Maynas

 

¿Qué se produce en esta vasta región de selva y ríos ubicada al nororiente del Perú? Las naciones nativas se encontraron en el siglo XVIII en un nivel de desarrollo social de recolectores, pescadores y cazadores; aunque algunas naciones por acción de los misioneros y autoridades políticas desarrollaron una agricultura de sobrevivencia, siempre fue frágil, pues los nativos se inclinaron por la caza y la pesca dejando a sus mujeres el cuidado de las "chacras". Además, la agricultura en las naciones del oriente peruano no llegó a desarrollarse por las limitaciones de ser las tierras poco fértiles, su reducida población para realizar un trabajo intenso de tala de bosques, corte de malezas y, también, por la dificultad para poseer herramientas de trabajo. Estas condiciones limitantes fueron las determinantes y no la opinión casi generalizada de particulares y funcionarios de que los nativos eran salvajes, brutos e irracionales. Lo acotado en último término carece de sustento, pues testimonios de personas que vivieron con los nativos selváticos, así como algunos misioneros y autoridades colonialistas, nos han dejado una imagen diferente a la que se ha difundido más profusamente. Al respecto, un informe categórico de 1790, acerca de la capacidad productiva de los pueblos selváticos, demuestra lo contrario: "No son menos diestros e industriosos para hacer todos los instrumentos así de guerra, como precisos para buscarse el sustento con un hacha, machete, y un cuchillo hacen cuanto necesitan, y a veces dejan admirados a los Europeos de sus obras fabricadas sin todo aquel aparato de herramientas que tienen los artesanos" 86. Y es que nuestros nativos no sólo recolectaban gomas, cera, zarzaparrilla, sangre de drago [sic], pescaban, cazaban, sino que también producían sus propias armas y artículos artesanales.

Los Pebas, Ticunas y Camucheros, ubicados en el bajo Marañón (selva norte), se especializaron en producir una variedad de venenos que tuvo gran demanda en los pueblos nativos, pues fueron utilizados para la caza y, también, por algunos hechiceros en sus sortilegios para causar el mal. Parece ser que esas naciones fueron las únicas en producir veneno que se "derramaban" a otras regiones. Las naciones del río Napo: Añangos, Payaguas y Encavellados, producían hamacas que fueron muy apreciadas por su confección en todo el Marañón; de modo similar los de Urarinas hicieron uso de la palma del Cachiguango para elaborar unos hilos que, al unirlos con tramas de algodón, sirvieron para confeccionar vestidos. También por la abundancia de pájaros de diferentes colores, hicieron uso de las plumas que, una vez cosidas y enceradas, las convirtieron en quitasoles, colchas y aun sombreros. En Xeveros, ubicada en la confluencia del Huallaga con el Ucayali, las naciones Paranapura, Cutinanas y Xeveros fabricaron buenas petacas de bejuco que sirvieron como muebles para el traslado de los viajeros; además fabricaron ladrillos para hacer casas.

Otro producto importantísimo para la economía de la selva lo constituyó la sal. Por Yurimaguas y Muniches estuvo el cerro de la sal que se ubicaba por el río Cachiyacu (agua salada), en la zona de Yurimaguas, pero también hubo sal en la confluencia del río Paranapura con el Huallaga. La sal fue utilizada para conservar el pescado y, posteriormente, comercializarlo en las ciudades de mayor población.

Otra actividad generalizada de los nativos fue la de obtener manteca de las charapas (especie de tortugas), labor sencilla, pues bastaba esperar a que estos animales anfibios salieran a las playas de los ríos a ovar, y proceder, mediante lanzas o arpones, a matarlas para después extraerles su grasa. Un buen número de productos que le sirven para truequear, o entregar a los misioneros o al gobernador, los nativos lo obtienen sin mayor especialización, invirtiendo sólo tiempo como, por ejemplo, gomas, resinas, cera, zarzaparrilla, vainilla, aceite de copauba, cacao, sangre de drago, barbasco, etc.

De otro lado, son expertos en producir una variedad de chichas en base a la fermentación de toda clase de frutas, raíces, granos y el famoso masato en base a yuca. Por la facilidad en obtener estas bebidas espirituosas fueron muy entregados a la embriaguez en opinión de misioneros y españoles.

Al interior de las naciones selváticas existe una clara división del trabajo, ya que las mujeres se dedican a hilar, hacer botijas, tinajas, cántaros, cuidado de la casa, chacra, de algunos animales de corral si los tienen, mientras que los hombres se especializaron en la caza y pesca. Como la mayoría de la producción proviene del campo, mediante la caza y pesca, ello incidió para que fueran reacios a dedicarse a la agricultura y, consecuentemente, al sedentarismo, pues aun reducidos por los misioneros en pueblos, su tendencia a seguir practicando la caza y pesca, hizo muy frágil su permanencia en un determinado pueblo. Además, la maleza exuberante y las pocas herramientas que poseían: machetes, cuchillos, hachas, etc., no les permitió talar árboles y luchar continuamente contra la naturaleza que inunda de maleza los pueblos y aldeas.

Por ello es entendible la vuelta a sus actividades de pesca y caza. Todas las naciones se dedican a la pesca por la cantidad y variedad de peces existentes en dos, lagunas y quebradas y, de otro lado, la cantidad numerosa de fauna hizo que fuesen diestros en estas actividades, obteniendo el sustento diario familiar internándose en la selva para regresar después con abundante productos. (Hoy para los selváticos que viven en Lima la carne de mono es un manjar exquisito, así como el cuy lo es para el poblador de la sierra). La caza y pesca hizo de las naciones selváticas expertos en confeccionar instrumentos como arcos, flechas, arpones, anzuelos, estólicas y, sobre todo, las cerbatanas o bodegueras: "por cuyo largo cañón despiden con bastante alcance los virotes (varita muy delgada y puntiaguda) llevando con la parte más gruesa un poco de algodón para fijar la dirección, y envenenado el otro extremo que remata inmediatamente el ave o cuadrúpedo a quien le dispararon pólvora sorda, que asegura los tiros sin espantar los demás animales que están inmediatos, y los que sucesivamente van siendo objeto y víctima de la destreza de estos cazadores"87.

Este nivel de desarrollo de las naciones selváticas alcanzado con la recolección de frutos, raíces, caza y pesca, fue suficiente para satisfacer sus necesidades de subsistencia y aprovechado, institucionalmente, por los pocos blancos y misioneros que representaron el sector social dominante en la región. Sin embargo, tanto la Corona (gobernador), como la Iglesia (misionero), trataron de introducir nuevas tecnologías en las Naciones selváticas con la finalidad de aumentar la productividad del trabajo nativo, pero el intento fracasó por las condiciones del medio y el grado de desarrollo alcanzado por los nativos. De modo que resulta comprensible que durante el largo periodo colonial, y aun republicano, no se observen mayores cambios en la forma de producir bienes de consumo e intercambiables de las naciones selváticas, ya que los conocimientos que adquieren lo realizan en su praxis cotidiana, la cual es trasmitida de generación en generación sin adicionar mayores cambios y, por ello, el modelo permanece casi inmóvil, no sólo porque el comercio no logró drenar la forma de producir en los nativos, sino también porque las necesidades de éstos fueron frugales y les bastó las yucas, pescado, monos, pájaros, plátanos y algunas raíces, para satisfacer su necesidades primarias. Además, la introducción del arado que hubiera incrementado la producción, fue difícil en aquellos tiempos, no sólo por la falta de tierras labrantías, sino también por la baja población que dificultaba el trabajo de desbrozar el campo, talar bosques, cortar malezas, necesitándose herramientas que fueron escasas y de baja calidad. Es decir, todo coadyuvó para que el modelo de producción de las naciones selváticas en base a la recolección, caza y pesca, permaneciera estable en esta vasta región, aprendiendo de manera ocasional algunos oficios artesanales más por su praxis cotidiana, que por enseñanza, como lo hace saber don Francisco de Requena: "Más harían los Indios de Maynas si hubieran tenido Maestros quienes les hubieran enseñado útiles ocupaciones, pudiendo decirse que los pocos conocimientos que han adquirido, los han merecido a su experiencia, pues de tantos años de conquista se ha descuidado mucho su policía y cultura"88.

Sabiendo lo que se produce en la región nororiental y oriental, pasemos a tratar su circulación, es decir, el comercio, que por las dificultades de los caminos, las distancias entre pueblo y pueblo, la imposición por parte de autoridades políticas y eclesiásticas, en esta vasta zona las relaciones mercantiles no fueron difundidas en todo el cuerpo social. Nos vamos a permitir una exposición y análisis de toda la región materia del presente estudio, aunque haremos referencias puntuales en algunos casos en base a información documental para diferenciar una zona de otra.

 

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84. ADA. Ibidem, fs. 11 v.
85. AAL. Causas Civiles, legajo 227, año 1813, fs. 72.
86. ALRE. LEA?16?88?A. Caja 16, fs. 8.
87. ALRE. LEA? 1 6?88?A, Caja 16, fs. 8.
88.ALRE.ibid.,fs.9.

 

 

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