| En torno a la naturaleza, la sociedad y la cultura | ||
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El Humanismo Comunitario
Desde la época del Renacimiento, en el cual, como se sabe, bastó dirigir la mirada hacia Grecia y Roma para que surgiese el Hombre y, con él, los valores humanos y el Humanismo; hasta los siglos posteriores, en los cuales diversas y aun opuestas disciplinas y movimientos se han proclamado humanistas, el vocablo que encierra este concepto no sólo ha recibido distintas interpretaciones sino ha perdido gran parte de su virtualidad. Bastará recordar que el marxismo y el existencialismo, aquél en el campo social y político, y éste en la esfera filosófica, se han proclamado humanistas a través de importantes personalidades. Erich Fromm, que rechaza el «seudomarxismo ruso y chino», sostiene que la filosofía de Marx, como gran parte del pensamiento existencialista, representa una protesta contra la enajenación del hombre(49). En una conferencia dada en el «Club Maintenant», Jean Paul Sastre sostuvo que El Existencialismo es un Humanismo, título de un pequeño libro editado por Sur, en Buenos Aires. Leerlo, es una fuente de irritación y un motivo de indignado rechazo, como Rousseau en su tiempo, a la filosofía, en general, y a los filósofos en particular. «Entendemos por existencialismo dice el autor una doctrina que hace posible la vida humana». ¿Es que la vida, nuestra vida, debe estar presidida por una doctrina? Aún más: ¿Es admisible que sin ella no se pueda concebir la vida humana? No es nuestro propósito analizar todo el libro. Nos limitaremos a elegir algunos párrafos. Dice Sartre: «Cuando decimos que el hombre se elige, entendemos que cada uno de nosotros se elige, pero también queremos decir con esto que al elegirse elige a todos los hombres». La multitud de seres humanos que pueblan el mundo «no se eligen» sino que han sido elegidos, porque a cada uno de ellos se le ha dado un destino. Al parecer, Sartre estaría de acuerdo con esta conclusión, cuando afirma que «el destino del hombre está en él mismo», pero, de acuerdo con su tesis, ese es un destino que, paradójicamente, se elige. ¿Y si esto no ocurre? Nos encontraríamos con una legión de hombres ¡sin destino! Cuando surge la angustia como tema, uno puede preguntarse: ¿por qué me angustio? (lo que ocurre muy pocas veces, afortunadamente). No es por consideraciones filosóficas sino por el tiempo que corre, por la oportunidad perdida, por los males que afligen a mi país, por la irremediable ceguera humana. «El existencialismo no cree en el poder de la pasión», dice Sartre, y, sin embargo, es la pasión que inflama e impulsa al hombre a cumplir su destino, aun desafiando a la muerte. El hombre sin pasión es frío y neutro como una piedra. «El sentimiento se construye con actos que se realizan». Otra de sus afirmaciones. No. El sentimiento no se construye con actos porque es anterior a ellos, en los cuales se manifiesta. Cuando alguien le recuerda que en su obra Nausée dice que los humanistas no tienen razón y que se ha burlado de cierto tipo de humanismo, Sartre contesta que la palabra humanismo tiene dos sentidos: o es una teoría que toma al hombre como fin y como valor superior (que rechaza el existencialismo puesto que no puede tomarse como fin aquello que está siempre en trance de realizarse); o se admite que el hombre sólo puede existir «persiguiendo fines trascendentales(50)». En nuestra opinión, o el humanismo es una forma de vida comunitaria e individual o no es nada. Si preguntáramos a las personas de los más diversos estratos, de las más distintas profesiones y ocupaciones, cuál es el grado de adaptación de su pensamiento y su trabajo a la «doctrina» del Existencialismo según la cual la existencia es anterior a la esencia, nos mirarían con extrañeza, juzgándonos locos o tontos, sin dar una respuesta. El individuo y la comunidad constituyen el fundamento de la organización de la convivencia humana. El individuo como tal, y la comunidad constituida por individuos de carne y hueso, de necesidades y apetitos, de intereses y preferencias, de sentimientos, de pasiones, de anhelos y esperanzas. El énfasis puesto en el individuo, sustento vivo del humanismo, debe ser apoyado por algunas citas. De Arnold Toynbee: «La sociedad no es ni puede ser más que un medio de comunicación a través del cual los individuos humanos actúan los unos sobre los otros, son los individuos humanos y no las sociedades humanas quienes hacen la historia humana(51)». De Henry Bergson: «La inercia de la humanidad no ha cedido nunca sino al empuje del genio». De H. G. Wells: «Mi esperanza en una nueva fase de la actividad humana descansa en la creencia de que en la masa indiferenciada de nuestra especie hay una minoría profundamente seria. Esos hombres capaces de consagrarse a algo y de vivir sus vidas para grandes y remotos fines son la sal de la Tierra(52)». |
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