CONCLUSIONES

 

1. La unidad suprema de los géneros es lo que encontramos en la urdimbre del Vallejo que vamos descubriendo. Una suerte de superación de los géneros, un trasvasar los compartimentos –estancos tradicionales, aquellos que separaban, por ejemplo, al periodismo (como lo utilitario, lo pragmático) y la literatura (lo intemporal, lo puro, lo no utilitario).

Gran parte de las páginas de Vallejo –en prosa, "en crónica", "en artículo periodístico"– borran esos linderos, o, por lo menos, los tornan desleídos.

Hay numerosos textos de los recogidos en el libro Desde Europa, que son verdaderos poemas en prosa, aun hallándose dentro de lo que podría ser un cabal ejemplo de crónica o artículo periodístico.
Clave de esto es afirmar, rotundamente, que el poeta Vallejo nunca abandona al periodista Vallejo, y que, por ello, las páginas de éste son de un periodismo creativo verdaderamente singular, verdaderamente poético, diríamos.
"La Exposición (se refiere a las Artes Decorativas de París, 1925) pone de manifiesto la vida y el espíritu de nuestra época en toda su carnación elíptica y cardíaca..." (1).


2. Esto es periodismo, y del paradigmático (por su entrañable vinculación con la actualidad), pero expresado con palabras que trascienden su ahora.

Se refiere Vallejo a la nueva poesía norteamericana, a su permanente búsqueda en las fuentes francesas, alemanas e inglesas, y a continuación se despacha con la incisiva (¡y tan bien escrita!) visión de su actualidad:

"El nuevo espíritu del mundo exige en todas partes un impertérrito impulso vitalista, un profundo sentido sanguíneo de la vida, un supremo realismo, una dialéctica uniformemente acelerada." (2)

Ese sentido de la actualidad, irrenunciable condición del periodismo de todos los tiempos, lo encontramos a menudo en el Vallejo que es comentarista apasionado del novísimo arte cinematográfico.

El cine tenía la edad de Cristo –Vallejo escribe lo que comentaremos, en 1928. Se trata de una aguda nota sobre Abel Gance, en la que dilucida, con particular visión zahori, los aspectos desechables del autor de "Napoleón" (el prescindible verismo de una dirección de su cine), pero rescata y alaba la experimentación que se hallaba en lo que él llama "un ensayo de rítmica en tres pantallas"; porque, en definitiva, como en todo arte, lo que al autor de Trilce le interesaba era que él sea "otra cosa superior, realmente creadora." (3)

En la misma dirección, pueden señalarse sus extraordinarias exégesis sobre Chaplin y, en especial, ese prodigio de crítica que es "La pasión de Charles Chaplin", en la que esclarece el metalenguaje de "La quimera del oro". (4)

3. La permanente preocupación por la actualidad mundial, lleva a nuestro poeta a realizar impor-tantísimos cuanto esclarecedores informes sobre temas como la aviación o un Congreso Internacional de la Publicidad en el que acuña la premoni-toria frase: la publicidad es "árbitro del destino de los hombres". Y añade que los Estados Unidos dominan actualmente el mundo por eso (5).

Uno de los temas que escarapela a la opinión pública mundial de hogaño, es el resurgimiento de movimientos xenófobos en Europa, verdadero "huevo de la serpiente", según el título inolvidable del filme de Bergman. Es necesario denunciar esto. Y Vallejo lo hizo en su tiempo, cuando fue testigo de aquello. Leamos sus actualísimas palabras:

"... En una época tan pobre y egoísta, nadie tiene segura ni siquiera la vida, mucho menos lo que será el más allá." (6)

(¿Verdad que parece que estuviera hablando de ahora mismito?)

"En Alemania acaba de descubrirse un Ku–Klux–Kan mucho más feroz que el de los Estados Unidos, aunque el de Alemania [sic] estos días, la Orden de los Caballeros de la Cruz de Fuego, que consta ya de algunos miles de adherentes alemanes, comprende varios grados y funciona bajo la égida de un Senado o Walhalla, que tiene a su cabeza a cierto Brandt, empleado de las fábricas eléctricas de Siemens. La mayor parte de los miembros de la Sociedad, que contaba ya con similares anteriores a ella, tales como los "Cascos de Acero", los "Bismarck", etc., son pequeños empleados, funcionarios, modestos, obreros y algunos, los menos, son comerciantes y estudiantes." (7)

El poeta–periodista o el periodista–poeta profundiza, nos da los detalles espeluznantes; no se queda en la espuma de la información. Por eso sería recomendable volver a estas páginas, escritas hace sesentisiete años (8) (publicadas en Madrid, 6 de Noviembre de 1925):

"... La fórmula del juramento que todos los miembros deben prestar, está contenida en estos términos:

"En mi calidad de germano honorable, juro cumplir mi deber para libertar al pueblo germánico. Usaré todos los medios que estén a mi alcance para combatir a los judíos, franceses, poloneses, chinos, japoneses, negros y a todos los pueblos de color. Odiaré a los enemigos, su oro no deslumbrará mis ojos; destruiré sus bienes y les roeré la vida como carroña. Si traiciono los fines de la Sociedad aceptaré los peores suplicios; mi cuerpo mutilado y arrojado para pasto de los cuervos..."

"Tal juramento debe ser prestado ante una calavera, detrás de la cual habrá extendida una bandera bordada con una cruz negra." (9)

4. Otro elemento que nos enfrenta a un Vallejo periodista cultural de muy alto nivel, es el que nos ofrecen sus numerosísimos artículos en los que aborda, con sapiencia y donosura, todas las artes. No es, pues, él, un simple reseñador de/o comentarista de los últimos libros publicados en su tiempo, sino que, cuando aborda un tema de arte, lo hace desplegando la panoplia de sus conocimientos profundos sobre las diferentes manifestaciones creativas del espíritu. Así, cuando se refiere, verbi gratia, a "Falla y la música de escena", hace profundas disquisiciones sobre el drama lírico y lo que, desde su punto de vista, constituye su condición agónica. Pero, para llegar a ello, hace referencias a los músicos de su tiempo (Honegger, Satie, Stravinsky, Schönberg), el teatro de Ibsen y Bernard Shaw; al mundo de la danza y sus más conspicuos representantes (Diaghilev, Nikitina, Nijinsky) (10).

Igualmente, en otras ocasiones, al reseñar lo que puede ser el espíritu de la Nueva Poesía Norteamericana (11), luego de despacharse toda una teoría sobre la traducción, formula una de sus poéticas y, al final de ella, al vertebrar las analogías, extrae –de su sombrero de mago creador– referencias precisas a la pintura, a la arquitectura, a la música, al cine. Todo con pleno conocimiento de causa.

5. Algo de lo que más asombra de este espíritu universalísimo, que es el del Vallejo periodista, es que no sólo se desenvolvía como pez en el agua en los temas que nos interesan a todos los escritores (literatura, artes), sino que, igualmente, hunde su escalpelo en el análisis de fenómenos tan complejos como el del armamentismo. Veamos, por ejemplo, su artículo "Las fuerzas militares en el mundo" (12), donde hace una buida desmitificación del armamentismo burgués y de cómo éste hace uso, tergiversador, del llamado "espíritu guerrero de Moscú", para justificar su propia voracidad, su agresiva urdimbre. Lo interesante en este texto es que Vallejo no sólo aventura especulaciones, sino que prueba, con cifras en la mano, tal un moderno maestro del llamado periodismo de investigación, la verdad de sus asertos. Y valga, asimismo, anotar la denuncia, que en las líneas próximas hallaremos, sobre el papel de "Celestinas" que siempre han jugado los periódicos del llamado "mundo libre":

"Sin embargo, este miedo o voz de alarma (se refiere al que producía el ya citado ‘espíritu guerrero de Moscú’), si se le mira bien, no pasa de un simulacro destinado a fines estratégicos de propaganda chauvinista. El (sic) alarma y el miedo son, evidentemente, fingidos. La Sociedad de Naciones ha establecido estadísticas que prueban lo contrario de lo que denuncian los periódicos de Londres, de París, de Berlín, de Roma. Según tales estadísticas, que están abonadas por certificaciones oficiales, el cuadro comparativo de los ejércitos europeos en 1927 arroja las cifras siguientes: Inglaterra posee 10 soldados por cada mil habitantes; Francia, 17; Polonia, 10.4; Rumanía, 10; y Rusia, 3.8, es decir, el porcentaje más bajo de todos estos países. De otro lado, aquellas estadísticas demuestran que, mientras Inglaterra, Francia, Italia y los Estados Unidos han elevado sus ejércitos en los últimos quince años de 1’413,000 unidades a 1’821,000, Rusia ha disminuido el suyo a 543,000 unidades. Por último, el presupuesto francés de guerra gasta actualmente el 20 por ciento de sus entradas generales, mientras el de Rusia sólo gasta el 12.7 por ciento. Se trata, repito, de números oficiales." (13)

¿Es menester que recordemos que, en 1928, cuando escribe nuestro poeta, todavía nos hallábamos bastante lejos de la llamada "guerra fría"? Sin embargo, la política de desinformación, de permanente tergiversación de todo lo que significara cambio de estructuras, parece ser una constante que hasta hoy permanece.

Leamos cómo concluye este magistral análisis:

"Tales cifras –las presentadas al final de la cita anterior– bastarían por sí solas para demostrar que el estado de espíritu beligerante de los países capitalistas es superior al del comunismo." (14)

6. Otra área del periodismo que Vallejo aborda con desenfado es la de la crónica policial. Sin embargo, en la mayoría de los casos, el poeta lo que hace es usar como pretexto el caso policial para internarse en los vericuetos de la sociedad en crisis que le ha tocado como habitat. Así lo reconocemos en artículos admirables como "Hacia la dictadura socialista" (15) y "Un atentado contra el Regente Horty" (16).

Este último es una suerte de cuento borgiano avant la lettre, disfrazado de crónica policial, y en el que hallamos las disquisiciones propias de un poeta que gusta de frecuentar los metalenguajes.

Pero examinemos, con más detenimiento, el primer artículo. En él, como una suerte de ramalazos, cruzan una serie de crímenes violentos, cometidos a 14 y 15 grados bajo cero, en un invernal París de entreguerras, todos en sórdidos ambientes (17) de una suerte de "Corte de los Milagros", que hace escribir repetidamente al poeta–periodista: ¡Dramas de la miseria! Y, en efecto, son dramas de la miseria los que ocurren en los subsuelos del capitalismo salvaje de Europa, cuando hay hambre de pan que sea dado de hombre a hombre ("no el pan anónimo e irresponsable de una mano colectiva"), mientras las oficinas meteorológicas anuncian un invierno desastroso y "pasan los perros en automóvil" y "los hombres hacen cola en torno de los urinarios públicos. Algunos de ellos orinan dos veces." Y, "se siente, en verdad, mucho frío."

Hay, pues siempre, en Vallejo, en sus crónicas, una suerte de mise–en–scene (18) que denuncia el borderline en el que a menudo discurre: entre la literatura y la mera información, entre la creación y el deber de "objetividad" que le impone esa tarea periodística que siempre cumple paradigmáticamente.

7. Igualmente, hay otra ladera insólita dentro de este sui generis periodismo vallejiano. Su preocupación por el deporte. Box, natación, tenis, ciclismo; de todo escribe el poeta, pero no la crónica frívola, sino, permanentemente, con el intento de buscar la perspectiva universal, dentro del tratamiento de temas cotidianos por antonomasia, como los deportivos.

Así, cuando comenta la posición sobre el deporte de un autor galo, troquela frases que pretenden trascender lo ocasional y pergeñar lo que podría ser una suerte de filosofía del deporte. Leamos:

"Válgame esta tesis del multánime escritor francés –se refiere a Henri de Montherlant– para apoyar lo que yo he sostenido al respecto en varias ocasiones: la existencia del espíritu esportivo, meramente óptico de las muchedumbres que asisten a los matchs, el espíritu profesional e inútil –para referirme al calificativo textual de Montherlant– de los campeones y, en fin, la necesidad de dar al sport un sentido más profundo y más justo, haciéndole pasar del cerebro o de la retina del espectador, a sus propios músculos, y de la esfera de los especialistas, a todos los hombres." (19)

8. Del mismo modo, en sus artículos hallamos temas de Periodismo científico, páginas increíbles sobre las últimas novedades de la moda parisiense y mundial, calas en temas como la paz, las generaciones literarias, la Sociedad de las Naciones, los colonialismos, la educación y la deontología periodística, así como deliciosas tipificaciones sobre el deber ser de la prensa; páginas que, impertérritas, han atravesado su tiempo, para llegar al nuestro y quedar allí, buriladas y enhiestas, en el frontis de las Escuelas de Comunicación (y/o Periodismo) de hogaño.

Acabemos, por el momento, de leer:

"El artículo que sólo toca a las masas es un artículo inferior. Si sólo toca a las élites, se acusa superior. Si toca a las masas y a las élites, se acusa genial, insuperable."

Y por si fuera aun necesario, salta a otra de las artes –la música– e inserta a modo de colofón de lo anteriormente expresado:

"Si Beethoven se queda en las aristocracias espirituales y permanece inaccesible a las masas, peor para él." (20)

Lo interesante es que lo anterior no se encuentra en un artículo periodístico strictu sensu, sino en una página singular, recogida por Puccinelli en Desde Europa, pero que procede de una revista de poesía: Favorables París Poema, Nº 2, París, Octubre de 1926. Lo cual no deja de ser sintomático.

9. En el substrato del periodismo paradigmático de Vallejo, hallamos su esencia pedagógica: páginas escritas, desde un periódico o revista, destinadas a educar a los lectores. Información como formación de los receptores. Cuando el poeta los conduce por los vericuetos del arte moderno, de sus fortunas y adversidades está coadyuvando a la tarea de dilatar su horizonte cultural. Pero aquí, como en otras instancias, el bardo–periodista es consciente. Veamos cómo proyecta esto en uno de sus más interesantes juicios sobre el autor de "Guernica":

"Las obras de Picasso y de sus amigos, al igual que las maravillas del Renacimiento, pasarán a la categoría de celebridades, no por haber descendido al grueso publico, sino por haberlo educado hasta hacerle ascender hacia ellas, y por encerrar en sí un ritmo cósmico." (p. 298).

10. Sobre este mismo tema de la conciencia profesional, nuestro poeta demuestra que, en el oficio de periodista, se desenvolvía con toda lucidez: en un largamente citado artículo sobre "Las grandes crísis económicas del día. El caso teórico y práctico de Francia" (21), surge el que conoce los meandros del métier, y, como sabe que está manejando información que corre peligro de desactualizarse (cifras, números), acota, con toda probidad:

"Nuestras fuentes de información son frescas. Ellas datan de apenas quince días." (p. 424)

Para nuestro tiempo ello puede parecer un tanto largo, pero situémonos hace sesentitrés años( *), cuando –1930– el presente informe fue publicado por Vallejo en El Comercio.

11. Como periodista, Vallejo nos da verdaderas lecciones para descubrir los metalenguajes de las noticias. No es él alguién que se queda en la espuma de los acontecimientos, sino que permanentemente busca conducir a sus lectores hasta la esencia del suceder. Comenta, por ejemplo, "El último discurso de Briand" (22), y esto le sirve para desmitificar el deletéreo –aunque sofista– lenguaje de la burguesía, y de su mascarón de proa que es el cuerpo diplomático; de este modo, escribe:

"... ¿Por qué no se decide la diplomacia capitalista a llamar a las cosas por sus nombres, declarando abiertamente al mundo que de lo que se trata, en Ginebra, es de intereses y actividades económicas, o, más exactamente, capitalistas y no, como se pretende hacer creer, del ‘derecho’ de la ‘justicia’ ni de la ‘paz’." (p. 391)

Porque, de lo que se trata, en el fondo, es que, mientras la cháchara engañosa sigue, el Leviathán capitalista continuaba (como así fue) preparando la guerra, su sentido último y existencial.

Igual es el caso de un artículo clave de Vallejo sobre los "Graves escándalos médicos en París" (23), que son una ocasión para que el acucioso observador del medio social compruebe que estos "escándalos" son apenas la punta del iceberg, pues lo que se demuestra, en realidad, es que el sistema de la propiedad privada –del ejercicio privado de las profesiones– tiene, en el substrato, "el espíritu de lucro y la tendencia a la especulación ilimitada –que le son orgánicos y peculiares."

Lo que quiere el periodista, en éste como en tantos otros casos, es llegar a lo que él llama las "profundas causas sociales y económicas", dicho con una sola palabra las que dependen de la estructura del Sistema.

 

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(*) Escrito en 1992.

 

 

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