EDITORIAL
Hoy más que nunca es bueno
recordar cómo era nuestra querida Sociedad Peruana de Neumología. Fundada oficialmente
el 14 de agosto de 1935 sus miembros eran connotados profesionales dedicados a tratar la
enfermedad más temida de sus tiempos: La Tuberculosis o Tisis. Eran Neumólogos cuya
mayor preocupación era llevar a sus pacientes el mejor tratamiento disponible para la
época. Por eso es que nuestra sociedad se inicia con el nombre de SOCIEDAD PERUANA DE
TISIOLOGÍA. El espíritu fraterno de nuestros venerables profesores convocaban con
precisa periocidad a sesiones científicas, obteniendo siempre una asistencia total. En
raras ocasiones solicitaban excusas generalmente por razones de salud, porque cada uno
tenía en su agenda el día de las reuniones y ésta era una cita de honor.
Ingresé a la Sociedad al comienzo de la década del 60 cuando los miembros Titulares eran
en total 90. Había una gran cantidad, pero también discrepancias positivas dentro del
juego democrático de una institución. La sociedad crecía en importancia tanto a nivel
nacional como a internacional.Las reuniones científicas tenían un quorum asegurado.
Los jóvenes éramos asiduos concurrentes y activos participantes; nos sentíamos
orgullosos cuando nos consideraban merecedores de un sitio en la Junta Directiva, que
aumentaba nuestro currículo. Los congresos bianuales se realizaban en Lima y
alternativamente en las capitales de provincias. Había descentralización. Cuando se
realizaban en provincias, la mayoría de los congresistas venían de Lima; era una manera
de compartir con nuestros colegas provincianos los conocimientos científicos y sus
vivencias. Al final no sólo se lograba conclusiones científicas, sino unir a nuestras
filiales en un manto de hermandad.
En este último decenio la actitud de los miembros de la institución ha cambiado. Los
mayores o "de la tercera edad" , seguimos fieles a los principios que nos
legaron. Los asociados hoy bordean los 300 pero sólo un 5% asiste a las sesiones
ampliadas semanales (los martes a las 8:00 p.m.) que las Juntas Directivas realizan.
Resulta sumamente difícil conseguir que los jóvenes especialistas presenten casos y
luego se publiquen en nuestra Revista.
Otra consideración importante es la obligación ética que se adquiere cuando se acepta y
se toma posesión de un cargo. Es deber ineludible participar activamente en las
actividades de la asociación, lo que equivale a buscar una forma activa el bien de la
entidad y de sus miembros. Obrar de manera diferente, es contrario a las normas de la
recta conducta y pone en duda su coherencia mental.
Nuestra sociedad vive un intenso cambio de acuerdo a nuestros tiempos. En los úlitmos
años ese 5% de asociados, con la neumología, ha logrado realizar grandes obras en
nuestro local institucional, Congresos institucionales de calidad y cursos de valor
académico. Se ha incrementado el intercambio institucional con nuestros filiales. La
revista "Enfermedades del Tórax" tiene una vigencia cuatrimestral.
Este año, problemas ajenos a nuestra voluntad, ha conducido a un atraso en la aparición
de la revista; por esta razón su vigencia es de un volumen (45) que abarca los tres
números correspondientes al año 2002.
Invocamos a nuestros asociados integrarse a nuestras actividades, participar, ser Miembros
ACTIVOS . Lo poco ético es la indiferencia a la real participación de sus miembros, como
si nuestra sociedad sólo viviera para expedir diplomas que adornen las paredes de sus
consultorios, y un título para su currículo.
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