
Prólogo
Hemos recibido el grato encargo de
ordenar una antología de cuentos (mayormente breves) de autores que, en diversas épocas
del siglo XX, hayan estudiado o ejercido la docencia en San Marcos. No hay ni habrá otra
condición; y por ello esperamos que éste sea sólo el primer tomo.
Hacer una historia del cuento peruano en San Marcos es casi
coincidir con la del país; aquí, en sus aulas viejas o nuevas, se forjan los llamados
"fundadores" del cuento nacional, entre ellos Carlos E. B. Ledgard, Abraham
Valdelomar, o José Antonio Román. Los estudios previos de Alberto Escobar y Ricardo
González Vigil nos han sevido de principales guías, aunque sin opacar otros esfuerzos y
otras antologías.
En cuanto a la evolución del género, lo más natural nos parece
seguir las escuelas literarias. Así, los primeros textos del siglo pasado brotaron del
innegable influjo modernista; sin embargo, a veces en un mismo autor, por ejemplo en
Valdelomar, las tendencias románticas, regionalistas y modernista se mezclan. Entre
otros, como en Clemente Palma, el modernismo, el decadentismo y la variedad de cultismo le
quitaron espontaneidad en la prosa. En cambio, Román escogió con mucho tino sus influjos
y sólo le preocupaba escribir bien, aunque quizá "escribir bien", como decía
Cortázar, nos aleja del medio donde vivimos.
Luego viene otro grueso filón, el de los indigenistas. El tiempo
ha termiando por seleccionar a los mejores, y ha premiado a López Albújar no sólo como
iniciador de esa tendencia, sino como gran novelista del mestizaje, del mulato, del cholo,
de cualquier clase de criollo peruano, y en ese camino lo han acompañado Alegría,
Arguedas y Diez Canseco.
Cuando los narradores de los 50 empezaron a escribir desplazaron
muy rápidamente a los "costumbristas". Así de fuertes son los vientos de la
historia y de las modas artísticas. Entre ellos esrán los principales
"experimentadores".
Dentro de la variadísima profusión de narradores que surgen en
1945, la escuela realista aparece como adalid, pero por poco tiempo; luego, hay toda clase
de cruzamientos, de "esperimentos" literarios de verdad, en cuyos extremos
quedan lo real y lo fantástico, pero ya nada es puro o nítido. En el segundo volumen
veremos aún más clara esa rica ambigüedad.
Dicho esto, ¿ cómo ordenar los cuentos ? ¿ Sólo seguir
cronológicamente la sucesión de las escuelas y las fechas de nacimiento de los autores ?
Y en vez, ¿ cuál cuento poner primero, a fin de destacar la evolución del género, el
cambio más o menos visible o el posible influjo de ese texto en otros posteriores ?
La finalidad de este libro no es demostrar que, en siglo XX,
hemos tenido en San Marcos escelentes cuentistas. Eso lo sabe todo el país. Nos
importa más señalar aquella evolución del género, quiénes fueron los auténticos
pioneros, quiénes los que culminaron mejor las diversa tendencias, y cómo fue la
alternancia de gustos y modas.
Por ello, ordenar los cuentos por fechas de nacimiento de autores
nos parece una costumbre fácil, quizá pedagógica, pero tambíen improductiva. Mejor
sería efectuar una segunda lectura, basada en las fechas de publicación (o redacción)
de los textos, a fin de seguir realmente el curso del cuento peruano. Para facilitar esa
segunda aleccionadora lectura, hemos consignado las fechas de publicación, al final de
cada texto, a fin de gozar no sólo de los pioneros, de los que abren los caminos, sino
asimismo de los que culminan algunas tendencias. Por otro lado, a veces hemos preferido
publicar el primer texto de un autor famoso, para que se vean los humildes comienzos y se
contrasten luego con las obras ya logradas, las que conocemos todos.
Por lo demás, éste es sólo el primer volumen de la antología
que les ofrecemos.
Lima, 12 de mayo 2001
450
años de la fundación de San Marcos
Carlos Eduardo Zavaleta
Sandro Chiri Jaime
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