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ECONOMÍA POLÍTICA DE LA PRIVATIZACIÓN*
PETROPERÚ: VENTA DE LA REFINERÍA LA PAMPILLA *


En la historia republicana, el petróleo continúa siendo un tema sensible. Más de un gobierno ha sido cuestionado debido a políticas poco “transparentes” respecto a los contratos petroleros y las negociaciones con el capital transnacional. Desde las primeras décadas del siglo se fueron forjando las ideas nacionalistas acerca del control sobre este recurso natural, escaso, no renovable, que mueve la economía de los países. Bastaría recordar el artículo de Jorge Basadre publicado en la revista Amauta “Mientras ellos se extienden”, o toda la bibliografía sobre la Brea y Pariñas, y la presencia de la IPC (Standard Oil).

La participación estatal sobre tan vital recurso tuvo partida de nacimiento el 9 de octubre de 1968, dando origen a PetroPerú sobre las bases de los activos de la IPC y la Empresa Petrolera Fiscal. Se puede decir que la imagen de PetroPerú está en la “conciencia nacional”; y el sentido común de la gente expresado a través de diversas encuestas señalan que, a pesar de las privatizaciones de las unidades más importantes de PetroPerú, ¿por qué vender una empresa rentable y eficiente?

Más aún en una coyuntura problemática con nuestros vecinos, Chile y Ecuador, que modernizan sus empresas estatales de petróleo y no tienen prevista la privatización de las mismas. A pesar del discurso liberal, el desgraciado conflicto con el Ecuador en enero del 95 demostró la naturaleza estratégica del petróleo y la importancia de PetroPerú, abasteciendo oportunamente a nuestras Fuerzas Armadas y ofreciendo sus diversas instalaciones al servicio de las operaciones militares.

Sin embargo, el gobierno durante 1996, no sólo reafirmó la decisión política de privatizar por partes la principal empresa del país. Desde 1991 se han transferido al capital privado las filiales de PetroPerú, 78 grifos, SOLGAS, Petromar, Transoceánica y el liquidado Serpetro, empresa de perforación y servicios petroleros en el mar, además de la refinería La Pampilla, el Lote 8/8X, la Planta de Lubricantes Petrolube y el Lote X/XI de Talara.

En tal sentido, urge realizar una evaluación de conjunto del proceso de privatización de la actividad económica empresarial del Estado en general y del sector hidrocarburos en particular. Por ello, en el presente artículo sólo se trata de realizar un balance sobre la privatización de la unidad más importante de PetroPerú, la refinería La Pampilla. Ello significa tratar acerca de la rentabilidad del negocio petrolero, antecedentes, importancia productiva, subasta, postores y los posibles efectos en la economía nacional y consumidores.

El estudio de la privatización en el sector permitirá establecer las nuevas características de la actividad petrolera en el Perú, en el marco de las políticas de desregulación y “libre competencia”. Pues a nuestro parecer la fragmentación significa quebrar la unidad tecnológica y material del “todo y las partes”, lo cual está provocando incrementos de costos y de los precios en los combustibles.

¿Qué argumentos sustentan técnicamente la privatización de PetroPerú que, sin lugar a dudas, constituye la “peor de las opciones” para la economía, los intereses empresariales de la industria, el interés del consumidor y claro está la seguridad nacional?

Al margen de las declaraciones oficiales provenientes del Ministerio de Energía y Minas, en el sentido de señalar el proceso de privatización de PetroPerú como “irreversible porque es irreversible”, o que se privatiza “duela a quién le duela”. Expresiones estas, que distan mucho de las recomendaciones del Banco Mundial, en el sentido de que las privatizaciones debieran procesarse con la debida transparencia y sustentarse en una opinión pública favorable.

La ausencia de argumentos sólidos se percibe cuando a nivel de la consultora Booz-Allen & Hamilton (Informe Preliminar, abril de 1993) se señalaba que una razón de fuerza para la transferencia por partes estaba en relación a que ninguna empresa extranjera quería aparecer como la “nueva IPC” (International Petroleum Company) de triste recordación en la historia del Perú.

El otro argumento estaba en relación al “poder de compra” de una empresa que tiene activos valorizados del orden de US$ 4000 millones y que, previa encuesta a posibles compradores nacionales éstos no estarían en la capacidad económica de asumirla en su integridad.

En verdad, sin estudio técnico alguno, en julio de 1992 el Gobierno a través del Ing. Jaime Yoshiyama como Ministro de Energía y Minas se comprometió ante el Banco Mundial para la venta por unidades de negocios. Esta fue una condicionalidad exigida al país por parte de la multilateral para acceder a los préstamos que financian las “reformas estructurales”.

Mas, luego de haber tomado tal decisión, de espaldas al país y sin consulta previa se contrató a la consultora “Booz Allen & Hamilton”, para que justifique tal decisión política, fijándole un parámetro: ¿Cuál es la forma más rápida de vender PetroPerú? Evidentemente por partes.

Al respecto, el libro del Ing. Daniel Saba, Memorias de un Confeccionista, historia del proceso de privatización de PetroPerú, constituye un testimonio de excepción sobre la improvisación que caracterizó dicho proceso. Igualmente, el libro de Raúl Wiener “La Venta Sucia” realiza un análisis del marco institucional y de las características políticas de la venta de la principal empresa del país.

Rentabilidad del negocio

PetroPerú desde su inicio como unidad empresarial perteneciente al ámbito de la actividad económica del Estado, a pesar de las interferencias políticas de los distintos gobiernos de turno, ha generado en la mayoría de los años beneficios netos, (Véase Cuadro N° 1).

Cuadro N° 1 Utilidades netas (pérdidas) de Petroperú 1969-1994 (Millones de dólares)

Año

US$

Años

US$

1969

5,2

1983

32,5

1970

9,8

1984

8,7

1971

4,6

1985

33

1972

6,7

1986

(154,0)

1973

7,8

1987

(411,0)

1974

10,0

1988

(1470,0)

1975

5,4

1989

(512,0)

1976

14,4

1990

(831,0)

1977

0,0

1991

(227,0)

1978

4,5

1992

(5,0)

1979

10,7

1993

85,0

1980

23,7

1994

183,0

1981

1,7

1995

65,0

1982

6,2

 

 

FUENTE: Memorias. Petroperú. varias. Petróleos del Perú, en cifras 1969-1993,
1969-1984: Petróleos del perú en cifras
1985-1992: Petroperú en cifras 1993
1985-1994: Informes petroperú
1995: Se deducen las partidas inusuales


En verdad estimar la rentabilidad es un asunto de primer orden, tanto para su valorización como para la lucha contra la pobreza. Por ello, el precio de PetroPerú como empresa integrada debiera ser distinto al de sus partes. ¿Cuánto valía en el mercado una empresa, que en el pasado cercano, ha tenido ingresos por ventas anuales que bordean los US$ 1500 millones y que ha generado importantes utilidades?

En tal sentido bien vale la pena tener presentes las utilidades operativas de los dos últimos años: US$ 275 en 1994 y US$ 223 en 1995. Tal como se expresa en el Cuadro N° 2 el Estado de Ganancias y Pérdidas por Función, a diciembre de 1995, PetroPerú ha generado Ingresos por Ventas del orden de S/. 3 488,151 soles (US$ 1500 millones de dólares. Y la Utilidad Operativa ha representado S/. 514 878 ( US$ 223 860 al tipo de cambio de S/. 2,30 por dólar)

Cuadro N.° 2 Estado de ganancias y pérdidas por función (En miles de nuevos soles)

Concepto

Reexpresado al IV trim. 94 1994

Ejecución al IV trim. Ajustado 1995

VENTAS NETAS

3451,683

3488,151

A Terceros

3425,683

3488,151

A  Filiales

0,000

0,000

Otros Ingresos Operaciones

36,194

111,410

A terceros

36,194

111,410

A Filiales (o principal) y afiliadas

0,000

0,000

Total Ingresos

3487,877

3599,561

COSTOS DE VENTAS

2675,453

2936,081

Existencia Inicial

353,601

352,102

Compras

1777,274

2113,104

Gastos de Operaciones 

1000,049

1021,062

Productos consumidos en operación

-106128

-103,525

Existencia final

-34343

-46,662

UTILIDAD (O PÉRDIDA) BRUTA

812,424

663,480

Gastos de ventas

106,917

88,609

Gastos de administración

73,045

59,993

UTILIDAD (O PÉRDIDA) OPERTATIVA

632,462

514,878


Las Utilidades Operativas permiten estimar los excedentes producidos por la empresa antes que el Estado retenga y se apropie a través de las llamadas “partidas inusuales” de una significativa parte de las utilidades.

Según los Estados Financieros al 31 de diciembre de 1995, se demuestra que PetroPerú ha generado un excedente de US$ 356 millones de dólares que se descomponen de la siguiente forma:

CUADRO N° 3 PETROPERÚ: EXCEDENTES GENERADOS EN 1995  En millones de US$

Utilidad Neta 

65

Contribución del 7,5% a las ventas 

90

Pago a la AIG 

125

Contribución a la Fuerza Armada (Cenepa) 

25

Regalías petroleras (lotes 8 y 10)

51

TOTAL US$

356

(Tipo de cambio utilizado S/. 2,30 x US$)


Esta rentabilidad debe considerarse al margen de la capacidad de recaudación de impuestos para el fisco e impuestos pagados por las operaciones propias como empresa, que tranquilamente representan montos superiores a los US$ 1200 millones de dólares (selectivo al consumo, IGV, rodaje, derechos arancelarios, etc.).

Es evidente la rentabilidad de PetroPerú y su importancia en la economía nacional. Ello se percibe mejor cuando se precisan las contribuciones y deducciones a través de las llamadas «Partidas Inusuales» que, en última instancia, son transferencias de excedentes en razón de la naturaleza de la propiedad estatal de la empresa. Así, la contribución extraordinaria del 7,5% a las ventas de combustibles en el mercado interno representan US$ 90 millones en 1995. O el pago de la deuda externa por US$ 236 millones a la American International Group (AIG), para lo cual PetroPerú ha desembolsado US$ 125 millones de sus propios recursos.
Cabe mencionar que el único periodo durante el cual PetroPerú arrastró pérdidas está identificado con las políticas de subsidios 1985/1990, en particular de los combustibles. Estas obligaron a que PetroPerú vendiese al público el galón a US$ 0,20 ctv, como precio promedio cuando su costo de equilibrio representaba US$ 0,52 ctv. En tal sentido es relativamente fácil estimar la transferencia de riqueza que descapitalizó a la empresa.

El negocio petrolero, como actividad integrada, tiene en la refinación de hidrocarburos una fase de la mayor importancia, pues gracias a la capacidad de transformar el petróleo en los derivados necesarios (gasolinas, turbo, diesel, gas, etc.) para la industria y la vida cotidiana, se agrega valor a los productos. Por ello, la trascendencia de la refinería de La Pampilla, la unidad más moderna y de mayor volumen en la economía nacional por abastecer en promedio el 70% de los requerimientos del principal mercado que es Lima.

La Pampilla

Es reconocida como una refinería mediana con una tecnología aceptable a escala internacional, con costos de refinación que bordean los US$ 1,15 y US$ 1,20 por barril. Es una unidad relativamente moderna, pues sus primeras instalaciones datan de 1967, con una torre de destilación primaria de 20 MB/DC que fue ampliada en 1970 a 30 MB/DC y sucesivamente en 1974 para llegar a una capacidad de refinación de 37 MB/DC.

En 1977 se construyó la segunda planta de destilación primaria, con una capacidad de transformación de 65 MB/DC. En resumen tiene:

CUADRO N° 4  LA PAMPILLA: CAPACIDAD DE PROCESAMIENTO
Miles de barriles día (MB/DC)

Capacidad

 102

Destilación al vacío

 17

Craqueo Catalítico 

8

Hidrotratamiento de nafta 

2


A nivel nacional La Pampilla ha sido responsable para 1995, de la producción del 28% de GLP (gas licuado de petróleo), del 47% de gasolinas, del 65% del combustible turbo A1, derivado que es utilizado por la aviación civil y militar, del 47% del diesel, del 32% de la producción de kerosene y sobre todo del 78% del petróleo industrial o también llamado residual (Ver Cuadro N° 5).

En lo referente a la refinación, es decir la transformación del crudo en derivados, la expresión técnica del ilustre Colegio de Ingenieros en su pronunciamiento institucional (El Comercio 31/12/95) señalaba acertadamente que:

“Las refinerías de La Pampilla y Talara son tecnológicamente complementarias, con mercados segmentados... y que no es cierto que su venta fragmentada fomentará la libre competencia. Por el contrario, estimulará la formación de un duopolio privado con grave riesgo para la economía nacional.”.
Prueba de ello es la producción nacional de derivados en ambas refinerías en 1995 que, expresada en porcentajes, nos demuestra la interdependencia y complementariedad entre las refinerías Talara y La Pampilla (Ver Cuadro N° 6).

CUADRO N° 6 PRODUCCIÓN DE DERIVADOS Miles de barriles MB

Total

Ref. Talara 
21 253 MB 

Ref. La Pampilla 
28 368 MB 

GLP (gas) 

73% 

26% 

Gasolinas 

49% 

47% 

Turbo A1 

28% 

65% 

Kerosene 

60% 

32% 

Diesel 2 

46% 

47% 

Petróleo industrial 

12% 

78% 

Otros (*) 

85% 

0,4% 

(*) Otros: incluye grasas, aceites, asfaltos.
FUENTE: En Cifras, Revista Mensual del Ministerio de Energía y Minas.


El mismo informe de la consultora Merrill Lynch & Prisma reconocía que se trata de una refinería de “Condición regular a buena para su edad (29 años) [... con] la mano de obra, los costos operativos y el consumo de energía se aproxima a los niveles de la industria”. Es decir, La Pampilla no es ninguna chatarra como interesadamente sostenían los comisionados de la COPRI para justificar su venta.

Ingreso por ventas

Normalmente La Pampilla generaba un promedio de US$ 650 millones de dólares de ingresos anuales por concepto de venta de combustibles. Ello aproximadamente significaba el 43% de los ingresos totales de PetroPerú (US$ 1500 millones para 1995), representaba el 31% del mercado nacional de combustibles y lubricantes, unos US$ 2100 millones, que dicho sea de paso constituye el principal atractivo para las empresas interesadas en la privatización de PetroPerú.

Tomando en consideración la producción diaria al mes de marzo de 1996, expresada en galones y los ingresos netos percibidos por PetroPerú como productor, a partir del reajuste de precios del 17/4/96 y del 29/4/96, es decir sin considerar los impuestos generados para el fisco, se puede calcular el valor de la producción y los ingresos generados por día por concepto de ventas al mercado interno y externo. La refinería a esa fecha, producía un estimado de ingresos del orden de US$ 2 462 450 dólares. Es decir, casi dos millones y medio de dólares por día. (Cuadro N° 7).

CUADRO N° 7 INGRESOS DIARIOS REFINERÍA LA PAMPILLA

 

PRODUCCIÓN 
Galones Día 

PRECIO PetroPerú US$

INGRESO DIARIO
US$ 

MERCADO INTERNO

GLP

71,82

0,67 

48,119

GASOLINA 97

113,40

0,82

92,988

GASOLINA 90

124,74

0,70

87,318

GASOLINA 84 

424,20 

0,63 

267,246

TURBO A1 

241,92 

0,86 

208,51

KEROSENE 

264,18 

0,68 

179,642

DIESEL 2 

760,62 

0,65 

494,403

RESIDUAL 6  PETRÓLEO

939,12

0,33 

309,909

INDUSTRIAL 500 

651,00 

0,28 

182,280

MERCADO EXTERNO

RESIDUAL 6 

848,40 

0,46 

390,264

RESIDUAL 500

449,40 

0,45 

202,230

TOTAL INGRESO POR DÍA

 

US$ 2 462,450

  
A ello le deberíamos agregar el valor económico que significa estar al interior del principal mercado del país. Es decir, su posición dominante y, en el futuro, el llamado efecto Camisea, pues el fraccionamiento de los LGN (líquidos de gas natural) para obtener GLP, gasolinas, kerosene se realizaría cerca a sus instalaciones utilizando posiblemente la capacidad de tancaje disponible para su almacenamiento.

En el negocio petrolero la rentabilidad de una empresa depende sobre todo de la renta diferencial, es decir, de la diferencia entre el precio internacional del crudo y el costo interno de producción, que en última instancia depende de la productividad del trabajo y de la calidad del yacimiento.

Actualmente, el primero, en razón de la calidad del crudo selva, bordea los US$ 18-20 dólares por barril, en este caso 27° API que estiman la gravedad del mismo. Y el costo operativo por barril en el Lote 8/8X (Selva) por obtenerlo no supera los US$ 9 dólares por barril. Por costo operativo debe entenderse el costo en “boca de pozo” que se estima en US$ 5 dólares por barril, más la amortización/depreciación, intangibles y otros costos indirectos que se cargaban a las operaciones directas de PetroPerú para hacerlas aparecer como ineficientes.

Por lo tanto, el excedente (US$ 18 - US$ 9 = US$ 9) constituye la fuente de la renta petrolera y el atractivo para los interesados compradores. A ello se debería considerar la calidad del crudo del Lote 8/8X, que bordea los 27,2° grados API (American Petroleum International) muy superior al crudo de la Occidental en el Lote 1AB que sólo tiene 19,4° API.

Como negocio integrado, La Pampilla procesa el crudo del Lote 8 (Selva) que tiene una producción promedio de 28 MB/DC (Miles de barriles por día). Este petróleo antes de la privatización se contabilizaba al costo puesto que existía integración vertical entre Lote y Refinería. Por el resto del petróleo que procesaba, PetroPerú tenía que pagar las tarifas internacionales del crudo, sea el producido por la Occidental y que es adquirido a través de PerúPetro y el petróleo directamente importado.

Por tanto, la rentabilidad de la refinería debe considerarse integrada al Lote 8. Pues se podría decir que la renta diferencial se obtiene en la producción y se realiza a través de la transformación del crudo en derivados. En cambio, por el petróleo que compra a terceros, sólo gana por el proceso de refinación. En tal sentido, la refinería es sensible a las variaciones del precio internacional del petróleo. Pues, como norma, cuando éste tiende al incremento disminuye la rentabilidad de la actividad refinera y viceversa.
La refinería no sólo abastece a la gran Capital, también satisface las necesidades de los sectores industriales, minería, electricidad, pesca, transporte, etc. Esta participación en el mercado de combustibles, demuestra el papel central de La Pampilla, en la economía doméstica. Por tanto, el “Consorcio Refinadores del Perú” que asumió la propiedad mayoritaria accionaria, tendrá el acceso sobre el mercado más importante del país pues históricamente, la refinería abastece el 70% de los requerimientos de combustibles de Lima.

A ello debiera agregarse la gran concentración del parque automotor en la capital de la República. Para 1994 de un total de 760 mil unidades, Lima centralizaba el 68% (521 049 unidades). A setiembre de 1995 existían en la capital 809 grifos con tendencia al aumento gracias a los altos márgenes de participación y a una demanda insatisfecha en razón de las políticas de libre importación de vehículos.
En el Cuadro N° 8 se presentan los ingresos, egresos y utilidades antes de impuestos, generados por la refinería para 1992, 1993, 1994. La rentabilidad del negocio es evidente. En 1994, con una utilidad de US$ 85 millones, de lejos se financiarían los compromisos de inversión mínimos que se estipulaban para su transferencia.

CUADRO N° 8 INGRESOS Y UTILIDADES ANTES DE IMPUESTOS LA PAMPILLA
(Millones de dólares)

 

1992 

1993 

1994

INGRESOS 

636 

581 

657

EGRESOS

620 

516 

572

UTILIDADES

16 

 64

85

FUENTE: PetroPerú; informes refineros varios.


La Venta

El 11 de junio de 1996 se abrieron los sobres que contenían las propuestas económicas por las unidades más importantes de PetroPerú, la refinería La Pampilla y el Lote 8/8X de la selva. El consorcio ganador del 60% de acciones de la refinería estuvo conformado por la empresa Repsol de España, con una participación del 55%, YPF S.A. de Argentina con el 25%, y los restantes socios Mobil (5%), Graña y Montero (5%), Inversiones Wiese (5%) y Fund Privatization of Perú (5%), que estaría aportando los títulos de deuda externa exigidos por la COPRI.

La COPRI estableció un precio base por el 60% de las acciones de La Pampilla equivalentes a los US$ 108 millones desdoblados en un pago en efectivo de US$ 70 millones más papeles de deuda por US$ 38 millones. Más un compromiso de inversión por US$ 50 millones en cinco años. Es decir, montos de US$ 10 millones anuales, que en las actividades petroleras están consideradas como razonablemente menores.

En el mismo sentido, el Lote 8/8X fue ofrecido mediante un contrato de licencia y fue valorizado en un precio base de US$ 75 millones, con un pago en efectivo de US$ 50 millones y US$ 25 en papeles de deuda externa, más un compromiso de inversión de US$ 25 millones.

Lejos quedaron los requerimientos de inversión de US$ 334 millones que teóricamente necesitaban La Pampilla y el Lote 8/8X según la exposición ante el Congreso del Ing. Pandolfi el 14/2/95 como Presidente del Directorio de PetroPerú. Este fue el falaz argumento que se usó para justificar la transferencia de las unidades de PetroPerú al sector privado.

Para el caso de La Pampilla, oficialmente se sostuvo que sólo se ha transferido el 60% de las acciones. Del resto, un 10% será ofrecido a los trabajadores y el 30% restante se considerará ofrecerlo al público a través del proceso de “participación ciudadana”. Por último, el Estado retendría por un tiempo determinado supuestas “acciones doradas”, que le darían derecho a veto sobre determinadas operaciones que se pudieran considerar lesivas o contrarias a la naturaleza del negocio.

Al 1° de agosto de 1996 las operaciones de la refinería La Pampilla han sido realmente transferidas al Consorcio Ganador “Refinadores del Perú S. A.” constituyéndose Repsol en el responsable operativo, y en el caso del Lote 8/8X la empresa argentina PlusPetrol.

Se debe tener presente que no sólo se ha vendido la mayoría accionaria de una empresa. Se ha transferido todo un mercado, el más importante del país, al cual La Pampilla abastece tradicionalmente con el 70% de sus requerimientos. Ello lo reconoce el propio Gerente General de La Pampilla, cuando afirma que “... con la privatización de la Refinería La Pampilla se ha transferido más del 50% del sector refinero del país; el resto está aún en manos del Estado” (Gestión 28/Oct./96).

En verdad, la transferencia de ambas unidades constituye un buen negocio para los compradores pero pésimo para el Perú, más si se considera que extraoficialmente el ejecutivo esperaba percibir no menos de US$ 600 millones por la transferencia de estas unidades de PetroPerú. Sólo se obtuvo por la refinería y el lote 8/8X la cantidad de US$ 322,7 millones, de los cuales hay que descontar US$ 63 millones en títulos de deuda externa y el resto US$ 259,7 millones en efectivo. 

En todo caso, lo obtenido por la venta de 619 349 y 400 acciones en los tramos internacional, institucional local y minorista de las acciones que aún retenía el Estado en la Telefónica representan US$ 1239 millones; o la venta de los yacimientos más los montos de inversión comprometidos por Antamina US$ 2520 millones y Quicay US$ 202 millones, siendo últimos prospectos mineros de Centromín Perú, ensombrecen la privatización de PetroPerú en cuanto a los resultados obtenidos.

Ganadores de la refinería 

Un breve análisis de la composición del consorcio ganador en La Pampilla refleja con claridad la naturaleza del proceso de priva-tización que, sin lugar a dudas, constituye la reforma estructural más importante y que, en esencia, significa “un mecanismo de transferencia de riqueza del Estado para la valorización del capital privado, básicamente transnacional”. En décadas anteriores la transferencia de riqueza se realizaba mediante la política de subsidios, exoneraciones comerciales, tributarias, etc. Con la privatización cambia la forma y el mecanismo de transferencia de riqueza pero se mantiene su contenido esencial.

Repsol

El consorcio conformado por Repsol, Yacimientos Petrolíferos Fiscales S.A. (YPF) y socios menores (Mobil, Wiese, Perú Fund, etc.) ganaron la subasta pagando US$ 180,5 millones, es decir, 67% por encima del precio base.

El postor perdedor estuvo representado por Maraven filial internacional de PDVSA el gigante estatal de petróleos de Venezuela que tiene inversiones en USA, Caribe, Alemania, Suecia, Francia etc. Este sólo ofreció US$ 165,5 millones; pero sus directivos han mostrado interés de participar en otras unidades de PetroPerú.

Repsol de España tiene como accionistas que conforman el “núcleo duro” al Estado que retiene aún el 10% del capital accionario, a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SIPI), al Banco Bilbao Vizcaya (BBV) que participa con el 5%; Petróleos Mexicanos (PEMEX) que participa con otro 5% de las acciones. Por último, la Caja de Ahorros y Pensiones de Barcelona (CAIXA) que compró el 3% de Repsol a través de los mecanismos de Bolsa, pagando US$ 337 millones de dólares. El resto del accionariado (75%) está distribuido entre más de 500 mil accionistas de España, Estados Unidos y resto del mundo.

Fue durante el gobierno socialista de Felipe Gonzales que la empresa petrolera, un gigante en Europa, fue privatizada pero en forma integral. Evidentemente, es una empresa transnacional de España que busca petróleo y mercado para sus derivados. Su estrategia internacional, en proceso de expansión, queda demostrada en la compra por un valor de US$ 360 millones del 37,7 % de la Cía. Astra Argentina de Petróleo S.A. y con su participación del 51% en el consorcio ganador de la refinería La Pampilla.
Declaraciones del grupo Petroquímico Repsol señalan que “esperan obtener rápidas ganancias con sus recientes inversiones en Argentina y Perú, pues incluso tendrán un impacto positivo en los resultados de 1996” (Gestión 14/6/96).

Actualmente, en el Perú tiene un contrato de exploración en el zócalo continental frente a las costas de Trujillo y, a nivel de la comercialización minorista, tiene una participación del 75% en una sociedad peruana que controla una red de 23 estaciones de servicios de grifos en proceso de crecimiento.

Yacimientos Petrolíferos Fiscales S. A. (YPF)

Es el más importante productor de hidrocarburos en la Argentina con una participación del 40% de la producción. Está considerada en el puesto 22 del ranking a nivel mundial de las principales empresas petroleras con una política agresiva de transnaciona-lización pues mantiene actividades en asociación con empresas estatales, la ENAP de Chile, Braspetro de Brasil y, a través de la compra de la empresa norteamericana MAXUS Energy de Dallas, tiene intereses en EE. UU., Colombia y Ecuador.

A nivel de América Latina esta empresa estatal, Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), fue privatizada en forma integral. En 1993 se vendió el 45% por US$ 3000 millones y la gestión de la empresa es ahora privada. Pero, el Estado sigue siendo el accionista mayoritario y la empresa no se vendió por partes.
Ahora, la estructura del capital accionario está constituida por: inversionistas argentinos, 11,5%; inversionistas de Estados Unidos, 22%; otros inversionistas extranjeros, 12%; jubilados, 12,4%; Estado, 20%; provincias y trabajadores, 22%. Con la limitación que ningún tenedor privado retiene más del 3% de las acciones. La lección que se puede obtener de tal experiencia, además del respeto a la integridad empresarial, radica en la participación mayoritaria de capitales nacionales argentinos, de la consideración a los intereses regionales y de los trabajadores.

En Argentina, con una producción superior a los 315 MB/DC (miles de barriles por día) y con reservas probadas de crudo de más de 1005 millones de barriles es, sin lugar a dudas, una gran empresa petrolera. Así, su nivel de ingresos, utilidades netas y activos para 1993 y 1994 se expresa en el siguiente cuadro: 

CUADRO N° 9 INGRESOS, VENTAS Y UTILIDADES Millones de US$

 

1993 

1994

Ingresos Ventas

3959 

4192

Utilidades 

706 

538

Activos 

7353 

7509

FUENTE: Memorias YPF S.A.


YPF S.A. participa asociada en el “Consorcio Refinadores del Perú S.A.” controlando el 25% de las acciones. Según su Presidente Ejecutivo, Nells León, el objetivo de la empresa es “tener participación en la exploración, producción, refinación y la comercia-lización de energía. En base a esta estrategia trabajamos desde hace tiempo en el Perú...”. Prueba de ello son las inversiones de US$ 18 millones en exploración en el Lote 50 (Selva) y el programa de expansión de servicios de grifos a través de una inversión de US$ 40 millones, mediante la construcción de 7 grifos propios y 25 grifos asociados.

En verdad, la formación del Consorcio Refinadores del Perú S.A. (Repsol, YPF, Mobil, etc.) no sólo se llevó a cabo para enfrentarse al poder de PDVSA-Maraven. Existe una razón de fondo que la expone con toda crudeza, el Presidente del Comité de Petróleo de la Sociedad de Minería y Petróleo el Ing. Felipe Thorndike al señalar que se juntan “para no disputarse luego el mercado de gasolina y asegurarse la provisión de gasolina” (Subrayado nuestro, Expreso 2/6/96).

Este constituye un reconocimiento de parte sobre la naturaleza del negocio petrolero donde, lejos de primar la libre competencia, lo realmente existente es la “competencia imperfecta”, donde lo normal resulta el acuerdo en el mercado y sobre los precios.

Los otros participantes, Graña y Montero, Wiese, Perú Fund Privatization, certifican el rol que juegan los grupos de poder nativos en el proceso de privatización. Son los socios menores que aportan el conocimiento sobre el mercado, las costumbres, las relaciones. Esta es la historia en el conjunto de las privatizaciones. Ello plantea el tema central sobre la viabilidad del modelo económico en el largo plazo basado en el capital extranjero y grupos de poder nativos, pues está comprobado por la historia económica y social que el capital transnacional tiene intereses estratégicos que no coinciden necesariamente con el desarrollo del país. Sus intereses centrales identificados con el incremento de la rentabilidad y el control del mercado incluso limitan la competencia y sólo satisfacen las necesidades de minorías sociales con capacidad de ingreso y gasto.

En todo caso, bien vale la pena recordar lo que escribieran los investigadores Thorp-Bertram refiriéndose a las políticas de “libre mercado” vigentes en el Perú en el período comprendido entre 1948 y fines del sesenta:

... Un sistema orientado por las exportaciones, en el cual las dificultades cíclicas de la balanza de pagos se controlaban a través de contracciones de la demanda interna y devaluaciones cambiarias; un sistema en el que tanto la entrada de capital foráneo como la repatriación de las utilidades eran prácticamente irrestrictas y en el que la intervención y participación estatales eran mínimas...[...] el Perú siguió al pie de la letra las instrucciones del FMI en la crisis de 1958-1959 y se apresuró a retirar las restricciones impuestas a mediados de la década de 1940 en los mercados de comercio exterior y cambiario... (Thorp-Bertram, 1985: 311).

En verdad la celeridad del cronograma para la privatización de PetroPerú, puesto en práctica durante 1996, a pesar del proceso de la consulta ciudadana a través del referéndum nacional, se explicaría por las exigencias de los organismos multilaterales como el Banco Mundial y FMI, puestas de manifiesto en la presencia del propio Sr. Michel Camdessus al señalar que el referéndum sobre PetroPerú ponía en riesgo el programa económico y constituía un elemento central de las reformas estructurales. A ello se debe agregar las presiones inaceptables de empresas transnacionales, como la del representante de la Mobil que señalaba: 

La privatización de PetroPerú para Mobil es imperativa, nosotros entramos al mercado con ese parámetro calculado. Nuestro interés era entrar al Perú como mayoristas, por eso es que la privatización para nosotros es fundamental para garantizar la continuidad en el mercado peruano (Gestión 20/8/95).

Nueva transferencia de riqueza

El estudio del proceso de privatización aplicado en el Perú, desde 1991 a la actualidad, confirma esta hipótesis de trabajo pues ningún empresario privado se deshace de lo que da ganancias. Ello sólo es capaz de hacerlo el Gobierno, y la sociedad pagará la cuenta.

En décadas anteriores la transferencia de riqueza se realizaba mediante la política de subsidios, exoneraciones comerciales, tributarias, etc. Con la privatización cambia la forma y el mecanismo de la transferencia de riqueza pero se mantiene su contenido esencial. Esta se realiza a través del mecanismo de los precios relativos, con las alzas de las tarifas de las empresas privatizadas, de la energía (Luz del Sur, Edelnor), gas licuado de petróleo (SOLGAS), teléfono (Telefónica S.A.C.), combustibles; también debe tomarse en consideración la venta de empresas con operaciones en marcha, que fueron subvalorizadas en lo referente a los precios base y que han permitido a sus nuevos dueños una rápida recuperación del capital.

Para terminar, cabe mencionar la llamada socialización de la deuda externa de las empresas públicas, que previamente fue asumida por el Estado. Es decir, éste asume la deuda de las empresas, previamente a su privatización, para hacerlas más atractivas al capital transnacional.

En el caso de la refinería La Pampilla, con el nivel de ingresos y rentabilidad de la refinería, posición en el mercado, proyecciones, etc., no comprendemos las razones que determinaron esta subvalorización de la unidad más importante de PetroPerú. Es más, los compromisos de inversión que el nuevo propietario debería asumir, del orden de los US$ 50 millones en cinco años, de lejos se financiarán con los propios excedentes generados. 

En lo particular podemos confirmar que la privatización de La Pampilla constituye “un mecanismo de transferencia de riqueza del Estado para la valorización del capital privado, básicamente transnacional”. Debe quedar en claro que no sólo se ha transferido una empresa sino un mercado en crecimiento.
Todo ello al margen del valor de los activos de La Pampilla, que fueron estimados en no menos de US$ 460 millones. Sólo el valor del terreno, de 5 240 861 de metros cuadrados, fue calculado por PetroPerú en US$ 104,7 millones. Sin embargo, su valor económico debería ser mayor al valor de sus activos, si se considera su posición en el mercado, su potencial, no sólo por su cercanía a Lima, concentración industrial, el creciente parque automotor, número de grifos, el mayor número de habitantes, etc.

En tal sentido, extraña de sobremanera que en la valorización se hayan incluido títulos de deuda externa por un monto equivalente a los US$ 38 millones. Al respecto, la propia consultora Merrill Lynch & Prisma recomendaba que la forma de pago debería ser al contado pues “... considerar el pago con papeles de deuda o incluir compromisos de inversión puede complicar la evaluación de las ofertas y el proceso de subasta y, por otro lado, reducir el universo de potenciales inversionistas”.

Ello de por sí plantea serias interrogantes sobre la metodología del cálculo utilizada en la valorización efectuada por la COPRI. Interesaría saber si en los cálculos y proyecciones de ingresos se han considerado los precios de paridad internacional que a la fecha de privatización se encontraban en promedio, rezagados, en particular el petróleo industrial con un diferencial de más del 20%.

Igualmente importa saber qué tasa de descuento (tasa de interés) se está utilizando en la estimación del Valor Presente Neto. Es evidente que con el cálculo de los ingresos futuros, tomando en consideración los precios de paridad internacional, La Pampilla tiene un valor económico mayor.

Conclusiones

En el sector petrolero, por la propia naturaleza del negocio, los montos requeridos de capital, el riesgo de las operaciones y los altos márgenes de beneficio, las fluctuaciones en los precios internacionales, suponen e imponen la integración del negocio entre sus distintas fases operativas. Es decir, entrar al sector de hidrocarburos exige y supone una fuerte dotación de capital.

Por ello, la libre competencia de los textos de economía no expresa la especificidad del negocio petrolero. Existe, por el contrario, la competencia imperfecta o de pocas grandes empresas, donde resulta “normal” la concertación en los precios y los acuerdos de mercado.

En tal sentido, se puede afirmar con fundamento que en la privatización de la actividad refinera se está transitando desde una posición de “monopolio estatal” hacia el duopolio privado. Por ello, la crítica fundamental al actual proceso de privatización apunta a que éste carece de una estrategia global sobre la percepción de nuestro desarrollo. 

Se debiera suponer que la privatización sería positiva en la medida que los montos comprometidos por la inversión privada permitan un mayor crecimiento económico, progreso tecnológico y aumento del empleo, que satisface en última instancia al consumidor. Ello debe depender, a nuestro entender, del “valor de retorno”, es decir de los niveles de reinversión del “excedente generado”, de la capitalización de la economía peruana, que según la información disponible, está básicamente centrado en el sector minero-energético y comunicaciones.

Desgraciadamente, la experiencia de algunas privatizaciones, como La Pampilla, nos permite afirmar que estamos perdiendo la oportunidad histórica de modernizar desde un punto de vista nacional la economía peruana y de redefinir las relaciones entre el Estado y el mercado ad portas del siglo XXI.

 


 

 

 

 

 

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