GACETA SAN MARQUINA

Año IX - Nº 38 | Órgano Oficial de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos | Enero - 2000

 

PROHOMBRES DEL SIGLO XX

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Víctor Raúl Haya de la Torre



Víctor Raúl Haya de la Torre

Nació en Trujillo el 22 de febrero de 1895. Inició sus estudios superiores en la Universidad Nacional de Trujillo y a partir de 1922 se traslada a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos para estudiar Derecho y Educación.

Haya de la Torre fue humanista, escritor, orador y político. Como líder universitario asumió la presidencia de la Federación de Estudiantes del Perú (FEP) en 1919. En esta etapa de su vida organizó y dirigió el congreso de estudiantes realizado en el Cusco, en 1920, año en que fundó la Universidad Popular González Prada.

Fundó en México la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), en 1924, y posteriormente el Partido Aprista Peruano, en 1930.
  
No olvidemos que el APRA es considerado el primer partido moderno nacido en el Perú, dentro del cual Haya desenvolvió su más importante y decisiva tarea de orientador político y suscitador de ideas.

Pero, la actividad política de Haya de la Torre se inicia allá en su natal Trujillo. Su primer contacto con los libros fue en una biblioteca obrera, cerca de su casa, allí tuvo la oportunidad de charlar con los campesinos de las haciendas de Laredo, Roma, Casa Grande y Cartavio, enterándose así de la explotación y de las injusticias que sufrían por parte de sus patrones.

La inquietud personal de Haya por cultivarse intelectualmente también fue alimentada por sus amigos integrantes del grupo "Colónida" de Trujillo, sobre todo, Antenor Orrego, César Vallejo y Alcides Spelucín. Colaboró en revistas y diarios con el seudónimo de "Juan Amateur".

Como delegado del Centro Universitario de Trujillo llega a Lima en 1917 para incorporarse a la Federación de Estudiantes del Perú. Aquí conoció a Manuel González Prada, quien ejercería decisiva influencia en su posterior personalidad política de luchar tenazmente por salvar al país.

Al recorrer el Perú y apreciar nuestra realidad socio-económica, Haya de la Torre se identificó con los más necesitados. "Yo no puedo recordar al indio del Perú sin decir mi palabra de protesta y acusación. Quien ha llegado hasta nuestras soledades andinas habrá visto aquellas grandes masas de campesinos tristes, haraposos y cabizbajos, que llevan sobre sus hombros la carga de cuatro siglos de siniestra esclavitud", repetía en tono reivindicativo.

A los 22 años se matricula en San Marcos, donde terminó estudios de Educación y Derecho. Ya en Lima, sale a relucir el innato espíritu defensor de la justicia de Haya y lo demuestra colaborando en la dirección del movimiento obrero para exigir la jornada de ocho horas. El Gobierno de José Pardo, el 15 de enero de 1919, promulgó el decreto histórico de la jornada de las ocho horas. El 16 de octubre, Víctor Raúl es nombrado Presidente de la FEP.

También participó en el Primer Congreso Nacional de Estudiantes (1919). En sus debates obtuvo la aprobación para la creación de "universidades populares" y el establecimiento de relaciones amistosas con los obreros.

Al plantearse la política dictatorial del presidente Leguía movilizó a los estudiantes en defensa de las libertades constitucionales. Al respecto, Luis Alberto Sánchez señala en su libro Literatura peruana que el significativo pretexto de esta campaña fue su oposición a la proyectada consagración del país al Corazón de Jesús.

El 2 de octubre de 1923 fue apresado y conducido a la isla San Lorenzo, donde se declaró en huelga de hambre, razón por lo cual fue desterrado a Panamá. De este país pasó a Cuba y luego a México, y se desempeñó aquí como Secretario del Ministro de Educación José de Vasconcelos.

Tras esta experiencia viaja a Europa, donde permaneció hasta 1927 en cuyo lapso visitó Rusia, Suiza, Inglaterra y participó en el Congreso Antiimperialista de Bruselas, donde planteó la diferencia entre el APRA y el comunismo.

Defenestrado Leguía y habiéndose convocado a elecciones, el Partido Aprista Peruano presenta a Haya como candidato, pero al triunfar en las elecciones en octubre de 1931 el teniente coronel Luis M. Sánchez Cerro, Haya inició una intransigente oposición.

En el Congreso fue aprobada una "Ley de emergencia" que fue seguida por una persecución, culminando con el desafuero de 23 diputados apristas y su inmediato destierro. Casi 50 años después, Haya de la Torre presidió el Congreso Constituyente que elaboró la Carta Magna de 1979.

Al margen de su agitada vida política, Haya de la Torre dedicó un tiempo para plasmar sus ideas en libros que hasta la actualidad son de consulta necesaria. Entre ellos podemos citar: "Por la emancipación de América Latina", "Construyendo el aprismo", "A donde va indoamérica", “Y después de la guerra qué” y su más celebrada obra “El antiimperialismo y el APRA”.

La vida de Haya de la Torre estuvo plenamente identificada con la política peruana hasta su muerte ocurrida, a los 84 años de edad, el 2 de agosto de 1979. Sus restos descansan en su ciudad natal. “Aquí yace la luz”, reza el epitafio de su tumba.


Alberto Hurtado

La obra de Alberto Hurtado Abadía es la continuación y extensión de los trabajos de Carlos Monge, quien fue el pionero de los estudios biológicos en los andes peruanos. Nacido en Lima el año 1901, el doctor Hurtado pertenece al grupo de científicos, que con plena conciencia nacional, supo ubicar, retomar y desarrollar una obra científica de carácter nacional y lo hizo con la intención de que esa cruzada humanitaria no se perdiera en cualquier recodo de nuestra historia.

En la Enciclopedia Biográfica e Histórica del Perú de Milla Batres se señala que las investigaciones de Alberto Hurtado tienen visos de una medicina nacional, las mismas que fueron plasmadas en libros como Estudios de metabolismos básicos en el Perú, Aspectos fisiológicos y patológicos de la vida en la altura y, en colaboración con Julio Pons Muzzo y César Merino, el tratado Verruga peruana.

Asimismo, se agrega que Hurtado Abadía inició esta importante labor de investigación al ingresar a la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y posteriormente la replanteó y perfeccionó en la Universidad de Harvard, en Estados Unidos.

A su retorno, en 1930, fue incorporado a la docencia universitaria en San Marcos. En este lapso alternó la docencia con la investigación y regentó la cátedra de fisiopatología. Gozó de reconocida fama como investigador en mérito a los trabajos realizados en la altura con el hombre andino.

Debido a su prestigio alcanzado como maestro universitario, el Gobierno lo nombró Director de Salud Pública, en 1940, siete años más tarde fue designado Ministro de Salud Pública, honor que repitió en dos oportunidades durante el Gobierno del doctor Luis Bustamante y Rivero.

Tras estas experiencias en el sector público, en 1956 es elegido Decano de la Facultad de Medicina de San Marcos, cargo que desempeñó hasta 1961. Posteriormente, junto a un grupo de docentes de la Decana de América, entre los cuales se encontraba el doctor Honorio Delgado, desconocieron el cogobierno estudiantil y como consecuencia fundaron la Universidad Peruana Cayetano Heredia, ejerciendo el decanato en la primera etapa de la naciente Facultad de Medicina de la nueva Universidad hasta llegar a ser el Rector de dicho centro de estudios.

El doctor Alberto Hurtado recibió numerosos premios y reconocimientos, siendo uno de los más importantes, sin duda, el Premio Bernardo Houssay otorgado por la Organización de Estados Americanos.


El Instituto Nacional de Biología Andina

En 1931 la Universidad Nacional Mayor de San Marcos crea el actual Instituto Nacional de Biología Andina a sugerencia del profesor Carlos Monge quien asumió la dirección para luego dejarle la posta a Alberto Hurtado, quien desempeñaba el cargo de Director de Investigaciones de dicho Instituto.

El doctor Hurtado le dio al Instituto Nacional de Biología Andina la pulcritud científica que personalmente lo caracterizó. Sus valiosos aportes estuvieron orientados especialmente a la fisiología en reposo y esfuerzo físico del hombre en el ande.

Alberto Hurtado partió del mundo de los mortales en 1983, cuando desarrollaba investigaciones sobre la adaptación del hombre en las alturas, sin duda, la principal inquietud que animó su vida como médico y humanista.

Alberto Hurtado


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