Comercio: Piura - Trujillo
No obstante las divisiones territoriales, Piura siempre
estuvo vinculada administrativa, económica y familiarmente con Trujillo, pues de aquí
provienen algunas familias que se integraron a la élite piurana. Uno de estos personajes
fue don Miguel del Castillo: "persona de humilde extracción y distante de la
nobleza..." (S. Aldana 1992: 130), pero en Piura contrajo matrimonio con Josefa
Velásquez Tineo García Saavedra, dando inicio a una poderosa familia piurana que
extendió su influencia desde fines del siglo XVIII hasta mediados del siglo XIX. Uno de
los hijos de don Miguel, Silvestre del Castillo, reveló en su testamento, hecho en 1799,
que sus padres regresaron a Trujillo, quedando él y sus hermanos bajo la custodia de su
tío Carlos que "los crió como a sus hijos"31. El hecho que sus padres
regresaran a Trujillo, podría indicarnos su procedencia de ese lugar.
La familia del Castillo, en su segunda generación ?Silvestre, Miguel, Diego y Mariana?,
logró consolidarse económicamente al comprar algunas haciendas, tinas y dedicarse al
comercio; socialmente, al vincularse por medio del matrimonio con familias importantes
piuranas; administrativamente, al llegar algunos de ellos a ser miembros del Cabildo,
consolidando su influencia económica y social en la región. Silvestre y Diego fueron
sacerdotes, y ambos se dedicaron al comercio, acumulando considerable fortuna en dinero,
casas, haciendas y tinas. El menos conocido, don Diego del Castillo, fue sacerdote de
Huancabamba y el comercio de la cascarilla fue su actividad principal; en Trujillo tuvo
como deudor a Laureano de la Barrera. Debe haber fallecido entre 1810 y 1811. Don
Silvestre del Castillo, mencionado antes, compró las haciendas Tambogrande y una tina en
la ciudad de Piura. Estuvo vinculado comercialmente con su cuñado Pedro Martín Ramos y,
a través de él, los productos de su hacienda y tina pasaron al mercado de Trujillo.
Miguel del Castillo fue dueño de las haciendas Somate y Guangalá y con su hermana
Mariana ampliaron sus redes familiares. El caso de la segunda generación (1770?1815) de
la familia del Castillo, cuyo padre fue de "humilde extracción", es una
demostración que en la región de Piura estuvieron dadas las condiciones para que
lograran insertarse a la élite piurana en base a su trabajo familiar, combinando la
producción de sus haciendas y tina, con el comercio.
Sin desmerecer la importancia económica de Trujillo, la ciudad de Piura en los últimos
cincuenta años de vida colonial, mostró un desarrollo económico considerable, que
motivó la migración de familias hacia su suelo. De todas maneras, Piura necesitó de
Trujillo para afianzar su economía: compra de esclavos, azúcar, ropa de la tierra,
préstamos en dinero de órdenes religiosas o particulares, etc. En 1784 un prominente
comerciante piurano, don Vicente Fernández de Otero, recibió, notarialmente, 3,310 pesos
en dinero de don Santiago Pizarro, vecino de Trujillo, para ampliar sus negocios32.
La identificación comercial en la región norteña se pone de manifiesto con la presencia
de los Sánchez Navarrete, Mesones, del Risco, del Castillo, troncos familiares que
vivieron indistintamente en Piura y Trujillo, tejiendo una serie de mecanismos e intereses
económicos y familiares al más alto nivel social hasta el final del periodo colonial. En
1818, Francisco Xavier Fernández de Paredes, comandante de Dragones de Amotape y Tumbes,
otorgó poder a José de la Vega y Estanislao Moreno para que representasen sus intereses
en Trujillo de donde era oriunda su familia33. No obstante la situación político?militar
que vivió el Perú en la segunda década del siglo XIX, las relaciones económicas y
familiares prosiguieron entre Piura y Trujillo, obviamente con las limitaciones que impuso
la guerra. Pero Piura, como todo el Perú colonial, no pudo prescindir de Lima, opulenta
capital del más poderoso virreinato de América del Sur.
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28. ARP. Escribano Francisco Montero, leg. 50, año 1784?85,
fs. 204 v.
29. ARP. Corregimientos, leg. 41, expdt. 850, año 1774.
30. ARP. Escribano Antonio del Solar, leg. 119, año 18 10, fs. 542.
31. ARP. Escribano Miguel de Arméstar, leg. 157, año 1799?1800, fs. 88.
32. ARP. Escribano Francisco Montero, leg. 50, año 1784?85, fs. 391.
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