Escritura y Pensamiento  2002, 5 (11): 91-99
 

UN NUEVO DICCIONARIO QUECHUA COMO NECESIDAD SOCIAL

Amancio Chavez(*)


RESUMEN

El diccionario de toda lengua es la presentación del inventario lexical; éste puede tener una serie de orientaciones y, cumple, en todos los casos, un eminente rol informativo, no sólo para el hablante sino también para el extranjero. Este encuentra en el diccionario los significados que desea saber.

El diccionario es el testimonio de la existencia activa.y formal de una lengua. Las palabras son unidades que transportan el concepto socializado. En ninguna lengua puede faltar la presencia latente de la sociedad, la materialización físico-flisiológica es individual, pero que funciona sólo como una conceptuación socializada.

El contacto de lenguas trae como consecuencia el enriquecimiento lexical y una posibilidad de ampliación de la visión del mundo; pero éste puede significar. a su vez, el debilitamiento de la creatividad lexical, especialmente en la lengua que pasa a ocupar un segundo plano en la dinámica comunicativa. Un diccionario debe contener todo el inventario lexical, sin limitación ni condicionainiento de ningún criterio.

El quechua necesita un nuevo diccionario que resulte más explicativo que un sim0ple inventario de términos. Hace 26 años que no aparece un nuevo diccionario, especialmenie de la variedad Ancash - Huaylas.


PALABRAS CLAVE

Morfema lexical, decantamiento, superposición interculturalidad franquicia social, interlingüe, extralingüística, fitonimia, zoonimia, polisemia.


INTRODUCCIÓN

Pensar que en el mundo existieron muchas lenguas y que varias de ellas fueron sustituidas por las formas actuales o que algunas subsisten bajo los modelos nuevos que responden a denominaciones, también, nuevas corno las llamadas lenguas romances por ejemplo, que son las nuevas versiones del latín, que les sirvió como lengua base, es reiterado que hubo superposición, por un lado y un decantamiento, por otro lado ¿Acaso esto es inexorable en la historia de las lenguas?

Las lenguas que no tienen patrón escritural, sólo existen como expresiones orales. Éstas sufren la fragmentación dialectal como punto de inicio de su creciente atomización y acelerada pérdida de uniformidad y corren el peligro de crear, cada vez, mayores dificultades para entenderse los hablantes de las variantes, al extremo de llegar a una total ininteligibilidad.

Las variantes dialectales, en el mejor de los casos, pueden constituirse en nuevas lenguas y formar, así, una familia de lenguas con las variantes colaterales, o en el caso opuesto extinguirse al ser sustituida por otra que alcanza hegemonía en el mismo espacio de magnético ¿Acaso no es posible que subsistan las dos o más lenguas?

La escritura es fundamental para que una lengua pueda propagarse en el tiempo y en el espacio, para que pueda alcanzar mayores niveles de desarrollo como lengua. Esta debe ser un medio de educación y un objeto de su propia enseñanza - aprendizaje; sólo a partir de su literalización puede tener una mejor garantía su continuidad. La mera oralidad nunca podría ser garantía, ni de desarrollo, ni de sobrevivencia. La escolarizacíón de la lengua es otro de los factores que garantiza la identidad y la valoración para que el usuario cotidianice su formalización y consolide su esperanza de hablante.

El quechua es una lengua oficializada y, por tanto, provista de personería jurídica, una lengua idiomatizada; pero no es motivo de uso, ni siquiera esporádicamente en el ambiente escolar, ni en los escaños sociales en que se usa la forma escrita de la lengua castellana, ésta es la única a través de la cual se procesa la comunicación escrita en todo contexto peruano.

Hay mucha reticencia para admitir el quechua como transmisora de la cultura. Se piensa que no es posible ni útil para hacer ciencia y tecnología. Luego, esto implica una aparente justificación para la ingenuidad piense que el quechua no es posible para el desarrollo intelectual de su hablante . Las lenguas nativas, en el Perú, que no tienen aceptación ni para los mismos usuarios. Estas negativas resultan más bien, un sustento para que la oposición (antiquechua) pueda acentuar aún más su relegamiento a la simple informalidad.

La única alternativa real, que garantiza el desarrollo de una lengua, sea cuantitativa o cualitativamente, es a través de su práctica escritural constante. Esto, sin embargo, significa que la lengua tiene que empezar a funcionar como expresión de todo quehacer social y cultural.

LA PALABRA

Es la unidad referencial que expresa el nivel de avance cultural y la complejidad social del grupo usuario. Es considerada como signo lingüístico que presenta la unidad del pensamiento conceptualizado, que a su vez tiene un significante como su aspecto sonoro o imagen acústica. Dicho en otros términos, toda palabra es un concepto que necesariamente aparece en la imagen sonora. Es decir, cada palabra transporta el concepto que es social y a la vez una imagen fisico - fisiológica, que también tiene un referente social. Lo individual es sólo un modelo de articulación personalizada. En el lenguaje todo es social, aun las innovaciones individuales concluyen siendo sociales.

La palabra no es posible, ni concebirla, ni practicarla sólo como concepto o idea, ni sólo como lo sonoro o como lo escrito. Desde el punto de vista del significado la palabra tiene un valor social en razón de que la sociedad es quien convencionaliza para simbolizar sus unidades de experiencia; pero su materialización fisiológica es de carácter individual.

Las palabras de una lengua representan el comportamiento social y económico y por tanto, los modos de producción característicos del grupo usuario están contenidos en el cúmulo de palabras que presenta la lengua. Esto nos indica que un grupo puede ser agrario frente a otros, pecuarios (o pastores), artesanales o comerciantes. Cada palabra guarda como concepto una unidad de experiencia. Es decir, que la palabra está en relación con la cosa o el objeto al que se refiere, las palabras representan cosas.

El hecho de que las palabras representan cosas no implica, sin embargo, que esta relación sea natural ni explicable. Las palabras, que son el membrete de todo fenómeno o idea concebida, expresan arbitrariedades puramente convencionalizadas. Esta arbitrariedad es la justificación de la vida y acción humana convencionalizada. Los elementos de lengua muestran la capacidad creativa y organizativa del hombre que todo lo convierte en hecho social, ninguna palabra podría existir sin cumplir el fin comunicativo y por tanto un evento interindividual. La sociedad es quien admite o rechaza la cotidianización de las palabras. Es, asimismo, la sociedad la que desfuncionaliza, la que analiza y la desusa.

Las palabras pierden su frecuencia social, sea porque los objetos a los que nombra pasan al desuso o porque resultan sustituidas por otras nuevas. También puede ser porque la innovación tecnológica y cultural introduce nuevos términos que representan las cosas innovadas. Las palabras imprimen la dinámica social de los grupos.
El contacto intertingüe puede significar la incorporación de préstamos para completar la inexistencia de términos propios en la lengua, los préstamos son fuente de enriquecimiento lexical y cultural. Sin embargo, se observa la suplantación de unas palabras por otras. Por ejemplo, entre el quechua y el castellano, lenguas contactadas entre sí, se observa, por lo menos en la variedad Ancash - Huaylas, la desaparición del término opuesto a Itsuq (izquierda), la forma allawka ha desaparecido al igual que azul y verde (ancas y qumi). Esto muestra que el quechua en su afán de aprovechar de las formas castellanas está cediendo la presencia cada vez hegenióníca del castellano, quitándole su creatividad lexical.

Para mantener la capacidad representativa del quechua es necesario desarrollar una política lingüística para el incremento lexical que sea recreativa para impedir su encarecimiento y definitiva marginalización a falta de un vocabulario actualizado. Para que esto se dé cada vez plenamente, se requiere el nivelamiento social del quechua fuente del castellano. El quechua no puede seguir siendo sólo el sinónimo de la comprensión rural, o de analfabetismo y de indio. Resulta inconcebible que el quechua subsiste, a la fecha, sólo funciones domésticas e informales.

La aparente cantidad limitada de palabras en quechua se compensa con la gran variación semántica y funcional que caracteriza a esta lengua. El sistema morfológico de esta lengua permite que una misma raíz puede presentar cambios radicales, así por ejemplo la raíz ranti es la base lexémica de los verbos vender; para esto hay que añadirle los sufijos: rantiy 'comprar' y rantikuy 'vender'; ya indica movimiento direccional, por ejemplo yaykuy entrar, ingreses (hacia adentro), yarquy 'salir' (hacia fuera), yarkuy 'subir' y yarpuy 'bajar', yachaes raíz de saber, aprender y enseñar (Yachay 'saber', yachaku 'aprender' y yachatsy 'enseñar'.

EL  DICCIONARIO

Todo diccionario es registro exhaustivo del cúmulo lexical del que dispone una lengua, como muestra que evidencia la complejidad sociocultural de la experiencia humana e histórica, instituida verbalmente por quienes la usaron. No todas las lenguas disponen del mismo número de palabras, vasta con que indiquemos que el castellano tiene aproximadamente 400,000 entradas frente al árabe que registra aproximadamente 7 millones de palabras(1) El quechua, en la primera mitad de la década del 70 del siglo pasado, registró aproximadamente diez mil entradas, en cada una de las variedades en las que se editaron los diccionarios, publicados en el Ministerio de Educación y el Instituto de Estudios Peruanos. Por su puesto que esos diccionarios registraban en su mayoría casi las mismas palabras, apenas con ligeros cambios fonológicos. Sólo un 40% (aproximadamente) de inventarios registraron un léxico diferenciado. p.e. las formas runa, warmi, yana, puka, nuqa, chaki, etc., son entradas que están presentes en todos los seis diccionarios, y así muchas otras son iguales en todas partes donde se habla el quechua.

La menor cuantía de palabras (o entradas) en los diccionarios quechuas es la consecuencia de que esta lengua fue desfasada a un plano secundario, se le arrebató de sus posibilidades de productividad constante, fue arrinconada al quehacer doméstico, local, informal y agrícola. Ha sido una lengua devastada desde la llegada de los invasores, una lengua inquisida, depredada, sobrevivió casi en situación de lengua secreta, sin más presencia que en la sociedad rural.

Para que una lengua desarrolle creativamente su léxico y aumente su número de palabras es necesario que ésta tenga una franquicia social y cultural, que su uso no tenga restricciones. Una lengua sin limitantes extranlingüísticas, es una lengua en la que se procesan las actividades multiformes de una sociedad más o menos compleja, ella registra la actualidad cultural del mundo contemporáneo. El quechua fue ruralizada y desfasada de su posible contacto y activación científico - técnica, apenas fue convertida a una lengua coloquial y sin literatura; subsistió sólo por la agrafia del quechua hablante que no llegó a la lecto - escritura del castellano. Muchos de los que aprendieron a leer y escribir en castellano olvidaron el quechua.

El diccionario, al igual que la literatura de una lengua, es un elemento básico para su fortalecimiento. Sin un diccionario no es posible medir,el caudal lexical del que dispone, y éste debe ser elaborado cada cierto período para certíficar su crecimiento. Una lengua en actividad formal constante tiende a presentar un número creciente de entradas en su diccionario. La dinámica que la sociedad impone en su lengua se evidencia en la facilidad con que cuenta la comunidad usuaria para representar sus diversas experiencias. Las relaciones entre las palabras a través de las sinonimias, antonimias, homonimias, polisemias, entre otras, son muestras de una dinámica social inserta en las relaciones interculturales de mutua activación língüístíca.

El diccionario es el único documento al que se remiten los estudiosos o los aprendices de cualquier lengua o cultura. En éste se encuentra el inventario absoluto, sin reserva de ninguna clase, todas las palabras de la lengua. Para quien elabora el diccionario, las palabras y los significados denotativos y connotativos no son más que artificios sociales; para el lexicógrado no hay soecidades ni puritanismos, ni vulgarismos, ni cultismos. Los lexicones son los documentos que oficializan las palabras. Sin embargo, la exhaustividad léxica de un diccionario es la consecuencia del tiempo que se invierte en el acopio de entradas, además de que hay necesidad de agotar los lugares en los que está presente la lengua y, así, registrar las variantes lexicales que pueden presentar, por un lado, las diferencias terminológicas para los mismos fenómenos (sinonimias) y polisemias como una concentración de significados, por otro lado. Finalmente, la inversión financiera también resulta meritorio tomarlo en cuenta en tanto que puede facilitar para concluir un trabajo promisor.

La organización del diccionario puede obedecer al interés del que elabora el lexicón. Esto significa que puede ser temático o diccionario especializado como el diccionario jurídico de Cabanelas, o diccionario alfabético como el de la Real Academia Española (DRAE). Cada uno de éstos tiene su propio público e importancia, tales como el diccionario filosófico de Lázaro Carretero el de Lingüística de André Martinet, entre otros.

De lo planteado, líneas arriba, se infiere que el diccionario es el único marco referencial de la vitalidad de una lengua, y es el testimonio eficaz que evidencia su condición de lengua activa. Teniendo un diccionario, la lengua dificilmente podría extinguirse así pase al desuso por imposición de la forma hegemónica con la cual está en contacto. Por ejemplo, el Latín tiene su literatura que mantiene su estructura y personalidad gramatical y no obstante haber sido desfasada como lengua de actualidad cultural sigue siendo motivo de enseñanza, porque en su debido tiempo fue literalizada y utilizada como lengua de gran importancia cultural.

El quechua es una lengua oficializada y por tanto ostenta un patrón fonológico que patentiza su autonomía y personalidad lingüística. Cuenta con gramáticas y diccionarios oficialmente elaborados por lingüistas que conocen su estructura y sistema de funcionamiento, con mucho profesionalismo especializado. Han transcurrido 26 años desde que se publicaron estos trabajos como resultado de sendas investigaciones. Sin embargo, no obstante haberse iniciado la tentativa de reinstauración dentro de un clima político y académico de grandes proezas parece haberse desvanecido en los mismos círculos que enarbolaron el quechua como legítimo derecho al que tenían sus usuarios. A falta de una recia autoridad política, de pleno compromiso con el quechua, se cayó en el folklorismo que reforzó la diversificación intencionada, tal como en el tratamiento de las vocales. En los 26 años nunca más fue motivo de un interés pedagógico ni universidad alguna se interesó por la profesionalización en quechua. Las publicaciones antes mencionadas no tuvieron utilidad práctica, fueron guardadas, en el mejor de los casos, en los anaqueles de los centros educativos, sin llegar al entendimiento del magisterio peruano. Esta lengua no puede seguir siendo motivo sólo de sofisticaciones para especialistas.

El quechua requiere de un diccionario temático e ilustrado, que alcance al ambiente escolar para que sea utilizado sin limitaciones didáctico - pedagógicas.

La interculturaldiad bilingüe, propuesta por el Ministerio de Educación, parece una tenue intención que no tiene un fundamento sólidamente convincente. El limbo político nacional es muestra de una adolescencia cultural e ideológica sin base filosófica y sin objetivos ni metas a lograr el perfil del hombre que se proyecta a la reconstrucción de la identidad. El quechua debe servir para el fortalecimiento de peruanidad, cuando menos en lugares de uso actual.

Los trabajos realizados por investigadores del quechua fueron muy plausibles como acciones académico - científicas; pero lo lamentable es que varios de ellos no fueron hablantes nativos y como tales estaban impedidos de poseer la competencia plena. Si no conoce la lengua en su espíritu, pensamiento y contenido idiosincrático, resulta una seria limitación para agotar lo que se llama "secretos de lengua" o el "genio de la lengua". Esto nos permite pensar que los nativos quechua hablantes tenemos el deber moral y étnico para asumir este rol histórico que la sociedad nos delega. Lo expuesto nos obliga a formularnos las siguientes interrogantes: ¿Existen lingüistas quechua hablantes?, ¿Qué hacen por el quechua los lingüistas?, ¿Existe una política lingüística andina en el Perú después de 26 años? ¿Por qué el problema de la lengua no forma Parte de la política del Estado? ¿Por qué la planificación lingüística no es parte del Plan Nacional de Desarrollo?

IMPORTANCIA ETNOLINGÜÍSTICA DEL DICCIONARIO

El inventario de las palabras que presenta una lengua, formulada en un diccionario, garantiza  su vigencia creciente y expansiva.

Toda lengua presenta las diferentes acciones desplegadas por sus usuarios en    las más variadas complejidades sociales experimentales a lo largo del tiempo, espacio que ocupa como universo. Cada entrada del diccionario es una unidad que presenta una significación, que muestra la experiencia social diversa y convencionalizada el grupo para denotar un objetivo, un pensamiento, una acción, una cualidad.

Todo grupo humano tiene en su lengua una posibilidad de organizar su experiencia de toda naturaleza. El hombre apela a su lengua para instituir su complejidad socio cultural creciente. La lengua es un recurso en el que representa sus múltiples realidades físicas, ecológicas, climáticas, étnicas, etc.; sus modos de producción también están contenidas en su léxico. No hay experiencia humana, ser natural o cultural, material o abstracta, que no esté registrado en su referente lexical. Esto indica que los hombres lexicalizan sus acciones en cada una de las palabras de su lengua.

El mundo físico ocupado por el hombre presenta casos de índole muy diverso y complejo, designados cada cosa con unas palabras que las nombra, al extremo de que no hay un objeto conocido por el hombre que no tenga una palabra con la que lo designa, La lengua, antes que experiencia cultural, es un mecanismo natural, compatible con la cosmovisión que le proporcionará las particularidades, corrio testimonio de cada realidad en la que está presente la lengua.

    La lengua constituye el rasgo más profundo y el de mayor alcance y significado  en la vida del hombre, tanto porque permite la socialización, cuanto porque el desarrollo intelectivo está basado en el lenguaje. Gracias a éste el hombre pudo organizar su mundo y sistematizar sus múltiples acciones, desde lo más cotidiano y natural hasta el más abstracto y sofisticado. Sin embargo, dialécticamente, el lenguaje fue y sigue siendo utilizado como un aliado que perpetúa las asimetrías sociales de oríentación ideológica que tiene sus implicancias en la política económica y culturológica, que dan los unos contra los otros. Los grupos segmentados en dominantes y dominados son opuestos entre sí, los primeros ejercen el control sobre los segundos, sin más explicación que sus desenfrenadas mezquindades y no les importa atentar contra la naturaleza misma de la especie humana. He ahí las grandes hecatombes fraticidas que tuvieron su expresión en los genocidios.

Las lenguas guardan en sus constructos las particularidades del grupo humano, que organiza, más o menos fielmente, la naturaleza para interpretarla e instituirla como una cosmovisión que representa su etnicidad. Desde este punto de vista las entradas del diccionario son unidades que presentan el comportamiento, la idiosincrasia y el pensamiento de la comunidad, que en algunos casos como los quechuas impregnaron su existencia con el más elevado sentido telúrico.

El mundo andino fue eminentemente cultor de la tierra, he ahí la direccionalidad de su caudal lexical que testimonia el carácter agrícola de su cultura. La complejidad fenoménica que presenta el mismo, andino es motivo de un inventario lexical inagotable. La ecología ubérrima de esta parte del mundo es prodigiosa para un sin número de plantas y animales, que pueden ser indicadores para la elaboración de fitonimias y zoonimias en las que se procesa la vida humana. Asimismo, la toponimia es otra de las fuentes de una gran información para la investigación etnolingüística.

La riqueza cultural y la diversidad geográfica, que presentan las naciones andinas en el sector peruano, causan atención del investigador, del turista y del viajero extranjero. Sin embargo, nuestros grupos oficiales imperantes le restan todo el valor histórico que mencionan las diferentes manifestaciones del pasado carecen acaso del sentido de retrospección? o es que ¿hemos quedado convencidos con la alienante educación de permanente inquisición desnativizante, transmitida en la escuela?

Nunca la educación peruana inculcó, ni siquiera en la zonas rurales, el valor cultural del pasado, la pérdida de identidad(2) es la resultante de la constante minización y etnocidio utilizados en el sistema nacional de la educación, la descampesinización y la migración masiva de la gente joven es la evidencia de una educación aculturante y desarraigante, que recibe el educando andino.

NECESIDAD DE UN NUEVO DICCIONARIO

El quechua, en su condición de lengua amerindia más importante y difundida, cuenta con varios diccionarios elaborados, tanto por lingüistas como pro aficionados que datan desde la conquista se inicio con la llegada de los cronistas y misioneros católicos. Entre estos últimos, los más connotados fueron los formulados por el padre Lira y Holguín los diccionarios de 1975 fueron elaborados con el alfabeto oficial (D.L. 21156775) y otros con la fonografía supeditada al castellano. Inexplicablemente, en la actualidad, hay gente que se resiste adoptar al alfabeto diseñado por una Comisión Oficial Ad - Hoc, que es el oficializado.

La variedad Ancash - Huaylas es la que registra la menor producción lexicográfica.

En su condición de lengua, presenta la mayor cantidad de morfemas gramaticales y estas a su vez, la que presenta la más intensa variación dialectal, tanto a nivel morfológico como lexical. Las diferencias microrregionales si no son atendidas oportunamente podría ser motivo para una nueva fragmentación y una absorción castellana. 

Los actuales diccionarios son apenas un acopio de palabras, no presentan mayor información, ni para propios, ni para extraños. El diccionario es el material al que recurren tanto el aprendiz como el estudioso; no sólo debe servirle al lingüista sino al de cualquier otra área, así como a todo parroquiano. Se necesita un diccionario que explique el sentido cultural de las palabras, no es suficiente la simple significación denotativa. Cada entrada debe estar respaldada por una explicación exhaustiva. Para esto, naturalmente, se requiere un diccionario ilustrado.

El nuevo diccionario Quechua tiene que estar organizado con un criterio temático antes que ser sólo un ordenamiento alfabético. Este diccionario resultaría un elemento valioso no sólo para conservar la lengua sino como material de consulta para personas de todo nivel cultural y social. Son necesarios los diccionarios de quechua de carácter etnológico, etnosemántico y etnobotánico. Hay que destacar la toponomástica como fuente compiladora de la habilidad organizativa del hombre andino y por otro lado, la riqueza informativa del quechua es indicador de la complejidad cultural desarrollada, por su lado y la diversidad ecológica impregnada por la naturaleza, por otro lado. En este sentido, deben estar inventariados en el diccionario tanto la diversidad espacial que presentan los andes peruanos como la compleja organización sociocultural.


(*)Profesor Principal de la EAP de Lingüística Magíster y Doctor en Educación. Jefe del Departamento Académico de Lingüística, ex-Rector de la Universidad Nacional Santiago Antunez de Mayolo. Ancash. es autor de varios libros en quechua y castellano.

(1)Información personal de dos árabes que fueron mis alumnos en eI curso de Maestria en UNFV, 2002.

(2) La mucho de la identidad nacional perdida, pero sabiendo que en el incario hubo clase al extremo de ser una sociedad cerrada, podría decirse ¿qué hubo identidad en el Perú?

Bibliografía

 

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