GACETA SAN MARQUINA

Año IX - Nº 38 | Órgano Oficial de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos | Enero - 2000

 

PROHOMBRES DEL SIGLO XX

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Andrés Aramburú Menchaca

Andrés Aramburú Menchaca

Aramburú Menchaca nacido en Lima, en 1909, fue jurista, político, periodista, internacionalista y diplomático; pero sobre todo maestro universitario. Sus discípulos lo recuerdan como un hombre generoso, polifacético, conversador, abierto y culto. Alguien lo definió como un "Poliedro con lados infinitos".

"Yo estudié en San Marcos y desde que me inicié en la cátedra nunca he cambiado de camiseta", decía Aramburú Menchaca a sus alumnos cada vez que iniciaba sus clases como catedrático de Derecho Internacional Público en la Decana de América.

En San Marcos obtuvo el título de Abogado y el grado de Doctor en Derecho, además del Bachillerato en Historia, Filosofía y Letras. Cuando cesó como docente, tras 50 años de fecunda labor , la universidad lo distinguió como Profesor Emérito en reconocimiento a sus extraordinarios méritos académicos, intelectuales y personales.

"Tenía por San Marcos ese sentimiento que nos une a los sanmarquinos, mezcla de orgullo por su tradición y de preocupación por los problemas que han afligido a nuestra Alma Mater", escribió Max Arias Schreiber en uno de su artículos publicados precisamente en esta revista tras la desaparición física de Aramburú el 23 de febrero de 1994.

Quienes conocieron a Aramburú Menchaca recuerdan que su vocación jurídica fue profunda. Aseguran que desde la cátedra La Tribuna Pública y los medios de comunicación se identificó con las grandes causas nacionales, principalmente con sus argumentos en defensa de nuestro mar territorial.
"Tengo muy presente el calor que ponía Andrés al exponer la función que le tocó cumplir en la consagración de la Tesis Peruana de las 200 Millas. Él sostenía que el término Dominio Marítimo, incluido en la Constitución a su propuesta, era mejor porque es un término mucho más preciso que la expresión mar territorial ya que también se incluyen las aguas interiores, situadas detrás de las aguas costeras", recuerda Schreiber sobre el maestro.

La elaboración de los argumentos para la defensa del mar peruano los inició en 1952, al presentar su tesis para obtener el doctorado; el título que escogió para esta oportunidad fue El sistema marítimo regional del Pacífico Sur y las nuevas tendencias del derecho del mar, consagrada a exponer la posición peruana en los conflictos suscitados por la fijación de sus fronteras septentrionales y los fundamentos de la defensa del mar territorial extendido hasta un límite de 200 millas.
Su inquietud lo llevó a otros campos vinculados estrechamente con el ejercicio de la profesión de abogado. Participó en la Asamblea Constituyente que elaboró la Carta Magna de 1979. Casi todos los artículos de carácter internacional fueron a propuesta suya, así como el término de Libertad de Comunicación que es el fundamento mismo del Derecho Internacional.

Prolífica Trayectoria
Si bien la cátedra universitaria fue su vocación exclusiva, el ilustre jurista siempre se dio tiempo para integrar, en diversas oportunidades, la delegación del Perú a la Asamblea General de las Naciones Unidas, o ser juez de la Corte Permanente de Arbitraje Internacional de la Haya y miembro del comité ejecutivo de la Comisión Internacional de Arbitraje Comercial, y como especialista, integrar la Comisión Consultiva del Ministerio de Relaciones Exteriores y ser asesor del Ministerio de Marina en asuntos relacionados con el Derecho Internacional Marítimo.

Aramburú Menchaca ya no está entre nosotros. Su obra continúa vigente a través de sus textos que son de consulta necesaria para los especialistas y los alumnos que recién se inician en el mundo del derecho, sobre todo, de la defensa en el fuero internacional.


 

José María Arguedas

 

José María Arguedas nació en Andahuaylas, en 1911. Cuando era muy niño aún quedó huérfano de madre. Al comenzar su adolescencia fue llevado a la costa para continuar sus estudios como alumno interno en un colegio de Ica. Al terminar sus estudios secundarios, se matriculó en la universidad Nacional Mayor de San Marcos para estudiar Literatura.

Arguedas es considerado uno de los más destacados escritores peruanos, ocupación literaria que la compartió con sus cargos de funcionario público y maestro. Trabajó varios años en el Museo Nacional y llegó a ser director de la Casa de la Cultura. Su vocación de maestro le permitió dictar cátedra en las universidades de San Marcos y La Agraria.

Se afirma que Arguedas fue criado por los sirvientes indios de su casa paterna y, prácticamente, desde que nació, se empapó de la cultura indígena propia de la región de Andahuaylas, Apurimac. Aprendió el quechua y se familiarizó con las costumbres indígenas al punto de centrar el fondo de su obra literaria en buscar la redención de los indígenas y de su cultura.

Este acercamiento no sólo se dio por haber vivido con ellos desde su niñez sino también por su dedicación consciente al estudio científico de la etnología y el folklore popular.

"Cuando llegué a la universidad leí los libros en los cuales se intentaba describir a la población indígena, me sentí tan indignado que consideré que era indispensable hacer un esfuerzo por describir al hombre andino, tal y como yo lo había conocido", dijo en una oportunidad al referirse al tema recurrente de su obra.

Arguedas inició su carrera literaria al publicar su libro de cuentos Agua que muestra la rebeldía social de los indios. En 1941 publicó su primera novela Yawar Fiesta, donde revela su constante preocupación por entender la cultura y el espíritu quechuas. Después de muchos años de silencio publicó, en 1958, Los Ríos Profundos, considerada por muchos críticos, como su mejor novela.
Las novelas y cuentos de Arguedas son estudiados constantemente, lo que da lugar a diversas interpretaciones de sus orígenes y objetivos; sin embargo, es poco conocida su obra como antropólogo e investigador social, disciplinas que tuvieron mucho que ver en su trabajo literario.
A menudo, instituciones culturales o universitarias organizan seminarios de estudio en torno a la herencia literaria y antropológica de Arguedas, en su calidad de escritor, recopilador y estudioso de la cultura andina.

Uno de los puntos importantes en la obra antropológica de José María Arguedas es el estudio de la música y su integración en la vida indígena.

La vida de Arguedas fue muy difícil y desgarrada, era una lucha perpetua contra la soledad y la incomprensión social, transcurrió en el medio capitalino hostil y mezquino, muy diferente al mundo andino que tanto amaba.

El periodista José Miguel Oviedo señala que la última década de vida y obra de Arguedas fue un periodo intensamente doloroso, angustioso y sobre todo confuso para él, pues sus conflictos personales, el agitado proceso sociopolítico del país (agudizado por el golpe militar revolucionario de 1968) y hasta la misma posición intelectual que el autor había ganado en el panorama nacional empezaron a pesar demasiado sobre sus minadas fuerzas.

Oviedo precisa que en esta etapa produjo obras de muy distinta naturaleza, como El sexto, descarnado testimonio de sus meses de encarcelamiento por razones políticas, en 1937; el relato La agonía de Rasu Ñiti que ensambla perfectamente su investigación antropológica y su intuición estética y sobre todo sus dos últimas novelas Todas las sangres y El zorro de arriba y el zorro de abajo. Esta última obra es el testimonio desgarrador de los conflictos internos que atravesaba los últimos días de su existencia. Arguedas se suicidó de un disparo de pistola cuando era profesor de la Universidad Agraria, el 28 de noviembre de 1969.

José María Arguedas


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