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ACCESIBILIDAD
AL LIBRO Y LA CULTURA DE LA LECTURA EN EL DISTRITO DE SAN JUAN DE
LURIGANCHO
Palacios Silva, Rosa Elena |
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CONCLUSIONES
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En los niveles socio económicos B y C del distrito de San Juan de Lurigancho, los factores que inciden en la cultura de la lectura y la accesibilidad al libro son de orden económico, social, cultural (educativo y formativos). En lo económico, el 47,1 por ciento de este segmento poblacional tiene ingresos familiares mensuales menores a 1 500 nuevos soles (el 29,3 % tiene ingresos menores a 1000 nuevos soles, en el 8.8 % sus ingresos están entre 1 001 a 1 250 nuevos soles y el 9 % entre 1 251 a 1 500 nuevos soles), si tenemos en cuenta que el costo per cápita mensual de la canasta básica de consumo en Lima Metropolitana es de 260.21 nuevos soles multiplicado por 5 (número de personas que en promedio integra una familia), se tiene un requerimiento de 1 301 nuevos soles para cubrir la referida canasta, es decir que los que están por arriba de esta línea (S/ 1 301) tendrían posibilidades de adquirir un libro luego de cubrir sus necesidades básicas. Realidad que es refrendada con los resultados obtenidos en el presente estudio, pues el 18,5 por ciento admitió adquirir libros tras satisfacer sus necesidades básicas, es decir, casi la quinta parte de los entrevistados de estos niveles socioeconómicos (B y C) pueden acceder al libro por aspectos económicos, un segmento bastante reducido. El factor económico constituye un factor limitante para las tres quintas partes de los NSE B y C, de allí que adquieran muy pocos libros, ya que éste no forma parte de la canasta familiar y no es un producto de primera necesidad. Con ello, queda demostrada la hipótesis general.
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En lo correspondiente al aspecto social, el acceso al libro y la cultura de la lectura está forjada por la formación del hábito de la lectura –quien tiene el hábito de la lectura, compra libros o acude a las bibliotecas-, pues éste no está formado adecuadamente por el mediocre sistema educativo peruano, donde la lectura es impositiva. Los hábitos de lectura en el hogar no es incidida por una adecuada formación o imitación de lectura, pues en los hogares encuestados mayormente se practica la lectura informativa (47,4% leen periódico, 48,6% revistas), frente a un 25,8% que lee obras literarias cuya lectura es formativa para el progreso y desarrollo del poblador obteniendo una mejor formación personal y laboral. Los encuestados, mayormente leen los denominados diarios “serios”, como El Comercio, La República; en tanto que la preferencia por los “diarios chichas” sólo llega a 11,8%. Es decir que en estos sectores socio-económicos los pobladores son lectores mayormente de diarios, y sólo una cuarta parte acceden al libro como medio de lectura. Con lo cual se esta demostrando la hipótesis general.
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El nivel educativo incide en la cultura de la lectura de los pobladores del NSE B y C. En estos estamentos socioeconómicos el 67,7% tienen algún tipo de educación superior, que les permitiría consolidar la cultura de la lectura, sin embargo, la lectura y el libro son aspectos de escaso interés personal o social; tal es, que sólo el 23 % lee un libro en sus ratos libres, el 60 % no ha leído ningún libro en los últimos 6 meses, denotando la mediatización de la cultura de la lectura. En los de menor nivel educativo, su lectura se limita a los diarios, cuyas secciones preferidas son deportes y la denominada farándula. Con lo cual se esta demostrando completamente la hipótesis general.
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En lo referente a las dificultades para acceder al libro, se tiene que en el aspecto económico, en los niveles socio económicos B y C (niveles medio y bajo) de San Juan de Lurigancho, tienen en promedio un ingreso familiar mensual de 1 615 nuevos soles, que en cierto modo le da un margen de solvencia para adquirir un libro, pero no es así, porque de acuerdo a los resultados obtenidos en el trabajo de campo, aproximadamente el 70% da prioridad a la adquisición de otros artículos (deportivos, ropa de vestir, música, etc.), antes que la adquisición del libro, explicado por su status social que les obliga a dar prioridad a adquisiciones de artículos de presentación personal. En lo social, las instituciones como la Municipalidad distrital, Colegios u Organismos No Gubernamentales (ONG) no tienen políticas y actividades proactivas para promover el acceso al libro, lo cual se conjuga con el aspecto cultural, en el que los pobladores de estos niveles socioculturales mayormente tienen otras preferencias adquisitivas antes que adquirir materiales (libros) o servicios (ir al teatro) culturales. Quedando demostrada la primera hipótesis específica.
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La cultura de la lectura en los niveles socio-económicos B y C está desvalorada por la falta de predisposición para asignar recursos económicos para fortalecer el hábito de la lectura, ya que la mayoría de estos pobladores prefieren asignar recursos a artículos no culturales (joyas, accesorios deportivos, ropa, cassettes, CD), en lo social las instituciones educativas y culturales han mediatizada su formación cultural con inactividad por fomentar la lectura y las deficiencias educativas que no permiten tener una adecuada cultura de la lectura, a ello se agrega el tiempo que dedica a aspectos de su interés personal (trabajo), actividades de entretenimiento de su preferencia (deporte, relaciones sociales, etc.). Quedando demostrada la segunda hipótesis específica.
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Para forjar la cultura de la lectura se debe fomentar la buena lectura desde el nivel de educación primaria, mediante la motivación, la creatividad y persuasión del bienestar hacia la lectura; despojándola del carácter impositivo, personal y hasta de castigo. A ello debe agregarse los grupos de lectura, e intercambio de pareceres.
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La formación académica del docente y del bibliotecólogo debe permitirles actuar como proactivos agentes promotores de la lectura.
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La accesibilidad al libro se puede lograr con la creación de fondos rotatorios entre los estudiantes para la adquisición de material de lectura, de manera que el material sea colectivo.
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Fomentar en los estudiantes de todos los
niveles y en la población en general la recurrencia a las bibliotecas, como medio de incentivar la lectura: esto es factible con los módulos itinerantes (bibliobuses) o a través de las bibliotecas municipales de los distritos.
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Si se desea mejorar la participación cultural y el desarrollo de una sociedad a través de la lectura es necesario seguir investigando sobre el tema ya que el planteamiento de una política del libro y fomento de la lectura requieren de resultados de investigaciones sobre las mismas.
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Desarrollar en la población la conciencia por el respeto al derecho de autor como medio para combatir la piratería literaria, por su parte las autoridades deben asumir su responsabilidad en el combate de la piratería.
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Exigir la aprobación de la Ley del Libro que realmente fomente en la población: la cultura de la lectura y facilite el acceso al libro. Una ley que se constituya como un instrumento de desarrollo y progreso personal y social.
Tabla de contenido |
Ficha de
tesis
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