Moyobamba

 

Iniciemos citando la ubicación que hace Restrepo de Moyobamba: "Hacia el este se encontraba la provincia de Moyobamba. Limitaba al norte con las misiones de Maynas, al sur con la conversiones de Huailillas, al este con la provincia de Lamas, y al oeste con la de Chachapoyas. Sólo existía su capital, la ciudad de Santiago de los Valles de Moyobamba situada a orillas del río Mayo, afluente del Huallaga. Su superficie total era de unos 5,000 km2 aproximadamente" (Restrepo, T. I: 60). Por su parte, el Mercurio Peruano se refería en estos términos: "La Provincia de Moyobamba se reduce a solo dos Curatos; el primero su nombre, y el segundo Soritor [...] situada en un llano tan dilatado que hace horizonte sin que se distinga cerro alguno. El terreno es montuoso, muy húmedo, y lleno de ciénagas a causa de los muchos ríos caudalosos que lo inundan." (T. V: 219). La población de la provincia de Moyobamba fue mucho menor que la de Chachapoyas como se aprecia en el siguiente cuadro:

Lo primero que llama la atención es el gran número de mestizos que radican en Moyobamba a fines del siglo XVIII, alcanzando un 55% y que, me atrevo afirmar, debe ser el porcentaje más alto a nivel colonial?nacional, pues sólo hemos encontrado una presencia considerable de mestizos en Huánuco, aunque mucho menor: 32% (Reyes 1992:142); de igual manera, es destacable la presencia de pardos libertos: 7,8% que casi es el doble a nivel nacional. Todo lo contrario sucede con los indígenas que se nos muestra débil, muy por debajo del 60% a nivel colonial?nacional, pues apenas llega a un 27%. La estructura poblacional de Moyobamba a fines de la Colonia difiere enormemente de la que se tiene a nivel colonial-nacional, aunque es posible que la información demográfica pueda estar velada, en la medida que no puede descartarse que buen número de indígenas hayan adoptado la casta de mestizos para liberarse de las onerosas cargas feudales que gravaban su economía familiar. Esto es factible, pero tiene que demostrarse documentalmente y nosotros no estamos en condiciones de hacerlo por el momento, de modo que tenemos que aceptar las cifras que nos alcanza Restrepo.

El aislamiento y dificultad para comunicarse con Moyobamba se confabuló para que la información que ordenó levantar el virrey Gil de Taboada y Lemus sea pobrísima desde el punto de vista poblacional. Don José Narbona, sacerdote de Moyobamba, en oficio elevado al corregidor en 1794 trató de justificar el poco conocimiento que tenía de su Curato aduciendo que cuando: "se me entregó el archivo (en 1791); pero ¿qué archivo? Un tercio de papeles desencuadernados y sueltos, húmedos, sucios, rotos, apolillados, podridos, quemados, destrozados y deshechos", en suma, un desastre de archivo, pero que él poco había hecho a la fecha de emitir su informe (1794), por ello no informó nada.

Santo Toribio de la Nueva Rioja. En 1782, habiendo visitado esta zona el obispo Martínez de Compañón, observó la gran disminución en una serie de pueblos donde sólo encontró entre 3 y 5 familias en los pueblos de Capital, Soritor, Yarani, Toé, Nixaque, Avisado y Yantalo que tenía 20 familias, todas en completa decadencia y disminución de sus habitantes, procediendo a unir todos estos pueblos y fundar Santo Toribio de la Nueva Rioja y, a partir de esa fecha (1782), la población fue en aumento, existiendo 230 personas de indios, españoles, mixtos, mulatos y cuarterones en 1794.

Chachapoyas y Moyobamba, lugares ubicados en el extremo noreste relativamente aislado del virreinato del Perú, se nos presenta con una baja densidad poblacional, una difícil recuperación demográfica y una peculiar composición racial que la diferencia del resto del país, como puede observarse en el siguiente cuadro resumen:

 

 

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