Giro dentro de un remolino nervioso
doy vueltas como espiral, borracho de dolor
introduzco la daga dorada en tu pecho
y veo como se disuelven en ti los colores del
alma
y voy hundiendo la daga dorada en tu pecho
mientras mis labios repiten las mismas letanías
mientras veo tu cuerpo sangrante y delirante
clamando por ir a encajar al alma en el cerebro
voy bebiendo cual mágico elixir tu sangre
Puedo coger tu cerebro entre mis manos
introduzco mi dedo con enferma pasión en su
haz
piramidal
y tu gritas
y yo quiero condensar mi cuerpo a esa escena
ser tu pierna, mano, torso, ojo, boca
recorrer tu cerebro
perderme en tus obsesiones, delirios, complejos
dormir en tu lóbulo límbico
cruzar tu puente cerebral
ahogarme en el área silenciosa de tu lóbulo
frontal
bailar en tus “deliriums tremens”
ahorcarme con tu locura.
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