Gest. Terc.  Milen.    Año 5 .  Nº 9 . Octubre 2002

 

GLOBALIZACION 2002: BALANCE Y PERSPECTIVAS

GUILLERMO AZNARAN CASTILLO*

 


ABSTRACT

Globalization is a phenomenon that prevails despite the inequalities that it produces in the short run and that there is no alternative; developing countries must prepare them selves to actively participate in this historic process. To do other wise would be to condemn a country to a situation of isolation and empoverishment.

RESUMEN

La globalización es un fenómeno que se impone pese a las desigualdades que establece en el corto plazo y a las resistencias que genera. Por eso los países en vías de desarrollo tienen que prepararse para participar activamente en este proceso histórico, no hay otra alternativa; pensar lo contrario seria condenarse a un aislamiento empobrecedor.



En los últimos meses varias han sido las oportunidades para analizar el proceso de globalización en curso. Es cierto que hay diferencias acentuadas entre lo que se discutió en los diferentes escenarios. En Davos (New York), los temas más relevantes eran la recesión en USA, el ingreso de China en la Organización Mundial del Comercio (OMC), la nueva zona monetaria del Euro, etc.; en el caso de Porto Alegre, se priorizaron los temas referentes a buscar un nuevo derrotero al proceso de globalización, el que seria conducido por la sociedad civil; por último, tenemos el escenario de la Habana, en esta oportunidad se trató de vincular la globalización con el desarrollo económico de los paises. Una continuación de este último certamen lo encontramos en la Conferencia Internacional sobre Financiamiento al Desarrollo, en la ciudad de Monterrey, en donde se explotaron las alternativas para que los países desarrollados (PD) cumplan con su compromiso de orientar el 0,7% de su PNB hacia proyectos de desarrollo en los países subdesarrollos (PSD).

Es claro que el mundo está encaminado desde hace un buen tiempo en lo que se llama proceso de globalización, al margen que haya un debate académico sobre sus inicios o sobre sus resultados, lo cierto es que hoy la globalización es una realidad objetiva; en consecuencia para los países que se benefician coyunturalmente que presenta el ciclo económico, mientras que para los países que todavía no sienten aquellos beneficios, lo relevante es calcular en que medida se obtendrán resultados favorables, términos de mejoramiento en sus niveles de desarrollo económico. Sin embargo, para nadie es secreto que la evidencia empírica nos muestra que por ahora las Empresas Multinacionales (EM) pertenecientes al selecto grupo de países comprendidos en el G-7, a los que se incluye algunos países subdesarrollados (PSD) son los únicos beneficiarios inmediatos de la globalización. El resto (80% de la población) no siente en modo aiguno que su situación económica haya mejorado, al contrario, el crecimiento global actual no integra esta porción mayoritaria de la economia mundial.

Esto es consecuencia, que duda cabe, de la direccional predominante en el proceso de globalización, la que se resume en el llamado Consenso de Washington, diseñado como un recetario global de politica económica. De esta manera se indujo en los PSD el reajuste estructural, la privatización de las empresas estatales, la desregulación de los mercados, etc., como resultado se han obtenido algunas cifras favorables en términos de inversión, de producción consumo, pero estos éxitos fueron efimeros y localizados en algunos países, por ejemplo los países del Sudeste Asiático, la India, Brasil, Indonesia y la China. Es cierto que la experiencia china marca algunas diferencias respecto de los países que se han incorporado al proceso de globalización.

La pregunta es ¿pueden los PSD construir una alternativa? Para esto tendrían que contar con una visión de la sociedad, de la economía y del rol del Estado, en un contexto de estrechamiento de las relaciones internacionales. Entonces, si por ahora no se cuenta con aquella visión de un futuro por construir, no habría más alternativa que acatar propuestas como el Consenso de Washington por lo tanto no se trata de eximir de culpas al accionar de los G-7, sino que por el contrario debemos relevar la necesidad perentoria que tiene los PSD de contar con un liderazgo propio, que les permita enrumbar hacia una sociedad -objetivo-, para lo cual se instrumentalizaría el proceso de globalización como un factor de desarrollo. No se puede negar que hay países, algunos calculan que son los 88 más pobres, que tienen una deficiente estructura económica y una escasa dotación de recursos, que no les permite contar con condiciones mínimas para acceder al mercado global. En efecto, la pobreza es una realidad que debe ser enfrentada con una visión global; algo de esto se estd haciendo con el promocionado Fondo de Desarrollo, el que se constituiría con aportes de los países del G-7, con algunos impuestos a las transacciones internacionales, sobre todo al comercio de derivados financieros.

No basta entonces con exigir que los países pobres reajusten sus economías sino que se debe ser consciente que son economías con escaso dinamismo, por la tanto, estin más cerca de la cooperación que de la competencia.

Esto último no solamente sería una acción de justicia social sino que utilizando el instrumento de la cooperación se puede dinamizar esas economías, de lo que resultaría una ampliación del mercado global, ya que surgirían nuevos productores y consumidores. El mencionado fondo de desarrollo propuesto actuaria como un mecanismo de compensación, algo parecido a lo que utiliza la Unión Europea para apoyar a sus futuros miembros plenos que tenían cierto retraso relativo en su desarrollo económico, tal fue el caso de Portugal, Irlanda, etc.; de esta manera en realidad la Unión Europea se ahorró problemas futuros provenientes de las diferencias en términos de precios relativos, de desarrollo de mercados, de débil infraestructura básica, etc., entre los países de mayor desarrollo como Alemania, Francia, Inglaterra y aquellos países europeos menos avanzados.

Un aspecto importante debatido en el foro social de Porto Alegre fue la pobreza en el mundo, preguntándose si el proceso de globalización sería una alternativa válida para su erradicación. Ciertamente que la gravedad del problema y la dimensión geográfica y poblacional, amerita que la solución sea un compromiso global, en donde tendrían un protagonismo las organizaciones de la sociedad civil. Sin embargo, para los participantes en el Forum Davos, la alternativa estaría en persistir en las reformas económicas sumadas a una política de apertura de los mercados de los PD para los productos originados de los PSD.

Finalmente, hay el compromiso de constituir el Fondo de Desarrollo. Todo esto no ha disipado las dudas acerca de la efectividad de las medidas; en consecuencia, para muchos el tipo de globalización actual no es la alternativa para desarrollar las economías de los PSD. En lo referente a las reformas económicas, la evidencia empírica nos muestra que los PSD (entre los que destacan los latinoamericanos) han procesado reajustes estructurales y han abierto sus mercados, sin embargo, son magros los resultados; tal vez se puede señalar como excepciones exitosas Indonesia, India y Brasil, cuyas economías se beneficiaron con la globalización; el caso de China es distinto pues se ha constituido en el país que más crece pese a no contar con la ayuda de los organismos multilaterales (FMI, BM y otros). Por otro lado precisemos que este crecimiento económico global ha beneficiado también a los sectores de mayores ingresos de los PSD. Demostrándose en la práctica que son necesarias políticas públicas con una orientación exclusiva en reducir la pobreza.

Sin embargo, la pobreza es apenas uno de los problemas globales, a lo que se agrega el narcotráfico, las migraciones ilegales, el deterioro del medio ambiente y la violencia política; como se puede percibir estos problemas presentan el mismo de gravedad, configurando una realidad global con un débil nivel de sostenibilidad en el tiempo, pues cabe preguntarse ¿Cuánto tiempo puede mantenerse una situación en la que el 80% de la población mundial no participa de los beneficios de la revolución tecnológica? ¿Pueden seguir gastándose 800 000 millones de dólares anuales en la industria de armamento, sabiendo que esta cifra equivale a la producción anual de los 88 países más pobres de la tierra?

Las interrogantes pueden ser muchisimas, pero entre las más urgentes están las relacionadas al medio ambiente; es de conocimiento general que un crecimiento económico que utiliza la energía de los hidrocarburos, sumado a la tala indiscriminada de los bosques, la pesca irracional de la biomasa marina y el descontrol en la producción de transgénicos, no tiene sostenibilidad en el largo plazo. También, es pertinente interrogarse sobre las posibilidades de crecimiento económico que tiene los PSD, en un contexto contradictorio caracterizado por una perversa unidad de contrarios: procesos de globalización económica con restricciones comerciales selectivas.

Todo no hace más que plantear la urgencia de trabajar por un contrato global, que significará el referente politico-normativo que gerencia el proceso de globalización. Se trata entonces de seguir cierta gobernabilidad global, la cual no se la encuentra en los organismos multilaterales tales como: BID, FMI, OEA, OTAN; inclusive la ONU tiene dificultades para dotar de gobernabilidad al proceso de globalización.

Por lo tanto falta reflexionar sobre una arquitectura institucional basada en el Contrato Global, que utilice tanto el instrumento de la competencia, apto para los que ya participan en el proceso global, como el instrumento de la cooperación, hacia aquellos países que todavía no reunen las condiciones mínimas para participar como competidores en el proceso global. En ésta nueva arquitectura institucional tienen un protagonismo aquellas organizaciones de sociedad civil que avanzan de la protesta contra los resultados de la actual globalización hacia la propuesta de alternativas. La actividad económica hoy más que nunca necesita de una nueva superestructura político jurídica que la convierta en un medio para alcanzar el bienestar de la sociedad, alejándola de los intereses particulares de quienes conciben la actividad únicamente como la oportunidad de hacer buenos negocios.


E-mail: guillermoaznaran@hotmaiLcom
* Profesor principal de la UNMSM. Economista, graduado y doctorado en la Universidad de Parìs. Francia. Profesor de Postgrado de las universiadades. San Marcos, Villareal, San Matìn, Tacna. Libros publicados: Desarrollo económico autónomo; Cajas Rurales; Globalizaciòn: Competencia y cooperaciòn; Crìtica al liberalismo econòmico; Pequeña empresa y Desarrollo regional.

 


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