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Roberto Juan Katayama Omura*
LA FILOSOFÍA NATURAL Y POLÍTICA
DE JOSÉPH EUSEBIO DE LLANO Y
ZAPATA(1721-1780)
El presente texto tiene como propósito
informar los avances de nuestra investigación sobre algunos aspectos relevantes del
pensamiento del ilustre pensador peruano, dentro del marco de una investigación más
amplia sobre el pensamiento filosófico en el Perú colonial.
José Eusebio de Llano y Zapata (1721-1780), según la historiografía
tradicional1 fue hijo de don Pedro Llano y Zapata y doña Gabriela Jiménez
Lobatón y Azaña. Criollo autodidacta, «únicamente cursó Latinidad y los principios de
las ciencias sagradas y profanas, en los estudios particulares de los jesuítas de Lima,
en donde tuvo por catedrático al Padre José Ignacio de Vargas.»2.
Dominaba 8 lenguas, y a los 25 años había producido una serie de
escritos que luego agruparía bajo el título común de Obras varias. Fue
Examinador ordinario de latín del Arzobispo Cevallos. El Virrey Conde de Superunda le
encomendó una serie de labores relacionadas con las letras. Fundó en Lima la primera
escuela pública de griego. Viajó durante 5 años por el continente llegando hasta el
Brasil3. Luego emigró a España, donde murió cuando se disponía a regresar4.
OBRAS CONSULTADAS5
En la Sala de Investigaciones de la Biblioteca Nacional, se encuentran las siguientes
obras de Llano y Zapata, a las que hemos adscrito el código con el que se encuentran
clasificadas:
1-Obras varias (1743-1748). Código: X 985.21/LL990.
2-Paremiógrapho hispano-latino, que ofrece y dedica a la estudiosa juventud peruana
don Joseph Eusebio de Llano y Zapata (1752).
3-Senecae iunoris catonis cordubensis ethycorum (1752). Código: X398.9/LL3.
4-Preliminar y Cartas (1759). Código: X 980/LL99.
5-Memorias histórico-físico-crítico-apologéticas de la América Meridional
[1758] (publicada en edición a cargo de Ricardo Palma en Lima, Librería e Imprenta San
Pablo,1904, sólo el tomo I: Reyno mineral) Códigos: XBC/533/LL26; XPB/553/LL26 y
XPB/553/LL99.
El Paremiógrafo hispano latino, es una colección de refranes
recogidos por Llano y Zapata de un escrito de la época no señala el título
cuya redacción él corrige y edita. El Séneca o el Catón Cordubense6
es una obra latina que él corrige en su redacción. Faltan las últimas páginas.
OBRAS VARIAS:7
Luego de la Carátula, que únicamente dice Obras Varias de Joseph Eusebio de Llano y
Zapata, viene un Índice, titulado «Obras que contiene», en el cual se da la
siguiente lista:
-Panegírico al Ilmo. Señor D. Pedro Morcillo, Obispo de la Santa Iglesia del Cuzco.
-Verdadero modo de conservar la salud.
-Resolución sobre la irregularidad de las terminaciones Exiet, y Transiet.
-Carta al Lic. Don Joseph Mariano de Alcócer.
-Relación de la Ruyna de Lima, con el Terremoto de 28. De Octubre del año de 1746.
-Carta al Doct. D. Ignacio de Chiriboga, Canónigo de la Santa Iglesia de S. Francisco del
Quito.
-Observación Diaria-Crítico-Histórico-Meteorológica.
-Carta del Ilmo. Señor D. Fr. Fancisco Guutiérrez Galiano, Obispo Rosaliense, y Auxiliar
de Lima.
-Carta del Doct. D. Diego de Villegas y Quevedo, Canónigo de la Santa Iglesia del Cuzco.
Cada una de las obras tiene su propia numeración.
El Higyasticón o verdadero modo de conservar la salud, es el título que aparece
en la carátula del texto, si bien en el índice únicamente se le citaba como:
«Verdadero modo de conservar la salud». Fue escrito en 1743.
El texto es en realidad una traducción de Llano y Zapata de la obra en
latín del sacerdote jesuita Leonardo Lessio (Amberes, 1613). A la espalda de la carátula
hay el siguiente epígrafe latino: Modicus, ac temperatus cibus, et carni, el anime
utilis est. D. Hieronym. Ad Rustic.
SOBRE LA NATURALEZA HUMANA
Viene luego el Panegírico a Morcillo8 que en el índice aparece
como si fuera obra aparte y de un prólogo a la obra, escrito por Llano Zapata. El
cuerpo de la obra consta de 13 capítulos, en los que se señalan una serie de reglas
relacionadas sobre todo con la dieta y el régimen de vida, para vivir saludablemente.
El prólogo es interesante, en la medida que muestra la concepción de
la naturaleza humana que tenía nuestro autor. En ella, si bien encontramos algunos
elementos mecanicistas, éstos están subordinados a una noción cualitativa de la materia
y organicista del hombre:
Que
hecha la nutrición ya no es el mismo viviente que antes, a lo menos según la materia es
común opinión de Philopono Libro I.de Generat. Pomponi tractaus de augmentat. Egidio
question 26. Durando parte I Distincion 20 q. 4. Pero reconociendo estos Authores, que en
la naturaleza de las cosas nada sustancia es estable, y firma, sino que todos los hombres
estaban expuestos a continuas mutaciones, y que sus temperamentos padecían varias
alteraciones: de manera, que a los mas los alimentos cálidos consumían el humor; a
alguno su demasiada humedad extinguía el calor; y a muchos su intensa frialdad
introducía sequedad, juzgaron, que variandose tanto las complexiones, se variaba también
la materia de ellos, reponiéndose otra diversa. Mas para seguir el asunto empezado, es
claro, que los hombres se deshacen continuamente, y toda la Máquina corpórea se encamina
al fin, que es la muerte. Por lo cual el Author de la naturaleza quizo, que nuestra
sustancia desfallecida se reparase con los alimentos, cuya conversión en ella se llama
nutrición, y esta se hace de la comida, y bebida (A). |
Esta
visión organicista y cualitativa de la naturaleza se puede calificar más afín a la
noción hipocrática antigua que a la moderna. Parece estar presente también en una obra
de Llano y Zapata que no hemos podido leer directamente pero que es citada varias veces
por Félix Álvarez Brun9:
Se
reconocerán las naturalezas de los hombres, según sus Regiones que Habitan y alimentos
de que se nutren y sustentan (202). |
Opina dice Álvarez- que para
el conocimiento de las enfermedades es necesario averiguar la «fisiología del aire»,
tema que le apasiona y trata en diversos escritos suyos. Dice que «poco o nada médico
será el que sin una previa noticia de las cualidades, propiedades, usos y efectos» del
aire, se mezcla en la curación de la enfermedades. Debe conocerse, según él, la
dirección que llevan los vientos, el distinto clima y temperatura de las estaciones, que
«juegan papel importante en la vida» (203).
«Es conveniente encontrar el término medio, entre la acción, la naturaleza y el aire.
Sin embargo el justo medio lo han alcanzado muy pocos médicos, porque mas parece
inspiración»
«Túvola hipócrates en un grado muy templado»(204).
Compárense esas citas con el Corpus Hipocráticum:
cuando se llega a una ciudad
desconocida, es preciso preocuparse por su posición: cómo está situada con respecto a
los vientos y a la salida del Sol. Pues no tiene las mismas propiedades la que mira hacia
el sol saliente, que la que mira al Poniente. Hay que ocuparse de eso de la mejor manera,
y, además de qué aguas disponen los habitantes: si consumen aguas pantanosas y blandas,
o duras y procedentes de lugares elevados y rocosos, o saladas y crudas10.
Los cuerpos de los demás animales, y también los de los hombres, se
nutren de tres alimentos, cuyos nombres son los siguientes: alimentos sólidos, bebidas y
soplo (...) El soplo que hay dentro de los cuerpos se llama flato, el que está fuera de
los cuerpos es el aire. Este es el señor más poderoso de todos, en todos los sentidos
(
) para los seres mortales es causante de su vida y también de sus enfermedades,
cuando están enfermos. Tan grande es la necesidad de aliento que tienen todos los
cuerpos
11. |
Su noción de la naturaleza humana
parece empatar con una tradición que, como él mismo lo reconoce, llegaría hasta
Hipócrates. Y en ese sentido sería más afín a la tradición organicista de la
antigüedad y el medioevo que a la tradición mecanicista cartesiana moderna.
La Resolución sobre la irregularidad de los términos Exiet y Transiet; del capítulo
6. De Judith, y 51. De Isaías, que según reglas de latinidad pedían
ser Exibit y Transibit (1743). Éste texto es una respuesta al Doct. Don Juan de
Avendaño, y Campo-Verde12 . Por un error de imprenta en el texto original, la
fecha es 1733, sin embargo el primer 3 ha sido tachado a mano y escrito el 4.
SOBRE LOS CIELOS
Resolución-Phísico Mathemática. Sobre la formación de los cometas, y efectos que
causas sus impresiones (1743). A la espalda de la carátula hay un epígrafe latino
del Almagesto del Reverendo Ricciolo13. Luego viene una dedicatoria al
obispo Morcillo. Seguidamente, una carta del Doct. y M.D. Fray Francisco Gutiérrez
Galiano en la que informa haber recibido el ejemplar que le envió y lo cubre de elogios.
Finalmente tenemos el texto mismo, éste se divide en las siguientes partes: Preludio;
Sentencias que ha establecido los Authores sobre la formación, y movimiento de los
cometas; Pruebas y razones de cuyos fundamentos se deduce la más probable opinión sobre
la formación de los Cometas, y sus movimientos; Concuérdase con las razones, y
autoridades; que se figuren las opiniones de Antiguos, y Modernos; Impúgnase la Variedad
de Nombres, y efectos, que los Judiciarios atribuyen a los Cometas; Efectos que pueden
originarse a los sublunares en la Impresión de los Cometas.
El texto resulta interesante en tanto muestra una visión muy particular de los cielos:
Los
cielos son incorruptibles, y lo que quiera, que se hace de su materia, tiene la misma
incorruptibilidad, que ellos. El cometa siendo Cuerpo generable, y corruptibles no puede
formarse de materia celeste (D). |
Vemos aquí presente la noción
aristotélico-medieval de la pureza o perfección de los cielos, los cuales están
formados por la quintaesencia o éter:
De
todo cuanto se ha dicho, se desprende claramente que [
] el cuerpo primario [es
decir, la materia celeste] es eterno; ni crece ni mengua, manteniéndose eternamente
joven, inalterable e insensible14. |
Aceptando la
realidad de los cometas, pero al mismo tiempo creyendo en la majestad de los cielos, Llano
y Zapata sostiene que:
Omitiendo otras muchas razones digo, que el vapor seco terrestre, y craso, cuyas partes
unas con otras está entre sí muy unidas, produce los Cometas; y se forman del vapor
seco, a diferencia de la lluvia, que se hace del vapor húmedo: del cálido a diferencia
del viento: del terrestre craso, porque si fuera vapor sutil, no durara mucho, nunca se
inflamara, y por consiguiente fuera inútil para la generación comética (E). |
Según Llano y
Zapata, su opinión coincide con la sostenida por Aristóteles (Meteorología) y
diversos pensadores medievales, a los cuales cita a través de los Conimbricentes:
Aristóteles es de opinión, que los Cometas no constan de materia celeste, sino sublunar,
y que ella es una gran copia de exhalaciones pingues, y crasas. Este parecer, según
afirman los P.P. Conimbricentes en el lugar arriba citado [se refiere a Coninbricens. In
Aristotel. Metheor. tract. 3. cap. 2. f. 26], lo siguen Avicenna, Algacelo, Philopono,
Averroes, y algunos Peripatheticos. Lo mismo siente San Alverto Magno. Vapor
terrestris caidus grossus, cuius partes sibi multitùm uniuntur, paulatim ascendens ab
inferiori parte estus ad superiorem ipsius partem, ubi locum ignis attingit, ibique
disfunditur, inflammatur. Albert. Mag. Tract. 3. cap. 5. de Metheor (G). |
Sin embargo, a
diferencia del Estagirita, Llano y Zapata reconocía que muchos cometas que habían
aparecido, lo habían hecho más allá del mundo sublunar15, esto, lejos de
llevarle a creer que la quintaesencia era corruptible o cambiante y no perfecta, le lleva
más bien a conservar esta perfección de los cielos y quitárselas a los planetas (que
tampoco eran corruptibles en la visión aristotélica): estos cometas se formarían por
exhalaciones similares a las de la Tierra:
La
doctrina cierta, y segura es, que todos los Cometas, que se observan bajo de la Luna, son
producidos por los halitos de la Tierra, y los que se ven más arriba, pueden ser de los
efluvios de los Planetas, o vapores del Sol
(F). |
Si bien hemos
intentado inferir cuál de los tres modelos astronómicos de la época tiene en mente
(Aristotélico-Ptolemaico, Copernicano o Braheiano) no hemos logrado hacerlo, lo más
atinente al respecto es el siguiente pasaje, que sin embargo es demasiado
vago:
Las
estrellas son de dos maneras Planetas, y Fijas. Llamanse unas fijas, que son las que
ocupan la superior parte del cielo, y en su movimiento dejan siempre entresí iguales
espacios de distancia. Planetas, o Errantes Estrellas se llaman otras, no porque en la
realidad anden errante, o vagen con movimiento incierto, sino porque, aunque ellas guarden
la razon cierta de los movimientos, respecto de las que llamamos Fijas, no se mueven con
mas libertad, y en el Cielo ya aparecen en uno, ya en otro lugar (D). |
Lo que si puede
establecerse es que la noción que tiene del cosmos, si bien no es del todo tradicional,
ya que considera que los planetas, a través de ciertas exhalaciones, pueden también
producir cometas como lo hace la Tierra y por ende son también corruptibles a diferencia
de lo que pensaba Aristóteles y era predominante en los medievales.
Pero su concepción tampoco es del todo moderna, ya que los cielos, con
excepción del mundo sublunar, no son corruptibles. Se presupone así una jerarquía en el
espacio. Además, su noción del espacio es finita (habla de la esfera de las estrellas
fijas, que es la última esfera) y además presupone una noción esférica del cosmos. El
espacio, en sentido moderno es ilimitado (infinito) y por tanto informe, homogéneo (no
hay espacio sublunar y supralunar) e isotrópico (todo lugar es igual a otro). Además, la
noción moderna de materia es puramente cuantitativa, en cambio aquí, al igual que en el
Prólogo al Hygiasticón, la materia que está manejando Llano y Zapata es
cualitativa.
SOBRE LA TIERRA
Respuestas en que satisface Don Joseph Eusebio de Llano y Zapata a los dos reparos que de
unas cartas latinas que escribió, puso el Lic. Don Joseph Mariano de Alcocer, presbítero16
(1745). El texto no fue mandado a imprimir por Llano Zapata sino, como lo dice la
carátula, por un amigo del autor (no se señala quién). Al reverso de la carátula hay
un epígrafe latino17 y luego viene el texto.
Carta o Diario que escribe D. Joseph Eusebio de Llano, y Zapata a
su más venerado Amigo, y Docto Correspondiente el Doctor Don Ignacio de Chiriboga, y
Daza, Canónigo de la Santa Iglesia de Quito, en que con la mayor verdad, y crítica más
segura, le da cuenta de todo lo acaecido en esta capital del Perú desde el Viernes 28 de
Octubre de 1746, cuando experimentó su mayor ruina con el grande movimiento de Tierra,
que padeció a las diez, y media de la noche del mencionado día, hasta el 16 de Febrero
de 1747 con una Tabla en que se le da el cálculo exacto de todo el número de Temblores,
que se han sentido en el trágico suceso, que es lastimoso asunto de este Escrito. Y
justamente le participa el estrago del Presidio del Callao, y sus Habitadores con la
inundación del Mar, que los tragó en la noche del primer Terremoto. (1747)18.
A la espalda de la carátula hay un epígrafe latino. Y luego viene el texto, del cual
copio la tabla mencionada.
El texto Obsevación Diaria-Crítico-Histórico-Meteorológica.
(1748)19, está relacionado con el anterior: lo que sucedió en Lima desde mayo
de 1747 hasta octubre del mismo año. Luego de la Carátula viene una página de erratas y
enseguida el texto.
PRELIMINARES Y CARTAS QUE PRECEDEN A LAS MEMORIAS
Como lo indica el título, originariamente este texto debía editarse a manera de
prólogo, de las Memorias (y figura así en los originales de la obra)20.
Sin embargo, al no publicarse esta última, el texto cobró vida independiente, por lo que
lo trataremos de ese modo.
La obra ha sido impresa en Cádiz, Oficina de Pedro Gómez de Requena, 1759, segunda
edición, 283 págs.21 Las últimas páginas presentan una pequeña picadura
acción de las polillas que afecta la parte superior derecha a partir de la página 279.
El ejemplar está empastado en cartón, muy deteriorado en la parte inferior derecha. La
página de la carátula, así como las páginas iniciales están también deterioradas en
el mismo sector aunque el daño al texto es mínimo. Tanto la carátula como el epígrafe
al revés de la carátula presentan pequeñas picaduras de polilla, aunque el
daño al texto es imperceptible.
Seguidamente hay un índice en el que aparecen los textos contenidos en la obra:
I. Carta del autor de estas Memorias a D. Luis Milhaú, Comisario Real de Guerra, y Marina
en el Departamento de Cádiz.
II. Carta del mismo al Dr. Don Gregorio Mayáns y Siscár, Catedrático del Código de
Justiniano en la Universidad de Valencia.
III. Carta del mismo, al Marquez de Villa-Orellana, Vizconde de Antiána, Mariscal de
Campo, y Gobernador de las Armas en el Reyno de Quito.
IV. Carta del mismo al Ilustrísimo Señor Doct. D. Marcellano de Agramont, Obispo que fue
de Buenos-Ayres y hoy dignísimo arzobispo de Charcas.
V. Carta de Don Luis de Milhaú al Excelentísimo Señor Bailio Fr. D. Julián de Arriaga
y Ribera, Gran-Cruz de Malta en el Orden de San Juan, Theniente General de las Armadas
Navales de S.M. y su Secretario de Estado en el Despacho Universal de Marina, e Indias.
VI. Carta del mismo D. Luis Milhaú, al Author de estas Memorias.
VII. Cartas del Doct. D. Juan Félix de Arjona y Aranda, Canónigo Doctoral de la Santa
Iglesia de Cádiz, y Juez Subdelegado de la Santa Cruzada en su Obispado, al Autor de
estas Memorias.
VIII. Carta de D. Joseph Diaz Infante, de la Regia Sociedad de Ciencias de Sevilla;
Theniente de Navio de la Real Armada, y Profesor de Artillería, por S.M. en la Real
Academia de Cavalleros Guardias-marinas en la Ciudad de Cádiz, al Autor de estas
Memorias.
Como tercer punto tenemos una Nota del Autor, que transcribo íntegramente debido a la
información que brinda:
Los
defectos de Ortographía, que no advertí en la Corrección de Pruebas, o que
verdaderamente en los Originales se deslizaron a mi Pluma, los corrijo ahora, previniendo,
que el error de una misma palabra, repetido en otras partes, se debe sujetar a la
Corrección de la primera. Así mismo advierto, que en la pág. 39. Lin. II. Se lee esta
expresión Todos los que pretendiesen probar Parentesco con los Incas del Perú, será
por bastardía. Lo que se da ha entender con restricción a la Not. I. Artic. V. del
Tomo 1. De estas Memorias, donde se escribió la Genealogía de los Parientes del Traidor,
y Tyrano Ata-Huallpa, que algunos, pocos instruidos, colocaron en la Serie de los
Emperadores del Perú. Igualmente prevengo, que los Manuscritos, que cito con más
frecuencia, los tengo en mi poder. Satisfaré con ellos, si en su conocimiento, o
imperfección, se interesase algún respeto Superior. Los que no poseo, señalaré los
Archivos, o Bibliotecas donde se guardan. Con esto, cumpliré, siempre que lo pidiesen la
ocasión y las circunstancias. Mi ánimo había sido en estas Memorias no citar Author
alguno. Pero viendo, que en los más libros, que tratan de Nuestras Indias, se
encuentran muchas cosas, que van muy distantes de la verdad que busco, y que pudieran
darme con ellos, me ha sido preciso (aun contra mi genio) combatirles con autoridades, con
razones y con la propia experiencia. Esta, si se mira con ojos desinteresados, hará mas
fe, cuando haya motivo de cuestión. |
En cuarto lugar,
viene una página de erratas. En quinto lugar la aprobación de fray Miguel Galván (14
págs.), en sexto lugar, la aprobación de Solórzano, en séptimo lugar, la aprobación
de Francisco Cano, en octavo lugar la Licencia de impresión del Dr. Miguel Benito Ortega
Cobo. Finalmente tenemos el cuerpo de la obra. La primera página se encuentra cubierta en
la parte alta y de manera parcial por hongos, aunque éstos no afectan el texto. Hay en la
obra algunas correcciones y anotaciones de un lector anónimo.
Preliminar.
Ataca tanto a aquellos que han sostenido la no-humanidad de los indios
(sepulvedianos)22 como a aquellos que por querer defender a los indios de los
abusos españoles, han terminando desprestigiando a la corona (lascasianos)23,
aunque no señala ningún nombre (como sí lo hace en la carta a Mayáns y Síscar). Hay
también información interesante sobre su Filosofía natural, por ejemplo, sostiene lo
siguiente con respecto a los aires y las aguas:
Tocaremos en este preliminar las que considerásemos más útiles á la curiosidad
física. Es, pues, una de las primeras, la fisiología del aire. No quiero que sea en toda
su extensión. Bastáranos descubrirle su naturaleza en la variedad de climas que
observamos. Lo demás, de cualidades, propiedades, usos y efectos, etc. toca á los
médicos su indagación. Parecerá esto inútil; pero, si bien se contempla, es una de las
observaciones de mayor importancia a que un docto viajero debe aplicar la fuerza de su
espíritu. Muchas tierras serían en nuestros países inhabitables, si la intemperie de un
dia no se corrigiese con la destemplanza de otro. De manera que en algunas partes, no
guardando el tiempo casi estación segura, el mismo desorden de los vientos equilibra las
malignas impresiones que debían provenir á los sublunares de tan repentinas mutaciones.
Ocasionan éstas a los sólidos y fluídos movimientos oscilatorios. Mientras fuese su
desacuerdo más notables y frecuente, serán sus efectos más considerables en los nervios
y espíritus.
Para juzgar pues, por el aire, la sanidad de un lugar, es el examen del agua el que
proporciona el conocimiento del clima. Cuando ella no participa de las sustancias
minerales sobre que pasa, es prueba suficiente de que la tierra está libre de toda
infección y que se respira un aire de benigna naturaleza. Esta regla, como fundada en la
experiencia, es la más segura que podemos proponer en la observación de un elemento,
que, si no es el agente principal de nuestra vida, es la vida misma. Examinada su
naturaleza por el gusto de las aguas, se llegará al conocimiento de las tierras que se
deben habitar 24. |
Compárese con las siguientes citas
del Corpus Hipocráticum:
Así pues, cuando el
aire contiene impurezas que son hostiles a la naturaleza humana, entonces enferman los
hombres; a su vez cuando el aire resulta ina-propiado para alguna otra clase de seres
vivos, ésta se pone enferma entonces25.
Quien quiera estudiar perfectamente la ciencia médica debe hacer lo
siguiente: en primer lugar, ocuparse de los efectos que puede ocasionar cada una de las
estaciones del año, pues no se parecen en nada mutuamente, sino que difieren mucho no
sólo entre sí, sino también en sus cambios. Después, ha de conocer los vientos
calientes y fríos, especialmente los que son comunes a todos los hombres, y, además, los
típicos de cada país. También debe ocuparse de las propiedades de las aguas, pues, tal
como difieren en la boca y por su peso, así también es muy distinta la propiedad de cada
una26. |
La inspiración
hipocrática de Llano Zapata es más que patente. Por lo que estos párrafos únicamente
refuerzan lo expresado en nuestro análisis del Prólogo al Hygiasticón.
Carta a Luis de Milhaú.
Respuesta a una carta de éste en la cual le solicitaba que escribiera una obra en donde
«como en un breve mapa, o compendio de noticias le comunique todo lo que de los tres Reynos
Mineral, Vegetal, y Animal hobiese observado en Nuestra América» (p. 57).
Llano y Zapata le comunica su aceptación, sobre todo porque los que
han escrito sobre este tema «no han llegado a la perfección que se desea» aunque
«grave es el asunto y cortos mis talentos para su desempeño.» (p. 58). De ahí que le
haga dos prevenciones: La primera, que su obra nunca será completa, y en segundo lugar,
que a pesar de sus deseos no puede ser un autor original, por lo que se ve obligado a
citar obras de otros, prefiriendo para ello a los americanos.
En esta carta informa también que ha dividido la obra en cuatro Tomos:
«En el primero trato del Reyno Mineral. En el segundo el Vegetable. En
el tercero el Animal. En el cuarto describo los cuatro grandes Ríos que
bañan Nuestra América Meridional. Cada libro está ilustrado con notas Geográficas,
Históricas, y Críticas» y culmina con el índice del primer tomo27.
Carta a Mayáns y Siscár.
Es respuesta a una carta que recibió de éste, en la cual le sugiere qué autores
consultar para las Memorias que está redactando. Le responde señalando una serie de
autores que ha consultado, acerca de los cuales tiene muy buen juicio28. Da
cuenta que posee el manuscrito de El paraíso de Nuevo Mundo de León Pinelo que
le fue obsequiado por el doctor Cayetano Marcellano de Agramónt, Arzobispo de los
Charcas, así como otros textos. Hace una crítica feroz tanto de Ginéz de Sepúlveda
como de Bartolomé de Las Casas29 y defiende la obra del padre Acosta de los
ataques de Torquemada30. Esta carta es también relevante porque en ella
expresa la motivación política que le ha llevado a escribir sus Memorias.
| Mi crítica no cae sobre
todos los que han escrito sobre las Américas, pues sería ya eso quererme yo meter en un
campo muy dilatado, y no muy propio de mi profesión y asunto. Cae sí sobre los que han
tratado, ya en historias, ya en relaciones, ya en cartas, de la Historia Natural de la
América Meridional, en que son tantas las mentiras que ha inventado la malicia y apoya la
indredulidad, que casi no se puede creer lo mismo que se ve. Y como en aquellos países
los que más interesa á la Física y Comercio, son sus peregrinas producciones, deben
ser ellas no sólo el objeto de mi pluma sino de todos aquellos que aman el bien común,
felicidad de sus compatriotas y aumento de sus soberanos. Esto me he propuesto. Este es el
fin que busco31. |
Carta a Villa
Orellana.
Respuesta a una carta en la cual éste le expresaba su molestia por no haberle comunicado
que se encontraba redactando unas Memorias sobre la América Meridional. Llano y Zapata le
comunica el porqué de esta omisión: «Pretendía suprimir mi nombre, desnudando
totalmente de él a mis escritos. Era mi intención que se publicasen Anónimos, en caso
de imprimirse» (175).
Sin embargo, la prohibición de las leyes españolas así como una
carta de Milhaú a Arriaga (reseñada más adelante), le hicieron cambiar de opinión. En
esta carta también sostiene la fundación de un colegio de sacerdotes indios32
así como la creación de un colegio de mineros con el propósito de convertir esta
actividad en ciencia y sacarla de su puro empirismo. El texto nos muestra diferentes
aspectos de su pensamiento, que en seguida presento.
CRÍTICA AL MÉTODO ESCOLÁSTICO
[
] Está hoy nuestros países por
esta inadvertencia, en orden a las Ciencias Naturales, en el mismo atrazo, que estuvieron,
quando en el principio se fundaron sus poblaciones. Todas por alla [recordemos que escribe
en España] son mentalidades, abstracciones y disputas inútiles. No se da un paso, que no
sea en esta parte con perdida de tiempo, malogro de la Juventud, y ruina de los Ingenios.
Tropiezos casi inevitables, y que siempre han de salir al encuentro de todos los que se
mezclan en questiones, que ni en lo Physico, ni en lo Moral trahen algún provecho al
espíritu de los hombres. Antes, si bien se contemplan, buelven inutiles todas las
operaciones del entendimiento, haciendoles caer en una insensatez, y furor, y manía, sino
ya en un Pyrronismo confirmado.
Esto desearía yo que conociesen todos los Nuestros. Desterrarían
entonces de sus Escuelas tantas inutilidades, sophisterias, e impertinencias, en que hasta
ahora los tiene enbueltos la observación del Perípato. Todas ellas no son otra
cosa, que unos harapos, y transpantojos de las Aulas, con que por lo comun se engañan
solos, y descaminan los incautos. Ya veo, que los prudentes, y sagaces no estan a tiro de
estos enredos. Conocen ellos la vanidad de los que llaman en las Escuelas sutilezas, e
ingeniosidades. Así solo estudian la Naturaleza, que sabe demostrar Physicamente a los
ojos, quanto pone el entendimiento. Como que ella misma es el organo, por donde se
explican los secretos de sus mas admirables, y peregrinas producciones (199200). |
Un elemento
interesante es una extensa nota al pie, de la cual copiamos los párrafos iniciales:
Hablo
de las Ciencias Naturales. En las otras Facultades hemos tenido Sugetos, que hán
admírado con sus Escritos la Republica de las Letras. No son hoy menos ilustres los que
florecieron en la Theologia Escolastica, Dogmatica, Expositiva, Polemica, Mistica, y
Moral; en la Jurisprudencia, Derecho Canónico, y Civil; Historia General, Bellas letras,
y Oratoria
Debiera yo hacer un justo elogio al merito de los que asi nos ilustran.
Pero el tiempo los dará a conocer, formándoles mejor Panegyrico de la elevación de sus
talentos que los que pudiera mi pluma expresar en su alabanza (199-201). |
Esta nota nos aclara la crítica
que Llano y Zapata hace a la Escolástica, no es generalizada (alaba la Theologia
Escolástica) sino que critica el que se la considere como medio del conocimiento de la
naturaleza puesto que la naturaleza «sabe demostrar Physicamente a los ojos, quanto pone
el entendimiento. Como que ella misma es el organo, por donde se explican los secretos de
sus mas admirables, y peregrinas producciones.» (200), no hay que enredarse en
discusiones vanas sino ir a la naturaleza misma y comprobar nuestras presuposiciones por
medio del experimento puesto que el método escolástico (eminentemente
discursivo y especulativo) no es el apropiado para dicho objeto de estudio33.
PENSAMIENTO POLÍTICO
Pero examinando el Plan,
que publicaré a su tiempo, se desvanecerán todas las dificultades, que quizá
propondrán los que solo cuidan de sus propios intereses; y mas, si son Estrangeros, que
quieran aprovecharse de todo el Comercio de Nuestras Indias, sin que nada lograsemos de
nuestros frutos, y producciones los que nacemos en aquellos paises. Cada Estado
(dice el Abad de San Pedro) no tiene que reglar, sino es dos fuentes de negocios. Los
unos de fuera, que miran las Naciones vecinas, y se terminan por convenciones, en orden a
su interés recíproco. Los otros de adentro, que tocan a los Súbditos, y se hacen por
reglamentos. El fin de la ciencia del Gobierno es hallar, y poner en obra a los mejores
proyectos, para dirigir con suceso estas dos fuentes de negocios (182-183).
El Estudio de la Metalurgia (cuya promoción, y cultivo siempre
procuraré a los Nuestros) ha sido, y será el objeto de todos mis cuidados, trabajos, y
tareas. Es digno de llorarse, que, haviendo en algunas de nuestras capitales Escuelas,
donde se enseñaban la Esgrima, Danza, y Música, no haya una, que tenga por
instituto la instrucción de la Juventud en la Ciencia, que tanto importa a los
Intereses del Soberano, utilidades de nuestros Compatriotas, y Bien Comun de todas las
gentes (197-198, sub. nuest.).
Por medio, pues, del cultivo de esta Ciencia [la Metalurgia], que es
la mas ventajosa a los Comunes Intereses, se conciliarán el agrado del Monarcha, que
siempre es propicio sobre los que velan en los abastecimientos y utilidad del Estado
(218-219, sub. nuest.). |
Llano y Zapata,
identifica tal y como hizo en la carta a Mayáns y Síscar el bien individual
con el bien común y lo público con lo privado, a diferencia de la noción moderna, como
la que muestra Hobbes en el Leviatán:
entre esas
criaturas [las abejas y las hormigas], el bien común no difiere del individual, y aunque
por naturaleza tienden a su beneficio privado, procuran, a la vez, por el beneficio
común. En cambio, el hombre, cuyo goce consiste en compararse a sí mismo con los demás
hombres, no puede disfrutar otra cosa sino lo que es eminente.
[
] no teniendo esas criaturas, a diferencia del hombre, uso de
razón, no ven, ni piensan que ven ninguna falta en la administración de su negocio
común; en cambio, entre los hombres, hay muchos que se imaginan a sí mismos más sabios
y capaces para gobernar la cosa pública, que el resto; dichas personas se afanan por
reformar e innovar, una de esta manera, otra de aquella
34. |
Su posición es
entonces más afín a las tesis medievales del estado (el famoso Cuerpo de Nación) como
la de santo Tomás de Aquino por ejemplo, que parte de la consideración del hombre no
como un sujeto primariamente aislado sino socializado:
es propio al
hombre el ser el animal social y político, que vive entre la muchedumbre, más que todos
los otros animales
le es natural vivir en compañía de muchos35. |
Y, en ese
sentido, lo apropiado no es pensar en el bien individual pues va contra la
naturaleza del hombre sino en el bien común que es lo natural:
Pues
siendo natural al Hombre vivir en compañía de muchos, necesario es que halla entre ellos
quien rija esta muchedumbre; porque donde hubiese muchos, si cada uno procurase para sí
solo lo que estuviere bien, la muchedumbre se desuniría en diferentes parte, si no
hubiese alguno que tratase de lo que pertenece al bien común
36. |
Es este ideal
político proveniente del medioevo con un transfondo religioso que veremos en
seguida el que le ha llevado a postular la creación de esta escuela de mineros y
motivado su labor intelectual, como vimos también en la carta a Mayáns y Síscar.
PENSAMIENTO RELIGIOSO
Con la primera Fundacion se facilitarán
las Conquistas Evangélicas y se romperan todas las dificultades, viendo los Indios
Barbaros, que los mismos Indios Cristianos le llevan la Religion, que en muchas partes ha
sido a Nuestros operarios bien difícil, y casi imposible su propagación. Esta fue la
máxima, que inspirados de Dios, siguieron todos los Apóstoles, haciendo Misioneros, los
Discipulos de su Predicación a los mismos Gentiles que empezaban a convertirse
Esta misma, pues, ha de ser la que en nuestra América acabe de desterrar las sombras
de la Idolatría, y destruir con la reciproca enseñanza entre los de su misma nación,
las preocupaciones, erróres, é ignorancias, en que está sumergido tan numeroso
Paganismo (183-184, sub. nuest.).
Toda la Ciencia de estos tiempos (declara Mr. Chevreau, en su Escuela
de la Sabiduría, lib. 3. C. 2. Pag. 239) se detiene solo en medir lo infinito, reglar el
curso del Sol, contar el numero de las Estrellas, é ir tras el movimiento de las Aguas, y
velocidad de los Vientos, acreditando ilusiones, y sueños. Nuestra curiosidad yá no se
aplíca, sino á Cosas Frívolas. Nuestro entendimiento solo nos sirve, para embargarnos,
y perdernos. Queremos saber lo que pasa dentro, y fuera de este Mundo, elevando nuestra
comprehension mas alta, que el Cielo, y bajandola mas profunda, que el Abismo. Nuestra
vanidad nos hace hacer muchas veces, que entendemos los Secretos de Dios, igualmente que
penetramos nuestros afectos, pensamientos, y pasiones.
Lo que el Juicioso Francés, que acabamos de citar, notó en
su siglo, se debe con mayor fundamento notar al Nuestro, en que se há hecho moda el
desprecio de las Ciencias mas utiles, y lenguas mas Sabias, aplicandose los hombres a
bagatelas, fruslerías, y necedades, que ridiculizan sus personas, y entorpecen sus
ingenios. Si hé de decir lo que siento, que no hay para mi otra Ciencia, que la que
eleva a nuestro Espíritu al conocimiento del Creador, dirige nuestra razón a reglar las
pasiones del Alma, y dispone nuestra voluntad al Beneficio del Projimo, y Bien Comun de
todos los hombres. Todo lo demás es inútil, y aún más peligroso, si se abusa, ó
por malicia, ó por inconsideración de aquella parte, que en lo Racional goza de una
total indiferencia, y debe pasar por entretenimiento honesto, y diversión del ánimo
(223-226, sub. nuest.). |
Vemos en Llano y Zapata37,
un profundo sentimiento religioso, que marcha unas veces entrelazado, otras paralelamente,
tanto a sus opiniones naturalistas como a las políticas, en una medida tal, que hace
difícil caracterizar el conjunto de sus creencias como plenamente ilustradas. Hay en
ellas un difuso sincre-tismo de ambos paradigmas.
Carta a Agramont.
Le agradece por lo textos que le obsequió para que pudiera llevar a cabo su proyecto de
las Memorias, y le pide si le puede dar otros que tuviera, ya que «Tengo
concluidos los dos Primeros Tomos, que son los Reynos Mineral, y Vegetable»
(229) y que está escribiendo «actualmente el Tercero, y Cuarto, que contienen el
Reyno Animal, y la Descripción de los Ríos Marañón, Amazonas, Paraguazu, Uriapari, y
la Magdalena» (230). A propósito de ello, le expresa su molestia por estarle
pidiendo libros y le escribe sobre un proyecto de abrir una Biblioteca Pública en Lima,
en la Universidad de San Marcos:
| La formación de esta Biblioteca no será
empresa dificultuosa a la Real Universidad de Lima. Un arbitrio bastará para conseguirla,
tendrá este su efecto, si se ve con aquel zelo, que se deben mirar todos los negocios,
que no tienen otro objeto, que el Benefico-Común (233-234). |
Señala que él
mismo puede contribuir con 500 ejemplares selectos, lo mismo que algunos criollos
ilustres: Bravo de Lagunas, José Gallegos y Castro, Gaspar Pérez de Urquizu e Ibánes,
Thomás de Querejazu y Mollinero, Miguel Sains de Valdivieso y Torrejón38.
Pasa luego a hablar de los libros que son posibles de adquirir en Lima y finalmente a
ocuparse de cómo se organizaría la biblioteca pública que propone.
LAS MEMORIAS HISTÓRICO-FÍSICO-CRÍTICO-APOLOGÉTICAS 39
El texto comienza con una nota preliminar de Palma en donde sostiene que esta edición a
sido hecha a partir de un manuscrito, que él considera original, de Llano y Zapata, que
fue adquirido por él en Madrid al librero Pedro Vindel por 400 ptas. y luego obsequiado a
la Biblioteca Nacional, en julio de 1893.
Dicho original consta de 445 ff. útiles sueltos, según Alvarez Brun.
Luego tenemos la biografía de Llano y Zapata extraída del Diccionario histórico
biográfico de Manuel de Mendiburu (1884), seguidamente viene una dedicatoria de
Llano y Zapata al rey Carlos III (fechada por una errata en 1791 cuando su fecha
originaria es de 1761), luego el Artículo preliminar, después el texto en cuestión
(reino mineral) y, en forma de apéndice, tres cartas de Llano y Zapata (a Mayán y
Síscar, al Marquez de Villaorellana y a Agramont).
Al final del libro hay un índice donde se mencionan los distintos
temas que toca el texto: Minas de plata, minas de oro, el primer oro que se condujo a
España, prisión y rescate de Atahualpa, presa del Cuzco, entierros y huacas, sobre
tesoros enterrados, minas de acero, plomo, hierro y cobre, minas de azogue, piedras
preciosas y otros minerales, perlas y corales, piedra imán, mármoles y tierras olorosas,
lagos y minas de sal, amoniaco, azufre, alumbre, bórax y arsénico, lagunas y vertientes,
volcanes, termas, petróleos y betunes, minas de exhalaciones mortales, acueductos,
puentes y caminos, inscripciones, medallas y antigüedades, anotaciones a los artículos.
Luego viene el Apéndice señalado por Palma, pero que en el original preceden al texto.
Antonello Gerbi, sostiene que las Memorias fueron escritas en Cádiz entre 1756 y
176040. Sobre esta obra se han expresado múltiples opiniones: las de José de
la Riva Agüero41, Felipe Barreda y Laos42, Antonello Gerbi43
y Félix Álvarez Brun44 entre otros. Independientemente de las discusiones,
este texto nos parece interesante porque muestra no sólo la visión de la naturaleza que
tenía nuestro autor, sino también su concepción política. Por habernos ocupados ya del
Preliminar (que aquí se llama Artículo Preliminar) y de las Cartas,
ahora únicamente resaltaremos aspectos relevantes del cuerpo de la obra.
¿SÓLO HAY CAUSAS DIRECTAS EN LA NATURALEZA?
| Se dice que ellas ( se refiere a unas
piedras llamadas «sanguinalesas» R. K.), cuando se aplican a alguna herida, al punto
cesa la emanación de la sangre. No he visto este experimento; pero los indios acreditan
el hecho vendiendo las piedras como producción muy singular, labradas en figuras de
corazones de diferentes tamaños. En la física no repugna esto, una vez que ellas se
toque a la misma herida, natural o artificial, por gozar ella cierta notables cualidad
astringente; pero se opone a la razón y choca al entendimiento que se diga que,
cargadas como amuletos, ya en sortijas o simplemente opri-midas en las manos, contienen y
paran las inmoderadas menstruaciones, flujos, hemorroides y excreciones hemofísicas.
Esto, aunque el citado Monar-des afirme que se ha experimentado, es querer atribuir al
amuleto la fuerza que tienen el mismo bálsamo de la sangre para cerrar las boquillas de
las venas, o el efecto de la misma naturaleza que acabó de evacuar el líquido que le
incomodaba y que, como inútil, había extraviado del círculo separándolo de los vasos.
Dígase esto y se dirá la verdad; lo demás es imponer a las cosas de nuestras Indias
unas virtudes que no han cabido ni aún en la preocupación de los indios, ni creo que
cabrán en los pueblos más vacíos de racionalidad, de enseñanza y de religión (228,
sub. nuest.). |
Sobre estos
pasajes, lo único que podemos decir es que confirman las opiniones expresadas cuando
presentamos el texto sobre los cometas, por lo que remitimos a ellas.
PENSAMIENTO POLÍTICO
en materias
graves en que, con ventajas de los extraños, se menoscaban los intereses de nuestro
soberano y provecho de sus pueblos, es un linaje de omisión tanto más perniciosa cuanto
que se pueden temer fatales sus consecuencias, como lo experimentan hoy los efectos en
otras que, en su principio, no fueron de tanta consideración como lo son estas minas y
sus tierras. Es constante que cuando el bien común y utilidad del monarca no se
prefieren a la razón de estado, difícilmente se harán felices los pueblos de su
dominación, y se sentirá algún día su decadencia, llamándose tarde el tiempo que se
perdió en su remedio. Y aunque en toda ocasión debe tener el mejor lugar la justicia,
ninguna más oportuna que la presente. En ella, si los nuestros rompiesen el silencio
á que les obligan ciertos motivos que alegan, lograrían la restitución de las mismas
que los portugueses de San Pablo poseen hoy con deshonor de la monarquía española, que
es dueña sin disputa alguna de la tierras en que se contienen (62-63, sub. nuest.). |
Se repite así
el argumento que ya vimos, cuya afinidad con las tesis políticas medievales es evidente,
compárese con el siguiente texto de Santo Tomás de Aquino:
Esto
es conforme a la razón, porque no es todo uno lo que es propio y lo que es común: según
lo que es común se unen y de cosas diversas son diferentes causas; y así conviene que
además de lo que mueve al bien particular de cada uno, haga algo que mueva al bien común
de muchos; por lo cual en todas las cosas que a alguna determinadamente se enderezan, se
halla siempre una que rija las demás
Rectamente gobierna una cosa, cuando al fin conveniente se encamina
si la muchedumbre de los libres se ordenare al bien de ellos mismos por el que los
gobierna, será el gobierno justo y recto; mas sino se ordenare al bien común de la
muchedumbre, sino al particular del que gobierna, será el gobierno injusto y perverso45. |
ROL DECISIVO DE LA
EXPERIMENTACIÓN
hay en nuestro
Perú otros minerales, en que se cría la plata como las raíces dentro de la tierra. Se
ven estos en unos cajones o arenales o despoblados de Carangas
Tratando de esta
maravillosa producción el autor [Antonio Ulloa] expresa lo siguiente. Estas papas de
plata o pedazo de ellas son de distinta forma, en cuanto al metal, que el que se encuentra
en las minas, porque á la vista parece en toda propiedad plata fundida, por tal la
juzgara el que no tuviere conocimiento del modo de encontrarse. La plata en ellas forma un
cuerpo, y las partes térreas quedan superficiales, poco o nada mezcladas con aquellas,
que es lo que sucede con los metales cuando se funden y se vuelven a dejar enfriar
[
] Para la generación de este fenómeno propone dos causas: la una que quiere que
sea la regeneración de los metales, filtrándose la materia argífera o espíritu
metálico, por medio de las arenas y coagulándose en las porciones que llaman papas. La
otra hace consistir en los profilacios que estando en continua efervescencia derriten los
metales más vecinos, y estos introducidos por los poros de la tierra se fijan en aquellas
maras o figuras irregulares de plata. Pretende satisfacer el citado autor los reparos que
se pueden ofrecer acerca de las dos causas que asigna á esta nueva generación metálica.
No es de mi asunto entrar en disertaciones, sobre que al fin hemos de quedar en las
mismas oscuridades que al principio, no siendo bastante la prudencia y la conjetura,
fundadas solo en razones, para desatar lo que unicamente la experiencia puede decidir.
Otro que se interese más en la física de los metales que se crian fuera de cajas (si
esto puede suceder) como son estas proporciones, podrá entrar en discusión tan curiosa y
no inútil a la indagación de los mas sabios naturalistas (Art. 1º Caps.
XXVIIIXIX, pp. 46-48, sub. nuest.).
|
Más adelante,
hablando sobre un mineral similar a la plata, llamado negrillo, para el cual,
pese a que abunda, aún no se le ha encontrado uso alguno:
Pero
la desgracia es que los que debieran aplicar las fuerzas de su ingenio a averiguar este
fenómeno que la repetición de experimentos puede hacer un dia hallazgo muy feliz,
consagran toda su imaginativa y pensamiento a concordar noticias fabulosas y examinar
señales, que no tienen otra existencia que la ciega preocupación que las foementa (Art.
7º, Cap. III, pp. 114, sub. nuest.). |
CONCLUSIÓN PRELIMINAR
La interpretación que se inicia con Barreda y Laos46, pasando por Augusto
Salazar Bondy47 y que llega hasta María Luisa Rivara de Tuesta48,
se ha basado en el énfasis que puso Llano y Zapata en el «experimento», como medio o
instrumento esencial del conocimiento de la naturaleza, para sostener la tesis de que él
es el abanderado del pensamiento científico moderno entre nosotros. No estamos tan
seguros de que esta tesis sea evidente. Si bien es innegable que Llano y Zapata puso
énfasis en el método experimental para el conocimiento de la naturaleza, esta no es
necesariamente una actitud que podíamos catalogar como exclusiva de la Filosofía natural
moderna. Recordemos que hay una larga tradición medieval que también hacen énfasis en
el experimento49 como instrumento fundamental de la filosofía natural. La
actitud experimentalista, si bien es una condición necesaria, no es suficiente para
caracterizar el pensamiento científico moderno como un todo.
Por el contrario, si tomamos en cuenta los rasgos anteriormente
analizados del pensamiento de Llano y Zapata, podemos concluir, a modo de hipótesis
preliminar, que la Filosofía natural tanto en lo referente a la concepción de ser
humano como de la naturaleza física en general así como la Filosofía política de
José Eusebio de Llano y Zapata, tiene mayores puntos de coinci-dencia con el pensamiento
antiguo y medieval que con las ideas modernas. Es probable que esta convivencia sicretista
entre ciertas ideas modernas y antiguas, presentes en Llano y Zapata, se deban a una
influencia directa del pensamiento neoescolástico de Suarez, como parece ser la tónica
general de los círculos intelectuales peruanos de fines del siglo XVIII, previos a la
expulsión de los jesuitas. En todo caso, el desarrollo futuro de nuestra investigación
debe elucidar dicha incognita con mayor grado de certidumbre.
BIBLIOGRAFÍA:50
Llano y Zapata, José Eusebio de. Obras Varias, Lima, (s/f), agrupa obras publicadas en
Lima entre 1743-1748 51.
__________________. Preliminar y Cartas que preceden a las Memorias
histórico-físico-crítico-apologéticas de la América Meridional. Cádiz, 1755 (primera
edición), 1755 (segunda edición).
__________________. Memorias histórico-físico-crítico-apologéticas de la América
Meridional [1758]. Publicada en edición a cargo de Ricardo Palma en Lima, 1904, Librería
e Imprenta San Pablo (sólo el Tomo I: Reyno mineral). El Tomo II (Reyno Vegetable) se
encuentra en mss. en la Biblioteca de Madrid.
__________________. Carta persuasiva a don Ignacio de Escardón, Cádiz, 1758, mss., en la
Biblioteca de Madrid52.
__________________. Breve colección de Varias cartas crítico-juiciosas, Sevilla, 1763,
publicadas por Carlos Lorenzo Costa y Uribe.
__________________. Breve colección de varias Cartas histórico-crítico-juciosas, Cadiz,
1764, publicadas por Lorenzo Costa Uribe.
__________________. «Cartas a Jose Perfecto de Salas (1764-1767)», Santiago de Chile,
Revista Chilena de Filosofía y Ciencias Sociales, Año XCII, Nº 100, enero-junio de
1942, pp. 160-23853.
__________________. Carta al D. Joseph Diaz Infante, Cádiz, 1754.
__________________. Carta dirigida al obispo de Panama, Cadiz, 1774.
__________________. Cronología histórico-política de todo lo acontecido en las costas
de ambas américas, desde su descubrimiento hasta estos últimos tiempos., Cádiz,
[iniciado en 1766, poco antes de morir aun no había sido culminada] Mss. en Biblioteca de
Madrid54.
Álvarez BRUN, Félix. Vida y obra de José Eusebio de Llano y Zapata, Lima, 1958, Archivo
de tesis, UNMSM.
Barreda Y LAOS, Felipe. La vida intelectual en el Virreynato del Perú, Lima, 1964, UNMSM.
Gerbi, Antonello. Polémicas del nuevo mundo.
Macera, Pablo. Lenguaje y modernismo peruano del siglo XVIII, Lima, 1963, UNMSM.
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Mendiburu, Manuel de. Diccionario histórico biográfico del Perú, tomo II, Lima, 1876,
Imprenta de Franciso Solís.
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Tomo II: Impresos peruanos en la Biblioteca Nacional, Santiago de Chile, 1896.
Riva Agüero, José de la. La historia en el Perú, Lima, 1965, PUC. En: Riva Agüero,
José de la; Obras Completas, tomo IV.
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Martínez Argote y Mauricio Beuchot (comp.) La filosofía en la América Colonial (siglos
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Salazar BONDY, Augusto. La filosofía en el Perú, Lima, 1967, Studium.
Schwab, Federico; «Las Obras Varias de José Eusebio de Llano y Zapata».
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XIX, Nº 3-4, diciembre de 1946.
Torre REVELLO, José. «Noticias sobre José Eusebio de Llano y Zapata, Historiador
peruano del siglo XVIII», México, Revista de Historia de América, Nº 13.
Trabulse, Elías. Ciencia y tecnología en el Nuevo Mundo. México, 1994, FCE.
* (Lima 1976) Bachiller en Filosofía,
recientemente egresado de la Escuela Académico-Profesional de la Filosofía de la UNMSM.
Realiza actualmente estudios de maestría en Historia de la Filosofía. Sus áreas de
interes giran en torno a los temas de Epistemología, Filosofía Griega y Filosofía en el
Perú; sobre este último viene preparando su tesis de grado.
1 Las primeras noticias biográficas que
tenemos de él son de sus contemporáneos fray Miguel Galván (en la aprobación de
Preliminares y cartas
(reseñado más adelante) y Milhaú (en su carta a Arriaga,
también contenida en el texto mencionado y sobre el que trataremos después) y que
Mendiburu cita como suyas en su Diccionario Histórico Biográfico. El ejemplar consultado
de este diccionario se encuentra en la Sala de Investigaciones de la Biblioteca Central de
la UNMSM (hay otro ejemplar en la Biblioteca de la Facultad de Letras). Barreda y Laos en
La vida intelectual del virreynato del Perú también trata de su vida y, de manera
suscinta y esquemática, de su obra. Lo mismo en La historia en el Perú [1ª edic. 1910]
de José de la Riva Agüero. Ambos textos fueron consultados en la Biblioteca de la
Facultad de Letras de la UNMSM. Datos sumarísimos sobre su vida, en Elías Trabulse;
Ciencia y tecnología en el nuevo mundo, México, FCE, 1994, p. 89, Antonello Gerbi
(véase infra nota 40) y Bernard Moses (véase infra nota 40).
2 Riva Agüero, José de la; La historia
en el Perú, en: Riva Agüero, José de la; Obras Completas, Lima, PUC, 1965, tomo IV, p.
318.
3 En este sentido es inexacta la
información de Barreda y Laos: «Para realizar esta obra grandiosa [las Memorias] Don
José Eusebio emprendió muchos viajes por el territorio Sudamericano». Barreda y Laos,
Felipe; La vida intelectual en el virreynato del Perú, Lima, UNMSM, 1964 (3ª edic.), p.
210.
4 A desmedro de la historiografía
tradicional, Félix Álvarez Brun en su obra La vida y obra de José Eusebio de Llano
Zapata (tesis doctoral, Archivo de Tesis de la Facultad de Letras de la UNMSM) sostiene
que fue fruto de los amoríos del sacerdote Diego de Llano Zapata con Francisca del Cid,
con la cual tuvo otras dos hijas; María y Jacoba. Diego fue a su vez hijo ilegítimo de
Pedro de Llano Zapata, cuando era soltero, con Rosa Valenzuela. Como prueba se remite a
distintos documentos de la época.
5 El código que proporcionamos es el de
la Unidad de Investigaciones de la Biblioteca Nacional, códigos de otras bibliotecas en
notas al pie. La reproducción de las carátulas así como la ficha bibliográfica de las
obras que Llano y Zapata publicada en Lima, en: Medina, José Toribio de; La imprenta en
Lima (1584-1824), casa del autor, Stgo. de Chile, 1904, tomo II.
6 A esta obra se refieren tanto Riva
Agüero, Op. Cit. en el capítulo que dedica a Llano y Zapata, quien no se por qué la
considera inédita, Macera, Op. Cit. y Álvarez Brun, Op. Cit.
7 Sobre esta obra, hay un trabajo previo
de Federico Schwab titulado Las Obras varias de José Eusebio de Llano y
Zapata, Lima, Boletín Bibliográfico de la Biblioteca Central de la Universidad de San
Marcos, Nº 3-4, diciembre de 1946, que proporciona amplia información descriptiva del
texto así como hace referencia a otros trabajos sobre el mismo. El texto consultado por
nosotros es el mismo de Schwab. En la mencionada tesis de Félix Álvarez Brun también
puede encontrarse amplia información al respecto. Macera en Lenguaje y modernismo peruano
del siglo XVIII, también menciona este texto (p. 32), lo mismo que Riva Agüero, Op.,
Cit.
8 El doctor Pedro Morcillo Rubio de
Acuña, se desempeñaba en ese entonces como Arzobispo del Cuzco, había sido dos veces
visitador de Lima así como Auxiliar de la misma ciudad, desempeñó también la labor de
Calificador y Consultor de la Santa Inquisición.
9 Álvarez Brun, Félix; Op. Cit., la
numeración que coloco al costado de las citas corresponde a las páginas de la obra de
Álvarez (él mismo no señala la numeración original).
10 Sobre los aires, aguas y lugares, 1, tomado de Tratados Hipocráticos, Madrid, Gredos,
1986, p. 40, tomo 2, trad. J. A. López Pérez y E. García Novo.
11 De los flatos, 3, Tratados
Hipocráticos, edic. cit. pp. 134-136.
12 Hay otro ejemplar como obra
independiente con código: X229.24/LL26. Si no decimos donde se encuentrra es porque
está en la Biblioteca Nacional.
13 Cometa est splendidum enigma a Deo
propositum, nunquam ab humanis ingentis solventum Ricd. Almagest.
14 Aristóteles; Del Cielo, 270 b. Citado
en Khun, Thomas; La revolución copernicana, Madrid, Orbis, 1978, p. 133, tomo I, trd. de
Domènec Bergadà.
15 Todos los Cometas, que hasta
estos últimos siglos se han visto, no hán sido sublunares, sino muchos supralunares,
observados de los más doctos Mathemáticos, a quienes no dar crédito, dice el P. Soto,
sería un conocido absurdo
(D).
16 Existe también como obra
independiente con el código: X472/LL3.
17 Vix enim potest hos tempore aliquid
scribi, quod non pateat calumnijs vél hostium, vel amicorum. Card. Role Berlam, Epist.
CXI. Ad. P. Leonard. Less.
18 Existe también como obra
independiente en todo idéntica al ejemplar de las obras varias (incluso fecha de
edición, lo que hace suponer que las Obras Varias no son una reimpresión sino
únicamente una encuadernación de varias obras. Abunda a favor de esto, que ella no tiene
fecha de impresión sino que cada una de las obras contenidas tiene su propia fecha). Su
código es X 985.21/LL 99/ 1748.G. René-Moreno en su obra Biblioteca peruana, Santiago de
Chile, 1896, Imprenta Cervantes. Según Riva Agüero, hay una reimpresión en Madrid, en
1748, así como otra del mismo año en Lima, por Tomás Larriega, en la Imprenta La
Libertad. G. René-Moreno, Op. Cit., amplía esta última información dando el año de
1863 como fecha de la reimpresión. Un ejemplar de esta obra se encuentra, según
René-Moreno, en la Biblioteca del Instituto Nacional, en Santiago.
19 Existe también como obra
independiente, su código: X 551.22/LL3. Un ejemplar de esta obra se encuentra, según G.
René-Moreno (Op. Cit., p. 441, tomo I), en Chile, en la Biblioteca del Instituto
Nacional, como parte de una antología sobre terremotos notables que asolaron Lima, que
fue editada en Lima por el Crnl. Cab. Manuel de Odriozola en 1863, entre las páginas 110
y 148.
20 Cfr. Álvarez Brun, Félix, Op. Cit.,
pp. 259-260.
21 Según Álvarez Brun (Op. Cit.) y Riva
Agüero (Op. Cit.) la primera edición es de 1758 y contiene, aparte del preliminar,
únicamente cuatro de las ocho cartas de la segunda edición: a Luis de Milhau, a Mayáns
y Síscars, a Julián de Arriaga (todas de Llano y Zapata) y la carta de Milhaú a Llano y
Zapata. En dicha tesis se puede encontrar también información sobre el Preliminar y las
cartas a Mayáns y Síscar (amplia), Villa-Orellana y Agramont (mínima), la información
que proporciona Riva Agüero es aún más somera.
22 «
el encaprichamiento de juzgar
a los indios incapaces de toda enseñanza, teniendo ellos la misma disposición a las
ciencias y artes que todas las demás gentes del mundo antiguo, más o menos
pasa
los límites de la necedad colocar aquellas gentes en el orden de los brutos.» Tomado de
la edición de Palma, de las Memorias, Lima, San Pablo, 1904, p. 3.
23 «Las plumas nuestras nos
desacreditan. De ellas se vale la envidia para morder a nuestra nación, que tanto a
trabajado y trabaja en cultivar la de los indios. No es culpa del monarca el desacierto
del vasallo.» Ibíd. p. 2.
24 Llano y Zapata, José Eusebio de;
Artículo preliminar, en: Memorias histórico-físico-crítico-apologéticas de la
América Meridional, Lima, Librería San Pablo, 1994, edic. de Ricardo Palma, pp. 5-6,
aquí figura como Artículo Preliminar.
25 De los flatos, 6, Tratados
Hipocráticos. Edic. Cit., p. 138.
26 Sobre los aires, aguas y lugares, 1,
tomado de Tratados Hipocráticos. Edic. Cit., p. 39.
27 En ese sentido nos parece errónea la
información de Riva Agüero (Op. Cit.) quien escribe lo siguiente: Las Memorias
histórico-físico-apologéticas de la América Meridional debían de constar, según
declaración del autor, de cinco tomos. Creemos que Riva Agüero fue inducido a este
error debido a que en la carta a Agramont, Llano y Zapata le pide que le envíe más
libros, pues está escribiendo los tomos tres y cuatro y que no se preocupe por el tiempo,
ya que si llegan después de haber culminado estos, siempre habrá motivo de colocar esa
información extra a modo de apéndice o agregado. Pero eso no es decir que el proyecto
consta de cinco tomos.
28 «Son los mejores, entre los antiguos,
Zárate, el señor Pinelo y el maestro Calancha. Entre los modernos el padre Ovalle, don
Pedro Peralta y don Antonio Ulloa. Registraron ellos los archivos y memorias que en Quito,
Lima, Cuzco, Charcas y Chile conserva la antigüedad como instrumentos auténticos. No
todos lo vieron todo; pero juntos hacen un cuerpo de Historia más segura que los que
otros hasta aquí han publicado
» Tomado de Memorias
histórico-físico-crítico-apologéticas de la América Meridional, Lima, Imprenta y
Librería San Pablo, 1904, p. 550. Edic. de Ricardo Palma.
29 «Se opusieron al ilustrísimo Casas
muy graves y piadosos prelados. No entra en este número el doctor Sepúlveda; fue
temeraria, poco cristiana y en ningún modo ajustada á los dogmas de la Iglesia, su obra
de Justis belli causis contra Indos suscepti
Fueron, pues, estos prelados el señor
cardenal Loayza, presidente del Consejo de Indias, y los señores don Sebastián Ramírez,
obispo de Cuenca, y don Juan Juárez, obispo de Lugo
Quisieron atajarlas; pero
prevaleció la importunidad de su autor. De aquí vino todo el descrédito que
injustamente padece y padecerá nuestra nación en las plumas de los extranjeros
»,
cita tomada de la edición de Palma de las Memorias, pp. 564-565.
30 «Y cuando se cuestionase el hecho,
bien sé yo que mejor pleito tendría el padre Acosta que Torquemada, por ser más los
votos de los eruditos que favorecen en asunto de Historia al uno que los que, en esta
materia, sufragan por el otro.» Ibíd., p. 555.
31 Tomado de Llano y Zapata, Joseph
Eusebio; Memorias histórico-físico-crítico-apologéticas de la América Meridional,
edic. cit., p. 550, subrayado nuestro. La afinidad de estas tesis del bien común con las
teorías políticas medievales y no con las modernas la desarrollaremos más adelante
cuando comentemos la carta a Villa Orellana.
32 Esta idea ya había sido planteada en
el siglo XVI por el jesuita José de Acosta:
es opinión de algunos, digna de
tenerse en cuenta, que deben fundarse escuelas de rudimentos de la fe, con sus edificios
propios, y andando el tiempo colegios, sobre todo de indios nobles, puestos en manos de
españoles de vida íntegra y aprobada, donde apartados cuanto se pueda del trato de los
suyos, aprendan nuestras costumbres y nuestra lengua, y puedan enseñarla como conviene a
los suyos. Acosta, José de; De procurando indorum Salute, en: Acosta, José de;
Obras del padre José de Acosta, Madrid, Atlas, 1954, colección Biblioteca de Autores
Españoles, tomo LXXIII.
33 La función del experimento la veremos
más adelante cuando examinemos las Memorias.
34 Hobbes, Thomas; Leviatán, México,
Gernica, 1997, p. 175, tomo I.
35 Aquino, Tomas de; Del gobierno de los
príncipes, Bs. As., Losada, 1964, trad. de Alonso Ordóñez das Seyjas y Tobar [1624],
revisado por Ismael Quiles S.J., págs. 17-18.
36 Ibíd., p. 18.
37 Por ejemplo Barreda y Laos que en La
vida intelectual del virreynato del Perú. Edic. Cit., p. 211, dice: «No obstante de que
Llano Zapata poseía en su espíritu independiente tendencias opuestas a la opresión
intelectual que prevalecía en el Perú, no se propuso con su obra realizar labor de
crítica religiosa. No fue su fin desprestigiar el dogma, ni provocar reacciones contra la
absorción religiosa».
38 Álvarez Brun en su tesis citada,
considera también mencionados cuando reseña esta carta, incorrectamente, a Cosme Bueno y
otros quienes no son mencionados en ella en absoluto.
39 Nos centramos únicamente en el Tomo
primero, Álvarez Brun (Ob. Cit.) informa en su tesis de la existencia de un original
manuscrito en la Biblioteca de Palacio, en Madrid, correspondiente al segundo tomo de la
obra del cual copia el índice así como algunos pasajes que él considera relevantes, en
ese sentido tanto los testimonios de Gerbi (Op. Cit.), Riva Agüero (Op. Cit.), Moses
(supra, nota 40), etc., de que sólo existe el Primer tomo, serían inexactos. En la
colección Vargas Ugarte actualmente en la Escuela Superior Antonio Ruíz de
Montoya hay también un ejemplar de esta obra, su código es: 011644 / V 136.
40 Gerbi, Antonello; Viejas polémicas
sobre el nuevo mundo: en el umbral de la conciencia americana, Lima, 1946, Banco de
Crédito del Perú, p. 239, n.1 (en esta misma obra, entre la páginas 285 y 286 hay una
biografía suscinta de Llano y Zapata). Si bien no cita fuentes, creemos que valiéndose
del testimonio de Llano y Zapata en las Cartas que hemos reseñado en Preliminares y
Cartas, por ejemplo, en la Carta a Agramont (30-06-58) sostiene que ya terminó los
primeros dos tomos y que está escribiendo los otros). En la Carta de Milhaú a Arriaga,
el primero comenta que luego de conocer a Llano Zapata en Cádiz le pidió que
escribiese un libro sobre la América, que la historia registraría como Memorias
En
ese sentido, es inexacta la información de Bernard Moses quien consiera que estas fueron
«completadas» en España, lo cual presupone, obviamente, que comenzaron a ser escritas
antes de su arribo a este país: «In persuit of knowledge of natural history he made
extensive journey thoughout South America during a period of five years, and afterwards
went to Spain, when he completed his most important book: Memorias
histórico-físicas-críticas-apologéticas de la América meridional, in four volumes.»
[«En búsqueda del conocimiento de la historia natural él hizo largos viajes a través
de Sudamérica durante un periodo de cinco años, luego de los cuales fue a España, donde
completó su libro más importante: Memorias histórico-físicas-críticas-apologéticas
de la América meridional» (traducción nuestra)].
41 «Juzgando por el Primer tomo, las
Memorias histórico-físico-apologéticas parecen algo incoherente y fragmentarias.
Encierran bastantes disgresiones de historia política. No son propiamente una completa
historia natural, sino un conjunto de notas y apuntes sobre la historia natural y civil de
la América española en forma de disertaciones aisladas.» Op. Cit., pp. 321-322.
42 En la p. 210 la califica de «obra
grandiosa», en la 211 de «méritos indudables». Barreda y Laos, Felipe, Op. Cit.
43 «Las Memorias que conocemos, son, en
efecto, una burda y desordenada compilación de noticias verdaderas y falsas, casi todas
de segunda y tercera mano, a propósito de los metales y los fenómenos geológicos que se
observan en la América meridional, y especialmente en el reino del Perú (comprendiendo
las actuales repúblicas de Perú, Chile, Bolivia y Ecuador)». Gerbi, Antonello, Op. Cit.
pp. 239-240.
44 «Del examen detenido que hemos
realizado del tomo I de las Memorias, hemos podido comprobar que Llano Zapata fue un
glosador, casi un plagiario, de Antonio de León Pinelo
Hemos comparado las Memorias
con El paraíso del nuevo mundo, y la copia, en algunas partes es textual. En otras, Llano
y Zapata ha modificado la redacción y ha agregado notas y disertaciones aparte de algunos
datos de sus observaciones personales
la obra intelectual de Llano y Zapata se
encuentra, pues, en sus cartas y folletos y no en las Memorias como casi todos los
historiadores han creído» Op. Cit.
45 Aquino, Tomás de; Op. Cit. p. 19.
46 «
poseía Don José Eusebio
insaciable curiosidad científica; constancia y paciencia de verdadero sabio. Sobresale en
el análisis detallado del fenómeno; en la independencia de su crítica, libre de
dogmatismos tradicionales y de prejuicios del medio. A juzgar por los méritos indudables
del único tomo de las Memorias que conocemos, debió ser valiosísima la labor emprendida
por Llano Zapata en beneficio de la historia natural.
Con más independencia de juicio que el padre Acosta; con erudición
más vasta y menos apegada al peripatetismo, es seguro que la obra de Don José Eusebio
superó en méritos científicos a la Historia Natural del jesuita inteligente y erudito»
Barreda y Laos, Felipe; La vida intelectual en el virreynato del Perú, Lima, UNMSM, 1964,
p. 211.
47 Cfr. Salazar Bondy, Augusto; La
filosofía en el Perú, Lima, Studium, 1967, pp. 31-33.
48 «El más importante representante de
la ciencia en la primera mitad del siglo XVIII fue José Eusebio de Llano Zapata
no
sólo representa al crítico de la escolástica sino al autodidacta ilustrado
Estudia la naturaleza, no en los libros sino en sus manifestaciones inmediatas y es por lo
tanto un verdadero precursor de la ciencia experimental» Rivara de Tuesta, María Luisa;
La filosofía en el Perú colonial, en: Germán Martínez Argote y Mauricio Beuchot
(comp.) La filosofía en la América Colonial (siglos XVI, XVII y XVIII), p. 249. Álvarez
Brun, Op. Cit., pp. 271-272, sin embargo, no considera a Llano Zapata un ilustrado sino
contrario a la ilustración, para ello se remite a una Carta a Sala del 30 de enero de
1767: «
las Cartas Persas de Montesquie, en las que se descubre la finura y talento
del autor, las Cartas filosóficas de Voltaire que no sólo se limitan a divulgar los
nombres de Bacon, Locke, Newton y otros escritores ingleses, sino que combaten las ideas
del siglo, cartas que Llano Zapata ha leído con el Diccionario filosófico y que
considera como la más famosa obra que en nuestro tiempo ha abortado el
infierno y le permite decir de Voltaire y de Rousseau que son los más
solemnes libertinos. Sobre el contenido de esta última obra dice nuestro erudito
que sólo el demonio puede ser padre de pensamientos (al parecer) tan útiles y
fuera del común modo de pensar de los hombres. Son los discursos tan alambicados y
refinados que parece que no dejan duda, siendo una falsa apariencia todo su tejido. En
fin, envuelven una malicia que encamina a destruir todos los principios que confesamos
como inviolables y verdaderos. La posición de Llano Zapata frente a los filósofos
franceses no puede ser más clara y contundente, no comulgó con sus ideas y de ahí su
desaprobación a las obras que escribieron».
49 Cfr. Crombie, A. C. Historia de la
Ciencia: De San Agustín a Galileo, Madrid, Alianza Editorial, 1987, trad. José Bernia,
especialmente el tomo 2, págs. 11-40, en donde se habla sobre el método experimental
medieval.
50 Se citan sólo las obras de Llano y
Zapata o que hacen referencia a él. El resto, ver en el texto.
51 Estas han sido reseñadas en el
apartado respectivo por lo cual por motivos de espacio- obviaremos aquí.
52 Según Riva Agüero (Op. cit.), tanto
esta carta como una segunda, fueron publicadas por Ignacio de Escandón en Lima, junto con
un pedido de él para que le presten libros para escribir una Historia.
53 Existía un ejemplar de estas cartas
en la Biblioteca Nacional del Perú (citada por Riva Agüero) pero se quemó durante el
incendio.
54 Según Riva Aguëro, Llano Zapata
publicó también un opúsculo que contenía la Dedicatoria al Rey de las Memorias así
como una carta a Julián de Arriaga y a José Ignacio Goyeneche. No da más datos sobre el
escrito.
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