada a través de intervalos de tiempo sugirió que la eficiencia propia de la gonadotrofina coriónica humana a nivel transcripcional y traduccional para la síntesis del esteroide inductor de la maduración, expresado por King et al en 1994, no fue sincronizada a pesar que todos los ovocitos cultivados partieron de un mismo estadío. La presencia de ovocitos sobremaduros (no contabilizados) fue producto de la alteración de la permeabilidad de los alveolos capilares de la zona radiata con la acumulación de gotas lipídicas en forma anormal en el polo animal según Blanco en 1995. La poca coalescencia lipídica observada en la maduración final de los ovocitos de Oncorhynchus mykiss corroboró lo descrito por Goetz, F. en 1983 quien observó esta característica en la madurez de los ovocitos de esta especie, a diferencia de Micropogonias undulatus en los estudios de Patiño y Thomas en 1990b, en el que las gotas lipídicas fueron muy pocas y distribuidas en la parte central del ovocito, por lo que cabría suponer que la coalescencia lipídica sería particular para cada especie.

La diferencia observada entre el diámetro de los ovocitos antes y después de la maduración final in Vitro fue producida por el ligero incremento en el volumen de los ovocitos durante esta etapa tal como lo describió Tyler et al en 1990, y fue promovida por la hidrólisis de las proteínas vitelinas, que en peces teleósteos marinos es marcadamente representativa y se denomina hidratación según Carnevali et al en 1999. Asimismo, las diferencias encontradas entre los pesos de las gónadas izquierda y derecha, también fueron reportadas en Scomberomus cavalla por Mota y Tomé en 1967 como un rasgo característico en algunas especies de teleósteos. Los pesos corporales antes de la inyección hormonal y en el momento del sacrificio de los animales no fueron diferentes debido a la evidencia proporcionada por un estudio realizado por Tyler et al en 1990 sobre hembras grávidas de Oncorhynchus mykiss, donde se afirmó que el peso gonadal máximo fue alcanzado antes de que los peces ingresaran a la etapa de maduración final.

 El índice gonadosomático encontrado en los animales analizados fue muchísimo menor que el obtenido antes de la ovulación en los trabajos de Tyler et al, 1990, cuyo valor fue 20. Dado que el peso corporal de los peces hembras fue el normalmente registrado para primerizas, el desarrollo gonadal aún no completo y propio de hembras primerizas tuvo como consecuencia un bajo índice gonadosomático. El peso corporal materno, el tamaño de los ovocitos y el volumen total de los ovocitos son parámetros genéticos que al correlacionarse entre sí permiten predecir el comportamiento reproductivo de los peces analizados, según Kinghorn en 1983. La correlación genética inversa entre el peso corporal de los animales y el tamaño del ovocito en hembras primerizas concordó con el poco desarrollo de las gónadas de estos peces, las cuales alcanzarán su máximo desarrollo en desoves sucesivos. La correlación genética directa entre el peso corporal y el volumen total de los ovocitos fue congruente con la diferencia de pesos antes y después del desove, analizado más adelante.

La rápida inducción del desove en ambos tratamientos in Vivo con la gonadotrofina coriónica humana estuvo favorecida por la acción directa de esta hormona en el ovario descrita por Rottman en 1991 la cual, al igual que en los estudios in Vitro, fue dependiente de la dosis. La igualdad de los pesos corporales registrados en los tres tratamientos in Vivo ocurrió debido a que la etapa de crecimiento dada durante la vitelogénesis ya había cesado, siendo este el punto inicial del proceso de maduración final, aunque el volumen de los ovocitos aumentó ligeramente durante el desarrollo de la maduración final in Vivo en concordancia con las investigaciones de Tyler et al en 1990.

 Este incremento del volumen no fue registrado a nivel de los pesos corporales debido a la poca sensibilidad de los instrumentos de medición utilizados. La gonadotrofina coriónica humana no produjo mayor cantidad de óvulos con respecto a la cantidad de óvulos producidos sin inducción hormonal debido a que esta hormona sólo actúa en el proceso de maduración más no interviene en los mecanismos que involucran el tamaño y la cantidad de los ovocitos, según las observaciones de Tyler et al en 1996. La pérdida de peso significativa de los animales como consecuencia del desove se explicó por la misma extracción de los óvulos, cuya cantidad fue la esperada para peces hembras primerizas. Tanto el número de óvulos producidos como su tamaño se encontraron relacionados entre sí y dependieron fundamentalmente de la edad de las hembras. La presencia de algunos óvulos inmaduros como resultado de la evaluación de los óvulos producidos mediante la solución clareante fue producida por la realización del desove inmediatamente después de la ovulación, lo que según Blanco en 1995 pudo haber forzado el desprendimiento de ovocitos aún inmaduros.

La alta eficiencia observada por la gonadotrofina coriónica humana en la maduración final de los ovocitos de Oncorhynchus mykiss fue favorecida debido a que esta hormona presenta secuencias ricas en leucina que también presentan los receptores para la Gonadotrofina II de los salmónidos, ubicados en las células de la granulosa según Dufau en 1998, lo cual facilitó la interacción de la gonadotrofina con dichos receptores para iniciar la síntesis del esteroide inductor de la maduración. La concentración hormonal en los cultivos in Vitro e in Vivo fue decisiva para acelerar el tiempo de maduración, puesto con una mayor dosis hormonal fueron activadas una mayor cantidad de receptores de las células de la granulosa, promoviendo la síntesis del esteroide inductor de la maduración y la subsecuente activación del factor promotor de este proceso. El mismo efecto ha sido observado en Danio rerio por Pang y Ge en 1999 y en Xenopus laevis por Sretarugsa y Wallace en 1997.

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