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No podemos, obviamente, aceptar que la Educación, las Ciencias Básicas y la Tecnología sean tratadas como actividades que puedan ser postergadas, hasta que sobrevengan tiempos mejores. Sucede que no basta que la comunidad académica tenga esa conciencia, es preciso que esta conciencia sobrepase los límites de la Universidad y se difunda ampliamente en la sociedad. Pero
¿cómo?
En primer lugar, es preciso que la propia Universidad se dé cuenta de que lo que puede un día haber sido una mera división administrativa entre actividades de Enseñanza, Investigación y Extensión hace mucho se transformó en una grave escisión interna, cuyo impacto sobre la formación de los alumnos es enorme. Por ejemplo, en la mayoría de las Universidades donde hay
post-graduación, es bastante frecuente la creación de colegiados de docentes / investigadores que muchas veces, tienden a dedicarse apenas a la investigación y a las actividades de
post-graduación. El alejamiento de estos profesores de los cursos básicos y, principalmente, de la Licenciatura
1 priva a los alumnos y futuros profesores de un importante contacto, desde los primeros años del curso, con la investigación..
En segundo lugar, la crisis en la educación básica no se limita a la falta de recursos económicos y los bajos salarios de los profesores. Una parte expresiva de esta crisis proviene de la vertiginosa caída del nivel de formación de los profesores en las últimas décadas y del desdén frente a esta constatación (CARUSO, 1995a). La Universidad no puede continuar ajena a este hecho. Estamos convencidos de que el comienzo del siglo XXI
-el siglo de la globalización del planeta- es el momento de rescatar su compromiso mayor con la Educación Básica. Para esto es imprescindible: (a) reestablecer la participación de los profesores / investigadores en todas las actividades del magisterio a nivel de los cursos básicos y de orientación académica de los
alumnos- (b) reevaluar y estructurar todos los cursos de Licenciatura, actualizando, sus contenidos programáticos específicos y liberándolos, finalmente, de todas las distorsiones, vicios y daños traídos y cultivados por la onda de la desvalorización de la Cultura y del Saber
2 (CARUSO, 1995b). Los currículos actuales todavía están fuertemente impregnados de la idea equivocada de que lo fundamental es enseñar la didáctica al profesor, en detrimento del contenido específico de cada área. En verdad, para que los profesores de primaria y secundaria puedan ejercer su verdadera vocación de Educadores, las Escuelas Normales y las Universidades deben ofrecerles mucho más que una especialización didáctica. Parafraseando a EINSTEIN (1953), "es preciso, en fin, teniendo en mente la realización de una educación perfecta, desarrollar el espíritu crítico en la inteligencia del joven", y una condición sine qua non para que esto ocurra es el simultáneo reestablecimiento del contacto entre jóvenes e investigadores, desde el primer año en la Universidad, y del buen nivel de formación del profesor.
Vemos, en algunas universidades brasileras, una manifestación espontánea, muy positiva, de investigadores y profesores de la Universidad, en el sentido de efectivamente contribuir en la búsqueda de soluciones para la mejora de la calidad de la educación básica en el país, y soñamos con la diseminación de esta voluntad en toda América del Sur. Organización de cursos de reciclaje de profesores, visitas de profesores y alumnos de Secundaria a los laboratorios de las Universidades, visita de investigadores a las escuelas de educación básica para ofrecer charlas de divulgación científica (LEITE LOPES, 1995), publicación de revistas de divulgación científica de buen nivel
-como Ciencia Hoje en el Brasil y en la Argentina- publicaciones de libros
para-didácticos son algunos ejemplos de iniciativas que deben partir de las Universidades. Esperamos, ahora, que los profesionales vinculados al área de enseñanza básica las encaren como una motivación externa para que se promueva una amplia reformulación de los currículos de Licenciatura y de la filosofía de la educación básica. Difundir una conciencia de que la eficacia de esas iniciativas sería mucho mayor si van acompañadas de la búsqueda de una profunda reintegración de las actividades de enseñanza, investigación y extensión en las Universidades y de la reformulación de los currículos de Licenciatura es una tarea que investigadores, profesores, sociedades científicas, secretarias de educación, sindicatos de profesores
-y la propia media- deben asumir 3.
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NOTAS
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(1) En el Brasil, la Licenciatura es un curso superior dedicado a la formación de profesores de educación secundaria en un área específica dada, por ejemplo, Licenciatura en Física, en Matemática, Química o Biología.
(2) En el Brasil, este ideal fue sintetizado en la llamada Licenciatura Corta; desastrosa tentativa brasilera de formar profesores en las universidades con un curso de apenas dos años de duración y con currículos inconvenientes.
(3) Agradezco al Prof. Víctor A. Peña Rodríguez por su interés en este tema y por el excelente trabajo de traducción.
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* Título original: Universidade e Educacáo Básica: Una nota sobre uma Vocáo adormecida. Traducción: Víctor Peña Rodríguez.
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