Folia Dermatológica Peruana - Vol. 11  Nº. 1 Abril 2000

 

TRATAMIENTO ACTUAL DE LAS MICOSIS SUBCUTANEAS

Negroni R.

Rev.: Dermatología Argentina, 1999, vol. V N.° 3; 253-256

 

Las micosis subcutáneas son un grupo heterogéneo de infecciones fúngicas que se presentan habitualmente como infecciones localizadas y son producidas por agentes que penetran en el organismo humano por traumatismos cutáneos o mucosos. Suelen comprometer la dermis, la hipodermis, y en algunas infecciones, atacan la totalidad de los tejidos blandos, los vasos linfáticos y los huesos y las articulaciones. Por lo común no alteran el estado general del paciente, aunque pueden ocasionar grados variables de invalidez. Las Rinosporidiosis es producida por Rhinosporidium seeberi, el único tratamiento eficaz es la extirpación quirúrgica amplia de los pólipos; pero en los pólipos con una base amplia la extirpación completa es dificultosa y las recaídas son frecuentes.

 

La Lobomicosis conocida también como blastomicosis queloidiforme o enfermedad de Jorge Lobo, causada por Loboa Loboi (Lobomyces lobol o Paracoccidiodes loboi). Se han ensayado infructuosamente distintos tratamientos antifúngicos, en la actualidad se considera que sólo la extirpación quirúrgica de las lesiones, cuando éstas son pequeñas, resulta exitosa.

 

La Esporotricosis producida por el Sporothrixs chenckii. La solución saturada de ioduro de potasio continúa siendo el tratamiento de elección, es altamente eficaz y su precio es reducido; aunque la mayor limitación son los efectos colaterales. Se inicia por 20 a 35 gotas diarias divididas en 3 tomas y se aumenta progresivamente la dosis hasta llegar a 4 a 6 g por día, seda con las comidas. La solución saturada contiene 1 g de Ioduro de potasio por cada 20 gotas. Debe mantenerse el tratamiento por 2 ó 3 meses y una vez alcanzada la remisión clínica, se disminuye la dosis diaria en forma progresiva hasta suspenderla.

 

Un coadyudante de tratamiento con yoduros es la termoterapia (inmersión en agua caliente a 45° C, almohada térmica, estufa seca, rubefacientes, etc., en lesiones pequeñas estas producen la remisión completa).

 

El Itraconazol resulta una alternativa importante, se emplea de 100 a 200 mg/día durante 4 a 6 meses.

 

El Fluconazol demostró ser menos efectivo, a dosis de 400-800 mg/día.

 

En la esporotricosis pulmonar se utiliza anfotericina B por vía EV, 0.7 a 0.8 mg/k.

 

En la forma osteo articular el ioduro de potasio es ineficaz, la droga de elección es el itraconazol 400 mg/día por 1-2 años, otra alternativa es la anfotericina B vía EV, 0.7 mg/kg/día.

 

En la Cromoblastomicosis los agentes causales por orden de frecuencia son: Fonsecaea pedrosoi, Cladophialophora carrionii, Phialophora verrucosa, Rhinocladiella aguaspersa y Fonsecaea compacta. Ha sido tradicionalmente una afección de difícil tratamiento, se han ensayado la Vit D2 por el método de Charpi, la anfotericina B, el itraconazol y la termoterapia, todos han mostrado éxitos parciales y numerosos fracasos. En lesiones pequeñas, se aconseja la resección quirúrgica. Para lesiones mayores se ha recomendado la cirugía micrográfica de Mons.

 

Con reducido éxito se ha utilizado el Nitrógeno líquido y rayos láser. El antifúngico más eficaz es la 5-fluorocitocina, su limitación es la aparición de resistencia microbiana.

 

Las Peohifomicosis, producidas por una gran diversidad de hongos pigmentados (dematiáceos). La extirpación quirúrgica es habitualmente exitosa, con margen de seguridad y es conveniente indicar itraconazol 400 mg/día por 2 a 3 meses, sólo o asociado a la 5-fluorocitosina 50 a 100 mg/kg/día. En los casos diseminados debe darse la misma asociación a plazos más prolongados.

 

Los Micetomas producidos por actinomicetomas o eumicetomas o micetomas maduromicósicos.

 

En los períodos iniciales el tratamiento eficaz es la extirpación quirúrgica con margen de seguridad. Si fracasan los tratamientos conservadores, puede estar indicada la amputación con un margen de seguridad.

 

Para los actinomicetomas la asociación de una sulfona o sulfamida (sulfadiazina VO 6-8 g/día en 4 tomas) con un antibiótico (cotrintoxazol dosis 1600 mg/320mg/día en dos tomas y la diaminodefenil sulfona 100 mg c/12 horas por 9 meses.) Como los tratamientos son prolongados debe administrarse AC fólico.

 

Para la Madurella mycetomatis se tiene éxito con Ketaconazol 300-400 mg/día por 7-12 meses.

 

 

 

THE NEW HEPERVIRUSES

LOS NUEVOS HERPES VIRUS

Drago F. MD; et al Rev.: Arch. Dermatol. 1999; 135: 71-75

Dra. M. C. Castro

 

Recientemente se han descubierto 3 nuevos herpes virus humanos (HHV), el 6,7 y 8.

 

El HHV 6 se aisla en pacientes con síndrome de inmunodeficiencia humana y una variedad de desórdenes linfoproliveractivos. Incluye la subfamilia B-HHV, con similaridad genómica con el citomegalovirus humano. Tiene 2 varientes: A (más citolítica y probablemente como la mayor causa del exantema súbito). La transmisión es probablemente aérea, más frecuente vía saliva.

 

El HHV 7, aislado de pacientes con síndrome de fatiga crónica. Ha sido inducido en la subfamilia B-HHV. Afecta a más del 80% a los niños en la infancia. Se sugiere que puede causar el exantema súbito, fiebre recurrente en niños, síndrome de fatiga crónica.

 

El HHV 8, aislado en pacientes con AIDS asociado a sarcoma de Kaposi. Juega un rol importante en el sarcoma de Kaposi, ha sido detectado en PBMC, se ha encontrado en lesiones linfoprolijerativas de piel, en lesiones de pénfigo, en tejido sarcoide y en el mieloma múltiple.

 

 

ITRACONAZOLE IN ONYCHOMYCOSIS: INTERMITTENT DOSE SCHEDULE

EL ITRACONAZOL EN ONICOMICOSIS: DOSIS INTERMITENTE

Bonifaz A, MB, et al.

Rev.: bit. J. of Deermatol., 1997; 36: 70-72

 

Se incluyó en este trabajo 50 pacientes (13 hombres y 37 mujeres), atendidas en el Hospital General de México, con demostración micológica de onicomicosis en manos y pies [44 pacientes (88%) Trichophyton rubrum, 2 (4%) Trichophyton mentagophyter, 3 (6%) cándida albicans y una (2%) cándida parapsilosis, fueron incluidas en un estudio clínico abierto. Recibieron un régimen de pulso con itraconazol 200 mg 2 veces al día, luego de los alimentos, en la primera semana de cada mes, por 3 meses consecutivos. Luego de la última dosis, la droga fue descontinuada y los pacientes fueron evaluados a lo largo de 9 meses.

 

Se obtuvo un 82% de cura, dato similar a otros estudios.

 

Sólo en un 10% de pacientes se reportó efectos adversos (dolor abdominal, reducido tomando la droga con leche, ya que el itraconazol es un derivado hipofílico). La efectividad y seguridad de la respuesta al tratamiento, se realizó con la correlación clínica-micológica y los exámenes de función hepática.