1. DEMOGRAFÍA
Chachapoyas, Moyobamba y Lamas, zonas
ubicadas en la región nororiental del Perú colonial, formaron parte de la Intendencia de
Trujillo y, en la práctica, también lo fue la Comandancia de Maynas pues, por su
proximidad, no pudo substraerse de ingresar a la influencia del más poderoso virreinato
de esta parte de América del Sur: Perú, como lo demostraremos más adelante con
testimonios y pruebas documentales. Iniciémonos, pues, con Chachapoyas.
Chachapoyas
Baltasar Jaime Martínez de Compañón,
Obispo de Trujillo (1780-1790), realizó una extensa visita a su Diócesis, fundando y
trasladando pueblos, recopilando información etnográfica, demográfica, sobre fauna y
flora dentro del ambiente intelectual de las Reformas borbónicas y un renovado interés
por conocer lo nuestro, de saber qué éramos, como se va a plasmar en la Revista Mercurio
Peruano. El poco conocimiento de nuestro territorio en el siglo XVIII se refleja en los
límites de Chachapoyas, cuando Martínez escribe: "La provincia de Chachapoyas
carecía de unos límites definidos [...] limitaba al sur con la provincia de Pataz y las
Conversiones de Huailillas o montañas de Indios infieles (Conversiones de Hibitos y
Cholones) ('habitan a orillas del río Huallaga entre los distritos de Tingo María y
Pachiza': Paz Soldán), al este con la de Moyobamba y al norte con el Obispado de Quito
[...] Finalmente al noroeste limitaba con la provincia de Jaén y al oeste con la de
Cajamarca" (Restrepo T. I: 59). Por su parte, el Mercurio Peruano nos entrega la
siguiente descripción: "Entre estos se debe numerar la Provincia de Chachapoyas de
la Intendencia de Truxillo, súmamente fértil y abundante, y en donde parece derramó el
Criador [sic] todos sus tesoros." (T. V: 215). Agrega algo más, Chachapoyas se
deriva de Sachapullo: "que quiere decir monte de nubes por las muchas que
aparecieron, donde yace la ciudad, al tiempo de fundarse".
Aproximadamente la provincia de Chachapoyas tenía una extensión de 19,000 km2 a fines de
la Colonia. En 1786, sin considerar los 35 eclesiásticos, Chachapoyas tenía la siguiente
población:
Se calcula que por estos años ?fines del siglo XVIII?, la ciudad de Chachapoyas tenía
una población de 4,000 habitantes que, para la zona, era considerable, explicándose por
ser un lugar de tránsito obligado para ingresar a la selva vía Moyobamba. Si hacemos una
simple comparación de la población de Chachapoyas con el censo nacional de 1791,
obtendremos lo siguiente: en lo que respecta a indígenas no hay mayor diferencia: 59,5%
contra 60%; donde sí lo hay es en los mestizos: 34,5% contra 24%; de igual modo con los
blancos (españoles y criollos) 5,2% contra un 11% y negros libertos y esclavos 1% contra
8%. En conclusión, poblacional y étnicamente en Chachapoyas, a fines de la Colonia,
existe una abrumadora mayoría de indígenas y mestizos (94%) y una minoría de blancos y
negros (6%). Estos extremos étnicos sólo pueden encontrarse en los pueblos ubicados en
la sierra sur y sobre alturas que van sobre los 3,000 m.75
Salta a la vista que la provincia de Chachapoyas es una zona despoblada, pues su
población apenas significó el 1,8% del total del Perú a fines de la Colonia. Esto tiene
su explicación, no sólo por el aislamiento que era producto de la distancia, sino
también por las condiciones climáticas que no permitieron un aumento poblacional
sostenido, así como por las condiciones negativas para encontrar riquezas, falta de
caminos, etc. En 1794 el virrey Gil de Taboada, deseoso no sólo de conocer las riquezas
que albergaban lo dominios bajo su responsabilidad, solicitó se le informara sobre la
población de sus lugares. En cumplimiento de esta orden el subdelegado de Chachapoyas,
don José Fabián Rodríguez de Mendoza, instruyó a los curas de su jurisdicción para
que procedan a informar sobre población y producción de sus Curatos. Uno de los primeros
en hacerlo fue el vicario de Chachapoyas, don José de Urteaga, quien escribió desde:
"que sirvo [en] Chachapoyas, [...] mayor es la disminución y decadencia que el
aumento, tanto del Vecindario de lustre, como en las facultades [sic], por defecto de los
Comercios.". Esta apreciación general del vicario de Chachapoyas se refleja en los
informes que van a ir llegando de los diferentes pueblos al subdelegado Rodríguez de
Mendoza.
Balsas: "Puerto Real por donde pasan al Marañón pagando dos reales de flete por
cada carga [...] El calor que allí se experimenta es excesivo, y sus habitantes son
indios y mestizos" (Mercurio Peruano, T. V: 218). Balsas, con condiciones climáticas
poco propicias para la vida, mereció un informe escueto del sacerdote Luis de Reyna en
estos términos: "Que por lo que mira a los Individuos que la componen, no he notado
novedad en disminución, ni aumento".
Chiliquín: "[...] tiene por anexos a distancia de seis leguas poco más o menos a
Quinjalca, Vituya, Cuelcho y Yuramarca (Mercurio Peruano, T. V: 217). Sin embargo, el
informe del sacerdote Marcos Muñoz en 1794, difiere con esta cita, pues afirma que son
siete los pueblos: Quinjalca, Goncha, Coelcho, Vituya, Yurumarca, Taupa y Chiliquín y
todos ellos: "desde ahora cinco años, no han tenido mengua, ni aumento en sus
viviendas".
Levanto: "Situado al sur de Chachapoyas, dista de allí tres leguas, y en él se
venera una milagrosa imagen de María Santísima, que los Conquistadores conduxeron desde
España. Tiene tres anexos nombrados Colcamar, Huancas y Sonche" (Mercurio Peruano,
T. V: 216). En el Curato de Levanto estaba el sacerdote Leandro Rodríguez (¿de
Mendoza?), quien esquivamente respondía así: "acerca de sus habitantes digo, que
estos están en ser, con poco más, o menos, respecto a que por los que mueren van
reponiendo los que nacen, con lo que queda contestado". Así de oscuro.
Olleros: "[...] colocado al N. de Chachapoyas contiene un terreno rodeado de páramos
y cordilleras frígidas y elevadas, e inundado de muchos ríos que corren por las
quebradas que hay entre sus pueblos, de suerte que estos en tiempo de aguas son
intransitables. Sus anexos son Taulia, Diosan, Yambajalca, Casmal... Mian..."
(Mercurio Peruano, T. V: 217). A diferencia del sacerdote Leandro Rodríguez, el de
Olleros, Pedro Muñoz de Pando, es más explícito y su información nos muestra una zona
donde ha habido: "una absoluta disminución de los individuos" pues en los
pueblos de Olleros, Diosan y Casmal apenas había en 1794 "sesenta y un
tributarios" que comparado con los 6,000 indios que trasladó de la montaña Naranjos
hace 200 años el Arzobispo Santo Toribio Alfonso Mogrovejo, resulta elocuente la
disminución poblacional, quedando sólo como testimonio por aquel entonces, los restos
del hospital que mandó construir el Arzobispo.
Algo similar existe en los otros pueblos, así Yambajalca a donde también Santo Toribio
de Mogrovejo trasladó gente de la montaña en "número grande de Gentes",
apenas si se cuentan 40 tributarios. En el pueblo de Taulia existe una catástrofe
demográfica pues sus anexos Yabamba, Yalmal, Bagazán y Yampata se encuentran extinguidos
y sólo se cuentan 39 tributarios.
Cheto: "[... ] tiene tres anexos bastante infelices y despoblados, Soloco[...],
Chelel [...], Cochamal
[...]" (Mercurio Peruano, T. V: 216). La información documental que nos sirve de
comparación es mucho más elocuente, pues en ella se afirma que Cheto, años atrás, fue
Curato, y sus anexos de la Oya, Cochamal y Chelel se encuentran arruinados, existiendo en
1794 sólo Cheto y Soloco con 48 tributarios.
Aquí es interesante mencionar que los pueblos de Yambajalca, Taulia y Soloco que en 1758
apenas tenían 15 tributarios, en 1794 el primero tiene 40 tributarios y los dos restantes
30. No sucede así con Olleros, Diosan, Casmal y Cheto que van "en
disminución". ¿A qué se puede atribuir este aumento poblacional en unos pueblos y
disminución en otros que viven en la misma zona, bajo el mismo clima, "sujetos a una
misma industria y negociación"? El sacerdote da su respuesta: "[...] a la
diferencia de costumbres, los primeros dichos Pueblos adelantados, son inclinados al
trabajo industrioso, guardan puntual economía en sus propios, o Caxas de Comunidad, aman
el interés en cuanto les proporciona vida cómoda, mantienen casas espaciosas, limpias, y
proveídas de muebles aptos para el descanso, son inteligentes en la lengua castellana,
afables, cuanto los Olleros son holgazanes, viciosos, y que si no los constriñera las
obligaciones del Real Tributo, y otras de su incumbencia, prontamente darían en el
barbarismo de la gentilidad", sentenciando: "[...] que no aniquila tanto a la
naturaleza humana el mal clima, cuanto el vivir contra las reglas de la razón".
Aquí resulta oportuno comentar que, no obstante haber transcurrido 200 años de la visita
a estos lugares de Santo Toribio de Mogrovejo, se recuerda con bastante precisión el
traslado de 6,000 pobladores de Naranjos, cuya ubicación puede estar por el pueblo de
Jeberos (Alto Amazonas), lo que nos indicaría que la selva, a la llegada de los
españoles (siglo XVI), estuvo bastante bien poblada, y que a partir de esa fecha se
produjo la debacle demográfica, no produciéndose una sostenida recuperación poblacional
en la región en el siglo XVIII, como sí se verifica a nivel colonial-nacional.
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75. ADA. Año 1794. «Expediente sobre el aumento o disminución
de Pobladores de este Partido de Chachapoyas».
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