Cirugía General


Colon

16.1.  COLON NO MALIGNO

Drs. Rolando Uribe Vega,
Alipio Cueva Pacheco


•    Conceptos Generales


El colon forma parte de la porción distal del aparato digestivo y pese a ser un órgano no vital, prescindible en el ser humano, representa un importante elemento por la frecuencia de sus manifestaciones clínicas.

El colon empieza en la válvula ileocecal de Bahuin y termina en la unión sigmoidearectal; en promedio mide en el adulto 1,5mt de largo y tiene un diámetro de 7,0 cm a nivel del ciego y luego se va adelgazando hasta 2,5 cm en el sigmoides. Se encuentra enmarcando al intestino delgado, sus porciones ascendente y descendente son retroperitoneales, verticales y fijas a ambos lados de la cavidad peritoneal. El íleon terminal desemboca en el ciego localizado en la FID y que tiene relativo desplazamiento. El colon transverso y el sigmoides, gracias a la presencia del correspondiente meso tiene mayor movilidad, esto los caracteriza, además la hoja posterior del epiplon mayor se inserta en el borde antero-superior del transverso y recubre a modo de delantal a las asas delgadas.

El colon presenta en su superficie una serie de abollonaduras generadas por pliegues transversales o haustras que caracterizan al intestino grueso. Asimismo las tres cintillas longitudinales dispuestas simetricamente a lo largo del colon, condensan la fibras musculares longitudinales lisas de su pared, éstas empiezan en la base del apéndice cecal, se les aprecia en toda la longitud del colon y a nivel de rectosigmoides se explayan formando la musculatura longitudinal de la pared recto. Los apéndices epiploicos, acumulación subperitoneal de grasa, son también propios del colon ellos son más perceptibles y a veces suculentos en el colon izquierdo, especialmente a nivel del sigmoides (4,7).

La superficie interna del colon presenta un aspecto más homogéneo que el del intestino delgado (no hay válvulas conniventes ni vellosidades intestinales), el epitelio cilíndrico de la capa mucosa lo tapiza uniformemente.

La circulación arterial del colon está dada por ramas de las arterias mesentéricas. Esquemáticamente la mesentérica superior da las ramas cólicas derechas superior, media e inferior (o ileocecoapendículo cólica) que en su recorrido se bifurcan y anastomosan entre sí; a nivel del transverso la mesentérica superior da la cólica media que también da ramas anastomóticas a la colica derecha y a la cólica izquierda, rama de la mesentérica inferior como la arteria sigmoidea y rectal superior; todas ellas al anastomosarse forman el arco marginal de Riolano o arcada marginal de Drumont que sigue próximo al borde mesentérico del marco cólico, de esta arcada marginal nacen ramas arteriales menores que pronto alcanzan el borde interno del colon, se dividen y anastomosan entre sí irrigan la pared intestinal hasta su borde antimesentérico.

Las venas vienen a contra corriente de esta distribución hasta los troncos venosos mesentéricos superior e inferior, tributarias del sistema venoso esplácnico portal.
Los linfáticos del colon nacen en los plexos parietales sub- mucosos y van a drenar sucesivamente a los ganglios pericólicos, epicólicos intermedios y a nódulos próximos a las raíces de las arterias mesentéricas (ganglios preaórticos).

La inervación es de tipo vegetativo, las finas fibrillas nerviosas acompañan la distribución de los vasos; en la pared intestinal se distinguen el plexo submucoso de Meissner y el mientérico de Auerbach; las fibras parasimpáticas del X par inervan hasta la mitad derecha del transverso (esfínter de Cannon), luego las fibras son de origen plexo sacro (3er y 4to pares sacros). La iner-vación simpática proviene de los ganglios esplácnicos (11 y 12 dorsales y 1 y 2 lumbares).
Las funciones más conocidas del colon están relacionadas con la absorción de agua a nivel del cecoascendente, dejando a las heces más consistentes; también se señala que tiene acción secretora o excretora de moco, que en condiciones anormales puede ser muy abundante. Otra función es la de servir de reservorio temporal de las heces, las almacena sobre todo a nivel del colon izquierdo y recto.

Estas funciones se facilitan por los movimientos que presenta este órgano; los movimientos segmentarios o pendulares que amasan y mezclan las heces; los movimientos de masa las moviliza hacia la porción distal del colon para su evacuación. Se indica que los movimientos peristálticos en el colon son mínimos y poco trascendentes.

Es muy importante el contenido microbiológico del colon (bacterias, virus y parásitos), saprófitos en sus mayoría. Se indica que los gérmenes son 1010 por milímetro y representan el 33% del peso de las heces. En condiciones patológicas hay profundas modificaciones que traen la pérdida de agua, moco, sangre, elec-trolitos y la proliferación de gérmenes patógenos que invaden y colonizan áreas de la mucosa desplazando a los gérmenes habituales alterando la biología.

Los síntomas que presentan las colopatías son diversos, el dolor abdominal puede ser de tipo cólico (visceral) o peritoneal (somático); la estrangulación ocasiona dolor de gran intensidad. También se produce diarrea y estreñimiento, vómito, sangrado digestivo bajo que puede ser masivo, distensión o abombamiento abdominal relacionado con oclusión intestinal con falta de expulsión de gases.

Es factible la presencia de manifestaciones generales acompañando a las colopatías como fiebre, malestar general, adelgazamiento, anemia.

Es de señalar que muchas afecciones del colon se hacen tributarias de atención quirúrgica cuando en su evolución presentan complicaciones de índole infecciosa, obstructiva, hemo-rrágica o perforativa.

La presencia de una afección quirúrgica que involucre al colon trae como corolario, para precisar al diagnóstico, el empleo de métodos de ayuda diagnóstica ya sea de laboratorio o de gabinete que se indican en función de la sospecha diagnóstica. En la actualidad, con el desarrollo tecnológico, contamos con métodos de gabinete de tan valioso aporte que muchas veces ya no consideramos analizar la clínica del paciente. Los estudios de imágenes ya sean radiológicas (Rx simple de abdomen, colon contrastado, arteriografías selectivas),TAC, radioisotópicas, son muy contributorias lo mismo que la Ecografía.

Es de gran trascendencia la Endoscopía (Fibrocolonoscopía) y la Ultrasonografía. Se pueden tomar biopsias, e incluso efectuar determinados tratamientos endoscópicos.
La implementación del estudio clínico del paciente con una colopatía va a estar limitada muchas veces por la gravedad y la urgencia de dar tratamiento quirúrgico al paciente que por cuestión de tiempo no puede diferir su cirugía.

•    Aspectos Quirúrgicos

En la cirugía del colon se reconoce que las dificultades operatorias se incrementan debido a que el contenido de este órgano es altamente séptico y que puede inducir infección intraab-dominal que produce íleo, destrucción de suturas, perforación, abscesos, fístulas, peritonitis y sepsis y, a despecho de los antibió-ticos, las enfermedades del colon que requieren colotomía, colostomía o resección son operaciones que pueden contaminar la cavidad peritoneal (8).

La cirugía del colon puede tener una indicación electiva, es decir, hay tiempo suficiente para no sólo estudiar de modo integral y completo al paciente sino también para hacer la preparación local del colon, con la finalidad de lograr mayor facilidad operatoria y menor morbilidad y mortalidad. Esto no es posible cuando la afección colónica reviste características de extrema gravedad y se impone una operación de urgencia que ha de salvar la vida del paciente y muchas veces se difiere para un tiempo operatorio posterior el tratamiento quirúrgico de la causa que ocasionó la complicación grave, son cuadros severos que muchas veces precisan de colostomías descompresivas o derivativas, acompañadas o no de drenaje de la cavidad abdominal para tratar determinados cuadros de abdomen agudo quirúrgico con compromiso del colon.

Cuando se trata de una operación electiva por patología de colon se efectúa la preparación mecánica y bacteriológica del intestino en días precedentes a la intervención con la finalidad de limpiar de heces el marco cólico y disminuir o atenuar la acción bacteriana intraluminal usando antibióticos, siguiendo determinados protocolos de preparación que son muy importantes de aplicar. La limpieza mecánica se logra regulando la dieta en el preoperatorio, usando laxantes o estimulantes de la evacuación; con el fin de eliminar las heces del colon se puede lavar el intestino, si no hay contraindicación, empleado una sonda nasogástrica por la que se infunde varios litros de suero fisiológico al que se le agrega potasio (2 gr) en cada tercer litro o empleando una solución hiperosmolar; así hemos de producir una evacuación que progresivamente estará libre de heces sólidas y cada vez más limpia. Al finalizar se efectuará un control de electrolitos y se harán las correcciones necesarias (5).

De los varios esquemas para la “desinfección” de la luz del colon se reconoce como óptima la preparación usando neomicina 1 gr y eritromicina básica 1 gr VO a la 1 pm, a las 2 pm y a las 11 pm del día anterior a la operación. Puede emplearse kanamicina 1 gr cada hora por 4 veces y luego cada 6 horas por 72 horas previas a la intervención. Se usa también metronidazol 750 mgr cada 8 horas por 72 horas.

La bondad de la preparación del colon está ampliamente reconocida.

1.    PatologÍa No Maligna del Colon

1.1.    Divertículos y enfermedad diverticular del colon

Los divertículos del colon ocurren en la tercera parte de la población adulta y se incrementan con la edad. Se pueden distinguir los divertículos verdaderos muy excepcionales y los divertículos adquiridos o pseudodivertículos en los que la mucosa colónica protruye a través de zonas débiles de la pared del colon y son los que hallamos con gran frecuencia en la clínica. Los divertículos tienen gran predilección por el sigmoides y asa descendente y es probable que estén relacionados con las heces más firmes y el aumento de la presión intracólica.

La obstrucción mecánica del cuello del divertículo inicia la diverticulitis, el edema y la inflamación en la pared del colon pueden obstruir otros divertículos adyacentes y producir más diverticulitis; el proceso continúa por reacción en cadena limitado por la extensión de la zona con divertículos. El proceso inflamatorio causa estrechez intestinal que puede progresar a obstrucción colónica y semejar carcinoma, o formar abscesos que se pueden fistulizar a estructuras adyacentes o perforarse complicando la evolución.

La hemorragia masiva intestinal baja causada por diver-tículos se produce por la proximidad anatómica del diver-tículo con el vaso sanguíneo que a veces lo acompaña a atravesar la pared intestinal y ambos son comprometidos por la enfermedad. Pericolitis y edema del mesenterio acompañan la inflamación.

Los signos y síntomas varían con el estadío de la enfermedad y sus complicaciones; puede haber dolor en el cuadrante inferior izquierdo del abdomen, fiebre y alteración del hábito intestinal, a veces piuria y disuria; a veces masa palpable en F II.

Es muy contributorio el examen del colon con bario a doble contraste y la colonoscopía para descartar carcinoma. La evolución puede ser de años con episodios repetidos, pero a veces un cuadro agudo se presenta. Esquematizando, según Canonico se puede señalar que el cuadro agudo puede ser de tipo catarral y evolucionar a la curación o a la cronicidad. La forma supurada con formación de abscesos o fístulas hacia la pared o hacia un órgano vecino; o ser de tipo gangrenoso con producción de una perforación. La colopatía diverticular crónica puede ser de forma simple con episodios de bajo grado o ser de tipo pericolodivertículo hiperplástica de forma fibro-esclerosa, que va a la obstrucción, o fibrosupurada, que conduce a la perforación con formación de fístulas o produce peritonitis.

En las formas descritas algunas son de necesidad quirúrgica para su tratamiento en el que toman importancia las medidas médicas, el reposo, la sedación, los antibióticos y la dieta. El tratamiento quirúrgico se reserva para las complicaciones diverticulares: perforación, hemorragia, fistulización, obstrucción y formación de abscesos. En casos de obstrucción completa es satisfatorio el tratamiento en tres tiempos en muchos casos; en un primer tiempo se controla la obstrucción mediante una colostomía proximal; en un segundo tiempo cuando la obstrucción y la inflamación han cedido, se efectúa la resección del segmento afectando y la anastomosis correspondiente, y finalmente, cuando se ha producido la cicatrización de la anastomosis, se cierra la colostomía.

En los casos no complicados o de curso evolutivo no urgente se puede practicar el tratamiento quirúrgico en dos etapas o en un tiempo operatorio con resección y anastomosis primaria. Es importante la correcta determinación quirúrgica para cada caso.

2.    Dolicomegacolon

•    Dolicolon

Se llama así al colon muy alargado que compromete casi exclusivamente al sigmoides, se le denomina también colon o sigmoides redundante con sus extremos proximal y distal muy próximos entre sí, el meso igualmente largo con la consiguiente gran movilidad del asa favoreciendo la producción de vólvulos. Su etiología se debe al desarrollo embriológico del sigmoides que se elonga en estos sujetos y según varios autores latinoamericanos esta alteración también se produce por el tipo de dieta que consumen los habitantes de las alturas de las zonas andinas, donde la incidencia de vólvulos es mayor.

La sintomatología del dolicocolon se manifiesta en forma de deposiciones espaciadas cada dos o cinco días o más con el consiguiente abuso de laxantes. Se asocia frecuentemente con megacolon (dolicomegacolon) y su complicación más severa es el vólvulo del asa redundante con el consiguiente cuadro severo de abdomen agudo que se trata generalmente con cirugía. La torsión del sigmoides se realiza en sentido contrario a las agujas del reloj con sintomatología característica de obstrucción intestinal baja; si se agrega compromiso vascular se presenta isquemia y necrosis del asa comprometida que obligan a su resección de emergencia. Cuando no hay compromiso vascular puede intentarse la desvolvuliza-ción mediante enema, mejor si es baritado para control ra-diológico, pero es riesgoso y no es el tratamiento definitivo.

•    Megacolon

Es la dilatación crónica del colon, se le llama así cuando el diámetro transversal es mayor de 6,5 cm; la dilatación colónica generalmente ocurre en un segmento y es consecuencia de la obstrucción distal a la dilatación, ésta contiene heces, mayor cantidad a mayor dilatación y su manifestación clínica desde el inicio es el estreñimiento. El megacolon se clasifica en congénito y adquirido.

a)    El megacolon congénito, enfermedad de Hirschsprung o megacolon aganglionar se produce por la agenesia o hipogenesia de las células ganglionares parasimpáticas de los plexos mientérico (Auerbach) y submucoso (Meissner) en un segmento del intestino grueso, el cual puede extenderse a diferentes distancias en sentido proximal a partir del ano; en el 90% de estos pacientes el segmento afectado se limita al recto o rectosigmoides, sin embargo hay algunos casos descritos en que se afecta todo el tubo intestinal. La falta de inervación parasim-pática de la pared intestinal tiene como consecuencia la falta de motilidad del segmento, afectado, por lo que la motilidad de los segmentos proximales se detiene produciéndose obstrucción funcional del tránsito colónico con la consiguiente acumulación de heces en el segmento superior al segmento aganglionar y la dilatación progresiva justamente en el segmento que tiene estructura y función normales; el esfuerzo del colon normal para vencer la barrera del colon agangliónico lleva al engrosamiento de la pared desde el inicio y posterior formación del megacolon, manteniendo el segmento agan-glionar, distal al megacolon, características clínicas macroscópicas normales, lo que confundió a los primeros investigadores de esta enfermedad.

El megacolon congénito se manifiesta clínicamente con estreñimiento severo desde las primeras etapas de la vida postnatal con ruidos intestinales hiperactivos y dolor abdominal, cuando se produce la dilatación se suelen presentar náuseas y vómitos y sobre todo distensión abdominal que es mayor a más dilatación hasta observarse en algunos casos abdómenes monstruosos. Las radiografías de abdomen simple demuestran la dilatación colónica con abundante acumulación de heces; para conocer la extensión del segmento aganglionar se deben hacer biopsias múltiples de la pared intestinal, lo cual permite determinar la extensión de la resección quirúrgica.

El tratamiento puede ser paliativo en una primera etapa a fin de disminuir la dilatación, con un régimen higiénico-dietético, a veces es necesario recurrir a una colostomía proximal. El tratamiento definitivo es quirúrgico resecando todo el segmento agangliónico y anas-tomosis a nivel anorrectal con conservación del esfínter anal, para lo cual existen varias técnicas (6).

b)    Megacolon adquirido: Su etiología es diversa, así tenemos especialmente en Latinoamérica la enfermedad de Chagas (Tripanosoma cruzi) que produce la destrucción de las células ganglionares mientéricas (plexo de Auerbach), siguiendo la misma fisiopatología de la enfermedad de Hirschsprung con la diferencia de que es más frecuente en adultos y se acompaña de patología de otros órganos como miocarditis, megaesófago, etc. Existen otros casos descritos con destrucción de células ganglionares mientéricas en cuya etiología se ha considerado la anoxia, sustancia química e incluso la avitaminosis “B” debida a malnutrición en niños. Otros tipos de megacolon se presentan en niños con constipación severa que puede deberse a estenosis anorrectal congénita, a malos hábitos defecatorios que se inician desde las primeras épocas de la vida, en casos de anomalías del sistema nervioso central como la espina bífida. En adultos también se puede presentar megacolon por hábitos dietéticos alterados, por abuso de laxantes. Otra causa es la constipación psicógena o pseudoconstipación en pacientes que buscan tener extrema regularidad con una sola deposición por día, rechazando la idea de que en muchos casos es necesario evacuar dos o tres veces diarias. También se presenta el megacolon en pacientes con alteraciones evacuatorias por neurosis o psicosis; otros casos pueden desarrollar megacolon como consecuencias de permanencia prolongada en cama sin la atención adecuada.

En los casos de megacolon la sintomatología es el estreñimiento severo y balonamiento abdominal, cuando se complica generalmente con vólvulos se presenta dolor y si hay compromiso vascular es seguido de necrosis y perforación con peritonitis.

El diagnóstico se basa en la sintomatología y en radiografías de abdomen simple y/o contrastado. El diagnóstico etiológico es importante en cada caso y el tratamiento también es diferente según sea la causa que produce al desarrollo del megacolon.

3.    Alteraciones Vasculares del Colon

3.1.    Colopatías Isquémicas

Su incidencia no está bien precisada, pero se asume que es más frecuente que la isquemia del intestino delgado, y se localiza frecuentemente en el ángulo esplénico y en el sig-moides.

La colopatía isquémica puede ser causada por obstrucción progresiva de sus vasos (trombosis evolutiva) o por su taponamiento súbito (embolia); ambos ocasionan el dolor abdominal progresivo o brusco en relación con el nivel y grado de la obstrucción vascular que va a causar falta de irrigación y necrosis tisular, que puede ser grave.

Cuando el proceso obstructivo es de vasos más pequeños o distales se puede presentar la colitis isquémica, en la que hay dolor en el CII, deposiciones blandas con sangre oscura y coágulos y signos de rebote (Blumberg) en la zona. El colon con enema baritado a doble contraste puede mostrar las denominadas impresiones digitales. La evolución de las lesiones puede ser hacia la curación o hacia la saculación o la estenosis: otras veces la gangrena parcelar precisa cirugía urgente para resecar o exteriorizar el segmento necrosado.

A veces la obstrucción vascular progresiva produce cuadros de “angina abdominal”, el estudio angiográfico puede mostrar estenosis vascular que localiza preferentemente en el nacimiento de las mesentéricas o en sus bifurcaciones mayores; la isquemia arterial puede ser corregida por revasculari-zación (by-pass) Son casos de diagnóstico y tratamiento bastante finos, con apoyo de tecnología de avanzada. La frecuencia de presentación ha de aumentar con el envejecimiento de la población.

3.2.    Ectasias Vasculares o Angiodisplasias del Colon

Son lesiones singulares sobre todo del colon derecho, que pueden ocasionar hemorragia digestiva masiva baja en personas ancianas, en una incidencia próxima al 30% de las causas que producen este tipo de sangrado (6).

Las lesiones se producen por obstrucción crónica, parcial e intermitente de las venas de la submucosa cuando atraviesan la capa muscular, dando lugar a la formación de dilatación y tortuosidades con congestión de las venas y al desarrollo de comunicantes arteriovenosas más patentes, con muy poca o nula alteración arteriolar, por lo que se sigue irrigando la zona; se produce esfacelo y necrosis de la pared de las vénulas alteradas de la submucosa y sangrado de magnitud variable que a veces por su gravedad requiere cirugía de urgencia. El estudio con radioisótopos al detectar el nivel de sangrado puede ser contributorio. La fibrocolonoscopía es difícil pero puede mostrar el área esfacelada sangrante.

La resección parcelar del colon o hemicolectomía derecha es curativa en esta afección.

4.    Pólipos del Colon

La denominación “pólipo” hace referencia a su aspecto morfológico, no habla de su naturaleza. Los pólipos pueden ser pediculados o sésiles y de tamaño variable. Se indica que pueden estar presentes en un alto porcentaje de la población y son más frecuentes en los adultos y ancianos. Su localización preferente es el recto sigmoides en aproximadamente el 85% de los casos. Pueden ser únicos o multiples (Poliposis). Cuando su tamaño es menor de 1 cm las posibilidades de malignidad son el 3%, pero si es mayor de 2 cm se indica que la posibilidad se eleva aproximadamente al 68% (7).

Con los pólipos hay algunas dificultades para su correcta comprensión, a veces por la difusa terminología, los aspectos hereditarios y la controversia acerca de las posibilidades de malig-nización, pero debe de concretarse su naturaleza histológica para efectuar un tratamiento adecuado y un buen seguimiento.

Muchos pólipos son asintomáticos, otros se encuentran de modo casual. Muchos son pequeños y ameritan observación, otros dan síntomas, especialmente sangrado, rectorragia y algunos producen cambios en la defecación, tenesmo, dolor abdominal y heces con mucus.
Para su mejor estudio es necesario además del examen completo incluyendo tacto rectal, practicar rectosigmoidoscopía, colonoscopía y colon con enema opaco a doble contraste y guiar el resto del estudio clínico que conduce a conocer el estudio anatomo- patológico de espécimen precedido o no de una biopsia.

Los estudios de Morson y Bussy del St. Mark´s Hospital de Londres inducen una clasificación de las lesiones polipoideas que ayuda a clarificar su estudio; ellos consideran dos grandes grupos, uno de pólipos únicos y otro de pólipos múltiples y en ambos disinguen 4 tipos de formaciones:

La primera, que corresponde al pólipo hiperplástico, también denominado metaplásico, casi siempre pequeño, de menos de 1 cm que se presenta en forma de placa, frecuentemente es múltiple; su génesis no es clara, se indica que se produciría por hipermaduración y en su histología se aprecia un aplanamiento y desplegamiento del epitelio glandular; estos pólipos no son neoplásicos y su frecuencia es muy alta, señalándose que en necropsias de sujetos mayores de 40 años se presentan en el 75% de los casos. Tampoco hay consenso a cerca de su capacidad de degeneración maligna, señalándose sin embargo que la mucosa que rodea al carcinoma de colon es de tipo metaplástico más que adenomatoso.

Un segundo grupo de pólipos son los inflamatorios, que en su mayoría son de localización rectal, presentan en su composición reacción inflamatoria, así el pólipo linfático benigno semeja un ganglio linfático y cuando son varios se tiene la poliposis linfática benigna difusa. Hay pólipos inflamatorios relacionados con la Enfermedad de Crohn, con la colitis ulcerativa, con la amebiasis, entre otros.

Un tercer grupo corresponde a los pólipos hamartomatosos como el pólipo juvenil (Morson), también denominado pólipo de retención. Se presenta generalmente durante la primera década de la vida, generalmente antes de los 5 años y produce rectorragia y a veces protrusión através del ano como formaciones rojo oscuro como una cereza o una mora, con pedículo; se localizan en el recto y son fácilmente palpables; dentro de este tipo de pólipos se consideran los del Peutz Jeghers y cuando son múltiples se tiene la poliposis correspondiente de este síndrome.

El cuarto grupo corresponde a los pólipos neoplásicos. Se reconoce una incidencia entre el 5-10% a los pólipos adenomatosos tubulares del colon y recto en la población general, y se presentan especialmente en adultos y ancianos, localizándose preferentemente en el recto sigmoides, su potencial de malignidad es mucho menor que el del pólipo velloso habiendo controversia en lo que respecta a esta cifra. Los pólipos tubulares son los más frecuentes de hallar y se indica que representan mas del 70% de los pólipos del colon sin tomar en cuenta los pólipos hiperplásticos poco estudiados.

Los pólipos vellosos o papilomatoso o tubulovellosos son alrededor del 10% de los pólipos, que ocurren en los ancianos y producen abundante mucus que puede dar desequilibrio electro-lítico importante; generalmente tienen base de implantación amplia y su localización es preferentemente en el recto sigmoides en el 80% de casos, son de consistencia muy blanda, difíciles de palpar al tacto rectal, se considera que tienen gran tendencia a la recidiva y su índice de degeneración maligna es de alrededor del 25%, siendo mayor este índice cuando el pólipo es más grande (Lámina 12:2).

5.    SÍndromes de Poliposis Colónica

Debemos considerar la Poliposis heredofamiliar, en que se presentan múltiples adenomas en el colon, la predisposición se hereda en forma autosómica dominante y a veces pueden formar un verdadero empedrado de pólipos de diferentes tamaños en la mucosa. Se considera que la malignización se efectúa siempre en función del tiempo.

a)    En el Síndrome de Gardner tenemos poliposis colónica, asociada a tumores de tejidos blandos como quistes sebáceos, lipomas y fibromas con tumores óseos benignos (osteomas). Algunos autores señalan la presencia de pólipos gástricos, adenocarcinoma de duodeno y de vías biliares y tumor des-moides en pacientes con este síndrome; el índice de maligni-zación es muy alto (95%).

b)    En el Síndrome de Cronkhite-Canada se presenta poliposis y diarrea en pacientes mayores de 40 años, se describe también en ellos a veces poliposis gástrica, del intestino delgado, asociados a alopecía e hiperpigmentación cutánea y atrofia de uñas. Se indica que el índice de malignización es muy bajo y algunos opinan que estos pólipos no degeneran.
   
c)    En el Síndrome de Turcote se asocia a la poliposis colónica un síndrome neurológico ocasionado por un tumor cerebral primario que causa la muerte del paciente.

Para el tratamiento de los pólipos es muy importante su extirpación completa, que puede hacerse por vía endoscópica (rectosigmoidoscopía, colonoscopía) o mediante laparotomía efectuando la polipectomía o la resección segmentaria del colon comprometido, efectuando la reposición correspondiente. El estudio histológico de espécimen es mandatorio y ha de servir para precisar el diagnóstico y para organizar el control y seguimiento del paciente y a veces el planteamiento de una colectomía o proctocolectomía en función del informe de patología y el estudio del cuadro clínico del paciente.

Es importante señalar el importante aporte de la cirugía laparoscópica para el tratamiento de las enfermedades quirúrgicas del colon que en nuestro medio también se está practicando y los resultados promisorios están poniendo en evidencia el valor de este nuevo método de tratamiento (2).