Creer cómo el polvo imagina
Los viejos portales ahogando sus sombras
Con las espaldas vencidas.
La canción de las mujeres
Que desborda su presencia vaga
Como saliendo de la más enorme herida
Continúa lentamente
Templando e implorando:
Ya me cansé de ser noche perdiéndome en silencio
Míralos crecer en ese desierto
Como las secas transparencias de los mirtos
Batracios de vientres cuadrados
En gramos de cepa de infinitas canas
Míralos repito
Con sus sombreros de tiempo
Y escucha:
El futuro empieza a llover entre la paz de los leprosos.
Posible mito de los lados sin fronteras
que cambias los fulgores sobre el légamo
y coincides en la época de las sombras
enfunde las piedras convirtiéndolas en polvo
y regresa libre e incondicional de culpas diáfanas
a la memoria de las aguas
Transformándose en neblina hipocondriosa
donde comienza la incertidumbre y el instinto.