![]() |
12. Fue, en el modernismo literario, que se impuso la figura del escritorviajero. Vallejo pertenece a esta estírpe. Su vida europea marca la condición de un hombre preocupado por desplazarse cuanto pudo. París, Madrid, Moscú, podrían citarse como sus puntos cardinales. Pero estuvo, por cierto, en muchos más. Por lo tanto, su actividad periodística no podía dejar de abordar lo que hoy en día tiene, asimismo, destacada importancia: el turismo; lo que, en una suerte de intento clasificatorio, denominaríamos la Crónica de viajes, ese Periodismo turístico que, sin embargo, en su caso, igualmente, tiene un matiz peculiar. Vallejo desarrolla lo que podría ser una Teoría del periodismo de viajes, un desiderátum para aquel que desee expresar la especialidad contemporánea de Periodismo turístico. Y, asombrosamente, lo hace con la utilización de una cita de Carlos Marx. Ella es, recordémoslo:
Qué interesante cita, máxime si tenemos en cuenta que Vallejo es un profesional del arte y la literatura (como buen creador) pero, como acucioso periodista, privilegia lo que, objetivamente, va a darnos mejor la fisonomía de un pueblo, de un país, de una región, independientemente de sus aficiones particulares. Igualmente, en este rubro del Periodismo
y el Turismo, Vallejo tiene hallazgos sobre el ethos de ciertos pueblos, que son
resultado de su visión profunda de poeta, antes que la del frívolo ser que se desplaza
por los exteriores de la región que visita. 13. En este mismo aspecto de lo que podríamos llamar la función del periodismo (paradigmático) de nuestro autor, convocamos la atención hacia el salutífero develamiento que él hace de cómo los estados utilizan, por ejemplo, el periodismo amarillo, de modo que, con él, tienden una "cortina de humo" que les permite continuar con sus desaguisados. El artículo "Gastón Guyot". El nuevo Landrú es un arquetipo en este rubro. Allí vemos cómo el gobierno francés manipula este hecho "de sangre" para que:
Vallejo también ataca frontalmente lo que él llama "el tráfico de celebridades y fortunas" que se hacía ayer como hoy con el celestinaje de la prensa, que encumbra ídolos de barro, y sumerge, en el silencio, a los verdaderos valores, cuando éstos no tienen posiciones congruentes con los intereses que ese "periodismo" defiende. Es importante, para ello, releer el artículo "La miseria de León Bloy", (24) cuyo subtítulo es altamente sintomático: Los editores, árbitros de la gloria. Recordemos, apenas, algunas de sus palabras:
No olvidemos que este artículo es de ¡de 1925! Y en él está pergeñando el poder manipulatorio de lo que era la prensa, y sólo la prensa (pues es obvio decir que, el cine no se había desarrollado en su vertiente periodística) en el contexto de lo que se llama la comunicación de masas. No había radio, no había TV. Imaginemos el pensamiento y la denuncia del poeta ¡trasladados al fin de esta centuria! Sin embargo, frente a lo denunciado, el poeta comunicador social desarrolla toda una deontología periodística:
Es también diáfana la
autorreferencia. Vallejo había vivido, en carne propia "esa sórdida ofensiva de la
farsa y del latrocinio" contra su valía, y había sido "víctima del abuso
criminal de los editores", los que manejan en todos los tiempos "la
indiferencia (o la aquiescencia) de los públicos." 14. Aunque ya lo hemos sugerido, al dar cuenta de cómo Vallejo desplegaba el universo de sus conocimientos de arte (de toda el arte), al hacer, por ejemplo, una crítica de música, pintura o escultura subrayaremos, en la presente conclusión, esta vertiente paradigmática de su periodismo: la de hallarse él imbuido de los conocimientos universales que son, a juicio nuestro, requisito sine qua non para los que toman la pluma con la finalidad de escribir un artículo, una crónica, un reportaje, un editorial. La referencia que hacemos es a "El movimiento dialéctico en un tren" (25) donde la interlocutora del bardoperiodista se sorprende de la abrumadora información que él posee sobre todo lo referente a su patria.
15. La llamada "objetividad" es más un desiderátum que una realidad en el periodismo. Es interesante, en este rubro, señalar la calidad de los testimonios vallejianos sobre la Revolución Rusa. Pensamos que él ha tensado al máximo las cuerdas. Pero lo citamos porque es una singular muestra de la idiosincrasia de nuestro máximo escritor, y de cómo él defendía, a ultranza, lo prístino de su testimonio. Creemos que ello puede deberse, además, al momento en que escribe, a lo dramático de la situación en el alba de la Revolución Bolchevique. Vallejo es, de todos modos, un ejemplo, un paradigma, aunque difícilmente repetible en épocas en que los periodistas tienen que viajar enviados por las empresas en las que trabajan, o, por qué no, invitados por los países, pero sin que ello emascule la calidad enhiesta de sus testimonios. Pero el cholo es el cholo y en esa condición lo recibimos. Se trata de la crónica (periodismo y turismo) "César Vallejo en viaje a Rusia":
Excepcional, pues, el testimonio de lo escrito, por Vallejo, sobre Rusia. Tanto que su libro de 1931 se agotó muy rápidamente, y se reeditó varias veces, sin que nuestro poeta pudiera ganar las justas regalías, pues fue víctima de un siniestro editor que se aprovechó de lo desprevenido en el terreno económico, en el terreno legal, de nuestro artista, que había viajado a la URSS:
Es importante, por su valor referencial, leer la nota del editor madrileño de Rusia en 1931 (reproducida en la publicación peruana de 1956) sobre este aspecto:
Eso explica que, Vallejo, al criticar el punto de vista del autor de Kyra Kyralina, lo desautoriza porque su perspectiva es atrabiliaria, poco periodística, pues:
No puede ser, pues, Panait istrati un
periodista paradigmático, tal como lo concibe nuestro poeta, porque aquél "ha sido
siempre un instintivo (que) piensa y obra por reflejos." 16. Un periodista paradigmático debe saber como nuestro Vallejo leer en profundidad el presente para hacernos (sin taumaturgias, sino a base de ciencia y de capacidad analítica) advertencias de lo porvenir, y( *) nuestro autor lo hace en numerosas ocasiones. Ya lo hemos señalado, pero lo relevamos en esta conclusión. No se trata, tampoco, de la calidad de las premoniciones que aluden al origen latino del término vate y de vaticinio o la capacidad de leer el devenir. No se trata, es obvio del "Me moriré en París con aguacero..." No. Aquí el poeta es el periodista que ha penetrado en la urdimbre de su tiempo y, por ello, tiene capacidad de pre-ver. Y prevé. Y nos lo comunica, aunque no tengamos la disposición o la voluntad de decodificar sus mensajes. Como el que envía en su artículo "Hispanoamérica y Estados Unidos ante el Tratado Nipo-Alemán-Italiano." (27) Vallejo hace un llamado a Estados Unidos para poner freno al fascismo europeo y oriental (ítalo-germano-japonés) que ya había puesto sus ensangrentadas botas, en el caso de los dos primeros países, en la bienamada España, en Abisinia y China, pues de lo que se trata, y lo especifica el poeta, no es:
Vistas así las cosas, el poeta invoca a quien sea capaz de escucharle para:
de esa barbarie que costaría, al planeta, millones de muertos. Por cierto NO SE LE HIZO CASO, Y EL MUNDO "LIBRE" PAGÓ SU SORDERA SINTOMÁTICA CON EL ALTO COSTO HISTÓRICO QUE TODOS CONOCEMOS: EL FASCISMO EUROPEO Y ORIENTAL DESATÓ LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL: Y EN MEDIO DE ESE MAR DE SANGRE, DESARROLLÓ SU VIDA DELETÉREA. Porque Vallejo vivía la inmolación de la República de García Lorca y Miguel Hernández, la tortura de la España de Quevedo y Bécquer, holocausto que se realizaba a la vista y paciencia de las naciones que luego serían "víctimas" de la misma agresión fascista. Porque lo que se hacía con la República española por parte de Hitler y Mussolini es lo que se haría, mutatis mutandi, contra la humanidad entera, en nombre de la vesania racista de la reacción internacional. La política de avestruz de las "grandes potencias" Inglaterra y Francia, su cobardía y reticencia que encabezara el imperio americano, hicieron caso omiso de las zahoríes palabras del poeta. Pero conste que ellas fueron escritas, y con claridad meridiana de periodista paradigmático. Por ello las reproducimos, cincuenta y cinco años( *) después que fueran publicadas, en la revista Repertorio Americano, N°. 831, San José de Costa Rica, 18 de diciembre de 1937:
Sólo nos queda añadir. (¿resignadamente?): ¡Y LO GANÓ! Pero sin dejar de preguntarnos: ¡POR CULPA DE QUIÉN? Hoy, a finales del siglo 1992 hemos asistido al ocaso de los países que se agruparon en la llamada Comunidad Socialista, y al derrumbe de la propia Unión Soviética. Sabemos que, entre las numerosas causas de ello, se encuentran las derivadas de un manejo dogmático, sectario, de la doctrina marxista. Cuán bueno hubiera sido que, en su momento, se repasaran las enseñanzas derivadas de las "Lecciones del Marxismo" (28), que ya citamos largamente, donde se consigna el prodigioso retrato del "escriba del marxismo", del miembro de esa "tribu de esclavos" que deformaron la doctrina y las verdades científicas, para convertirlas en mera cháchara, con el juego de una doble moral que hoy ha demostrado su verdadera tesitura, y que ya fuera denunciada por nuestro Vallejo hace sesenticuatro años, en este artículo no es por cierto, el único publicado en Variedades, N° 1090, el 19 de enero de 1929. Otra de las conclusiones necesarias, es
la urgencia de depurar el corpus de la obra periodística de Vallejo. Se deberá
dejar, en ella, sólo lo que corresponda a esta área de conocimiento. Y clasificar, en su
lugar, los poemas en prosa, los fragmentos de novela, los cuentos, el discurso varias
veces citado. 17. Una obra periodística que hemos calificado de paradigmática, tenía que poseer y la poseyó una conciencia clara de sus receptores. Y éstos son las nuevas generaciones de América y el mundo. En su artículo de abril de 1929, fechado en París "El pensamiento revolucionario" escribe:
Tratemos de que ellas reciban el legado periodístico del poeta. Ése ha sido el propósito de este trabajo, por supuesto permanentemente inacabado, pues, como parte de su obra creativa, las lecturas que aparecen y aparecerán son necesariamente múltiples, inexhaustibles.
|