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Hidráulica & Termofluidos
© UNMSM. Facultad de Ciencias Físicas
ISSN versión impresa 1810-8369

Hidráulica y termofluidos 1999; 1 (1): 3-4


IMPACTO AMBIENTAL DEL PARQUE AUTOMOTOR


Ing. Guillermo Lira Cacho; Ph. D.* 


Uno de los más grandes problemas que agobia a la humanidad y que queda aún por resolver, al final del siglo XX, es sin duda la contaminación del medio ambiente, provocada, en gran medida, por el hombre mismo.

El aumento del consumo de combustibles fósiles por la industria, la concentración de la población en áreas urbanas, la continua y acelerada deforestación de bosques y tierras y el advenimiento de vehículos con motor de combustión han empeorado el problema rápida y paulatinamente. Pero, sin lugar a dudas, el motor de gasolina ha sido y es el principal agente contaminador.

Los automóviles producen en los Estados Unidos de Norte América las ¾ partes del monóxido de carbono, casi todos los hidrocarburos, aproximadamente la mitad de los óxidos de nitrógeno y casi el 40 % de las emisiones tóxicas, incluyendo a las fuentes naturales, provienen del transporte automotor.

Los efectos de la contaminación ambiental sobre el ser humano y sobre los seres vivos son devastadores; las emisiones tóxicas de los motores de automóvil ocasionan desde problemas leves, como son dolores de cabeza, reducción de la capacidad de reacción y concentración, falta de visibilidad, ennegrecimiento de los edificios y monumentos, hasta serios trastornos en la salud y enfermedades crónicas de las vías respiratorias, pulmones, corazón, sistema digestivo, cerebro, etc.

Los estudios relativos al tema han demostrado que el estado de los enfermos de asma, bronquitis, laringitis, faringitis, enfisema, entre otras enfermedades, mejoran cuando descienden los niveles de contaminación del aire, y que empeoran cuando éstos se elevan.

En todo el gran desastre producido por la contaminación del aire, el índice más elevado de mortalidad acontece en los grupos humanos más vulnerables: los niños, los ancianos y las personas que padecen de trastornos bronco pulmonares y cardiacos. Incluso, estudios e investigaciones serias dan indicios de la acción desencadenante de los gases tóxicos sobre el cáncer, leucemia, malformaciones óseas y genéticas en el feto humano.

Ciertamente, la humanidad ha tardado mucho en darse cuenta del daño, en muchos casos, irreparable que causa su actividad en el planeta, y recién comenzó a apreciar la atmósfera limpia estableciendo y practicando normas anticontaminantes.

Desde la aparición del fenómeno llamado "smog" fotoquímico (humononiebla fotoquímica) en la década de los sesenta, que ganó su reputación originalmente en la ciudad de Los Ángeles, pero que ha ganado igualmente mala fama en casi todas las grandes metrópolis del mundo, se han impuesto normas antipolución, las cuales difieren de una jurisdicción a otra, pero que todas progresivamente van siendo cada vez más severas, y la tendencia es establecer niveles permisibles para cada una de las sustancias tóxicas.

Es así, por ejemplo, que las normas federales de los EUA sobre las emisiones de monóxido de carbono e hidrocarburos, medidas en el escape de los automóviles, son en la actualidad, aproximadamente, la sétima y doceava parte, respectivamente, de lo que fue permitido a principios de 1960.

Esta misma tendencia, afortunadamente, se observa también en los países de la Comunidad Europea, el Japón, en los demás países desarrollados e incluso en muchos países en vías de desarrollo.

A pesar de esta mayor rigurosidad de las normas de control de las emanaciones tóxicas, sin embargo, aún son insuficientes puesto que no se controlan todas las emisiones, sino principalmente cuatro: monóxido de carbono (CO), hidrocarburos (HC), óxidos de nitrógeno y humo.

En los Estados Unidos de Norte América, para la homologación de nuevos modelos de automóviles se exige, desde hace unos años, la aprobación de una prueba denominada Shed Test que analiza las fugas y la emisión misma de vapores de combustible.

En el caso del Perú, el panorama del control de las emisiones tóxicas y la contaminación ambiental no es tan alentador; en efecto, según un programa de monitoreo del aire, realizado en el centro de Lima, desde enero a julio del presente año, de 183 mediciones que se hicieron 178 superaron los lineamientos recomendados en 1987 por la Organización Mundial de la Salud en cuanto a partículas inferiores a 10 micras (PM10), las cuales están compuestas por partículas finas que ingresan fácilmente por las vías respiratorias a los pulmones.

Es decir, en casi seis meses de investigación, tan sólo en cinco días los niveles de PM 10 han sido menores que 70 microgramos por m3 establecidos por la OMS. Figura 1

Según datos provenientes de la Dirección de Salud Ambiental (DIGESA), los niveles de concentración en el aire de otras sustancias tóxicas en algunas zonas de Lima durante las horas punta superan largamente el nivel permitido a nivel internacional, tal como se puede observar en el gráfico mostrado.

Comparación de los niveles de concentración (máximos) en el aire de algunas sustancias tóxicas en Lima con respecto a niveles internacionales.

Obviamente, estos elevados índices revelan el grave problema de la salud pública y de la degradación de la calidad de vida de la población en nuestra ciudad.

Esta situación se complica por una serie de factores, entre los cuales se pueden mencionar: un sistema de transporte urbano muy deficiente, mal administrado, obsoleto y de alta congestión, con un número excesivo de pequeñas unidades de transporte que excede en más de 10 veces el número necesario, lo que disminuye drásticamente la velocidad de desplazamiento vehicular, la cual en horas punta fluctúa entre 10 y 15 km/h.

A esto se suma la falta de un sistema vial rápido y moderno, la escasa cantidad de árboles y parques que oxigenen la ciudad, etc.

Hay que tomar en cuenta también un factor muy importante que es la falta de conciencia ecológica de la ciudadanía y de los conductores de vehículos, de no exigir un mejor control del nivel de las emisiones tóxicas, así como de evitar el aumento de éste. Al sector productivo también le compete una gran responsabilidad de adecuarse a los programas de protección del medio ambiente.

Por último, es importante señalar que el problema de la contaminación ambiental nos concierne a todos.

Es necesario y urgente que se establezcan medidas que mitiguen el efecto de la polución, así como de establecer una legislación y normas adecuadas a nuestro medio, pero que se cumplan estricta y rigurosamente por todos.
 

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