| Revista Peruana de Radiología.
Vol. 5 Nº 14 2001 |
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SECCIÓN TOMOGRAFÍA COMPUTARIZADA
TRAUMATISMO ABDOMINAL CERRADO:
EVALUACIÓN POR
TOMOGRAFÍA COMPUTARIZADA HELICOIDAL
Dra. Elizabeth Morón (*), Dr. Jhoni
Huamán (**), Dra. Rosario Benavente(***),
Dr. Hubertino Díaz (****) , Dr. Carlos Hernández Rojas (*****)
RESUMEN
OBJETIVO: Evaluar lesiones abdominales en casos de traumatismo
abdominal cerrado y verificar su severidad usando tomografía computarizada helicoidal.
MATERIAL Y MÉTODOS: Estudio retrospectivo y descriptivo de 16 pacientes con
traumatismo abdominal cerrado, entre enero 1999 y junio 2001, en el hospital Rebagliati M.
En la evaluación por TCH se buscaron las lesiones de órganos abdominales y su gradación
según gravedad, correlacionando los resultados con los hallazgos quirúrgicos.
RESULTADOS: Fueron afectados 15 varones y una
mujer, la mayoría por accidente de tránsito (65%). Se afectaron principalmente hígado
en 6 casos y bazo en 5, más frecuente con laceraciones que con hematomas y la mayoría de
grado I y II. Así mismo se encontraron hemoperitoneo en 8 casos, hemorragia activa en 7 y menos frecuente otras lesiones abdominales. Se
asociaron hemoneumotórax y fracturas óseas. Doce casos necesitaron intervención
quirúrgica.
CONCLUSIÓN: La TCH permite ubicar y graduar la severidad de lesiones abdominales en el
contexto de un traumatismo abdominal cerrado, con buena correlación quirúrgica, por lo
que direcciona el manejo conservador y/o quirúrgico en cada caso.
La TCH permite ubicar y graduar la severidad de lesiones abdominales en el contexto de un
traumatismo abdominal cerrado, con buena correlación quirúrgica, por lo que direcciona
el manejo conservador y/o quirúrgico en cada caso.
Palabras clave: Tomografia
computarizada helicoidal, traumatismo abdominal cerrado.
INTRODUCCIÓN
La enfermedad traumática es una epidemia de nuestro siglo, es un grave
problema de salud pública y la primera causa de muerte en menores de cuarenta años en
países desarrollados (1).
El trauma abdominal cerrado es una causa importante de atención en centros de emergencia
y está asociado a una alta morbilidad y mortalidad. Explica una mortalidad de 10% en
pacientes traumatizados en USA, cifra mayor que en el traumatismo abdominal penetrante
(2). Los accidentes en vehículos automotores son responsables de alrededor del 50% de las
lesiones abdominales no penetrantes, siendo otras causas contribuyentes: caídas,
agresiones, deportes de contacto y lesiones por aplastamiento. Una lesión por
desaceleración rápida puede causar un efecto de deslizamiento, lo que provoca la
avulsión de vísceras sólidas con hemoperitoneo. En traumatismo no penetrante la
incidencia de lesión de órganos específicos es: bazo (25% a 35%), hígado (15% a 25%),
riñones (10% a 15%) y hematoma retroperitoneal (10% a 15%) (3). Es esencial un
diagnóstico rápido y una clasificación apropiada de las lesiones de órganos sólidos
para su tratamiento inmediato.
El examen físico en los pacientes con trauma abdominal cerrado es muy poco confiable y
tiene un valor predictivo positivo que fluctúa entre 29 y 48.4%, mientras que el valor
predictivo negativo está entre 50 y 74%. Para su evaluación existen varios métodos
diagnósticos: Lavado Peritoneal Diagnóstico (LPD), Laparoscopía Diagnóstica,
Ultrasonografía (US) y Tomografía Computarizada (TC) (2).
El LPD fue introducido por Root y asociados en 1965. Desde ese momento se transformó en
el estándar de oro para evaluar a los pacientes hemodinámicamente inestables. Tiene un
valor predictivo positivo de 98% y un valor predictivo negativo de 98%. Su debilidad
radica en que no identifica las lesiones intraparenquimales de los órganos sólidos,
lesiones retroperitoneales y de vejiga (4).
La US actualmente es un método de tamizaje para evaluar hemoperitoneo (1,5,6,7). Para que
la sangre intraperitoneal pueda ser visualizada por ecografía se requiere al menos un
volumen de 70 cc y se ha reportado una incidencia de falta de detección de lesión
esplénica o hepática del 20 al 25% (8). Así mismo alcanza una sensibilidad y
especificidad entre 80-90 % para el hemoperitoneo (9). Estudios previos reportan que la
lesión de órganos sólidos sin hemoperitoneo varía entre 7% a 34% (10). Las ventajas de
la ecografía incluyen: su carácter portátil, rapidez, bajo costo relativo y posibilidad
de repetición. Las limitaciones incluyen: pacientes que no cooperan, en los que presentan
fracturas costales o lesión de víscera hueca y en que es un método operador dependiente
(11).
La Laparoscopía diagnóstica es un método invasivo cuya ventaja es evaluar la zona de
hemorragia, valorando si está activa o no (1).
En otros países la tomografía computarizada (TC) ha reemplazado a la radiografía
simple, medicina nuclear, pielografía intravenosa y ecografía en la evaluación
radiológica de pacientes con traumatismo abdominal cerrado. La tomografia computarizada
helicoidal (TCH) con sustancia de contraste es el método diagnóstico de elección (7,12)
y cuyas ventajas sobre el LPD son:
1.- Puede evaluar el retroperitoneo.
2.- Disminuye la tasa de laparatomías no terapéuticas, que
oscila entre 6-25% cuando se realiza basándose en un LPD con un resultado de recuento
celular positivo.
3.- Es más específico en cuanto a la localización precisa de la lesión.
4.- Puede identificar la fuente de hemorragia retroperitoneal/pélvica que puede crear un
resultado falso positivo en LPD.
5.- No es invasiva.
6.- Puede evaluar hemorragia arterial activa.
7.- Puede detectar lesión intraparenquimatosa o hemorragia sub-capsular que no son
detectadas por LPD.
El bazo y el hígado son los órganos más frecuentemente afectados; el bazo es más
frecuente en adultos y el hígado en niños. En hígado es más frecuente la injuria del
segmento posterior del lóbulo derecho (7) y presentan mayor morbilidad que el bazo. Las
complicaciones tardías pueden presentarse en cerca del 20% de las injurias hepáticas:
sangrado recurrente, fístula arterioportal, pseudoaneurismas, biloma (7). La edad de los
pacientes y el grado de injuria esplénica se correlaciona mucho mejor con los hallazgos
en el estudio tomográfico inicial (13). Los niños que son clínicamente estables con
lesión esplénica no descubiertos durante el estudio tomográfico inicial, pueden
presentar la ruptura algunos días después del trauma; así mismo 8%-29% de adultos con
lesiones esplénicas manejadas conservadoramente presentan hemorragia recurrente que
requiere la cirugía, y el sangrando pueden demorar en presentarse por horas a semanas
(14,15).
En la evaluación tomográfica del riñón y tracto urinario, la injuria renal es común,
pero las contusiones parenquimales y laceraciones superficiales menores no requieren
cirugía en 95 % de los casos. La TC da mejor información que la pielografia endovenosa
para evaluar injuria renal parenquimal y hematoma, el estado del sistema colector y la
presencia de lesión vascular renal. La evaluación de vejiga se puede hacer por TC, sin
embargo la cistografía es de elección (7).
La TC tiene una baja sensibilidad para la detección de algunas lesiones de intestino y
mesenterio (1), aunque su evaluación es aun controversial. Se han reportado signos de
lesión intestinal por TC con contraste oral. Existen signos específicos como el
neumoperitoneo (56%), extravasación franca de sustancia de contraste (12%), engrosamiento
de la pared intestinal (75%) y hemoperitoneo (16-18).
La lesión pancreática es infrecuente en el trauma abdominal y sus características por
TC son: edema sutil, engrosamiento difuso, líquido libre peripancreático, laceración o
ruptura completa del conducto pancreático. La injuria o ruptura del conducto pancreático
es el principal determinante para el tratamiento quirúrgico. La Pancreatocolangiografia
retrograda endoscópica es el método de elección en la evaluación del conducto
pancreático (19).
Actualmente la tendencia es el tratamiento conservador en los pacientes hemodinámicamente
estables: se reporta que el 50-96% de pacientes con trauma hepático hemodinámicamente
estables pueden tener tratamiento conservador (16, 20-27) y el 91% de pacientes con trauma
esplénico hemodinámicamente estables que pueden recibir tratamiento conservador. El
tratamiento conservador es primordial porque los pacientes que sufren esplenectomía
tienen 50 veces mayor riesgo de sépsis (7).
El diagnóstico de hemoperitoneo por TC es
de alta sensibilidad y puede determinar la zona de hemorragia con el coágulo centinela.
Se busca en las zonas de declive de la cavidad peritoneal. Se consideraba
inicialmente que la cantidad de hemoperitoneo hallada en la TC inicial era un indicador de
severidad del trauma hepático (27, 28). Sin embargo, los resultados de varios estudios
posteriores (25, 2931) indican que no existe una correlación directa entre la
cantidad de hemoperioteo y el errar al tomar una decisión no quirúgica. Ningún criterio específico se ha establecido en base al examen
radiológico inicial que pueda determinar claramente el resultado quirúrgico o no de
estos pacientes.
La clasificación tomográfica del grado de lesión hepática y esplénica
(Tabla No. 1 y 2) en el traumatismo abdominal cerrado de la American Association for the
Surgery of Trauma, ha demostrado ser de utilidad definiendo la severidad de la injuria y,
hasta cierto punto, ayudando a predecir el resultado de la decisión no quirúrgica
inicial en las lesiones hepáticas de grado I y II (32). Sin embargo, como ya hemos
mencionado, ningún criterio tomográfico específico se ha descrito para predecir que
pacientes que tienen una gradación tomográfica más alta, con tratamiento no
quirúrgico, puedan posteriormente no presentar complicaciones como sangrado hepático
recurrente u otras más tardías.
DEFINICIÓN DE TÉRMINOS BÁSICOS
HEMOPERITONEO: Es la presencia de sangre en cavidad peritoneal. Es el
signo más frecuente que puede aparecer aislado o acompañar una lesión de un órgano
sólido o hueco.
HEMATOMA SUB-CAPSULAR: Es la colección de sangre, que se presenta entre la cápsula y el
parénquima de un órgano sólido.
HEMATOMA INTRA-PARENQUIMAL: Colección sanguínea dentro del parénquima de un órgano
sólido.
LACERACIÓN: Rotura de cápsula y parénquima adyacente en un órgano sólido.
TABLA N° 1.
Grado de lesión hepática según evaluación tomográfica
GRADACIÓN DE LESIÓN HEPÁTICA (AAST) |
Grado |
Tipo de
Lesión |
Características
de la Lesión |
I |
Hematoma
Subcapsular Laceración |
<10%
del área de superficie Ruptura capsular, <1 cm de profundidad parenquimal. |
II |
Hematoma
Subcapsular |
10 - 50%
de área de superficie, <10 cm de diámetro intraparenquimal. |
III |
Laceración
Hematoma Subcapsular |
1 - 3 cm
de profundidad parenquimal, <10 cm de longitud >50% de área de superficie o
expandirse, ruptura subcapsular o hematoma parenquimal. |
Hematoma intraparenquimal Laceración |
>10 cm.
>3 cm de profundidad parenquimal. |
IV |
Laceración |
Ruptura
parenquimal que compromete 25 - 75% del lóbulo hepático o > de 3 segmentos
hepáticos. |
V |
Laceración
Vascular |
Ruptura
parenquimal > 75% de lóbulo hepático Lesión venosa yuxtahepática (ej. Vena cava
retrohepática y/o venas hepáticas centrales mayores). |
VI |
Vascular |
Avulsión
hepática. |
TABLA N° 2.
Grado de lesión esplénica según evaluación tomográfica 2. Grado de lesión
esplénica según evaluación tomográfica
GRADACIÓN DE LESIÓN ESPLÉNICA (AAST) |
Grado |
Tipo de
Lesión |
Características
de la Lesión |
I |
Hematoma
Laceración |
Subcapsular,
<10% del área de superficie
Ruptura capsular, <1 cm de profundidad parenquimal. |
II |
Hematoma
Sub-capsular |
10 - 50%
de área de superficie, <5 cm de diámetro intraparenquimal. |
Laceración |
1 - 3 cm
de profundidad parenquimal que no compromete vasos traveculares. |
III |
Hematoma |
Subcapsular,
>50% de área de superficie o expandirse, ruptura sub-capsular de hematoma parenquimal |
Laceración
|
>3 cm
de profundidad parenquimal que compromete
vasos traveculares |
IV |
Laceración |
Laceración
segmentaria, o compromiso vascular hiliar que produce desvascularización (> 25% del
bazo) |
V |
Laceración
Vascular |
Fragmentación
completa del brazo
Lesión vascular hiliar que desvasculariza el bazo |
 |
Fig. 1
Varón de 38 años de edad, con antece- dente de accidente de tránsito. El estu- dio
sin contraste muestra hematoma sub-capsular hepático grado II, que compromete el lóbulo
izquierdo. |
 |
 |
| Fig. 2A |
Fig. 2B |
| Varón
de 30 años, que sufre accidente de tránsito, con doble laceración esplénica grado II, sin compromiso esplénico. |

|
Fig. 3
Hemoperitoneo en paciente mujer de 45 años, que sufre accidente de tránsito en la
cual el único hallazgo tomográfico fue éste, durante el acto quirúrgico no se hallo
lesión de viscera sólida ni hueca. |
OBJETIVO
El presente estudio tuvo como
objetivo evaluar las lesiones y su clasificación según grados de severidad de acuerdo a
la valoración tomográfica, y correlacionar los hallazgos tomográficos con los
ecográficos y quirúrgicos, en los pacientes sometidos a cirugía así como determinar la
hemorragia arterial activa de órganos sólidos en injuria por traumatismo abdominal
cerrado.
MATERIAL Y MÉTODOS
El presente fue un estudio
retrospectivo y descriptivo, realizado desde enero de 1999 hasta junio del 2001 en el
hospital nacional "Edgardo Rebagliati Martins". En el que se incluyeron a todos
los pacientes con diagnóstico clínico de traumatismo abdominal cerrado al momento de su
ingreso por la emergencia, a los que se les hubiese realizado un estudio TCH durante las
primeras 24 horas después de su admisión, y se encontraran disponibles al momento del
estudio, cuyos hallazgos se correlacionaron con los hallazgos ecográficos y
posteriormente los quirúrgicos (en los pacientes sometidos a cirugía).
Se excluyeron a pacientes con historia de RAM a medios de contraste, trauma abdominal
penetrante y mujeres gestantes.Todos los exámenes fueron realizados en un tomógrafo
helicoidal Somatom Plus 4. En todos los casos el estudio se realizó con contraste
endovenoso.
Se usó contraste oral siempre que fue posible ingerirlo. El estudio tomográfico del
abdomen se realizó desde las bases pulmonares hasta la pelvis, a 10mm/seg según
protocolo, con tiempo de rotación de un segundo.
Se recolectaron los datos mediante la
información obtenida de las historias clínicas. Un médico radiólogo tomografista
evaluó los exámenes de TCH de los pacientes con diagnóstico de trauma abdominal
cerrado, datos que fueron recolectados en una ficha elaborada para tal fin.
Captada la información se procedió a su revisión (control de calidad). El procesamiento
y análisis estadístico se realizó mediante el uso del programa Epi Info 6.
RESULTADOS
En el presente estudio se incluyeron
a 16 pacientes, de los cuales 15 (94%) fueron de sexo masculino y 1 (6%) femenino. En dos
casos (12%) el grupo etéreo involucrado fue menor de 10 años, en 6 (37%) de 30-44 años,
en 5 (31%) de 45-59 años y 3 (19%) mayores de 60 años.
El tipo de accidente fue mayormente de tránsito en 11 (65%), ocurriendo al encontrarse
dentro del vehículo en 64% de los casos (7) y por atropello en 36% (4). Los accidentes
intradomiciliarios tipo caída se presentaron en 35% de los casos (5).
Los hallazgos ultrasonográficos fueron: hemoperitoneo en 9 pacientes (56%), lesión de
órgano sólido como el hígado en 2 (12%), bazo en 2 (12%), hematoma parenquimal renal en
1 (6%) y un caso (6%) de quiste hepático complicado con sangrado. El estudio fue normal
en 3 pacientes (19%). Los hallazgos tomográficos en relación a lesión de órganos
sólidos se resumen en la tabla Nº 3.
TABLA N° 3. Grado
de injuria de órgano sólido según evaluación tomográfica.
|
- |
- |
HIGADO |
BAZO |
Grado I |
Hematoma |
2 (25,0%) |
1 (20%) |
Laceración
|
1
(12,5%) |
0 |
Grado II |
Hematoma
|
0 |
1 (20%) |
Laceración
|
3
(37,5%) |
2 (40%) |
Grado III |
Hematoma |
0 |
0 |
Laceración |
2
(25,0%) |
1 (20%) |
Grado
IV |
Laceración |
0 |
0 |
Grado
V |
Laceración |
0 |
0 |
Vascular |
0 |
0 |
Grado IV |
Vascular |
0 |
- |
TOTAL |
|
8
(100%) |
5
(100%) |
De los 16 pacientes 2 (12%) tuvieron
estudios tomográficos normales, de los 14 restantes 8 tuvieron injuria hepática (57%) y
5 esplénica (36%), uno de los cuales presentó ambas lesiones. En relación a injuria
hepática de los 8 casos se catalogaron a 3 de grado I (37%), 3 grado II (37%) y 2 grado
III (25%), en todos los casos se hallaron un solo foco de lesión hepática y en ninguno
lesión parenquimal que involucrara estructuras vasculares o que se extendieran a la fosa
vesicular. Así mismo en relación a la injuria esplénica de los 5 casos 1 fue grado I
(20%), 3 grado II (60%) y 1 grado III (20%) con compromiso vascular trabecular.
También se halló hemoperitoneo en 8 casos (57%), sangrado activo en 7 (50%), hematoma
mesentérico en 1 (7.1%), 2 hematomas retroperitoneales (14%), 1 hematoma renal
subcapsular (7%), 1 quiste hepático complicado con sangrado (7%); adicionalmente 1
hemotórax (7%), 2 neumotórax (14%), 5 fracturas costales (36%) y 1 fractura pélvica con
lesión uretral (7%).
Cuatro de los 16 pacientes (25%) tuvieron un tratamiento espectante, y los 12 restantes
(75%) fueron intervenidos quirúrgicamente.
Los hallazgos quirúrgicos fueron: hemoperitoneo en 12 casos (100%), perforación
intestinal en 1 (8%), laceración con hematoma mesentérico en 1 (8%), laceración
hepática en 7 (58%), uno acompañado con laceración esplénica, laceración esplénica
en 3 (25%), hematoma subcapsular hepático en 3 (25%), uno fue considerado como un quiste
hepático complicado), hematoma subcapsular esplénico en 2 (17%), hematoma
retroperitoneal en 3 (25%), contusión renal con hematoma subcapsular en 1 (8%), ruptura
vesical en 1 (8%), ruptura de la uretra posterior en 1 (8%). En un caso con laceración
hepática tuvo que ser reintervenido por resangrado.
La correlación con los hallazgos por TC y US se muestran en la (tabla No. 4).
TABLA N° 4. Correlación
entre los hallazgos US, TCH y los quirúrgicos
|
- |
US |
TCH |
CIRUGÍA |
Laceración
hepática |
2 |
6 |
7 |
Hematoma
Hepático |
0 |
2 |
3 |
Laceración
esplénica |
2 |
3 |
3 |
Hematoma
esplénico |
0 |
2 |
2 |
Hemoperitoneo |
9 |
8 |
12 |
Hematoma
renal |
1 |
1 |
1 |
Hematoma
mesentérico |
0 |
1 |
1 |
Hematoma
retroperitoneal |
0 |
2 |
3 |
Perforación
intestinal |
0 |
0 |
1 |
Ruptura
vesical |
0 |
0 |
1 |
Lesión
uretral |
- |
1 |
1 |
Hemotórax |
- |
1 |
1 |
Neumotórax |
- |
2 |
2 |
Fractura
costal |
- |
5 |
5 |
Normal |
3 |
2 |
- |
En todos los casos los
pacientes se encontraban estables al momento del alta.
DISCUSIÓN
La TCH es un método no invasivo, que
suministra una mejor visión del retroperitoneo, e identifica en una forma mucho más
específica la naturaleza de la lesión. Además la CT es el método estándar de
referencia para la evaluación del parénquima de órganos sólidos.
Algunos autores han descrito amplias diferencias entre la lesión evaluada por CT y la
severidad de la lesión determinada durante la cirugía (33), se describía que la CT
sobreestimaba la magnitud de la lesión. Sin embargo, el advenimiento de CT helicoidal y
la mejora en la calidad de la imagen ha llevado a un papel creciente y de mayor confianza
en la CTH para evaluar las lesiones hepáticas traumáticas agudas
(16, 26,27,33-38).
El presente estudio mostró una capacidad para detectar la lesión hepática en 8 de 10
pacientes(80%) y de lesión esplénica en el 100% de los casos (5 de 5), con menor
sensibilidad de la US; así mismo detectó 2 de los 3 hematomas retroperitoneales, y con
menor sensibilidad la presencia de hemoperitoneo (8 de 12). Otros estudios mostraron una
menor sensibilidad de este método para detectar anormalidades en los pacientes con
traumatismo abdominal directo(39). La ausencia de compromiso venoso hepático hace pensar
en un curso más benigno de lesión hepática traumática que apoya la decisión no
quirúrgica de la lesión hepática (40). La TC se ha establecido como un método exacto
para el descubrimiento y caracterización de lesiones esplénicas, tanto en la fase aguda
como durante los controles en la fase de recuperación (12).
CONCLUSIONES
La TC no solo es un método estático
para ubicar la lesión y describir el grado de compromiso de órganos sólidos
contribuyendo así en la decisión de un manejo no operatorio de lesiones aisladas de
vísceras sólidas, sino que también evalúa la hemorragia activa de órganos sólidos y
que son fundamentales para una actitud quirúrgica inmediata.
Por lo expuesto las laparatomías exploradoras van a ser limitadas a las estrictamente
necesarias, con la ayuda de la TCH.
Bibliografia
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(*) Médico Residente III de
Radiología H.N.E.R.M. -EsSalud
(**) Médico Residente II de Radiología del H.N.E.R.M-EsSalud
(***) Ex Médico Residente de Radiología del H.N.E.R.M.-EsSalud
(****) Médico Radiologo del H.N.E.R.M.-EsSalud
(*****)Médico Radiólogo Jefe del Departamento de Radiología del H.N.E.R.M.-EsSALUD.
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