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Roberto Juan Katayama Omura*
ESTADO POLÍTICO DEL REYNO
DEL PERÚ (1742) DE VITORINO
GONZÁLES MONTERO Y DEL ÁGUILA
El presente texto constituye un avance
parcial de una investigación colectiva más amplia sobre el pensamiento filosófico del
Perú colonial. Tiene como propósito adelantar alguna información y análisis iniciales,
de distintos aspectos filosóficamente relevantes de la obra de don Vitorino Gonzáles
Montero y del Águila. Particularmente el debate sobre filosofía política y moral
que ocupó la mayor reflexión de la elite colonial peruana a comienzos de la segunda
mitad del siglo XVIII frente a la crisis del régimen existente, buscando explicar sus
causas y explorando nuevas perspectivas paradigmáticas de comprensión («diversa
theorica») a las desarrolladas en europa, bajo el lema: «un Nuevo Mundo necesita de
nuevas ideas». Tal actitud reflexiva como se verá en otros trabajos
posteriores fue decisiva para los futuros proyectos independentistas.
No es fácil realizar una verificación directa del imaginario y
compromisos filosóficos subyacentes a las tesis del autor, debido a la ausencia de
referencias y/o citas explícitas de obras y autores en los textos que hemos analizado de
Gonzáles Montero. No obstante, es posible intentar una reconstrucción indirecta,
analizando los presupuestos e implicancias de las tesis sostenidas por el autor y
comparándolos luego con doctrinas e ideas de la época. Pero dicha comparación tampoco
resulta sencilla.
El trabajo de Vitorino Gonzáles Montero a diferencia del de
Bravo de Lagunas si bien muestra una absoluta valoración del comercio como fuente
de toda riqueza, no se le puede considerar strictu sensu como una pieza
intelectual mercantilista. Su concepción del estado se encuentra claramente inscrita en
los marcos filosóficos de la segunda escolástica que lo estimaba como un instrumento por
excelencia para ejercer el «bien común» y sus perversiones burocráticas contra los
ciudadanos serían para Vitorino Gonzáles más bien el resultado de la
presencia en él de los intereses de los grandes comerciantes. Pero tampoco se le puede
considerar un Suareziano, pues al mismo tiempo enfila sus armas críticas contra la tesis
teocrática como otra de las causales de la degeneración estatal, sugiriendo la
eliminación de todos aquellos privilegios del poder eclesiástico que lo constituyen como
un poder paralelo y una carga económica al estado Real.
Reconocer entonces la complejidad de la evolución conceptual de este
pensador peruano antes que proceder a descalificarlo apresuradamente como
«incoherente» requiere de una minuciosa elucidación de los conectores
conceptuales dominantes de su discurso. Este primer paso, es el que ahora presentamos, por
cierto que de una manera todavía tentativa y provisional.
Algunas noticias biográficas1 del autor, muestran que tuvo
conocimientos de primera mano de la realidad política, administrativa y económica del
virreinato, así como también de la educación colonial. Vitorino Gonzáles Montero del
Águila, Marquez de Piedra Blanca, fue Alcalde Ordinario de Lima y Capitán de la Guardia
Real de Palacio; era tío de don José Morales de Aramburú, Rector de San Marcos, y por
el año de 1739 publicó una obra titulada Carta escrita por don Victorino Montero del
Aguila a D. Pedro García de Vera. En dicha obra, trata sobre la posible fundación
de un Banco de auxilio a la minería.
EL ESTADO POLÍTICO DEL REYNO DEL PERÚ
El ejemplar consultado se encuentra en la Sala de Investigaciones de la Biblioteca
Nacional del Peru, con el código XZ/V 13. Está en un volúmen que agrupa una serie de
documentos de la colonia, y consta de 46 hojas dobles que se mantienen en buen estado.
La motivación explícita que llevó al autor a escribir el presente
texto fue la denuncia del estado catastrófico en que se encontraban los asuntos de
gobierno en el virreinato peruano a mediados del siglo XVIII. Para el autor, las causas de
tal situación eran múltiples: la lejanía del monarca, que evita que éste se entere del
verdadero estado en que se encuentra el virreinato2, el paso corruptor del
tiempo3, el oro (los metales preciosos en general) como factor de corrupción
originado por el comercio4, así como el desplazamiento de la nobleza de los
puestos de gobierno y el reemplazo de ésta por comerciantes ricos los únicos que
pueden pagar las altas cuotas solicitadas por las autoridades que copian lo externo
(privilegios y títulos) mas no lo interno (prestancia, probidad y conocimiento del buen
gobierno)5. Esto habría originado la decadencia de la milicia (el lugar por
excelencia de la nobleza), así como el fortalecimiento del clero (como los nobles ya no
ingresaban a la milicia sino a la Iglesia, cuando morían, sus propiedades pasaban a poder
de ella) en desmedro de lo secular y por tanto pérdida de poder del monarca.
Para legitimar su diagnóstico, así como las soluciones que plantea,
resalta sobremanera que en tanto él es un americano conoce los problemas de primera mano,
y está por tanto en condiciones de plantear soluciones adecuadas al problema, no como las
autoridades peninsulares, llenas de pura teoría pero con un desconocimiento total de la
situación.
Plantea dos posibles soluciones. La primera, es la creación de un
ejército de ocho mil hombres bien reglamentado y pagado que no dependa del virrey sino
directamente del rey con privilegios y poderes de la antigua nobleza. Esto hará que los
jóvenes nobles, quieran seguir la carrera de las armas, lo cual fortalecerá lo secular
en desmedro del poder temporal de la iglesia y también evitará que los virreyes u
oidores puedan manipular o presionar a la milicia reteniéndoles sus sueldos, etcétera.
Por otro lado, los nombramientos de la jerarquía eclesiástica
cardenales, etcétera debería depender del rey, quien por lo demás, deberá
tener en los puestos claves de la administración (virrey y oidores), no funcionarios
civiles sino eclesiásticos, debido a que la única ambición de estos últimos es la de
alcanzar lugares de privilegio en la jerarquía eclesiástica y como este ascenso sólo
puede ser otorgado por el rey, entonces es lógico que gobiernen a favor del rey que
es gobernar a favor del reino y no a favor de ellos mismos o de la Iglesia (pues
esta última estará supeditada a la autoridad civil). Los otros puestos administrativos
deberían estar a cargo de estudiantes de leyes, bajo la supervisión de algunas de estas
autoridades o de sus propios profesores (académicos probos), de manera que ellos
trabajarán en forma correcta, ya que ansiarán graduarse con honores. En cuanto a los
supervisores, toda ambición personal se reduciría al reconocimiento real o académico.
No obstante, Montero va a observar que esta solución enfrenta muchas
dificultades por lo cual ofrece otra, al parecer, la única que considera realmente
efectiva. Partiendo del supuesto de que la riqueza de un país como de un individuo
depende del dinero y que el mejor medio de obtener éste, es mediante el comercio, propone
la formación de una compañía en la cual las autoridades virreinales carezcan de
participación, para evitar que usen su poder en beneficio personal. En ella, tanto el rey
como las personas de mayor dinero en el virreinato tendrán participación. Dicha
compañía debería por tanto ser autónoma y dependiente únicamente de Su Majestad,
quien tendría el monopolio del comercio. Con esto no habría peligro de contrabando, pues
la gente más poderosa del país tendrá en ella su dinero y entonces la ruina de ella
significaría su propia ruina. Tampoco habría peligro de corrupción, pues la burocracia
virreinal no podrá participar de ella. La idea básica pareciera residir en la
separación de los comerciantes del poder político. Con ello, ni España ni el Perú se
verán envueltos en una disputa por la apropiación de la ganancia comercial en la que el
beneficio de uno depende del perjuicio del otro y la ganancia y el crecimiento serán
mutuos.
PECULIARIDAD DE LA POLÍTICA INDIANA
Montero aduce que las fórmulas administrativas «importadas» de la península son aquí
poco menos que inútiles, ya que las circunstancias imperantes en estos lugares son
totalmente distintas por su mixtura desde el propio clima hasta los habitantes
que lo componen. En dicho sentido, para la buena administración del Reino del Perú, de
nada valdría la erudición teórica, si se desconocen las condiciones contextuales en las
que se tiene que llevar a cabo el gobierno. Los sujetos más capacitados para este
conocimiento y gobierno, son aquellos que precisamente viven en este reino, porque conocen
de primera mano las circunstancias reales, los verdaderos problemas y las causas de ellos.
Es cierto que a los eminentes Consejeros, y Estadistas de V. Mag. En la Corte, no
parecerán bien los Arbitrios, que se proponen, porque son extraños de las comunes
máximas, con que se reglan los Reynos de Europa; pero en el caso de que mal les parezca,
contemplen, que un Nuevo Mundo, necesita de nuevas ideas, y que el mayor de los
Entendimientos, que habita tres mil leguas del centro de la dificultad, no puede, con su
diversa theorica, igualarse a los aciertos con el mas rústico, que escribe con la
practica: saca sus lineas del mismo centro, tiene conocimiento de toda la esfera, que
describe, y se ha proporcionado a el genio, y efectos de los Naturales, de que se compone
este Reyno, mixto de Españoles, Indios, y Etíopes; y de estos tres simples, otros muchos
mixtos, que varían en las inclinaciones, y emulación, que todo compone peligro, y
disonancia, por lo mal avenidos, que se mantienen los Españoles, que mandan, como
dueños, los Indios, que sufren la pena, y el desprecio; y los Etíopes, que reman a la
afligida cadena de la esclavitud, opresiones, que son conducidas de la queja a la
presencia de Dios, quien muda los agravios en Justicia, a el precio de la destruicion de
los Reynos (25v). |
De seguirse con
el tradicional sistema administrativo desarraigado, no sería descaminada la idea de que
llevara al descontento y, por qué no, como lo insinuaba en las últimas líneas de la
cita precedente, a la ruina del imperio.
COMERCIO, RIQUEZA, DINERO Y CORRUPCIÓN
Para nuestro autor, la causa del crecimiento de la riqueza de las naciones no es la
naturaleza sino el comercio, ya que no sólo estimula la industria sino también la
circulación creciente de tal riqueza entre los hombres:
Nadie
duda que el alma de los mayores Imperios de la tierra, es el estado de los Comercios; y
sin estos, ni se socorre la necesidad, ni se mantiene el poder; y es una Geometría de
Políticos, discernir los Reynos por su miseria, o su opulencia, de tal suerte que no se
tiene por feliz la Dominación, donde Amaltea vertió su Cornucopia, sino donde Mercurio
almacenó su industria
(26). |
Cuando éste no
es el caso, el dinero es el principal factor de corrupción, dilapidación y pobreza, ya
que la ambición por su apropiación no depende de la industriosidad de las personas sino
del poder:
en este País,
adonde todo es abundancia de Oro, y Plata, unida la ambición con el Poder, y mutuados a
un dictámen Oidores, y Virreyes, es lo mismo, que unirse los Lobos, y los Canes á
devorar un rebaño, porque el principal Pastor se halla tan lejos (3). |
Por ello, para obtener algún
puesto en la administración colonial, por citar un caso, es necesario realizar ciertos
«pagos» a las autoridades respectiva. Obviamente, una vez que se obtiene el puesto, lo
primero que se hace es recuperar lo invertido6. Esto ha llevado a un total
descalabro de la adminis-tración, ya que la gente que llega al poder, lo hace no por
méritos propios sino por coimas, ni para un servicio público sino para obtener un
botín:
Es
cierto, que V.Mag. fundó las Reales Audiencias para el conocimiento de las causas, y que
se repartiese la justicia según la disposición de los derechos, y se habian de hacer los
Ministros del Gremio de los Estudiantes; por si los afectos de los Jueces causaran los
agravios, en mucho más será perjudicados los Vasallos (sic), si juzgan sus acciones,
afectos e ignorancia, que es lo mismo que dejar libres las pasiones, que no sean
contenidas por la sabiduría: esto supuesto, se pregunta, cómo se podrán conseguir tan
piadosos afectos, si quasi todos los Oidores de el Perú han adquirido la Intendencia sin
ningunas letras, y sí solo por los meritos del Beneficio
(7v). |
Con ello se
trastoca la finalidad del gobierno: en vez de gobernar para el beneficio común, lo hacen
únicamente para los intereses de sus propios grupos o gremios:
Siendo, como es dicho, los Oidores del gremio de los Mercaderes, o porque de los Almacenes
fabricaron las Togas, o porque con las Togas ejercitaron los Comercios, se pregunta.
Cuando un mercader litiga con el Estudiante, el Noble, o Militar, qual de los tres Estados
(aunque tenga la razon) vencerá a el Mercader? Está visto, que ninguno; (
) el
Mercader, además de ser del Gremio, y conexión de los Oidores, tiene mejor que los
demás, con que redimir su vejación, y es quien ha de manejar los caudales del Oidor, es
preciso que este venza los litigios, donde es ambicion la regla de las sentencias (7v). |
La idea de
fundar una compañía de navieros en la que el rey sea el principal accionista y en que
todos los ciudadanos ricos participen de manera obligatoria, pero sin participación en el
gobierno, le parece a nuestro autor, la manera peculiar de salvar el entrampamiento
señalado, ya que en su opinión, la participación directa de los comerciantes en el
gobierno, ha llevado a la quiebra del reino y a la corrupción generalizada, en la medida
que:
Lo que más pondera el
poder de estos Ministros, es (
) sus caudales, los ponen a interés en aquellos
grandes Mercantes, que por sus usuras, y porque son o esperan ser Priores del Consulado,
les dé un crecido interés, y no se lo tenga ocioso sin ganar
(12 v). |
LA SUPEDITACIÓN DEL PODER
ECLESIÁSTICO AL PODER REAL
Para Montero, la segunda causa de la decadencia del estado virreinal, está vinculada al
paralelismo del poder eclesiástico.
la mitad del
Reyno del Perú, es en la Profesión y Fuero del Estado Eclesiástico, excenta de las
Leyes de V. Mag. Y como Estado grande y poderoso en riquezas, ha aumentado sus privilegios
con los ejemplares de la costumbre que han adquirido, pagando a los ambiciosos ministros
la practica de los abusos (13). |
Son estos
privilegios y el consecuente poder temporal paralelo al poder real que ha adquirido la
iglesia, otra de las causa, que según el mismo Montero, ha hecho que los asuntos de
gobierno anden descaminados:
... de diez o doce mil
casas, que forman una Capital de Provincia, no se hallarán veinte, que estén excentas
del Fuero Eclesiástico, porque todas son de Monasterios, y Religiones, y de el Clero, por
los Patronatos, y Aniversarios Espirituales, que se lo arrastra todo; y lo mismo las
Haciendas y Granjas de la Campaña, perdiendo V. Mag. muchos millones de derechos en las
que se amparan del Privilegio Eclesiástico; lo que convence ser V. Mag. pobre de poder, y
de Erarios, en el mas abundante Ophir del mundo, por no haber cultivado el basto
territorio la Justicia distributiva (13). |
LA BUROCRACIA
COLONIAL
Montero nunca pone en duda al rey. Los problemas que hay en el reino, no se deben para
él, al desinterés del monarca, ni tampoco al que éste piense únicamente en su propio
provecho o únicamente en el de España, sino al papel distorsionador que introduce en la
información, la economía y la política, la burocracia colonial:
una máscara, con
que se desfiguran las atrocidades contra V. Magestad y el público, y tan seguros de que
se conozca este engaño, como está ligados a mantener el silencio, y faltando los
informes de su authoridad, no hay riesgo en el grito particular, porque éste, si lo diera
un Vasallo de V. Mag. lo hicieran reo para el castigo, o lo inutilizarán de verdadero
unos Autos del Virrey, Presidentes y Oidores, cuya inspección es una necesidad de la
distancia, a que ha de arreglarse la creencia
(8).
no es lo mismo servir con el agrado, y breve expediente de las causas justas, que
mantener una Monarquía de cismas entre las pasiones de los hombres, para hacer mas
extensiva la autoridad, y mas corpulentos los thesoros, de los que enferma, empobrece, y
muere todo un Reyno (11v). |
BIBLIOGRAFÍA
CASTRO, Augusto. El Perú un proyecto moderno, Lima, IRA-CEP, 1994.
MACERA DALLORSO, Pablo. Tres etapas en el desarrollo de la conciencia histórica
nacional, Lima, Fanal, 1955.
MONTERO DEL ÁGUILA, Vitorino Gonzáles. Estado Político del Reyno del Perú (1742). Sala
de Investigaciones de la Biblioteca Nacional del Perú. Código XZ/V 13.
* (Lima 1976) Bachiller en Filosofía,
recientemente egresado de la Escuela Académico-Profesional de la Filosofía de la UNMSM.
Realiza actualmente estudios de maestría en Historia de la Filosofía. Sus áreas de
interés giran en torno a los temas de Epistemología, Filosofía Griega y Filosofía en
el Perú; sobre este último viene preparando su tesis de grado.
1 Los presentes datos biográficos han
sido extraídos de Macera Dall Orso, Pablo; Tres etapas en el desarrollo de la
conciencia histórica nacional, Lima, Fanal, 1955, p. 127, nota 35.
2 «
en este país, adonde todo es
abundancia de Oro, y Plata, unida la ambición con el poder, y mutuados a un dictamen
Oidores, y Virreyes, es lo mismo, que unirse los Lobos, y los Canes á devorar un rebaño,
porque el principal Pastor se halla tan lejos.» (3).
3 Distingue tres etapas en el gobierno de
los virreyes. La primera se caracterizó por un gobierno probo, casi espartano debido a
que la oposición de los indios y su gran número, en contra del pequeño número de
españoles, así lo requería. La segunda etapa es más relajada, las autoridades
virreinales, debido a que la situación ya se ha asegurado, se toman ciertas libertades y
se arrojan ciertos privilegios. La tercera etapa es un desbande total, cada uno hace lo
que quiere, se burla de las leyes a su antojo y únicamente usan de sus cargos para
llenarse los bolsillos, cfr., p. 2 y 2 v.
4 «
tributan anualmente los mismos
oidores; claro está, que no lo harán por cumplir exactamente con sus obligaciones, como
no lo hicieron los que tuvo el Reyno, hasta el prin-cipio del siglo 1 700. Porque hasta
entonces no se havian entregado al Comercio mecánico, a la fabrica de Casas, y
Mayorazgos, a la compra de grande Campañas, ni al manejo de 200. Y 500. Mil pesos, como
después de entrado este siglo han manejado, y poseído, siendo preciso, que para mantener
estas máquinas hayan vulnerado los establecimientos, y relajado de tal suerte la
justicia, que han hecho costumbre los abusos, y hoy se llamen practica de errores, aun
para Ministros que desean obrar bien, que nunca falta justos, pero que son tenidos por
locos
» (7).
5 «
quasi todos los Oidores del
Perú han adquirido la Intendencia sin ningunas letras, y sí sólo por los méritos del
Beneficio, dando para las urgencias de la Guerra 20. Y 30. Mil pesos
precisamente
ha de ser Oidor el hijo del Mercader, que no estudio, y que para mayor ganancia authorizó
su Almacén con una Toga
» (7v).
6 Cfr. pp. 7, 10, etc.
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