GACETA SAN MARQUINA

Año IX - Nº 38 | Órgano Oficial de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos | Enero - 2000

 

PROHOMBRES DEL SIGLO XX

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José Santos Chocano

José Santos Chocano

Extraordinario, controvertido, soberbio y tierno. Así fue, a decir de los estudiosos de las letras peruanas, José Santos Chocano, quien nació en Lima el 14 de mayo de 1875. Estudió en el Instituto de Lima y, al poco tiempo, se trasladó al Colegio de Lima el cual dirigía Pedro Alfonso Labarthe.

Es común que los escritores, poetas y novelistas se mantengan al margen del campo de las ciencias matemáticas. No obstante, José Santos Chocano fue la excepción porque durante su época estudiantil demostró un apego especial por esta rama, específicamente por el álgebra. Incluso su madre le propuso que fuera ingeniero.

"Tengo que confesar que los estudios de letras no me despertaron tanto interés como los de ciencias", escribió en una oportunidad el "poeta de América", quien supo mantener un romance —casi imposible— entre los números y las letras.

La historia de Chocano en la universidad más antigua de América, San Marcos, se inició cuando apenas tuvo 14 años de edad. Ingresó a la Facultad de Letras. Pero paralelamente se desempeñó como profesor de Matemáticas en el Colegio Secundario de Lima.

Obras y logros
Su labor poética se inició en 1895 cuando publicó sus primeros libros: Iras santas y En la Aldea. En España, en donde permaneció desde 1905 a 1908, publicó su obra de mayor representación Alma América.

En dicho país frecuentó con Rubén Darío, iniciador y máximo representante del modernismo, Miguel de Unamuno, Antonio Manchado y Amado Nervo por citar algunos renombrados poetas.

Publicó también La neblina, Azhares, La gran revista, Los cantos del Pacífico, Cantos de vida y esperanza y muchas otras que originaron comentarios y críticas. La pluma de Chocano se extendió por distintas revistas literarias del Continente americano.

En vida fue el poeta más conocido y admirado. Por ello en 1921 lo coronaron Poeta Nacional. Y en alguna oportunidad dijo: "Walt Whitman tiene el Norte, pero yo tengo el Sur". Con esta frase sintetizó y exteriorizó su vanidad, todo lo que sus seguidores le hicieron sentir, para bien o para mal.

Póstumamente aparecieron obras como El poema del amor doliente, El alma de Voltaire, Memorias. Las mil y una aventuras, Oro de indias, Libro de oro, Poesías escogidas, entre otras.

Vaivenes del poeta
La vida de Chocano no fue tranquila ni apacible. Fue llevado preso desde muy joven por escribir contra el gobierno de Andrés A. Cáceres (1894). "Fui el verdadero verbo lírico de la revolución", escribió, luego, este poeta en sus Memorias.

Al triunfar la revolución de aquella época, Chocano pudo recobrar su libertad. Pudo respirar más allá de las rejas. Y fue así como lo nombran secretario de Manuel Candamo, presidente de la junta transitoria del gobierno peruano.

Iniciaba así una carrera diplomática que lo llevó a visitar numerosos países de América. Estuvo en México cuando estalló la revolución a principios del siglo XX.

Una página trágica, por decir lo menos, en la historia de Chocano ocurrió en 1925. En ese año se desató una polémica, o más bien discusión, entre Lugones y Vasconsuelos que terminó en tragedia y en la cual los protagonistas fueron Chocano y Edwin Elmore, defensores de los citados literatos, respectivamente. Al respecto el maestro Luis Alberto Sánchez narra lo siguiente: "Elmore (quien había cometido una indiscreción) salió a buscarlo para cobrar la ofensa. Chocano iba en pos de lo mismo. Se encontraron en la imprenta de El Comercio y Chocano, que andaba armado, usó su revolver para repeler la agresión de Elmore a quien derribó de un disparo en el vientre (31, octubre de 1925)".
Por este hecho Chocano estuvo preso, pero tan sólo un año, pues fue amnistiado por el Congreso de la República. Al poco tiempo se fue a Chile para continuar su carrera literaria.

Pobre pero lleno de orgullo, como lo refieren sus críticos, murió en el citado país sureño a consecuencia de una puñalada de un orate en 1934. La obra poética de José Santos Chocano llena de imaginación, perdura y se mantiene firme al paso de los años.

 


 

Honorio Delgado

 

Investigador, médico y maestro, el doctor Honorio Delgado fue un hombre culto y ejemplar. Nació en la tierra de Mariano Melgar, Arequipa, en 1892. Honorio Delgado es uno de los especialistas más renombrados en la historia de la Psiquiatría en el Perú y el extranjero.

En los claustros sanmarquinos el doctor Honorio Delgado se formó científicamente y sus conocimientos se difundieron rápidamente. Obtuvo el grado de Bachiller en Medicina en 1918; dos años más tarde se recibió de Médico y, posteriormente, con la tesis sobre La naturaleza elemental del proceso de la función, consiguió el grado de Doctor en Medicina.

En 1923, obtuvo el grado de Doctor con la tesis acerca de La rehumanización de la cultura científica por la psicología.

Dirigió, conjuntamente con el renombrado médico Hermilio Valdizán, profesor de la Universidad de San Marcos, la publicación de la Revista de Psiquiatría y Disciplinas Conexas, donde aparecían interesantes artículos que luego eran comentados en los pasillos de las instituciones educativas y hospitalarias de Lima. También publicó algunas notas sobre su especialidad en unas ediciones de colección del diario El Comercio, que aparecían dos veces al año.

Era 1918, y en aquella época José Pardo y Barreda gobernaba el país por segunda vez. Los movimientos obreros alzan su voz de protesta por mejores condiciones de trabajo. Por otro lado, se rompía las relaciones consulares con Chile debido a la hostilización que sufrían nuestros compatriotas del sur peruano.

En esos tiempos, Honorio Delgado trabajó en la Facultad de Medicina como jefe de Clínica Propedéutica. Posteriormente, en 1922 fue catedrático de Patología General. Desde 1930 y por largos años fue docente de la especialidad de Psiquiatría.

Asimismo, fue catedrático de Biología General (1924-25) en la Facultad de Ciencias y de Psicología General (1928-1931), en la Facultad de Letras. También formó parte por varios años del Consejo Universitario. Asimismo, fue representante de la Facultad de Medicina ante la Sociedad de Beneficiencia Pública de Lima.

El gran salto
La década del 20 fue una de mejores etapas profesionales de Honorio Delgado. Es nombrado médico jefe del servicio del nuevo hospital para enfermos mentales construido en Magdalena del Mar y que luego recibió el nombre de Víctor Larco Herrera. Precisamente, este célebre médico, durante su estada en Argentina, recibió muy buenos comentarios de Honorio Delgado, quien en nuestro país aún no gozaba de la fama que ya tenía fuera de las frontera. Fue por esa razón, principalmente, que —según cuentan sus seguidores— el médico Larco Herrera lo contrató para que trabajara en el mencionado nosocomio.

Psiquiatra incansable
Entre sus principales obras figuran La naturaleza elemental del proceso de función, Los factores biológicos y sociales en la evolución psicológica, Los orígenes de la biología, El médico, la medicina y el alma, Filosofía y educación, Acerca de la esencia de la autoridad, El médico y la sociedad.

También, La idea del hombre según Freud y Jaspers, Gracián y el sentido aristocrático de la vida, Cultura y ciencia en la universidad, Sobre el significado de la fonética en el proceso del recuerdo verbal, Personalidad y delincuencia, La objetividad de los valores frente al subjetivismo existencialista, entre otros.

Figura prominente de la Psiquiatría en el país, Honorio Delgado visitaba a sus enfermos aun en días feriados, según narran quienes lo conocieron personalmente. Señalan, además, que "inspiraba una confianza fraterna y fe de recuperación".

Fue miembro de la Academia Nacional de Medicina, Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Sociedad Peruana de Filosofía, Academia Peruana de la Lengua; y asimismo, fundador de la Universidad Particular Cayetano Heredia. Ha recibido numerosas condecoraciones y premios no sólo en nuestro país, sino también en el extranjero, donde su obra es muy apreciada por la comunidad médica.

Falleció en 1969. Su obra contribuye aún en los distintos campos del saber humano. Por ello este ilustre sanmarquino siempre tendrá un lugar preferencial en su alma mater, San Marcos.

Honorio Delgado


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